24 octubre 2008

DEJA VU's

Post editado en Fantasía Mongo el domingo 30 de octubre de 2005


RICAS Y FAMOSAS 25 AÑOS DESPUES : Siguen célebres y ninguna arruinada


Ricas y famosas. El remake de un viejo filme de duelos interpretativos femeninos. Historia de mujeres para fecundas actrices dirigidas por maestros idóneos. Cukor fue un magnífico director de actrices, eso está claro, viene en cualquier enciclopedia de la historia del cine. Un conocedor del universo femenino como, dolorosamente lo digo, parece ser hoy en dia un Antonio Gala o un Giorgio Armani o cualquier primula veris de probada solvencia en cuanto a índice de ventas y que a mi me dejan frio. Hago un inciso: George Cukor fue además un magnífico director de hombres. Ahí está un James Mason o un Rex Harrison o un Ronald Colman dando grandes interpretaciones a sus órdenes. Pero lo que más me importaría que quedara claro es que Cukor fue un creador, un ARTISTA, no sólo un artesano refinado como se le ha venido etiquetando siempre.

Ricas y famosas es la viva plasmación de lo que digo, ya no sólo porque suponga su testamento cinematográfico (le cogió octogenario) sino porque pudo abordar con libertad temas antes tabú que le interesaban , gracias a la permisividad de la época . En concreto el tema de la sexualidad femenina intentaría exponerlo ya a primeros de los 60 en "Confidencias de mujer" a propósito de la salida a la luz del célebre informe Chapman. Los cortes que infringió la censura sobre la película impidieron en buena parte que conocieramos su visión de la sexualidad de la mujer norteamericana. Aquí el discurso se desarrolla sin cortapisas, a tumba abierta, con unas reflexiones tan profundas que acaban por asombrar hasta al público más reticente con la obra cukoriana.
Ricas y famosas es una rareza en el contexto del cine contemporáneo, permanece como tesoro atemporal - que no anacrónico- en un cine dominado ya por entero por los efectos especiales, la violencia gratuita, el romanticismo de calderilla o la simple pornografía. Guarda ese tarrito de las esencias, de película de otra época, hecha con la elegancia de un esteta homosexual, con todos los tópicos que esto conlleva.
En ella vemos los ambientes chic de un Nueva York seudo intelectual, recorremos los locales con solera (el Algonquin, el Waldorf Astoria), los parties literarios con un punto de vernisagges para los high brow (¿recordáis "Manhattan" de W. Allen?), donde seguro Cukor se encontraba muy a gusto. Y también asistimos al contraste que supone la vacuidad hollywoodiense, de la California simplemente hortera con sus fiestas ¡también! en Malibú, con la créme de la créme del falso oropel marca Tinseltown. Deliciosas son las apariciones de amigos de luxe del director como Christopher Isherwood o Paul Morrisey de invitados a la celebración del chismorreo y la vanidad.

Pero dejando a un lado todas estas referencias snobs tan previsibles en un director culto con querencias frívolas y teatreras, hay en este testamento un hecho fundamental que le eleva sin reservas a una categoría de autor redondo (algo que sus fans más acérrimos ya sabíamos plenamente y que aquí se constata de modo asombroso). Me refiero al grado de confesión en la figura del personaje que encarna Jacqueline Bisset, mágica, bellísima actriz. Podemos rastrear en su papel huellas de la vida de Cukor, no ya a nivel de sentimientos o de asuntos del corazón, sino también en lo que atañe a las contradicciones del artista con respecto a su obra cuando ésta se enfrenta a las leyes del mercado. Así vemos a la Bisset, escritora seria con graves crisis creativas enfrentada a su mejor amiga, una Candice Bergen inconmensurable en su vulgaridad de escritora de best sellers a lo Jackie Collins y sólo en apariencia más asentada en su vida personal ( está casada y tiene una hija pero su marido la abandona, afortunadamente el horrible David Selby desaparece a la mitad de la función).

