31 mayo 2007

¡¡¡POST 1.400 POST 1.400 POST 1.400 POST!!!

EL FIN DE UNA ETAPA


En esto llegó el final de un ciclo largo en Fantasía Mongo. Veinte meses después de haber abierto esta aventura novedosa para mí es tiempo de despedirnos. Por lo menos de estos escandalosos postazos que me pegaba a diario. Trabajo intensivo que casi en los últimos meses se convirtió en rutina. Y eso era lo peor para una actividad que se le presupone opcional y placentera. Sólo con la incorporación de ciertos lectores fijos mi ánimo consiguió remontar. Baste decir que a día de hoy me encuentro en plena forma. Con cuerda para rato. Pero es mejor hacer una parada. Por el bien de los dos. Por un lado por no aburrir a los lectores más veteranos. Por otro, para no repetirme más de lo que suelo hacer hasta quedarme sequito y con asco.
He de confesar que ha sido de los proyectos más gratificantes, emocionados y especiales que llevo emprendido en mi vida. Afortunadamente me enganché, hasta no poder dejarlo a un lado ni un sólo día. Contra viento y marea, superando el problema de los formateos del ordenador y alguna avería que otra (de no más de cuarenta y ocho horas de duración), por no hablar del propio blogger que muchas veces estuvo bastante borde. Finalmente conseguí cumplir con las actualizaciones diarias.

Y después de 1.400 entradas, con el trabajo cumplido y mirando atrás al lector le toca decidir. Quizá lo fundamental es que siempre hubo por mi parte un acto de sinceridad que a la larga es lo que debe prevalecer a la hora de emitir juicios. En otros temas, como el cinematográfico y musical, sobre todo, y a vista de posibles futuras correcciones, queda un entrañable material de lectura en el que se ha intentado aportar rigor, erudición, sentimiento y humor hacia los artistas que fueron apareciendo y que a menudo son ignorados ya no sólo en los libros sino en la propia red.
Luego estaría mi vida, mis noviazgos, la sexualidad, mis problemas laborales y familiares, el viaje a la infancia... quede como uno de los apartados en los que el visitante pueda aproximarse a través de la complicidad o el rechazo. En este sentido no creo que sea una persona de términos medios, de tibiezas. Y, finalmente, el archivo fotográfico robado de Internet. He procurado siempre rellenarlo como si se tratase de uno de tantos libros de ilustraciones preciosas o impactantes de los que me he enamorado a lo largo de mi experiencia como fiel visitante a librerías. Una imágen adecuada, abrupta, suave, intencionada, insultante. Una imágen que es un tesoro, que vale más que mil palabras. Una droga para toda una generación nacida aún en el siglo que se inventó la imágen (en movimiento).



Y los comentarios vuestros. Desde Saa Vicenzo a El Zurdo (y nuestro cabreo-discusión a cuestas en el Zoo de Dildo) pasando por Esteban, Joana Pol o el de La Cinefilia. Los recientes Gloria, Javier, Frunobulax, Amputaciones e ID. Los guiños de Dennis Cooper, Farrandemora o Cautivos. Las sorpresas de Luis, Carlos, Enrique Gallud Jardiel (el nietísimo) o Grace Morales. Algunos más de cuyos nombres me he olvidado. Gracias a todos por su fidelidad.
¿Esto es una despedida definitiva?. Qué va. Nunca digas, nunca... Es un hasta luego, hasta el próximo post, al de encima de este, mismamente. Me tomo unas vacaciones y muy pronto me tendreis de manera intermitente en este mismo punto. Cada mes llenando una semana con especiales. Así estaremos lo que reste del verano. Y después, puede que tomemos el ritmo de costumbre. Puede que no. No lo sé. Tengo que pensar en la vida real, no en ficciones, en trabajar en serio, en algo que me reporte dinero y porvenir (me quedan pocos años de edad laboral, desde luego). Mi madre me ha tenido siempre encima, con mis cuidados hasta hoy. Pero hablando esta semana con la asistenta social me comentó que deberíamos tratar de reconsiderar qué es lo preminente ahora, qué es lo mejor para mi madre y para mí. Tanta entrega no va a valerme de nada. Y al final el problema voy a ser yo. ¿Dejar también a un lado mi faceta de depredador sexual y hacerme un hombre de bien?. Buf. Qué mal suena esto. En principio empezaré por hacer limpieza general en esta cochiquera. Y ya digo que de vez en cuando me acercaré a Fantasía para ver que no se ha perdido el servidor... y a postear cosas. Supongo que los próximos días tendré mono, como remordimientos... Veré una peli, oiré un disco, leeré un libro, me follará un rumano, un árabe o un batasuno y pensaré... ay, qué bien le vendría al blog escribir sobre el asunto. Lo que más temo en este sentido no es eso, sino que vuelva a perder el estímulo de escribir. El que me costó en su momento recobrar dios y su madre. Pasé etapas larguísimas sin poder juntar letras en un papel y esa inercia fue tan terrible como dolorosa. Malo será ahora. Por eso me he impuesto unas mínimas normas. La primera: que volveré. Al menos en breve, durante siete días por mes.
FEMENINO SINGULAR (3)


