21 noviembre 2008

DEJA VU's


Reposición del post editado en FANTASIA MONGO I el 25 de octubre de 2005


... y TARNATION me desveló


La adoración nocturna de mi buen amigo el reverendo Von Bleu no consiguió esta pasada madrugada aliviar el desasosiego que me dejó el visionado de este "docudrama". Y no se trata de que sufriera el impacto visual de unas imágenes que accionan a guisa de ametralladora implacable, muy típica del underground de toda la vida, sino por el transfondo moral que respira el filme, una sincera y honesta exposición de los sentimientos humanos por parte de un ser muy especial: Jonathan Couette. Soy ya particularmente inmune a las supuestas transgresiones del cine underground (o independiente ), desde luego que la mayoria de estos inanes artefactos consiguieron irritarme en su momento, hoy por hoy me resbalan. Es curioso, pero si me remonto a la época efervescente de los Mekas, Warhols y demás aquello despertaba mis simpatías a la vez que un profundo mareo o aburrimiento (comprendia las intenciones de sus autores y les respetaba). Era una situación por lo tanto ambigua en mi, que se sostenía por la complicidad ante unos rupturismos muy concretos tan ligados a la década de los sesenta y que eran recibidos por mi con muy buena voluntad. Mi total abandono a este tipo de "otro cine" me llevó a reencontrarme en "TARNATION" con unos tics innatos del underground que me hicieron confirmar (en toda la primera parte del filme) que cuarenta años no son nada, en la febril mirada de su protagonista. Pero héte aquí que a partir de la mitad del metraje la historia se vuelve menos "autoral" o "virtuosista de amateur" o cargante, sin más y se torna narrativamente diáfana, sencilla, apasionada y HERMOSA. Por que cuando el cine es la verdad, la belleza lo inunda todo ( Ricardo Franco dixit).


Estamos ante un drama lleno de personajes desarraigados, al borde de un precipicio donde la autodestrucción no deja de ser más que un elemento liberador frente a situaciones insostenibles. Pero como en todo drama, hay una historia de amor que sirve de curación ante el sistema mórbido que se apodera de cada una de las victimas. La esquizofrenia posiblemente galopante de Jonathan es una cuestión de herencia, viene de su abuela materna. La gran víctima es en cambio su madre, verdadero eje o foco de atención de TARNATION. Una existencia podrida en donde se sucederán abusos físicos y psíquicos, reclusiones en psiquiátricos y adopciones cuasimacabras en donde las torturas eran al parecer constantes. La madre de Jonathan, que se "autointerpreta" en la cinta es, como amenaza viviente para nuestro jóven artista, la que le dió y le quitará la vida.

Jonathan Couette es un texano de la quinta del 73. Su infancia es una mierda. En la adolescencia empieza el torbellino real de calamidades: tambien él va de mano en mano, también él s e ve recluido en instituciones mentales. Su padre existe pero como si no. Y en esto se va a Nueva York. Asume su sexualidad y se introduce en el ambiente gótico por influencia de un novio. Es creativo. Le encantan los montajes teatrales, el musical. Está obsesionado con HAIR y las óperas rock. Sueña ( y se ve el sueño) con realizar una opera rock sobre su vida. Quizá por via materna que se cree Elizabeth Taylor o por cuestiones mariconiles ha desarrollado un potente sentido camp. Pero tambien se obsesiona por lo tétrico y lo gore y lo feista, claro: por lo underground. De "Liquid sky" pasa a la escuela de Nueva York y lo fagocita en sus experimentos de cámara en mano. Desde crio el travestismo le apasiona (los documentos que nos muestra al respecto consiguieron asombrarme. Un niño de un talento que parece no ser de este mundo) y su propensión al melodrama le conduce con el paso de los años a filmar su propia miseria a ritmo de canciones memorables. Existe un momento feliz, de hermosura incomparable que dirían Family que es cuando suenan The Magnetic Fields. Mientras se oye "Strange Powers" se ven espacios abiertos y sobre todo, se palpa el amor. El amor que no es otra cosa que la salvación de Jonathan ante una herencia espeluznante, un elemento de equilibrio que produce la barrera necesaria a su estado de permanente desasosiego. El amor de pareja. Su novio David le sigue en su periplo viajero que es constante dadas las recaidas de la madre. Y es en Texas visitando a su abuelo podríamos decir adoptivo, el terrible ser que de cria cuidó a su madre, cuando surge el momento para mi más aterr ador de la película.
Jonathan filma al viejo torturador, le pregunta con una autoridad acosadora digna de un interrogatorio "a la Nuremberg" sobre la veracidad de los testimonios de su progenitora, si es cierto lo de los toqu eteos de su esposa en la vagina a la niña, si no se daba cuenta de los perniciosos e irreparables efectos de las curas de electroshock a las que se vió sometida... Y aquel ser decrépito y hasta cierto punto acorralado bajo la cámara excrutadora se envalentonaba con una arrogancia que sólo puede nacer de una mente despreciable.
Me parecía estar presenciando el acorralamiento de un ex nazi en el exilio cuyo único futuro es esperar la muerte sin expiar antes las culpas.

TARNATION ha sido premiado en Cannes, creo. Como ópera prima resulta prometedora. Aguardo que Coue tte abandone ese tics tan habituales en los primerizos (las influencias del primer Van Sant saltan a la legua, no en vano es el productor ejecutivo del proyecto) y que conserve su estabilidad sentimental. Supongo que es duro abandonar los traumas de un pasado tan negro pero, es indudable que la supervivencia en este caso pasa como nunca por "matar a la madre". Y cuanto antes. Visitando su blog ésta mañana no me sorprendió leer en su perfil que su película favorita fuera "Rosemary's Baby". Sin embargo, por segunda vez me volvió a recorrer un escalofrío por todo el cuerpo.



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