20 enero 2008

ALBUM DE CROMOS ITALIANISIMAS AL DENTE

Cromo nº 27: VALENTINA Y SANDRA (Como el dia y la noche)


VALENTINA CORTESE
(1923- )

La Cortese siempre ha sido sinónimo de calidad. Es una de las damas europeas de la interpretación parangonable en prestigio a una Moreau, una Girardot, una Lindfords o una Ullman. Evocarla sólo como actriz cinematográfica sería simplificarla por completo. Su talento lo ha derrochado sobre todo en el teatro, donde ha sido una de las figuras más importantes de su país. Siempre al lado de la exigencia, encarada a los textos de Pirandello, Goldoni, Shakespeare, Chejov, Wedekind o Brecht y en la compañía del Piccolo junto a Strehler ha dado lecciones de sabiduria que evidentemente pertenecen al patrimonio cultural italiano del siglo XX (por desgracia los documentos visuales de un arte sublime pero tan efímero como es éste son tan escasos que restringen casi por completo la difusión a gran escala de sus bondades a las nuevas generaciones). Pero no es cuestión de reducir sus otros logros. En cine dio siempre muestras de poseer gran olfato para los buenos papeles. Conforme se iba consolidando su condición de señora de la escena, los directores más cultos la requirieron antes que nada para garantizar la solidez de sus trabajos, amén de rendirle culto sin el más mínimo pudor, caso de Fellini. Con este director la Cortese se transformó en una mujer tan idealizada como fascinante. Una criatura mágica, extravagante y de erotismo radicalmente opuesto al de su otra compañera de cromo, Sandra Milo. Nada que ver la una con la otra. Estilización intelectual contra barroquismo vulgarote. Ambas fueron presencias magníficas, sin embargo el lector adicto a lo femenino debería apreciar a las dos en su justa medida, tendría que saber entenderlas. Mismamente, viendo a la Cortese en Le amiche (1955. Michelangelo Antonioni) al lado de un sin fin de mujeres elegantes (de una elegancia de revista de alta costura en el caso de la Drago) nos percatamos de que era la más rara de todas, o cuanto menos, resultaba en el grupo un poco disonante. Siempre de negro, algo diminuta y feucha, portando pantalones de pitillo que la empequeñecían aún más, fumando como carretera... No parecía italiana, daba francesa de Saint Germain des Pres. Nadie dudaría que leería a Sartre en el vestíbulo de los desfiles de modas. Y cuando en esa misma película le obligaba el oficio (diseñadora de haute couture) a ponerse una soireé con floripondios le quedaba tan poco lucida que definitivamente pensamos que lo suyo no era el artificio y lo convencional.
Tiempo nos había dado la Cortese para intuirlo, pues llevaba ya quince años rodando películas, bien en Italia bien en Hollywood (o en los londinenses estudios Ealing). En los años cuarenta aparecía en la mítica La cena delle beffe (1942. A. Blasetti) del lado de las más grandes estrellas de la época (Cervi, Cegani, Ferida, Calamai). Y unos años más tarde, dio una lección de duplicidades al ser dos personajes distintos en una de las más celebradas versiones de Los Miserables (1948. Riccardo Freda) perpetradas por el cine italiano, con -de nuevo- Gino Cervi de Jean Valjean (ella fue Fantina y Cosetta).