JUDEE SILL (1944 - 1979)








Discografía:

* Judee Sill (Lp, Asylum, 1971)
* Heart food (Lp, Asylum, 1973)
* Dreams come true (2CD, Water, 2005) - demos inéditas

30 mayo 2007

ALBUM DE CROMOS CHICARRONES SANOTES

Cromo nº 20: CHAD EVERETT (1.936- )



En el calabozo, en el calabozo
Es la policia, es la comisaria
Quiero que me detengan y que me entretengan
En el calabozo, en el calabozo
Uh, ah. Qué chevere, que chevere
Chad Everett

Quisiera que él me quisiera. FANNY Y LOS +

Chad Everett era muy guapo. Y estaba muy bueno. El problema es que es republicano. Un puto facha, vamos. Pero el problema lo es a medias. Si uno goza del sadomasoquismo como lo gozaba en esta canción el gran Fabio de Miguel, entonces miel sobre hojuelas. Esperaríamos a que en la comisaria un pedazo de Everett cosecha del 65, por ejemplo, nos diese una buena tunda a cuenta de su ideología senil. En mi caso, aprovecharía para gozarlo y cuando me hubiese gozado a mi también, quedando dormidito a mi lado en la mazmorra, le sacaría la pistola de pegar tiros y que había utilizado durante todo el rape para amedrentarme más y le volaría la tapa de los sesos. Que una parafilia no quita la otra.
Cosas mías. En su tiempo llegó a cabrear mucho a la insigne feminista y actriz Lily Tomlin cuando coincidieron en el show televisivo de Dick Cavett. En su presencia calificó a su esposa eterna (Shelby Grant) como objeto de su propiedad. Lily abandonó indignada el plató de televisión. Entre radicalismos andaba la gracia.
Pero si tuviesemos que rechazar en la vida a l@s ti@s buen@s porque detestamos sus ideas entonces es probable que nos quedasemos solísimos (y con alguna frustración que otra a la larga). Compuestos y sin pajas. Y eso no puede ser.
Everett poseía una virilidad muy agradecida por los gays. Sabía caminar, mirar y tratar a la hembra como merecía. Tenía un físico imponente, nada ambiguo. Un macho de una vez. Pudo ser un duro más de la década de los sesenta. A ratos lo fue (hizo westerns, alguna película bélica) y, en cambio, en su trabajo mayor en televisión raras veces lo requirieron como tipo duro. Es increible que hubiese hecho una buena cantidad de abogados, jueces, tenientes, e incluso de diputado. Es como si los productores quisieran crearle una aureola cien por cien kennedyana, de hombre joven y apuesto, a la par que triunfador y preparado para la vida civil. Finalmente, el verdadero papel de su vida fue el de un médico: el doctor Gannon, experto en salvar la vida de las personas.
Es una lástima que tan intachable curriculum de perfecciones lo manchase con su adicción aguda al alcohol. Este problema lo solucionó en su momento, con gran tesón, ayuda familiar y no dudamos que recurriendo a la fe de Dios (a juzgar por su recomendable Lp de finales de los sesenta editado por la MGM, a medio camino entre las melodias pop, el gospel y la escuela Jim Webb-Glenn Campbell). Aunque superó el gran bache aún sigue acudiendo puntualmente a las reuniones de alcohólicos anónimos. Nobody is perfect.
En cambio a principios de los sesenta él parecía ser el perfecto especímen de machito americano. Un chicarrón sanote de nuestra colección. Habitual en las revistas de fans gracias a sus intervenciones en las televisivas Bronco, The Dakotas o Hawaiian Eye, se le veía siempre rozagante y muy desnudo. Sus beefcake fueron muy apreciados. ¿El pretexto?. Su deportivo talante: le gustaba el tenis, la natación y tambien se defendía con unos guantes de boxeo. George Cukor tomaría buena nota de su apostura sexy cuando le dio un pequeño papel en su fallido filme The Chapman report (1.962), según