16 septiembre 2008

SEMANA ESPECIAL "Album de fotos de INFANCIAS VERDES" (2)


2. FATHER AND MOTHER REUNION



Se desvela el misterio. ¡Es ella!. Inaugurando los seventies. Madre tardía, con tendencia a engordar. Todavía morena. Y yo como su prolongación ad infinitum (aún conservé un trocito de cordón umbilical unos pocos -inconcebibles- años más. No llegó a Medea que me lo arrancase con los dientes, pero si que se le ocurrió darmeo una tijerita de costura para que lo hiciese yo mismo...).
La gran mamma tapando parcialmente esa inolvidable televisión... Es más, es como si hubiese salido del aparato, tras perpetrar como buena gastrónoma un hermoso cocido en blanco y negro para una España ad hoc. Fue un poco la Maruja Callaved de la rue Fleming.



Los tres al completo. Mi padre, entre la autoridad y la bonhomia del hombre hecho a si mismo. Mi madre, mirada cordial, belleza sanota (aunque la procesión fuese por dentro), tocado canónico (a lo de Havilland cuando hacía grand guignoles). Macistito, ahora con importante pelambrera y acogido al encanto de la chinitud (con algo de esfinge). Y a la incipiente tiranía del aprendiz de egoista. Era, como es normal, el rey de la casa... en tiempos de bonanza.


Mediados de los sesenta. Aún yo estaba en los cuernos de la luna de agosto. Tiempos de silencio, pese al pim pam pum de feria. Bien podrían ser los protagonistas de El pisito (con un López Vázquez embellecido por el tamiz noir del juvenil Arturo Fernández). Mamá de aquella debía tener la personalidad más marcada que la de Mary Carrillo en aquella joya negrísima del cinema español.
Me gusta papá. Con esa cara de criminal de tómbola. Madurito Tyrone del neorrealismo a la Pratolini. Un Hermida que se niega a pisar la luna por tener los pies muy bien en la tierra. Y más me place mi madre, que fisicamente presentaba unas orondeces campechanas dignas de la mejor Soldevila (la del teatro).



Salto hacia atrás en el tiempo. 1949. Recién casados. Optando por una pose de tarjeta postal o de cromo antiguo. Galancito popolano quiere a gacela esbelta (reparen en esa cinturita de avispa). De entre las múltiples transformaciones físicas de mamá, ésta es la que más me embelesa. ¿Acaso no le encuentran un aire a la enamorable Teresa Wright?.


Ella en los años cuarenta. Belleza serena. Desde luego virginal. Modelo fugaz de ciertos fotógrafos instalados en los coruñeses Cantones, todos fetichistas... de sus manos. Aqui no salen. Heredé los labios.




De Domenica d'agosto a Le ragazze di piazza di Spagna.
Dos estampas de neorrealismo ni siquiera rosáceo. Son años de penuria. De una realidad durísima que ni siquiera el cine español todavía había aireado de forma suicida (Surcos, Esa pareja feliz, Cielo negro...).
En la foto de la izquierda mi padre corteja a mamá en las arenas de la playa de Santa Cristina. Por entonces, el era un pipiolo extremo (me alucinan sus retratos de criajo con pantalón bombacho y carita de una ingenuidad rayana en lo sobrenatural). Es por eso que aqui lo veo como un Interlenghi pos- Sciusciá de galanteo, al fin, con alguna mocita decente de la productora Titanus.
En la foto de la derecha, mamá (a la izda.) camino del oficio con su compañera Julita (a la dcha.). Como las dos aprendían costura, diríanse unas Ragazze di piazza di Spagna de entre las miles que tras unos estudios elementales y en plena adolescencia, debieron asomarse a un mundo deficitario pero esperanzador. Y todas a la espera de un marido.



Cheesecake + beefcake paternos
A la izquierda, mamá en los tardíos sixties aportando su grano de arena (nunca mejor dicho) a la moda de la nostalgia (una de tantas bastardías que recuperó el pop art) en su representación de sirena de las bathing beauties de Sennett.
A la derecha, la extraordinaria apostura de papá, marcando todo lo marcable.



No podía resistirme ante esta imagen de mi tio (y padrino de bautizo) Manuel (hermano de mi padre), fallecido hace un par de décadas. A medio camino entre el hijo del Caid y Judá Ben Hur (con ese toque Alhucemas de belén portátil tan CIFESA). Está deslumbrador. Mi madre siempre se pone de los nervios cuando le digo que su cuñado era más guapo que papá. Gustos. O las trampas de un disfraz más o menos favorecedor.


*Coloco sendos links de capítulos de Infancias verdes dedicados exclusivamente a mis padres:

Infancias verdes. Capítulo decimocuarto

Infancias verdes. Capítulo decimoquinto


continuará mañana con...
IT'S A CELEBRATION