En ese momento le surgió un contrato en Hollywood y ella lo aceptó de buen grado. En modo alguno se vio desperdiciada como lo fue Pier Angeli o amarrada al punto de la esclavitud como la Lollo. Tuvo la suerte de entrar en la Fox, un estudio que a finales de los cuarenta estaba involucrado en la era del autor, del blanco y negro más realista, de los directores concienciados políticamente (Mankiewicz y Dassin, en especial). Con Jules Dassin estuvo estupenda en Mercado de ladrones (1949), filme que hablaba de la corrupción en el ámbito de los camioneros y transportistas rurales. Predominaba el negro, y ella salíó vestida ad hoc. El filme anticipaba en su atmósfera desasosegante a la angustiosa El salario del miedo (1953. Henri Georges Clouzot). En Black magic (1949) se tiznó de gitana, embaucada por un Orson Welles bigger than life en su papel de hipnotizador Cagliostro dentro de la corte de Luis XV (como bien nos contó Dumas). Tirando por lo inevitable, o sea, por lo étnico fue aborigen malaya en una tonteria de Richard Thorpe sobre soldados y periodistas norteamericanos de cuchipanda en tierras exóticas (Malaya). E hizo su primera rusa (una princesa de la era de Catalina la grande) en Shadow of the eagle, si bien la siguiente ya nos la mostraba en circunstancias contemporáneas: superviviente de un campo de concentración en la interesante The house on telegraph hill (1951. Robert Wise). Durante el rodaje se enamoró de Richard Basehart, con quien se casó para luego divorciarse en 1960. Antes de volver a Italia, se pasó por Inglaterra donde protagonizó un policíaco junto a una casi debutante Audrey Hepburn. The secret people (1952. Thorold Dickinson) de nuevo la inmiscuía en una trama de asesinatos y búsquedas desesperadas de paises donde refugiarse. Y en el colmo de los "prestigios" fallidos fue una de las muchas mujeres que pasaban por la vida del compositor Richard Wagner en la descorazonadora Magic Fire (1955. W. Dieterle). Concretamente era Mathilda que, sentada leyendo en el jardín, inspiraba al músico su Isolda. A pesar de su finura (poco favorecida por un peluca rubia de tirabuzones), luchó con uñas y dientes, cual jabata, por el amor del tópicamente arrebatado romántico ante una Yvonne de Carlo (en horas bajas) que iba, al parecer, de Minna Planer. En el estudio más pobre de Hollywood, la Republic, el biopic no lució nada y hasta aburrió.
E Italia no fue el último refugio para una actriz que acabaría siendo muy internacional. Películas como Donne proibite, La passeggiata, Amore e guai o Amore a prima vista contarían con su participación sin ser dichos filmes nada del otro mundo. De hecho ella misma optó por reducir su trabajo en el cine a partir de la segunda mitad de los cincuenta pues deseaba concentrarse en su carrera teatral. Cabría destacar su interpretación a las órdenes de Mankiewicz en La condesa descalza (rodada en Roma) con su papel ingrato de la condesa Torlato Favrini, señora de la casa hasta la llegada de Maria Vargas (Ava Gardner, por supuesto) en calidad de futura esposa del conde Rossano Brazzi. La Cortese estuvo juiciosa en su melancolía fin de race, advirtiéndole al hermano que no cometiese el error de casarse con una mujer tan ajena a su mundo sólo por el hecho de querer a la desesperada prolongar un condado yermo, tanto como el propio conde (resultaba ser impotente).
Y también su paso por España para ser maestra de escuela en el pueblecito de Calabuch (1956. Luis Garcia Berlanga).
En la siguiente década su momento más destacable corresponderá a su encuentro con el genio de Rimini en Giulietta de los espíritus (1965. F. Fellini) como comparsa de una Giulietta Massina alucinada y alucinante. Aunque no tanto como la propia Cortese que parecía vivir de forma permanente en un cocktail surrealista y ultra chic.
Con un ritmo de trabajo bastante equilibrado, haciendo sus pausas necesarias, siguió aceptando las justas películas, las televisiones concretas que le permitiesen rendir al cien cien sobre las tablas. Otros directores para los que se puso a sus órdenes fueron Zefirelli (Hermano sol, hermana luna) y François Truffaut en La noche americana (1973) en el rol de estrella alcoholizada por el que sería nominada al Oscar.