los estudios llevados a cabo por el doctor Chapman en torno a la sexualidad de la mujer yanki. Masacrada por la censura, quedó un filme algo impersonal y en tanto que planificado por sketches con muchos desniveles entre unos y otros. Chad aparecía fugazmente en los primeros minutos del filme. Era el aguador que venía a llenarle el deposito a la maravillosa Claire Bloom. Ella se hallaba en estado de embriaguez total. Y además al padecer de ninfomanía también se la notaba con ganas de marcha (lo recibía en la cama y aquella cama de sábanas revueltas certificaba la lucha interior de una madura con fuego uterino muy subido). La aparición del mozo era espectacular. Apenas le dio Cukor tres planos generales entre claroscuros y un par de frases. Pero los que entendemos nos dimos cuenta de que había nacido para la década de los sesenta un machito con gran potencial erótico.
En cambio hubo de conformarse con igual de breves apariciones en otras películas sin importancia: en Rome adventure (1.962) no partía ningún bacalao, ni nombre tenía su personaje (aunque coincidió con Angie Dickinson con quien trabajaría años más tarde); en Get yourself a college girl (1.964) al menos ya no era un don nadie sino todo un manager discográfico que aupaba la carrera de una tal Mary Ann Mobley (era un musical mediocre pero interesante por salir en él gente tan variopinta como los Dave Clark Five, Astrud Gilberto o Nancy Sinatra); en Made in Paris (1.966) volvía a manejar los negocios, en este caso era el jefe de una compradora de modas norteamericana recién llegada a la capital de la moda chic. Ella era nada menos que Ann Margret, en el cénit de su belleza felina.
Asi las cosas, Everett subsistía en cine y televisión sin resaltar demasiado en ningúno de los dos medios. Mayor enjundia tuvo su cometido en el western Duelo a muerte en Río Rojo (1.967. Richard Thorpe) en donde se enfrentaba al sheriff Glenn Ford debido a los agresivos métodos de hacer justicia del primero. Chad era su ayudante y tuvo un par de planos culares bastante morbosos (en uno de ellos, un viejo lo miraba y soltaba un ilusionante ¡vaya, vaya!: lo decía por la pistola de su cinto, pero al llenar la pantalla el trasero de Chad quedó el comentario harto ambíguo). Y es que a Chad le sentaban muy bien los vaqueros. No quedaba en cambio tan realzada la reina del saloon, y eso que era la Dickinson, pero unos peinados muy onda sixties la gafaban considerablemente. Con todo la Dickinson es mucha Dickinson... que al final se la agenciaba el maduro Ford y no Everett, por cierto. Gajes de los canallas.
En 1.969 empezó a emitirse Centro Médico, la serie más conocida del actor. Fue un doctor Gannon popularísimo y multipremiado (ganó varios Globos de Oro, y la serie se prolongaría durante al menos media docena de temporadas).
Su actividad en el cine a raiz de esto fue a menos. Aún le esperaban en los años setenta en pequeña pantalla Centennial y capítulos de Vacaciones en el mar u Hotel en los años ochenta. Recientemente pudo vérsele en el abominable remake de Psicosis (1.998) que perpetró desde el plagio más descarado y autoasumido Gus van Sant. Hacía un personaje muy secundario: Tom Cassidy. Ni que decir tiene que perdida para siempre su poderosa lozanía, aquella que embaucó a Cukor, incluso su interesante madurez cuando salía en los hogares de medio mundo con bata blanca (repito que fue un precursor de los doctores sexys a lo Clooney para solaz de middle aged women), quedó un sesentón cuadrado y brutesco, de apariencia muy poco interesante (salvo para parafílic@s del asunto).
FEMENINO SINGULAR (2)


