19 diciembre 2008

DEJA VU's

Reposición del post editado en FANTASIA MONGO I el 5 de noviembre de 2005

DIRIGIDO POR...FA : IVAN Z. ( los escalofrios del cinéfilo ante el travelling lateral )



Hace cuestión de pocos años encontrar declaraciones o entrevistas de Ivan Zulueta resultaba tan complicado como lo era encontrar las de otro raro del cine español, el señor Rafael Azcona. Tios raros, tios especiales, tios que me gustan. Más Zulueta, claro. Azcona ha conseguido a fuerza de su stajanovismo compulsivo retroceder en calidad desde hace tiempo. Tanto quiza como el que lleva Berlanga sin hacer una película decente. En cambio el aura de artista irrepetible que posee Ivan Zulueta parece no apagarse jamás.


El documental " Ivan Z. " realizado en 2.004 por Andres Duque tiene la facultad de ofrecernos a l director vasco " en bata" ( no se trata de un chiste fácil o un detalle superfluo ) en tanto que nuestro Peter Pan favorito nos abre un hogar ( que no es el suyo, sino el de sus padres, pequeño- gran trauma de un hombre sesentón que llegado a ese punto vital presiente que no posee nada en este mundo más que su mundo - fascinante- de cosas de la infancia ), un hogar , digo, isla donde se refugia con su madre, con su perro, sus enredaderas, su colección / desbarajuste de películas, fetiches y cámaras en super ocho, permitiendo que veamos una intimidad no por menos presentida por sus incondicionales menos sorprendente, asombrosa, enamorable.

Enamorable como lo son sus albumes de cromos de Walt Disney ( " ¿ Durante cuanto tiempo podrías pasarte mirando este cromo ?, ¿ y éste?, ¿ y este otro...?. Yo, años, siglos, toda una eternidad...", más o menos le decía Will More a Eusebio Poncela en el emblemático ARREBATO ante el album de "Las Minas del rey Salomón ") que guarda en precario estado; los carteles de cine que él mismo creaba, algunos mucho antes de ver las películas ( la imaginación del niño-dibujante Zulueta volaba a tal velocidad que a partir de un programa de mano recreaba la totalidad del filme aún por estrenar ) y que recogían la tradición de maestros como Mac o Jano, con los que mantendría tempranos contactos, facilitando el que a partir de ellos fuera elaborando un estilo propio, zuluetano ( los viajes al Nueva York del pop art, la invasión beat y el équipo Crónica- en menor medida- harían el resto ), sus comics, su colección de videos intuyo que exquisita ( mientras nos habla él o su madre- su tremenda madre pintora, madre del artista, Yocasta de casta vasca- la televisión irradia imágenes de cine non stop)....

El mundo de Zulueta es el que me gustaría aprehender aunque sea el suyo. Pero en gran medida también lo es el mio., pues se compone del artificio del que están hechos los sueños de los inadaptados. Sueños irrealizables y que malforman al individuo pues lo vuelven autista, extraño frente a una civilización voraz que margina al miedoso, al inmaduro. Zulueta tiene miedo a crecer pero ahora ya es demasiado tarde para lamentaciones. Decía Gil de Biedma que ' que la vida iba en serio es algo que uno se da cuenta demasiado tarde' , cuando se es jóven evidentemente uno es insconciente de tamaña putada. Gravísimo ya es cuando uno se niega a trasvasar la frontera de la infancia para siempre. De esto hay mucho en la vida de Zulueta, la suya podría llamarse, parafraseando a Juan Tébar, " La nueva historia de Peter Pan ". Y dió para un "Arrebato", que no es moco de pavo.

En "Villa Aloha", el hogar de sus padres donde Ivan se crió , se alejó y regresó a guisa de invasor y a la vez de refugiado tras los embates del jaco, hay además una enredadera que él encuentra fascinante y con la que sueña filmar en breve para hacerle un escalofriante travelling vertical ( un temblor parecido al que le recorria el cuerpo cuando aparecían éstos en los musicales de Hollywood, quiza vía Arthur Freed ), hay también la playa, el sol, las diferentes tonalidades que proporcionan las horas a un entorno hermosísimo como es Donosti, ese Donosti.
La idea de destrascendentalizar su propia obra convierte a Zulueta en un artista adorable. Todos sus cortos, en palabras suyas, fueron una locura, pura diversión, unas risas de nulo presupuesto o todo lo más plasmación de una fascinación por la imágen aupada por los efectos de las drogas, en cada una de sus clases según las épocas. Asi los cortos pre- ARREBATO se deben al consumo post hippy de los ácidos mientras que ARREBATO está plenamente apoyada por la recién descubierta heroina.

He debido de ver una decena de cortometrajes suyos y pienso que están a la altura de otras muestras características del underground internacional de su época. Es evidente lo que estoy diciendo desde el mismo momento en que algunos fueron presentados en festivales de cine internacionales, como el de Berlin ( caso del conocido Leo Es Pardo ), etc.
Y no deberíamos restarles a todos ellos una última importancia en tanto que fueron gérmen, boceto, ensayo de una obra maestra, curiosamente nacida a golpe de boceto, ensayo o gérmen de algo difuso, como fue ARREBATO . Asi en A MALGAM A hay primeros planos de Zulueta ( totalmente traspuesto por las drogas ) que me recuerdan a la muerte final, arrebatada de Poncela ( a lo mejor mientras suena el melodrama histérico del "Sabato Pomeriggio" de Baglioni. Llegado a ese punto me pregunto cómo serían los sábados por la tarde de Iván...) ; la interpretación loquisima de Will More en AQUARIUM ( mezcla de la Holly Woodlawn de " Women in revolt" y el Taylor Mead- con el que por cierto tuvo un lance el chico en un viaje con Zulueta a Nueva York- de " The queen sheba vs. The atom man" de Ron Rice ) pareja en chispa a la ofrecida años después ; el proceso de aceleración de imágenes de KINKONG, o el tratamiento del paisaje en ROMA, BRESCIA, CANNES ( con parada en el culo de un travestí africano , encuadrando la cámara en el mismo punto de vista adoptado por el de la "Joven virgen autosodomizada por su propia castidad " de Dali/ el cartel de " La muchacha de las bragas transparentes" de Jess Franco ") perfeccionados en su histórico largo.

Zulueta afirma en el documental que ARREBATO le había dejado tan vacío, tan exhausto que pensó que ya no le quedaba más por decir. El enganche ( y posterior proceso de dexintoxicación ) parecían confirmar su teoria de alejamiento de la cámara. Pero hubo tres o cuatro historias más que le mantuvieron en el candelero de los minoritarios ( eran trabajos para televisión ).
En todo caso, pienso que a pesar de estos trabajos puntuales, de las "enredaderas " y demás, Zulueta se vació con ARREBATO, porque él era ese Will More disfrazado de chico raro de la nueva ola aquejado de peterpanismo sin más sorpresas que ofrecer que el encierro en un universo que algunos ya conocemos. Una personalidad única e irrepetible en nuestro cine con la que es un placer toparse en documentales como éste ( al final Iván piensa en su futuro inmediato de viejo desahuciado y se pone serio durante unos segundos. Un silencio valorativo ante el vértigo de su mente estalla en una salida risueña, happy end de película, optando por la retirada a un balneario muy glam, adonde me encantaría acudir a visitarlo. Más que nada para enseñarle mis álbumes de cromos de FANTASIA MONGO ).

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