27 noviembre 2008

SEMANA GEORGE MELIES (4)

MELIES (1906-1909)


La cornue infernale (1906)


Tambien conocida como Alquimiste parafaragamus. Las peripecias de un alquimista que desfallece al ver como su máxima invención no adquiere las proporciones deseadas. Con la colaboración de un discípulo, consulta el libro de magia pero al no obtener soluciones, el maestro se desvanece. Cuando recobra el conocimiento toda ha cambiado. Su invención ha tomado vida propia. Y el pequeño globo o burbuja, fruto de sus experimentos, ahora es enorme. Dentro de él, Méliès desarrolla su habitual desfile de ilusiones maravillosas: mini dragones que se transforman en hombres, estatuas vivientes con forma femenina... Y la apoteósis final, claro.




La cornue infernale


Le tripot clandestin (1906)

Pequeño divertimento que refleja una evidente crítica del autor a las costumbres de la burguesía de su época. Bajo un aparente salón de modas se esconde de manera ilegal una casa de juegos. La policia irrumpe una primera vez en el lugar pero a los participantes les da tiempo de cambiarlo todo de fisonomía (los trucajes de Méliès). Al marcharse se vuelven a colocar las timbas. Pero la policia retorna y, mientras los otros huyen, se produce un momento hilarante con los guardias resbalando por el suelo, tal como si de un corto de los Keystone cops se tratase.




Le tripot clandestin


Les affiches en goguette 1907)

Otra de las múltiples joyas que nos ha donado para la posterioridad nuestro artista invitado de la semana. Si bien es cierto que durante estos años posteriores a Viaje a la luna, tendía a la reiteración, algo que comenzó a repercutir en la emoción de un público algo cansado de sus filmes, de vez en cuando aparecía el genio absoluto. Y una de esas ocasiones fue Les affiches. La del anuncio enorme dividido en viñetas, donde cada una cobra vida propia (más que como en los casilleros del Vip Noche prefiero compararlo con el panel de sex shop con revistas porno de Mi Idaho privado de Gus Van Sant). De todas formas, este gag inolvidable luego sería muy copiado, sobre todo en cartoons. De nuevo, se respira transgresión social en el caos con violencia de los anunciantes (unos terroristas publicitarios, a los que no les importa en absoluto la ley de la oferta y la demanda) que molestan a diestro y siniestro. Y por descontado, ridiculizando por enésima vez a los encargados del orden público que acaban enharinados y espantados a huevazos.




Les affiches en goguette


La colle universelle (1907)

Nuevo ejemplo de cómo Méliès busca más la carcajada que la expresión de asombro en el espectador. A un vendedor de pegamento universal un par de vigilantes del parque donde éste ha colocado su quiosco le chafan el negocio a base de burlas. El hombre enojado, al rato se acerca al banco donde descansan los bromistas y les pega con su producto en un descuido las manos y sus hombros, quedando unidos entre si. Sin embargo, al final la venganza recaerá sobre el vendedor que, con el apoyo de los paseantes, es pegado ahora él sobre una puerta y, al soltarse, aplicándole cola en un papel sobre sus posaderas, con el efecto cómico que esto conlleva. El trucaje existe, por descontado. Pero es tan sutil que se vuelve invisible, como una cola incolora. Cobra, repito, preponderancia el gag.




La colle universelle


Eclipse de soleil en pleine lune (1907)

Obra maestra de un Méliès en plena forma. Dándonos a manos llenas fantasía, bufonada e, insólitamente, exquisito erotismo. El astrónomo lleva a sus alumnos a lo alto de la torre donde alberga su periscopio. Entonces todos podemos ver el feliz milagro de un eclipse entre un sol con pinta de anciano julandrón y una luna queer con ganas de ser sodomizada. El hecho acontece de una forma tan aparente en su simil que hasta nos ruboriza, en tanto que nos ha cogido por sorpresa esta veleidad del maestro. En ese fugaz instante en el que el sol cubre a la luna (repito que muuuy plumona) la expresión del rostro de la segunda es un verdadero poema a la pasividad. Cuando volvemos a ver al sol, de igual manera presentimos en él esa cara de placer y hostilidad típica del que ha acabado el acto nefando y sufre un bajón temporal.
Pero más allá de esa anécdota, el corto sigue asombrando (aunque en un estilo diferente) en el posterior desfile de constelaciones de estrellas, cada una adoptando una personalidad humana concreta, los cuernos de la luna que forman un curioso banco oscilante donde se columpian encantadoras criaturas en cortejo amoroso o estrellitas fugaces pilotadas por intrépidas coristas. En la recta final volvemos a ver al pobre astrónomo que en su subidón espacial cae por la almena, produciéndose el dislate bufonesco, aunque no del todo exagerado. Quedaría más bien como un guiño privado donde irremediablemente nos damos cuenta que la compañía Méliès se lo estaban pasando en grande. No era para menos.




Eclipse de soleil en pleine lune



Otros títulos de ese período


auvre John ou les aventures d'un buveur de whisky (1907)
La Colle universelle (1907)
Ali Barbouyou et Ali Bouf à l'huile (1908)
Le Tambourin fantastique (1908)
La Cuisine de l'ogre (1908)
Il y a un dieu pour les ivrognes (1908)
Les Torches humaines (1908)
Le Génie du feu (1908)
Why That Actor Was Late (1908)
Le Rêve d'un fumeur d'opium (1908)
La Photographie électrique à distance (1908)
La Prophétesse de Thèbes (1908)
Salon de coiffure (1908)
Le Nouveau seigneur du village (1908)
L'avare (1908)
Le Conseil du Pipelet / un tour à la foire (1908)
Lully ou le violon brisé (1908)
Les Patineurs (1908)
Amour et mélasse (1908)
Les Mésaventures d’un photographe (1908)
Le Fakir de Singapour (1908)
A Tricky Painter’s Fate (1908)
French interpreter policeman (1908)
Anaïc ou le balafré (1908)
Pour l'étoile S.V.P. (1908)
Conte de la grand-mère et rêve de l'enfant (1908)
Hallucinations pharmaceutiques ou le truc du potard (1908)
La Bonne bergère et la mauvaise princesse (1908)
Le Locataire diabolique (1909)
Les Illusions fantaisistes (1909)




continuará mañana

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