MARGO GURYAN





Discografia


* Take a picture (1.968)
* 25 demos (2.005)

29 mayo 2007

ALBUM DE CROMOS JAMONCITAS FIFTIES

Cromo nº 16: TUESDAY WELD (1943- )


Las andanzas infantiles de esta rubita preciosa fueron de las más especiales que ha dado Hollywood. Su carrera no incluye títulos sobresalientes aparte de esa etapa de madurez que dejaría a todos los espectadores boquiabiertos (sobre todo, su Carol de Erase una vez en America). La mala suerte, el poco olfato para aceptar buenos papeles (o papeles de éxito), la preminencia de su vida familiar a su carrera motivaron el que Tuesday Weld nunca fuese una gran estrella. Y, sin embargo, con el tiempo una legión de admiradores jóvenes le rinden culto, en lo que sería una sublimación mitificadora de los aspectos más personales de la actriz. Fue niña prodigio, pero como ni cantaba ni actuaba se limitó a posar como modelo infantil. A los tres años de edad mantenía a su familia, rota por la muerte repentina del patriarca. A los ocho aquejada de crisis nerviosas por exceso de trabajo tuvo que someterse a una cura de reposo. A los diez empezó a beber. Un año más tarde ya flirteaba con hombres mayores. A los doce se intentó suicidar... Todos estos eventos extraordinarios bastarían para encumbrar a una estrella del rock. Sólo que en su caso, la precocidad le añadiría más morbo si cabe. Casi volvía una hedonista a Judy Garland (sin tener el talento de ésta, claro). Cuando entró en la maquinaria neurótica de la fábrica de los sueños lo hizo para ser una adolescente de moda, una pollita del rock'n'roll. Estaba por ver si su fama (con leyenda o sin ella detrás) poseía la misma dudosa consistencia de aquel baile enloquecido.
Desde la revista SISSI se la presentaba hermosísima y desequilibrada en su etapa previa al cine. Mucho se temieron las lectoras de la revistilla que el nuevo medio poco haría por que se asentara. Cuando la pusieron al lado de sus equivalentes masculinos en belleza (Rickie Nelson, James Darren, Doug McClure, Warren Berlinger, Fabian, Dwayne Hickman...) se ganó buena fama de devoradora de yogurines, de sex kitten (así se llamaba por cierto una película que rodó en 1960, Sex kittens go to college). Era una ninfómana teen. Cosa que me parece muy bien, fuera lo que fuera una muchacha así. A saber como serían estas mozas en los años cincuenta (según la opinión pública) comparándolas con las lobas del siglo 21. A lo mejor quedaban en nada.
A sus fans les pareció maravillosa. Y en verdad lo era. Tenía un permanente halo virginal y puro que por otro lado era contradecido no bien se aireaban sus ligues del saturday night. Eso la hacía más atractiva. En el fondo, seguía a rajatabla las normas salvajes del rock, eso que tanto oía. Pero sus líos de alcoba adornada con teddy bears a escala natural no fue su handicap. El verdadero problema es que la chica no atinaba a la hora de escoger trabajos. Su primer gran error profesional fue el haber rechazado interpretar la Lolita de Stanley Kubrick. A años vista, sabemos que hubiera estado inapropiada. Más que nada porque casi era una veinteañera (ya Sue Lyon daba mayor para el papel teniendo menos edad...). En cambio le hubiera reportado una enorme popularidad y dinero. Vistas las pocas posibilidades que se le presentaban en pantalla grande se especializó en la pequeña, saliendo en cortos papeles en innumerables series de principios de los sesenta. En 1.965 casó con Claude Harz de quien al poco tendría su primer hijo. Y de nuevo dijo que no a una gran oportunidad para levantar su carrera como era la de ser la outlaw Bonnie Parker en el Bonnie and Clyde de Arthur Penn (1967). Ella alegó que estaba de lleno en el cuidado de su bebé. Y aquella Bonnie encumbró finalmente a una novata Faye Dunaway, como bien explican los libros de historia del cine.
