08 octubre 2008

Le llegó la CRISIS al Betanzos


Hace tiempo que no recuerdo una situación semejante. Un mes en el que me vea tan apretado de dinero. Estamos a día 8 y sólo me quedan en el cajón ciento cincuenta y cinco euros. Eso es lo que debo administrar para poder comer mi madre y yo hasta el 30. O sea, que según cifras aproximadas de calculadora de chino, sólo puedo gastar 7 euros al día. Increible, pero cierto. Yo, que soy una máquina para administrar esa puta paga de viudez voy ahora y me entrego al descalabro total. Después de unos meses de verano más o menos holgado, ahorrando para las vacas flacas un chisco a la vez que permitiéndome algún que otro capricho... me veo, sin separación de fases, en el umbral de la pobreza.
¿Qué es lo que ocurrió?. ¿En verdad ha llegado la crisis económica mundial a este rincón de Galicia?. Por supuesto que algo de eso también hay, no se crean (el higado de ternera en el supermercado ha aumentado su precio un cuarenta por ciento, que yo me fijo). Pero sobre todo han habido un cúmulo de cosas que han propiciado la debacle financiera en mi casa: la total sincronía en el buzón de un montón de recibos pendientes (luz, agua, teléfono+Internet, nichos).
Y uno que se jacta de que no debe nada a nadie, ahora mucho me temo que si te he visto no me acuerdo (a mis amigos más cercanos que lean esto, les advierto que si les llamo por teléfono y no quieren responsabilidades cuelguen tan pronto escuchen mi voz). Al menos los de los nichos, que nos los pasan cada año, deberán esperar. Y si no nos enterramos en cualquier sitio. El muerto al hoyo, toda la vida.
El problema del oxígeno de mi madre ha duplicado las sumas en los recibos de luz. Los del SERGAS nos pasan un tanto por ciento, pero sus retrasos son habituales. Bien me vendría que me embolsaran los costes del trimestre pasado. Ya. Pero no va a ser. Me lo han asegurado unas funcionarias muy solícitas y amables, enseñándome los registros de turno, con cruces marcadas en casilleros de meses pagos y casilleros vacíos que quedan sin pagar (como si de un juego de los barcos se tratara. Porque señoritas, eso no es trabajo, eso es un rollo lúdico que se traen entre ustedes que están toda la mañana de cháchara, entre ji ji y ja já, con los carritos de los niños y las tetas al aire esperando que chupen sus rorros).
Cada vez que miro el almanaque me echo a temblar. Economizaremos a cojones. No más CocaCola marca Dia, no más pastelitos Dulcesol para la merienda (ya ni pienso en chulos, que esa es otra. Porque lo que me ronda muy seriamente por la cabeza estos últimos días es la posibilidad de volverme a echar a la calle. De vender mi cuerpecito, vamos. Pero es que ya no sé cómo se hacía, en serio. Con mi expresión de necesidad más se pensará la momia de turno que le estoy dando un atraco).
Y yo que confiaba en los simpáticos socialistas con aquello- a lo que me acogí (y me concedieron)- de la ley de dependencia. Por ella sigo esperando. Pero resulta que se rumorea que no hay cuartos. Porque es que hay crisis. Que este post no tiene esperanza posible de salvación. Estamos donde estábamos. No sé. Va a ser mejor echarse a dormir hasta fin de mes. Al menos mientras se duerme, no se siente el hambre. Como cuando la guerra y las dos Españas. Cuestión de memoria histórica.

2 comentarios:

filomeno2006 dijo...

Con José María y Rodrigo.....¿Se vivía mejor?

Louella dijo...

Ay, Jesús, desolada me quedo. Pues va a resultar que era verdad... Corro a empeñar mis joyas y a ver qué se puede hacer.