31 octubre 2008

SEMANA KENNETH ANGER (y 6)

Oda a Hollywood

Ciudad de vanos esfuerzos
donde el cerebro se atrofia
¡canto a tus Caras Idiotas
y a tus mancomunados Clichés
que dora un sol de necedad!

No hay leche en tus grandes ubres
ni semen en tus cojones;
tus dioses embaucadores
persiguen la felicidad
con pollas duras de Orín.

Preñada de falsedades,
cada estación pasa fútil;
y al final uno descubr
e
que tus fantásticas Rosas

son pánfilas del montón.

Extraños Cultos y Coños;
Ninfa Reseca, Venus de la Aridez.
El dia que reviente el condón,
del pene del sátiro lloverá
talco enmohecido y polvos de los de arroz.

¡Difuso campea el desierto
en la tierra de la mente nula!
Desde el cielo, demonios vigilantes
decretan pena de muerte
para el que atine a Pensar.

Tus pasiones son fingidas;
el lucro, impulso de tu ardor.
Pero si un día la lujuria estéril
te diera nueva energía,
hazte dar por el culo, es mi consejo
¡y no nos amargues más!

DON MARQUIS



HOLLYWOOD BABILONIA

La visión de Hollywood que tiene Anger es una visión de la decadencia. Para él los años veinte en Tinseltown coincidirían plenamente con la Babilonia más arquetípica, con el final del imperio Romano, con la agonía en frenesí de una civilización corrupta, sucia, viciosa, putrefacta. Como cadáveres exquisitos, los actores y actrices que desenmascara (en un fascinante equilibrio entre mitomanía y asco) forman un cortejo que pasea espectral por el Barrio de la Muerte. Desde bien pequeño alimentó esa idea, cuando su abuela lo llevaba a visitar las tumbas de las estrellas. De la cripta al infierno. Ocultismo y magia se aúnan una vez más en esos apocalipsis contínuos de un cine nunca mejor identificado con su concepto personalista del Mal.
A lo largo de estos dos tomos, Anger apabulla con la cantidad de asombrosas historias que, por encima del simple libelo, aliña con una exhaustiva documentación cinéfila. Esto lo transforma en un historiador malicioso que carecería de similares. Sus revelaciones más ostentosas fueron escándalo en su momento (a pesar de los años transcurridos de los hechos relatados, de tantas estrellas idas para siempre mientras ahora, sus herederos, pretendían hacernos creer que se removían presos de la ira desde sus sepulcros marmóreos). En cambio, ningún crítico parecía querer reconocer no ya sólo la sabiduría de su autor sino lo bien escrito que estaba todo. A su altura, la especialista del quién-jode-con-quién Louella Parsons, sería una insignificante juntaletras (con renglones torcidos, al etílico modo). Tal vez Capote, pero Capote se perdió en seguida en la frivolidad estéril de la mariquita mala per se. La malignidad suprema de Capote (que existió) habría que encontrarla en ese lado oculto, perverso, luciferino de ese trabajo periodístico excepcional de nombre A sangre fría. Pero esa bendita vertiente no le duró mucho, por desgracia. En cambio, Anger mantuvo su independencia y otredad siempre. Con esto quiero decir que Hollywood Babilonia no es una vulgar autoafirmación de mariquita adicta al lujo. No hay proselitismos ni doblegamiento a la dictadura de la belleza más tópica. Si reparamos en el impresionante material fotográfico que acompaña a los diferentes capítulos, nos damos cuenta que Anger lleva a un terreno de lo anómalo, de lo insolite, de lo bizarro lo que en otros pudo haberse limitado a una sucesión fastuosa de estampas de arte (la oda al glamour). Barniza el envoltorio desde un tenebrismo muy cercano a lo demoníaco. Tanto impera la necrofilia como se palpa un intenso repudio del hedonismo de esa comunidad cansada por los excesos.
El Hollywood de Anger lo nutren personajes caídos en desgracia. Actores y actrices inmersos en una espiral de drogas, sexo, crímenes, suicidios y todo tipo de depravaciones. Alli el dólar se gastaba. A la edad en que descubrí aquel submundo, mi vulnerable personalidad retumbaba en un sinfín de sentimientos opuestos. Amor y rechazo. James Dean grasiento. Valentino perfumado. Gaynor machorra. Lupe Velez vomitando en su agonía. Lesbianismo de divas. Arbuckle y el mensaje en la botella. La lobotomía de Frances. El adios a la infancia de Driscoll. Estrellitas de un día mutiladas en extraños rituales. El diario de la Astor. El pene de Errol. Las borracheras de todos. También estaba el solaz de unos seudónimos con chispa. Siempre recordaré que Anger denominaba a Henri Langlois (dictador de la Cinemateca francesa, con quien trabajó unos cuantos años durante su estancia en el país galo) el Gran Pachá. Y al execrable Hays, el Zar.
Para acabar, Kenneth Anger nunca hizo leña seudo literaria del Hollywood caído. Como bien se puntualizaba en la contraportada del segundo volúmen, "no es sólo una exhibición de extrañezas, sino una mirada agridulce sobre esas resplandecientes y enloquecidas estrellas en sus órbitas".

