30 abril 2007

FANTASMAS DE MEDIANOCHE

Hoy... LAIRD CREGAR (1914 - 1944)
El gran Laird Cregar fue uno de los fantasmas más voluminosos de la historia del cine. Alguien no muy mal atinado lo definió como un mamut. Sus características físicas fueron claves para precipitar su final. Kenneth Anger lo incluiría en uno de sus tomos titulados Hollywood Babilonia dentro de su particular galería de suicidas. Los forenses dictaminaron que había muerto por un paro cardíaco. Las dos versiones más generalizadas no se ponen de acuerdo a la hora de encontrar culpables a tal hecho. Unos lo achacan a la obsesión exclusivamente personal del actor por someterse a drásticas curas de adelgazamiento, otros indican que tales prácticas, negligentes a todas luces, eran férreas imposiciones de la productora Twentieth Century Fox pues le consideraban demasiado obeso para desempeñar el rol de Jack el Destripador, papel que él estaba empeñado en encarnar a toda costa. Sea como fuere, lo único que queda claro es que nuestro fantasma del mes fue víctima de su físico. Con apenas treinta años aparentaba el doble, sus personajes lo extralimitaban en tanto que sus inquietudes siempre parecieron ser muy superiores a la hora de acercarse a un repertorio más extenso. Esa muerte repentina nos dejó muy pocos argumentos para acercarnos a su grandeza (en todos los sentidos) y, más aún, en esta serie de figuras tenebrosas. Y a pesar de todo, en este último aspecto poco importaría a los fanáticos del cine de terror su corto paso por el género. Tan solo dos títulos le bastaron para alcanzar la inmortalidad. Y los dos de la mano del urgentemente reivindicable John Brahm: la ya citada Jack el destripador (1944) y Concierto macabro (1945).
Cregar era norteamericano pero se educó desde bien niño en colegios ingleses. Hay algo en sus maneras que casi lo harían confundirse con un actor británico, esto unido a su voluminosidad enfermiza le acercarían a cierta clase de elegancia a la altura de un gastrónomo vicioso, del Nerón más de teatro que de cine (y si es de cine, nunca en cinemascope, siempre en blanco y negro... con neblinas o llamas al fondo). Era lógico que los ambientes victorianos le sentasen a las mil maravillas. Oscar Wilde fue su obsesión. El motivo de querer ser actor dramático se produjo cuando vio al también opíparo Robert Morley desempeñando al personaje del escritor en las tablas. Y fue al final Wilde, con ese toque queer justo y necesario y al que tan propensos son este tipo de intérpretes extraños. Porque Cregar era raro: esos ojos grandes, saltones, inquietantes, ese frankensteinismo a su pesar. Y Hollywood lo captó sin saber bien donde situarlo. Estaba claro que debería ocupar la parcela rica y extensa de secundarios. Pero, ¿en qué cometidos?. Fue trampero en Hudson's bay (1941) junto a Paul Muni y luego en su Fox, hizo un extraordinario (por lo excéntrico) crítico taurino en Sangre y arena (1941. Rouben Mamoulian), technicoloreada versión del clásico de Valentino con un Tyrone Power maravilloso de toreador. Mamoulian era un hombre de gusto, y si bien las inevitables concesiones al kitsch perjudican el acabado de la novela de Blasco Ibañez hay detalles plásticos y sonoros que la engrandecen y que siguen asombrando en la actualidad: pictoricismos goyescos y utilización de músicas flamencas alejadas, aunque parezca mentira, del inevitable Falla. En cuanto a la excentricidad de Cregar esta se reflejaba muy bien en su poesía retórica a la hora de enjuiciar a la fatalista doña Sol (Rita Hayworth) al verla llegar a la plaza: La corrida es muerte en la tarde; ella es muerte en la noche, declamaba el bon vivant. Repetiría con Tyrone Power, a la sazón el Apolo de la Fox, en la perenne El cisne negro (1942) siendo el capitán Morgan, aliado del héroe (el malvado en esta ocasión era el inconmensurable George Sanders, con quien repetiría en sus dos incursiones en el cine de terror).
Volvió al teatro para dar rienda suelta a su tendencia al desmelene, ahora en onda travestí, en la afamada obra La tía de Carlos, sustituyendo en esta ocasión al cómico Jack Benny. De nuevo en Hollywood apareció en varios filmes negros: I wake up screaming (1941), donde era un detective que se dejaba arrastrar por los encantos de una asesina con la cara de Carole Landis hasta el punto que por su pasión amorosa acusaba injustamente al inocente Victor Mature de los crímenes de la otra. This gun for hire aka El Cuervo (1942) es mítica por ser la primera reunión de la célebre pareja (para mi muy superior a la formada por Bacall y Bogart) Alan Ladd- Veronica Lake. Tanto en ésta como en Rings of her fingers (1942) con Gene Tierney, Cregar no parecía aportar más que una presencia poderosa desde su faceta de secundario eterno. En cualquier caso, orondeces descomunales en el cine negro ya estaban lo suficientemente cubiertas con Sidney Greenstreet. Así que se alejó de manera definitiva de las brumas de la ambiguedad policíaca para acabar en las otras brumas de la locura y sus derivaciones junto a John Brahm.
Jack el destripador fue la primera. No es una gran película pero sí que se conserva bien gracias a su atmósfera (la espesa niebla, las oscuras sombras nocturnas, los pavimentos mojados, la luz de las farolas, los insólitos picados a partir de las diferentes apariciones de Cregar...). Compone su personaje con gran convicción, pero por desgracia, en él no existe la ambiguedad. Desde el primer momento que aparece en pantalla, sabemos que es el asesino en serie. Nos inquieta, pero no por ello, sino porque no comprendemos como los demás que están al tanto del peligro exterior confían tanto en él, hasta el punto de darle cobijo (sus conversaciones sobre la muerte son esclarecedoras). El final extraordinario compensa estos detalles, siendo un verdadero tour de force directorial que no escatima en virguerías en el montaje (y a cual más elegantes). Los planos en que Cregar se acerca a sus víctimas en realidad están tomados con tal intensidad que antes bien tienen la intención de que creamos que a por quien va es a por nosotros: la silueta de Cregar desborda el plano en un efecto que parece anunciarnos el futuro invento del 3d (por no hablar de sus ojos de bola que dan la impresión de querer salírsele de sus esferas para caer en el regazo de algún asustadizo del patio de butacas).
En cuanto a los problemas de obesidad del actor, fue gracias a esa cura de adelgazamiento (que incluiría la atención psiquiátrica y el racionamiento de alimentos) que aquí pudo bajar de peso ostensíblemente. Curioso petate a partir de la busca de una fidelidad con el personaje harto extraña: pase que el destripador original fuera delgado; en cambio, el real no moría y el de la ficción sí.
La Fox le dio otro personaje a su nivel en Concierto macabro, su película póstuma y una maravilla de cabo a rabo. Muy superior, a mi gusto, al anterior título de Brahm, nos presenta una historia de gran impacto romántico. Un famoso pianista sufre períodos de demencia durante los cuales se transforma en un peligroso asesino. Tales delitos son rapidamente olvidados no bien vuelve a un estado de normalidad. El suspense contínuo, el perfecto retrato de invididuo psicopático que efectúa Cregar, la magistral y espeluznante puesta en escena del asesinato de la casquivana Linda Darnell y la posterior eliminación del cadáver, la apoteosis final de fuego y música que no en vano Corman apuntaría en su momento para regalar a Vincent Price con el ciclo Poe, siguen dejándonos a los aficionados perplejos, sin aliento. Y, desde luego, rindiéndonos ante un Cregar que además en sus pocos pero efectivos enfrentamientos con George Sanders demuestra ser un duelista verbal de excepción.
De su peso inicial 132 kg, pudo bajar a 88. Pero los riesgos de una operación estomacal le condujeron al fallo cardíaco que se lo llevó a la tumba. Es sintomático que en los funerales el encargado de rendirle las exequias fuese otro gran actor, futuro experto en personificar los mil tormentos del alma humana y al que ya nos referimos antes de manera rápida, Vincent Price. Fue su gran sucesor (y sin tanta tripa).