SANDRA MILO (1935- )
Cuánto se metieron algunos con la desmesura física de la primera Loren. Comparada con ella la Milo era una caricatura exagerada, un espejo deformante que al ser recogido por Fellini se transformó en espejo del Louvre, muy cercano a la sala Rubens. En esos filmes de autor, Sandra iba siempre elevada a la máxima potencia. Y si bien no la identificamos del todo con la venerable Elena Fourment, al menos nos pareció ver en ella, echándole humor, a una hembra de fumetti de líneas estrepitosas y curvas que se saldrían de cualquier viñeta. Lo que estaba seguro es que tanto en 8 y medio como en Giulietta de los espíritus esta oriunda de Tunez venía a sustituir a la improrrogable Anita Ekberg. No en vano, ambas eran rubias y enormes.
El debut de la supuesta actriz se remonta a 1955, acompañando un poquitín a Alberto Sordi en Lo scapolo. El cómico era aqui un soltero crónico, obsesionado en huir de la soledad y a la vez reacio a los compromisos maritales. Viviendo en una pensión conocía a Sandra, que siempre aparecía vestida de azafata del aire (sombrerín incluido) pues era de profesión aeroguapa. Sordi tonteó con ella como de costumbre y ella se dejó acompañar por él al aeropuerto para luego desaparecer (y no en los Andes, supongo. Se hubieran hartado de comer carne de maggiorate los supervivientes). Luego con Albertone también sería Popea, una de las esposas de Nerón ( la más potente, pues la pobre Agripina le quedaba chica).
Su primer papel protagónico fue en una aburridilla película hispano-italiana de nombre La donna che venne dal mare (1957. Francesco de Robertis) que pese al título y a que la Milo se llamaba Danae en nada vimos por parte de sus responsables una voluntad por erigirla en mito. De hecho, el filme iba dedicado a todos los marinos que perdieron su vida en defensa de su patria durante algún conflicto bélico. En cambio su monumental (y grosera) apariencia física ya empezaba a armar mucho revuelo entre el público masculino. Mujeronas como ella no se veían desde la época de la Pampanini. Y cuando no se escotaba hasta el límite pezonal se ceñía los melones con jerseys blancos de angora que parecían exigir a gritos sistemas 3d.
Su mini carrera prosiguió unos años más por los terrenos de la mediocridad hasta que Rosellini le confió un rol de prostituta en Il generale della Rovere (1959). Pero aún fue más insólito el hecho de que el mismo director (a su pesar) la convirtiese en la stendhaliana Vanina Vanini, condesa romana que se prenda del joven patriota Missirilli mientras a su alrededor hierve el conflicto de los carbonarios vs. el poder papal. ¿Cómo pudo ser que la Milo fuese a parar a la Historia?. Nadie lo sabe. Posiblemente un hombre influyente del mundo de la imágen detrás la aupó hasta tamañas esferas de la elite. Otro tanto pasó con Fellini, aunque en este caso era fácil de entender: la Milo y él fueron amantes.
La super mujer remató su carrera en los años sesenta. Siguió dando que hablar en las revistas del chisme cuando se fueron revelando los nombres de algunos compañeros de alcoba (Bettino Craxi, por ejemplo). Su reaparición fue ya en el mundillo televisivo a principios de los ochenta, presentando programas infantiles o bazofias típicas de reallity show. Un buen cementerio para esta clase de maggiorate tan porompomperas.

