24 octubre 2008

WOMEN'S LIB

AZUCENA HERNANDEZ
Por Gilda Love




La pobre Azucena... ¿Qué hubiera sido de su vida profesional de no haberse quedado lisiadita?. Probablemente hubiera corrido la misma suerte de otras mujerzuelas de su quinta. Aquellas que pasado el fulgor del Cine S, del producto picante más anacrónico, desaparecieron para siempre de las pantallas. Porque el cine español cambió (para mal, ya sé) con el cambio. Y entonces muy pocas de estas discretitas beldades pudieron reciclarse en las seudo comedias progres, en los pestiños mesetarios a la Miró o en las pedanterias de un Gonzalo Suarez, por ejemplo. Porque todos estos últimos ya tenían a sus fulanas para darles un papelito de lo msimo pero revestido ahora con una aureola literaria de la que carecían las mamarrachadas de un Mariano Ozores (director con el que Azucena acabó haciendo muchos bodrios a principios de los ochenta).
La etapa que más nos debería interesar a los lectores de Fantasia Mongo sería la del arranque. Esos dos títulos de puritito cine S que fueron Las eróticas vacaciones de Stella (1979. Zacarías Urbiola) y Bacanal en directo (1979. Miguel Madrid).
Estaba recién elegida Miss Sevilla (lugar de nacimiento) y ese debut no pudo ser más impactante. En el primer título hacía de colegiala en vacaciones y pasaba un verano muy movidito (la protegía mamá Gimpera). El segundo era una seudo revisitación del reciente éxito La orgía de Bellmunt (donde se reveló Assumpta antes de llamarse asi) pero en reaccionario (y en pésimo, no en vano el tal Madrid fue uno de los peores directores del cine español con diferencia). Compartió sanas tortillas con María José Cantudo (en los finales de su época de mayor relevancia) y Helga Liné (en El consenso, del marido de Esperanza Roy).



Al poco le vino una oferta como azafata de un programa de TVE llamado Ding Dong (año 1980) que a mi me gustaba mucho, pues era un concurso culinario muy ameno. Lo presentaban Mayra Gómez Kemp y Jose Antonio Plaza. Azucena se abrió un hueco en el hogar (y los fogones) de este país, más allá de la claustrofobia de unas vulgares salas oscuras de cine de extrarradio. Pero el programa no duró demasiado y retornó al cine bajo (muy bajo) que le iban ofreciendo... Asi algún terror de Naschy, los Ozores inevitables para toda moza con poca verguenza a la hora de enseñar sus cositas... Y su participación en esa triste boga que surgió de repente de rememorar nuestro pasado histórico en clave de bufonada insufrible y chabacana a más no poder. Hablo de engendros titulados Don Cipote de la Manga, El Cid cabreador o Cuando Almanzor tocó el tambor. El porqué aparecieron a lo tonto en nuestras pantallas esta retahila de antigestas del desmadre lo ignoro. A no ser que fuese por un ostensible retraso de engancharse a lo que en Italia sucedió diez años antes al socaire del éxito del filme de Pasolini sobre el Decamerón, y en donde sus malas imitaciones (pero insistentes) terminaron por convertirse en un sub género en toda regla: la comedia medieval (vean anterior Women's Lib dedicado a Orchidea de Santis).
Mi película favorita de Azucena sigue siendo Crónicas del bromuro. Es la que más me llega al alma (pero sin tirar cohetes ni mascletás). Por el ambiente estudiantil de colegio mixto, por la canción de los babosos Tacones, por salir Miguel Ayones (el niño de los ojos de su director, Juan José Porto) y porque, al menos, dentro de lo malo, su responsable parecía querer equipararse a una corriente más norteamericana (el estilo Porkys). Y eso, desde luego, para nuestro cine de explotación ya era aspirar alto.
En fín, Azucena, doquiera que te encuentres, arriba los corazones y arriba españa. Y que ustedes se la casquen a su cuenta (aunque me imagino que de todo habrá y que muchos ballardianos la prefieran en sus fantasías en silla de ruedas). Como si les deja indiferentes (un dossier dedicado al Lib sin Azucena no tendría sentido), para ustedes va esta reproducción de su reportaje a principios de 1980, donde se le veía feliz y libre (pese a la sujeción penosa que implica participar en el juego machista de un tipo de revista de esta calaña).


9 comentarios:

Anónimo dijo...

Que descubrimento tu paginilla. Me paso las horas leyendote, llorandote y riéndote de manera inédita desde que quitaron de la parrilla la casa de la pradera. ¿desnudaron alguna vez a laura ingles para Play Boy? Hay expuestas en la galeria sins entido en la calle valgame dios (madrid) unas imagenes de un tal babacar que te molarían. Lluvia dorada phadofila y cosas así, con mucha delicadeza. No,dejes de verlas. Besos

maciste II dijo...

Pues La casa de la llorera la ponen por la cadena episcopal a las siete y media de la tarde. Y ya me pasaré por esa página anónima. Aunque, bueno... a mi de la Laura (que tiene un punto trenzil fascinante, no lo niego)lo que más me gustaban eran sus amiguitos. Mucho mejores que los de la petarda de la Mary (que le molaban papitos).Y sus menstruaciones claro, etéreas como las de las hermanas March.

filomeno2006 dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
filomeno2006 dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
maciste II dijo...

Ahora no caigo, los señores de tato...

filomeno2006 dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
filomeno2006 dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
gilda love dijo...

Desde luego, don Filo, tiene usted elefantiasis memorística. Se la alabo, mon dieu.

filomeno2006 dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.