"Cada hombre y cada mujer es una estrella"
ALEISTER CROWLEY


***

*Trabajos recientes

ICH WILL
(2000)

- carezco de referencias-


DON'T SMOKE THAT CIGARETTE (2000)

Magnífico cortometraje de cuarenta y cinco minutos dedicado al tabaco. A través de una ingente cantidad de material filmíco del pasado, Anger juega como un niño perverso, con las posibilidades del montaje documental creando una fantasía que incluiría glorificaciones y demonizaciones, siempre desde un punto de vista muy objetivo, nunca partidista. Aunque al final todos sabemos qué es lo que pensaba de aquello. Comprendemos los conocedores, que Kenneth ve en los cigarrillos otro elemento del mal, capaz de darnos placer mientras, a su vez, va acortándonos la vida. Un dulce placer que mata. Lentamente.
La droga. Hay quien puede cuestionarse si después de los excesos de los sesenta del propio Anger, de exponer los de sus ídolos en HB I y II con todo lujo de detalles escabrosos, ahora hubiese rebajado su grado de transgresión al enfrentarse a un simple cigarrillo rubio americano. Tal vez Anger se estuviera haciendo mayor a principios del nuevo siglo (de hecho ha superado los setenta, pese a que él mismo se inventó su propia muerte muchas veces) pero nadie me negará que no seguía siendo coherente con sus estilemas y sus constantes como autor. Además, la estructura del corto respondía a un concepto de vanguardia añejo, tan añejo como que nos retrotrae a los años veinte, inclusive a los experimentos de un Joseph Cornell. El juego de lo pretérito y lo presente es muy efectivo. Y digo presente con toda conciencia, pues es bien sabido que vivimos en una época de conservadurismo atroz. Y lo que antes era símbolo de capricho y elegancia hoy significa reprobación y veto (¿acaso en la España de Zapatero están bien vistos los fumaderos públicos?).
De nuevo el rigor, el afán completista de Anger se revela asombroso. Distintas épocas, distintos valores, distintas formas publicitarias de vendernos un producto que siempre ha sido industria poderosa en USA. Y a la vez, la otra cara. La muerte personificada en ese aterrador documento del enfermo de cáncer de laringe y sus distintas metástasis que acaban devorando su rostro.


THE MAN WE
WANT TO HUNG (2002)

Tributo a su maestro Crowley, a través de una muestra espléndida de sus pinturas expuestas en un museo londinense. Un Crowley tan inédito como multidisciplinar. Pese a sus limitaciones como artista plástico, es curioso comprobar el estilo naif de muchas de ellas. Anger, una vez más, se muestra rendido admirador, pasen los años que pasen.




The man we want to hung (Parte 1)




The man we want to hung (Parte 2)



MOUSE HEAVEN
(2004)

No la he visto. Se trata, al parecer, de un tributo personalista al legendario Mickey Mouse, entendido como un diablillo encantador (no en vano fue aprendiz de brujo hace muchos años).

ANGER SEEDS RED (2004)
No la he visto. Trabajo realizado en video y formato digital para ser expuesto en el Moma de Nueva York.





Entrevista

2 comentarios:

filomeno2006 dijo...

¿Has leído el "Libro de Satán" de Frank G. Rubio y Carlos Aguilar?

maciste II dijo...

Pues amigo,no lo he leido. Pero viniendo de Aguilar,que es uno de los tipos cinéfilos que más admiro en este país, debe ser jugoso(incluso más que algún Palacios,don Jesús).
De Aguilar llevo buscando durante tiempo la biografía que sacó de GIULIANO GEMMA. Pero me ha sido imposible. Este valle donde vivo es el valle de las lágrimas (que diría don Antonio Losada) y sanseacabó.