20 noviembre 2008

PUBLICOS VICIOS


7. Las manos


Es gracioso cómo, sumergido estos días pasados en el Youtube buscando videos con un nexo fetichil común, me acordé de repente de una vetusta canción de Gilbert Becaud que se titulaba Mis manos. Era una cancioncilla sin malicia ninguna, preciosa y delicada. Características que le supo imprimir también la simpar Juanita Cuenca en su adaptación castellana de mediados de los años cincuenta. Repito que Mis manos no denotaba fetichismos de ningún tipo. Y unos manos lo pueden ser mucho, creo yo. Enfundadas o desnudas. Gilda lo supo a tiempo y lo explotó bien, por ejemplo (aunque para lo único que le sirvió fue para recibir una hostia histórica del chulito que creía amarla). Con la divina Cuenca, las manos se convertían en un elemento litúrgico, de ofrenda. Es de suponer que las tendría limpísimas y colocadas en oración ante su amado esposo.
No es el caso de nuestros vicios públicos de esta semana. Críos solteros, querubines deportivos, amiguitos mixtos en el descanso escolar... Pero es que tampoco quiero reparar en las manos, sino en lo que éstas hacen ocultas en unas prendas inferiores masculinas. Lo sé. Muy prosaico. A un paso de la vulgaridad. Aunque, no es lo mismo que se toquetee, se palpe, se arregle el paquetín un tierno mancebo que un espantoso hooligan cervecero de pub en pub o un barrigudo padre de familia y a la vez obrero de la construcción (con todos mis respetos para ese colectivo, del que no tardaré en traer muestras de su poderío primitivo, ojo).
El caso de los hombres tocándose los huevos (hablando en plata) parece ser algo intrínseco del sexo macho. El porqué de este porqué se lo dejaría a los sociólogos (y si se animan los sexólogos, pues también). Por mi experiencia, en mi época de voyeur con prismáticos entre los visillos de mi habitación, pasando horas observando a los chicos del colegio de mi calle, aprendí excitado (que es como mejor uno aprende las cosas, se te quedan grabadas hasta la muerte) que sus traviesas manitas cada poco iban a parar al mismo sitio (y en afortunadas ocasiones, al del compañerín que tenían al lado. Pero esa es otra). También las rascadas de ojete, que molaban, pero hoy las de esa parte no tocan. Cuando me plantaba en la calle también me lo pasaba muy bien mirando hacia sus bondades de manera descarada. Sabía que en pocos segundos se llevarían las manos a su tesoro (por ellos preciado, intuyo que las teorías antropológicas irán por ahí). Pocas veces buscaban la cremallera del pantalón, por si sentían que les estaba indicando que la tenían bajada, sino que cacheaban todo el músculo divino o la bolsa escrotal para que no tuviera dudas del grosor de cada elemento en ellos oculto. Un disparate homófilo, pero bastante esclarecedor de cómo está el patio machista, al menos hispano.
En esta pequeña muestra de videos sacados del Youtube vemos comportamientos que aunque indecorosos a simple vista cobrarían, por ser quienes son sus protagonistas, un efecto tenuemente erótico y del todo perturbador, digno de un refocile en penumbra. La proliferación de ejemplos de luchadores de wrestling no es casual. Hay quien señala que es costumbre entre ellos palparse los genitales antes del combate (cada cual los suyos, que luego los vaivenes in action ya traerán lo otro) debido a esas prendas tan ajustadas y pintorescas que utilizan en sus duelos, casi siempre portadas sin jockstraps debajo. Luego del manoseo se huelen los dedos. Algunos se los chupan. Es de suponer que el sabor amargo de sus pollas sudadas (o no) serviría de estímulo eficaz, llenándoles de furia varonil en sus estados más autocomplacientes y reafirmantes. Claro que también existen videos del meollo de los combates que delatarían erecciones espontáneas y, casi siempre, vergonzantes, bochornosas, por lo públicas, las cuales admitirían subtextos homoeróticos, independientemente de la orientación sexual del luchador que las padezca. Gajes de la naturaleza.
Quédense con estos juegos de manos. Y si quieren, de paso, diviértanse con las suyas. Un placer gratuito.




Hands...




Hand in pants




Hot boy adjusting himself




Adjusting in stands




Waffle house

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