continuará el mes que viene

8 comentarios:

fulgencio pimentel dijo...

Me encanta cuando dices que Franca Valeri (que a veces parece una López Vázquez italiana) le aguantaba el tipo al Sordi más histrión. En El Signo de Venus (donde por cierto no hace de hermana de la Loren, sino de prima; lo de hermana no hubiera colado) no sólo le aguanta perfecta y tranquilísimamente las payasadas (hay que decir que Albertone está brutal bailando swing y llorando junto a su mamma en comisaría) sino que le soporta el plano al mismísimo De Sica muy panchamente. Yo llego a pensar que no se hubiera dejado robar plano ni siquiera por Alfredo landa, que es nuestro roba-planos nacional, además de bastante idiota.

Me encanta esa mujer y me encanta que me la hayas explicado mejor. Ahora, cómo hago para ver tantas y tantas pelis suyas y de tantas otras que o no encuentro en el amule (yo me rijo con mac) o sólo las encuentro sin subtitular, que es algo que no encaja con la escasa paciencia de mi mujer. Estos cromos tuyos me están empezando a traumar un poco.

No te he contado el concierto de Rodrigo. Tampoco es que haya mucho que contar. Sólo que tras un comienzo accidentado, básicamente por culpa de su absurda guitarra eléctrica con pedalera y de un Eduardo Leiva que pese a ser simpático daba la impresión de creerse aún en el plató del Qué Apostamos, aquello tocó el cielo y de qué manera. Pocos contuvieron las lágrimas al final de Sólo pienso en ti. No te digo más.

Lo de Single te lo cuento otro día.

maciste II dijo...

Pues yo tiro de mula sin problemas. Hay una mina que sólo consigue traumarme un poco cuando veo cintas disponibles pero sin fuentes. Y aunque mi italiano es nefasto (pese a que últimamente con un rumanín que he conocido lo practico para poder entendernos mejor: él vivió como "ragazzi di vita" mucho tiempo en Roma) me trago todo lo "sin subtitular" a lo bestia. Por puro placer auditivo y por que mucho se entiende. Eso sí, "La terra trema" es jodida de carajo.

Pero, ya te digo. En Internet hay joyazas a las que no les pongo ya ningún reparo en cuestiones de calidad de imágen. Es más, cuanto más cascada sea la copia o el ripeo más auténticas me parecen. Descárgate si no las tienes la trilogía de DINO RISI, Poveri ma belli, Belli ma povere y Poveri milionari. Para momentos de bajones anímicos son ideales. Te dan ganas de vivir.
En mi caso,aparte de lo robado que llegará a los 5.000 títulos, también conservo de la etapa VHS unas cuantas, de cuando en los años 90 la 2 de TVE emitía en la madrugada gran cantidad de cine italiano en versión original subtitulado.

Estos días he estado muy preocupado por el estado de salud de mi madre. La ingresé en Urgencias el día 5 y ahí sigue (en un sanatorio de viejecitos) con la anemia curada pero con una insuficiencia respiratoria crónica que le han diagnosticado. La traerán para casa esta semana, si no se tuercen las cosas... pero con oxígeno. Me reconcomo sólo al pensarlo. Sé que hay mucha gente (y más jóven) en esa situación pero tengo miedo de no saber entender el sistema de las bombonas y demás. Ella está tranquila, deseando regresar.Y yo igual, pero menos tranquilo. La doctora no me demuestra en sus palabras ninguna gravedad en la situación. Tampoco que el oxígeno le impida llevar una vida normal. A ello deberé aferrarme, para levantar el ánimo y no hundírle el de ella, que es el justito pero muy bien llevado,por cierto.

Envidia de lo de Rodrigo. Supongo que no fallaría en el repertorio al menos un par de canciones de sus discos en solitario.
Voy a pedir, hablando de música,a la tienda valenciana de Vicente Fabuel (habitual colaborador de la estupenda revista Efe Eme, ahora disponible en la Red como publicación virtual -nueva recomendación para los amigos lectores) un recopilatorio de Spanish Sunshine Pop (PAPAGAYO) con grupos increibles de la época dorada de Solera.Te digo que la selección no tiene desperdicio.

Y en cuanto a SINGLE, ya está en mi habitación su flamante nuevo single. Me chifla TE CHINO. Aunque me intriga su posible futura evolución. Me molestaría que a Teresa o Ibon se les fuera excesivamente la olla, volviéndose super raritos y anti melódicos y les acabe perdiendo el gusto.De momento este single me parece un mal presagio. El proyecto en si es arriesgado, pero tanta irregularidad letrística y hasta musical pueden terminar de distanciarlos del maravilloso sendero que recorrieron en LE MANS.

fulgencio pimentel dijo...

