20 septiembre 2008

SEMANA ESPECIAL "Album de fotos de INFANCIAS VERDES" (6)


6. AUNTIE LOUISE
(1916-1977)


Por su divina frivolidad. Por haberme influido tanto su filosofía vital y sus fetiches. Por ser ella la causante de mi pasión por el coleccionismo y el glamour cinematográfico, va este día. Auntie Luisa, la rama pintoresca del árbol genealógico materno (como definía un personaje de la comedia loca de La Cava Laugh and get rich a la millonaria Edna May Oliver) y una de las escasas fotografías que he encontrado de ella sin estar caracterizada. Aunque aquí se haga imposible no asociarla a mujeres que jugaron eternamente con la ficción, mujeres de la casta de Olivia de Havilland, Barbara Stanwyck (su favorita) o la máxima, Bette.



Si nos remontamos a los años cuarenta, nos toparíamos con una inolvidable solterona ataviada como se debe para una tarde de toros (otra de sus grandes pasiones). Es decir, peineta, mantilla española y luto riguroso (ni siquiera doña Sol o Pandora osaron llegar tan lejos. Podría ser Némesis, paradójicamente complementaria, de Bette cuando acudió de incógnito al encuentro de miss Sondergaard en La carta).



Los años sesenta son los de desfase total. Fiestas y más fiestas. Carnavales de salón (no había otros) donde fue reina, tabacalera andante o fauna de Ascott. McLaine de los mil disfraces. Pero siempre, gracias a sus facciones endurecidas, con una mirada puesta en miss Davis.




Luisa Doolittle. Pasó meses confeccionando esta perfecta imitación del modelo lucido por Audrey en My fair lady. La reina Beaton hubiese palidecido de envidia con las curiosas mímesis que salieron de la calle del Orzán (La Coruña). Ganó el primer premio del carnaval de ese año.




Una solterona recalcitrante, orgullosa de su condición, despojada de ataduras de ningún tipo, se fue ganando el derecho de poder elegir sus compañias favoritas (sin miedos, pero también sin aspavientos ni regodeos impropios de una dama de su talla). Esto pertenece a algún cocktail-time desconocido, efímero como las burbujas del champagne rosé. Otro más de tantos que abarrotan una enorme carpeta fotográfica y que supone el mejor homenaje familiar a su memoria.




Su tendencia a lo original también le hacía interesarse por los seres del espacio exterior (pero de los palacios no la quitabas, aunque fuera para limpiar escaleras).




No, no se trata otra vez de Bette Davis, ahora recogiendo un premio en San Sebastian. Es auntie Louise, proclamada miss Simpatía un año cualquiera de sus gloriosos sixties.






He elegido esta última foto de carácter melodramático (un funeral, junto a su madre, mi abuela materna) para que se evidencie de alguna forma que cuando ella se alejaba de su mundo de ficciones también era capaz de sublimar la crudeza de aquella España tristona mediante un gesto trágico de alta alcurnia (cancillera for all the seasons, jamás drag).


(Re) deleiténse con auntie Louise en este link:

INFANCIAS VERDES. Capítulo décimo sexto


termina mañana con...
SOL Y SOMBRA