En 1.968 Roman Polanski pensó seriamente en la rubia para el papel protagonista de Rosemary's baby. La veía ideal. En cambio los productores no la encontraban con el suficiente tirón popular para arrastrar masas en la taquilla, eligiendo finalmente a la Farrow (muy querida por el público gracias a Peyton Place) que, huelga decir, fue una Rosemary perfecta, otra sería impensable. La Weld tuvo que conformarse ese año con secundar al gran Tony Perkins, en iguales horas bajas, en un thriller psicológico modesto pero muy competente titulado Pretty Poison. El chico como siempre era débil mental y ella que parecía cándida no lo era: era una maligna manipuladora de emociones ajenas que lo arrastraban a cometer crímenes por doquier. La sombra de Psicosis planeaba durante el metraje así que no resultó nada aburrida la película. De alguna manera ambos intérpretes estaban sujetos a un pasado de anomalías que los hacían embaucadores, hubo cierta química entre ambos y repetirían juntos en la década siguiente en otro filme de psiquismos extremos en sanatorios para enfermos mentales en Play it as it lays (1972) pero la peli ya no la vió nadie. Pese a esto último la Weld recibió por su rol un Globo de Oro.
Tuesday por entonces ya se había divorciado y estaba a punto de volverse a casar, en esta ocasión con el aberrante cómico inglés Dudley Moore (sólo para estómagos fuertes) con quien tendría un nuevo hijo. Cometió otro error al rechazar uno de los papeles femeninos en la comedia sexual Bob & Carol & Ted & Alice (1969) que fue una película histórica para el nuevo Hollywood por el desparpajo con el que se abordaron temas como el intercambio de parejas y el amor libre. Ahí sí que hubiera estado muy apropiada. Y de repente su salida de tono al negarse en redondo a ser Lady Macbeth para la adaptación de Polanski de la tragedia de Shakespeare dejó a sus incondicionales de piedra (¡sólo porque no quería salir desnuda bajo la excusa de un paseíto sonambúlico de la arpía por su macabro castillo!). Se había de repente vuelto recatada y pudorosa. El papel lo heredó la estupenda pero desconocida Francesca Annis. Con todo el filme buscaba más el prestigio europeo que el gran espectáculo yanqui, a pesar de que fuese producida por la revista Playboy. El resultado fue muy diferente a anteriores aproximaciones al clásico (mismamente la de Welles, a la que Polanski decía detestar).
No será hasta 1977 cuando la Weld atine de una manera definitiva aceptando hacer de hermana de Diane Keaton en la extraordinaria Buscando al señor Goodbar, de Richard Brooks. Filme complejo al que estupidamente las feministas tacharon de misógino, es sobre todo un retrato certero y profundo de una personalidad femenina poseída por complejos educacionales. Maravillosamente interpretada por la Keaton y que aquí casi nos hace olvidar a Tuesday, pese a que también esté muy bien. La madurez de Brooks es proverbial. Gracias a que esta coincidió en una década tan permisiva para la sexualidad como fueron los años setenta pudo abordar temas otrora impensables.Y tanto este Goodbar como poco después Ricas y famosas de Cukor (con sus diferencias más o menos pronunciadas a cuestas) me parecen dos de los testamentos más impactantes de grandes directores que rubrican no sólo sus carreras sino una década de buen cine (entendido desde el concepto más clásico del término, pues ambos son filmes a la antigua usanza, pese a su superficie para adultos).
Y por el gran fresco leoniano Erase una vez en America (1984) pasó la actriz en su espléndida madurez. Era Carol, la niña rica, coqueta, bailarina fina que enamora perdidamente al niño De Niro antes de ser enchironado y salir casi treinteañero para volver a encontrarla en circunstancias adversas. La megalomanía del genial director italiano le permitió realizar hallazgos narrativos, independientemente de que su historia careciese de enorme interés, siendo más importante la reflexión sobre el tiempo que transcurre inexorable por unos personajes de vuelta de todo. Nada que se le pareciese en garra y brío a la mamarrachada habitual del Joel Schumacher, director irritante donde los haya, en Falling down que aquí se tituló Un día de furia (1993). Sólo de pensar en el director y que la protagonizaba Michael Douglas, experto en productos prefabricados de temporada, acertaríamos en dar con sus plúmbeos resultados. En cualquier caso, la America planteada, con o sin la Weld, no me interesaba en absoluto, prefiero la de Leone, o cuanto menos la que salía en Taxi driver (al parecer la de Schumacher era una variante del filme de Scorsese).
Los enamorados de la actriz todavía confiamos en que un director con verdadera sensibilidad nos la rescate un buen día, otoñal o como sea y le ofrezca un nuevo papel a su altura que reafirme su poderío de gran actriz que siempre fue (y esperando que no se obstine en dar nones llegado el caso, esa es otra).

