27 noviembre 2008

BISUTERIA POP

MIS RUMBERAS DE ORO (y brillantes falsos)
Primera parte



Los comienzos de la espectacular Amina, en el sello Hispavox (que tanto cuidaba sus portadas). Y como tantas de su quinta, batiéndose el cobre en colmaos y antros para turistas con sus recreaciones de los éxitos pop del momento. Lejos quedaban aún los tiempos del impresionante Mustafá Alí. Ella siempre fue muy racial. Y la más arábiga. Fundamental en mi vida de melómano.




Comienzan los problemas biográficos con Ana María. ¿De dónde venía ella, adonde fue, de quién era hija?. Chi lo sá. Bueno, Lauren Postigo lo sabría, seguro que si. Alucinante portada con interminable bata de cola. Modelo jaca, comme il faut. Tendencia al halago turístico e inevitable ranchera rumbeada de Jose Alfredo Jimenez.



De lo más killer. Y es que no en vano los primeros años setenta son los más atrevidos para estas pionerazas. En todo: desde el diseño de las portadas al vestuario pasando por las coreografias y esas pinturas de guerra que solían hacerlas únicas. El término flamenco pop ya estaba acuñado. Antoñita de la Fuente lo hizo suyo. A pesar de que "lo suyo" fuera la rumba que no se atreve a decir su nombre (puntos suspensivos).




Belleza racial. A medio camino entre Gemma Cuervo y La Polaca. Dentro de un sello que cobijó en buena medida a los nombres más señeros del género: Camboria, Peret y Chacho. En este cuatro canciones, destaca su interpretación del inmarchitable son del trío Matamoros La mujer de Antonio.




Todo un icono de la modernidad madrileña más petarda de finales de los setenta, la Peñuela (a saber: Costus, Paco Clavel, C.Berlanga, Almodóvar). Y una de mis favoritas. La espabilá es su clásico. Una declaración de intenciones con mucho de antecedente del espíritu punk. Ni siquiera las ye yés más contumaces se atrevieron a afirmar cosas tan locas como las que se pusieron en labios de la gitana: Me gusta gamberrear, tomarme combinados sobre la barra de un bar. Si critican que critiquen, yo me siento muy honrá...
También le cantó a los camioneros. Pero este single es la cumbre de su arte (con su modelito de flotadores, esa pintura de ojos, ese peinado geluítico).




La más extrema en el tema estheticiene. Los rabos de ojos pintados más largos de la historia del rumberío pop le pertenecen a la Coral. Su sólo nombre artístico actuaría a guisa de conjuro. En todas las portadas de sus mil discos parecía haberse propuesto llegar a lo más lejos. Quizá aqui alcanzó el zénit. Ese primer plano montielesco, pestañas postizas como abanicos, labios de piñón rojo furcia demostraban que no hay enorme distancia que se le resistiese a una gitana decidida. Su Vuelo 502, con spoken word incluido, es surrealismo patrio del más heavy.



Asi eran las portadas del blues. Porque cuando la rumba se hace verdad y no petardeo, las cosas suelen salir así. Una bravía Camboria en plena macumba. Estilo Carmen Amaya. La ex de Lauren Postigo con el gran temperamento de sus años victoriosos. En 1964, teniendo detrás de ella, en un segundo plano, dando palmas, haciendo jaleo, cantando cosas... nada menos que a unos desconocidos Peret y Chacho (y si, la Balada gitana era la del Manolo y el Ramón)



De Málaga era. Esta diva me lo ha puesto fácil. Su fuerte eran las bulerías. Pero como la rumba mandaba, le adaptaron unas rancheras y unas canciones modernas al ritmillo del tres por cuatro y allá fue ella. Pisando fuerte. Y taconeando de paso. Siempre rodeada de espléndidos guitarristas como los juveniles Habichuela y Manolo Sanlucar. Septiembre era aquel tostón festivalero sobre las uvas maduras que cantó la portuguesa Madalena Iglesias y, creo que también, la inmortal Marta Baizán.



Sensualidad y sabrosura. Un disco de rockabilly, para mi gusto. La velocidad con la que van estos gitanillos es digna del mejor Hasil Adkins. Aún no habían llegado Los Amaya para poner el ventilador a 78 RPM. Pues estos ya lo consiguieron pocos años antes. Y con Carmen Montero de voz solista. Luego seguiría su carrera en solitario con el sobrenombre de La Carmeta. Pero este fue su mejor trabajo. No en vano, el repertorio estaba sacado de sones cubanos de primera categoría (sin tiempo de boleros).