Bueno, las cosas de la vida. Acabo de abrir tu blog mientras hablaba con Vicente Fabuel. Somos amigos hace muchos años, suelo quedarme en su casa cuando voy a Valencia y a menudo nos llamamos, más que nada para discutir, porque como cliente ya no le sirvo mucho. "Ya no sé por dónde andas", me dice. Así que no he podido evitar comentárselo. Como no he sabido decirle nada de ti, él tampoco te ubicaba del todo.
Pero le voy a mandar el link de Fantasía Mongo, que seguramente le va a sulimeyar. Del mismo Sordi le conseguí hace unos años algún disco de los que grabó en los primeros 60, porque es devoto. De Sordi y de Dino Risi.

Entiendo lo que dices de ver el cine en crudo, cómo no. Yo también lo practiqué mucho en el pasado, pero ahora ya no me entrego a las largas resacas de la droga, en las que incluso me reconfortaba no entenderlo todo literalmente. Ahora soy un hombre de familia, y me veo la peli con mi familia, cortando queso.

Anoche nos vimos La Cena, de Ettore Scola. Por lo general me gusta mucho la última etapa de este hombre, porque aunque se adscribe un poco a esa tendencia "amable" del cine italiano de los últimos años, que no soporto, lo suyo es sincero, modesto e inteligente de verdad, no la baba de Tornatore y de otros peores. Ya te dije una vez que tengo "Che ora é" por una de las mejores películas que he visto en un cine en muchos, muchos años.

Te haré caso en la trilogía de Risi, aunque no encuentro subtítulos por ninguna parte. Si los tienes, podías enviármelos por email, que no pesan nada.

No sé qué decirte de lo de tu madre. Cuando uno hace acopio de ganas para no hundir al otro, se hunde a la mínima una vez está en la soledad del cuarto. Así que toma fuerzas para ella y para ti, los dos a la vez es mejor. Y perdona por decirte obviedades.

Rodrigo hizo una selección fabulosa: Cuarto menguante, De casamiento, Laura, Linda prima y varias del nuevo, que sonaron mucho mejor y más sugerentes sin los arreglos enlatados. Por último, tuvo el detalle de no tocar Señora Azul, creo que podría haber seguido tocando cinco horas sin ella y nadie hubiera reparado en ello.

No tienes ningún motivo de duda ni temor con Single, no hay ninguna deriva. Lo que hacen ahora es MEJOR que Le Mans por varias razones. Una, que Ibón es más feliz y sabe más. Otra, que ya no tienen necesidad ni años para hacer ejercicios de estilo. Pero la principal es que canta Teresa, cien veces mejor que Jone Gabaráin, en todos los sentidos. Canta sintiendo, canta sonriendo, canta de verdad (la Gabaráin cantaba sin expresividad, y Astrud Gilberto sólo había una) y en el escenario tiene una presencia mágica embutida en su chaqueta japonesa, entre Chabuca Granda, Allison Staton y una Mari Carmen Santonja picassiana pero más mujer. Y en realidad, no se parece a nadie. De verdad que fue único. Si hubieras escuchado el alucinante Gracias a la vida con el que se despidieron, lo verías claro.

Otras recomendaciones después del festival son:

1, el disco que prepara Víctor Coyote, que va a ser de quedarse sentado

y 2, el disco que saldrá enseguida de Serpentina, un dúo valenciano que hace algo que nunca se ha hecho a esta altura en este país.

Haz el favor de creerme.

maciste II dijo...

Por desgracia la trilogía risiana que te recomendé la tengo en casettes VHS.
A ver si me pongo con esa película de Scola que tanto te gusta. Disiento en tu opinión desfavorable sobre el cine de Tornatore. CINEMA PARADISO me parece prodigiosa. Ahí el director supo emplear de la manera más honesta la trampa de la nostalgia a través de un argumento perfecto y una música igual de tramposa pero muy efectiva. Dio en el corazón del aficionado. Y también es más que estimable su posterior L'UOMO DELLE STELLE, sin cargar tanto las tintas en el efecto lágrima. Otro prodigio.