La relación de Jacqueline Bisset con los hombres ( repito que hay muchos indicios que nos hacen sospechar que su papel es un trasunto del propio director) es caótica, muy dificil. Tengamos en cuenta que además es una mujer ya madura, una cuarentona en ciernes. Se aferra a la idea de la imposibilidad de volver a amar debido a a un fuerte desengaño anterior, y se consuela con los viejos discos de la plañidera Bessie Smith y con los encontronazos sexuales que le aparecen de vez en cuando (en el caso del encontronazo con el hermosísimo y deslumbrante dieciochoañero Matt Lattanzi habría que decir que en el fondo tiene mucha suerte la señora, qué caray. Hace años que no presenciaba un acto de seducción masculina tan excitante, que deja en mantillas, en otra onda, al de Kim Bassinger en Nueve semanas y media, entre otras cosas porque aquello no era cine : era un video clip inserto en una cinta de videoclips . Si me apurais, eses minutos mórbidos en el hotel con el ex de Olivia Newton John valen más que toda mi colección de videos porno de los estudios Falcon). Tales canitas - teñidas- al aire le permiten a la protagonista reflexionar sobre las relaciones de pareja, aportando una mirada inteligente, lúcida, muy adulta.
Hay en la Bisset algo de mariquita disfrazada, de un Cukor promiscuo que analiza el papel de la belleza adolescente en la sociedad consumista actual, entendiéndola como fatua ostentación de una banalidad que suele ser empleada (previo pago) como forma de esclavizar a los demás. Se nombra a la Antigua Grecia y se concluye que en estos tiempos parece imposible recuperar aquellas glorias. A un intelectual octogenario un producto de impecable belleza, aunque se personalice en este Lattanzi arrogante de nalgas redondeadas, no le sacia espiritualmente, tan sólo le vale para colmar los sentidos más lujuriosos. Y sin remedio, Jacqueline " Cukor " Bisset vuelve a caer en las trampas de los hombres jóvenes, algunos incluso con algo más que un físico. Pero ahí entra a relucir el miedo al fracaso, a presuponer que las cosas no van a funcionar y también se desvela el derrotismo emocional de la escritora o, ¡por qué no !, el Otello que todos llevamos dentro.
El discurso cukoriano sobre las diferencias de edad en la pareja es agudo, admirable y, sobre todo, ¡qué lejano a las chabacanadas folclóricas, pongamos de un Mariñas en torno al affaire Marujita- Dinio de hace un par de temporadas!.
Y esto lo consigue desde la experiencia vital (él que se ganó con el paso del tiempo el apelativo del 'gay de la discrección') desplegando todos sus conocimientos de las leyes del teatro ; es decir, a base de una puesta en escena sobria, de la graduación de los elementos dramáticos y de un desarrollo sicológico de los personajes - apoyados en dos excelentes actrices muy bien dirigidas. En este sentido los amantes de los tours de force disfrutamos de lo lindo.
Resumiendo, película de las que ya no se hacen, de las de antes , de las de antes incluso de 1980 (cuando se rodó), nada demodé y con una música romántica a más no poder a cargo de Georges Delerue (el compositor de la nouvelle vague).



7 comentarios:

filomeno2006 dijo...

¡Y yo que había ido al cine a ver la película con la esperanza de ver un "deshabillé" de la Bisset......!

maciste II dijo...

La cubría por entero el hustler, claro. Es lo que les suele pasar a los softs.

maciste II dijo...

Pero la Bisset ya había aparecido desnudita en su peli de revelación absoluta: SALTARINA (1970. Jerry Paris).

filomeno2006 dijo...

En efecto, pectorales al viento, creo......

maciste II dijo...

Enseñaba mucho. Y lo enseñaba con psicodélicos efectos de cámara. El mundillo del strip tease,del burlesque... (¡y nunca parecía zorrón!. Señorita con clase). Recuerdo que había una escena en la que un personajillo queer (puro Stonewall), amigo de la prota leía una revista criptogay tumbado en la cama. Y que a la Bisset la secundaba al magnífico negraco Jim Brow. Dejaban ambos en pañales las audacias buenrrollistas de ADIVINA QUIEN VIENE A CENAR ESTA NOCHE.

Gracias por el poster, Filomeno.

filomeno2006 dijo...

No llegué a ver la película "Saltarina".....¿Se estrenó en España hacia 1982? En fin, la Bisset estaba- y está- un rato buena..........

maciste II dijo...

Integral sí. Pero en "fisno". La vi hará cinco años en un pase lamentable en un canal local. Afortunadamente no cortaban la cinta VHS. Otras películas las estropeaban a lo bruto: cuando les salía de los mismísimos le daban al stop del reproductor para emitir publicidad o conectar con la CNN, pues ya era hora de irse a casa.

Esto de los piratas era un escándalo. Me acuerdo que una vez este mismo canal emitió un porno caca (scat) a las ocho y media de la tarde (una señora comiendo caviar con una pinza de la ropa en la nariz). A las nueve y media, cortaron por lo sano (sin tirar de la cadena)para dar paso a un gitano muy puesto con intenciones informativas (era el telediario). Verlo para creerlo.

Y sí,la Bisset estaba fenómena. Debería haberse llamado Jacqueline Bistec, mejor. Y la Candicia Bergen otro tanto. Y el Lattanzi ni le cuento (en "My Tutor" lo desvirgaba la Silvia Kristel, una profesora particular).