El sello Belter se volcó de manera persistente en el género flamenco pop. También Discophon, claro. Pero en Belter la cantera de artistas era interminable. No sólo gitanos frecuentaron el temita. También muchos payos con ansias de notoriedad. Y copleras fisnas con miras a las nuevas modas (ya que por un lado la copla estaba dando las boqueadas y no era cuestión de regrabar por enésima vez La Lirio aunque fuese con casiotone, mientras que lo ye yé les producía sarpullidos o es que a lo mejor no estaban por la labor de enfajarse y luego ponerse mini). Entre Pinto y Valdemoro hallaríamos a Carmen Navarro (mezcla física de María del Monte y Antoñita Moreno) que, a falta de guitarristas y de combos que la jalearan, se conformó con una orquesta típica y tópica (lo que se dio en conocer como beltersound, standarización de un sonido bastante embrutecedor que valía tanto para un conjunto moderno como para una Paca Rico. Nada que ver con el sonido Torrelaguna del señor Trabuchelli desde Hispavox, de años después).



Tsl vez la rumbera más conocida de esta tanda. Hermana de El Príncipe Gitano y, como aquel, se supone que valenciana pero recriada entre Madrid y Sevilla. Fue el representante del Príncipe, José García Andivia, el que la bautizó como "El terremoto moreno" y la hizo debutar a los dieciseis años, cambiándole los datos del carnet. La crítica purista nunca puso bien a este prodigio de la naturaleza. La acusaban de exagerada, como años antes acusaban a Lola de no saber bailar o a Imperio Argentina de no saber cantar. Qué más da. Lo verdaderamente cierto es que La Terremoto y El Príncipe Gitano, siendo como eran un poco serie B imitiativa del duo canónico Caracol-Flores, tenían ese feeling, incluso esa tensión sexual (via incesto) del que carecían por completo otros dúos de hermanos de la escena (léase Pimpinela, por ejemplo). Su nervio e intensidad eran desusadas para la época (y para cualquier época. Hoy en día de esto ya no hay). Su surrealismo casi superior al de Lola. Dalí es de suponer que la adoraba.

8 comentarios:

filomeno2006 dijo...

Mis preferida : Sara Lezana

filomeno2006 dijo...

Rumberos preferidos: Rumba Tres, Caramba, carambita, carambirulí.....

maciste II dijo...

Hombre Sara lezana...claro, pero no sé si llegó a grabar...como La Polaca. En esta primera tanda me quedo con todas... quizá quitando a Carmen Navarro...
En cuanto a chicos solistas,me quedo con Peret... Y a un nivel erótico afectivo, Chacho y El Noi. Pero luego estaría el morbazo carcelario de El Luís (gallego él)que no se lo saltaría un gitano. ja ja ja.Y a un nivel cómplice, Bambino. Y el Pescaílla siempre.

Y en conjuntos,Rumba 3 eran los más ye yés, sí. Pero donde estén los primeros Amaya...
Por cierto, en esa onda horteribiri ¿no le gusta a usted Paco Paco, el de la rumba de la gaita?.

filomeno2006 dijo...

Amigo Maciste: mis conocimientos en esta materia son limitados. Sara Lezana era un "amor platónico", al verla en un episodio de "Curro Jiménez"; en lo relativo a "Rumba Tres", eran las cassettes, música de fondo, que llevaba el conductor de ruta colegial, junto con el "clavel" de Rocío Jurado y el "no me gusta que a los toros te pongas la minifarda" de Manolo Escobar......
Saludos.....

maciste II dijo...

Y La Ruina, luego rebautizada como LUCIA (si, la que fue a Eurovision y le gustaba el futbol...y los futbolistas).
Paro. Que me embalo. Esperemos a una segunda tanda.

filomeno2006 dijo...

La Ruína, La Contrahecha......
Pero la Lezana no habla con acento andaluz.......

maciste II dijo...

La Polaca, la del "Me va me va" de julito...(ella lo grabó antes)

filomeno2006 dijo...

Ciertamente, la belleza de "La Polaca" era extraordinaria.....