A Vicente Fabuel lo entrevisté hace unos años en mi programa de radio. Me sorprendio, aparte de su condición de melómano, su bonhomía y afabilidad. Fue un gustazo repasar con él a muchas chicas ye yés españolas. No sé porqué lo asocio en mis recuerdos radiofónicos a ese personaje único del pop, al algo más arrogante CHARLY MISTERIO. En aquella otra charla me sorprendió pinchándome desde su habitación y vía telefónica fados, sirtakis y demás delicatessen. Qué sobremesas más agradables pasé yo con toda esta gente selecta.
Me parece que fue gracias a Vicente que pude contactar con pioneros del rock and roll valenciano (LOS PANTALONES AZULES, LOS MILOS, LOS HURACANES...). Pues mi pedido del disco hecho está.

Anoto tus recomendaciones. Cuánto me alegra el saber que SERPENTINA vuelven a abrir la cajita mágica. Su primer disco sigue siendo de cabecera. Siempre acabo mis selecciones musicales (en mi hogar, que cantaban LUNES DE HIERRO) con su " Llega la hora de dormir,de dejarlo de una vez....".
Y respiro hondo con tu perspectiva SINGLE. Es la magia del directo,de la no sujección a un repertorio calcado al disco, repetido con monotonía. Los prefiero a ellos demostrándome su devoción por Chabuca que no al Sabina haciéndolo por Chavela.

He tenido un día muy agitado.Mi madre ya está en casa. Todo parece volver a la normalidad. Pero es preciso que anochezca y empiece un nuevo día. Buenas noches,mi querido Fulgencio.

fulgencio pimentel dijo...

Siempre envidio la caballerosidad de un interlocutor que no elige el camino fácil y me defiende lo que yo encuentro indefendible. Acepto pues tus palabras sobre Tornatore, aunque deteste ambas películas, a pesar (o quizá por ello mismo) de haberme arrancado la primera lágrimas de cocodrilo cuando la vi en el cine. Pero soy de lágrima muy fácil. También lloro con Babe el cerdito valiente.

Me parece un tema muy apropiado para un post: las lágrimas en el cine, qué nos ha hecho llorar, cómo lo hizo y qué lágrimas fueron ésas. Se me ocurre ahora que siempre lloro con Francisco Juglar de Dios de Rosellini. Lágrimas que limpian, que no comprendo, ni falta que hace. Qué distintas de las de Tornatore. Esos besos al final me hubieran conmovido aunque fueran un anuncio de perfume (de "chaquetas", como dice mi suegra). Y no te creas que me parece mezquino por hacer uso del recurso. Simplemente no veo carne detrás.
Y se me ocurren varias cintas más, hechas de trampa (La casa de los espíritus, Mediterráneo, El cartero y Pablo Neruda, y otras tan malas que ya no puedo recordarlas) pero de pronto ya no me gusta el tema. Prefiero celebrar a un artista.

Y dicho esto, menos en Tornatore, coincido en todo. Coincido tanto, que ahora mismo llevo puesta una bufanda escocesa regalo de Charlie Mysterio en su visita reciente a mi pueblo. Y en la mesa descansa otro regalo suyo: el "Lady Nicotina" de Barrie, con el que río a carcajadas durante las interminables noches cuidando a la niña. Ayer mismo me escribió diciéndome que había estrenado con éxito una reencarnación suya en clave rumbera. Me lo creo todo, más después de verle repetir como un mantra terrible "Soy un innoble, soy un innoble" ante la indiferencia del público local.

Como ves, tus amigos son mis amigos. Es algo que me devuelve la fe cuando menos la esperaba. Buenas noches, querido Maciste.

barb michelen dijo...

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filomeno2006 dijo...

Bellísima rubia de "Peplum" que salió en programa de Pippo Baudo en la Rai, homenaje a Kirk Morris.

maciste II dijo...

¿Homenaje a Kirk Morris?. ¿Cuándo, en la RAI?. Y yo viendo a Marisol en CINE DE BARRIO BAJO...