FIN DEL ALBUM
FEMENINO SINGULAR (1)



VASHTI BUNYAN



Discografia


* Just another diamond day (Philips, 1970)
* Lookaftering (FatCat Records, 2005)

28 mayo 2007

DAILY STRIP TEASE PARA IRSE A DORMIR



LITTLE NEMO por Winsor McCay

Me permito la licencia de traer a uno de mis personajes favoritos de los tebeos, al pequeño Nemo (nadie, en latín), sabiendo que incumple la regla fundamental de esta serie. Pues fue serie que recuerdo iba en torno a las tiras diarias que aparecían en los periodicos a principios del siglo XX. Está claro, cualquier aficionado a los comics lo sabrá, que Little Nemo nació dominguero y semanal, con el sueño largo y profundo, sueño provechoso y folletinesco, pero repito que dominguero. Sunday primorosa que fue. Y, en cambio, nada rechina ni distorsiona, ni empaña. Al contrario, parece dar sentido pleno a mi sección de los dibujitos. Y lo hace engalanándolo, poniéndole rúbrica de oro a un invento que va languideciendo hasta que desaparezca en breve.


Cómo definir un clásico. Cómo aportar algo nuevo a tantos textos, estudios, interpretaciones de las que gozó esta magna obra... Y arte, claro. Arte del bueno. Palabras mayores. Partiendo de una estructura art nouveau se anuncia el surrealismo (porque todo gira en torno a los sueños de un niño, y los sueños son peripecias del inconsciente que fascinaban a los bretonianos) . Arte libre, arquitectura moderna en la que las viñetas poseen diferentes tamaños, no están sujetas a las convenciones del género... Y luego ese color tan estilizado, tan rico, tan suyo.

Winsor se inspiró en su hijo Robert para crear aquel niño. Y es curioso: cuando la obra la heredó éste y reanudó la serie, es decir, cuando el pequeño Nemo creció y empezó a dibujar sus propios sueños fracasó estrepitosamente.


En 1.905 arranca todo. Empezó a publicarse en el New York Herald y luego pasó al periodico del magnate Hearst. En 1.911 nacía la segunda etapa de Little Nemo que se tituló In the land of wonderful dreams. Y los protagonistas de los sueños (nunca húmedos, poco pesadillescos) del rapaz van desfilando hasta convertirse en familiares para el lector entusiasta. El afán de continuidad favorecía un enganche que hizo de alguna manera muy original a la serie. La Princesa, el doctor Píldora, Santa Claus, el Niño Caramelo y, cómo no, Flip (rival, antagónista del crío que con un Wake up! lo manda de nuevo a la cruda realidad. A él, precisamente, que tenía un pacto con el Rey Morfeo que lo quería por siempre en el País de los Sueños). Flip no es físicamente nada en concreto, funciona no como voz de la conciencia, Pepito Grillo de los buenos sentimientos, sino como mosca cojonera con sombrero de copa y de lo más borde. En cualquier caso, un acierto. De los innumerables de un comic perenne. Razón última para soñar en noches como ésta (previo striptease) en mundos de infancias pasadas que puedan devolvernos aquellas irrepetibles sensaciones cameras del ayer, casi siempre tan maravillosas.



Dream a little dream... of me