" ... El hombre puede destruir lo que odia
... y amar lo que destruye.
Sé que hay maldad en la belleza, pero
si la belleza se destruye..."


Laird en The Lodger (Jack, el destripador)
BOOKS I LIKED
By " the famous norteamerican woman's writer"


THE TAQWACORES. Michael Muhammad Knight

" WOW. This is one of the most brilliant books I've ever read!. Who would have thought that two things like Islam and Punk rock could ever overlap, let alone be combined in such a genius way. From the radical feminist in full burqa (her burqa is covered with band patches!), to the straightedge punk with Qur'an verses tattoed on him, to the mohawked drunk punk who plays the call to prayer on electric guitar from the roof of the house... this book is just genius in every detail!. The only problem I can imagine is that he uses A LOT of arabic terms and Islamic references which may be hard to understand if you don't have background knowledge about Islam. But READ IT ANYWAY!. Find somebody you can ask if you need the terms defined for you. This book is worth the time ! (p.s. the word 'fasiq' means 'pervert'). Not exactly for the conservative thinker... BEWARE, you will need to think outside the box of this one. Though the end result is something that is unexplainably... blasphemously reverent, dogma-smashingly righteous... what can one say?... allahu akbar!."

29 abril 2007

DAILY STRIP TEASE PARA IRSE A DORMIR


TIM TYLER'S LUCK (aka JORGE Y FERNANDO) por Lyman Young

Inolvidables este par de aventureros adolescentes para toda una generación de escolares de los años cincuenta. Quizá los lectorcillos ignoraban entonces cosas del creador de este par de amigos intrépidos, del gran Lyman Young, hijo de pintora y con hermano (el pequeño) que dibujaba comics también: Chic, el creador de Blondie, nada menos.
Había estudiado en el Instituto de Artes de Chicago y al llegar la I Guerra Mundial se alistó. Luego trabajaría de cartero una temporada, justo hasta que comenzó su carrera de dibujante sustituyendo a C.W. Kahles con su The Kelly kids. Esto pasaba en 1.924, tres años más tarde como consecuencia de aquel encargo nació The kid sister. Apenas tendría repercusión porque un año más tarde nacía su obra maestra, la que le dio entidad como autor de éxito en los periódicos: Tim Tyler's luck. Lyman se entregó en cuerpo y alma a lo largo de décadas a este personaje y pergeñó múltiples peripecias. Atravesaba los años treinta, década ejemplar en lo tocante a las historietas en ambientes exóticos, selváticos, coloniales. Por lo tanto, representaba un filón que él supo aprovechar muy bien hasta que se retiró definitivamente en los años cincuenta (justo cuando la colección alcanzó en España su gran apogeo, aqui se conocería como Jorge y Fernando) para relevarle su hijo Bob.


El rubito Tim Tyler, con ese aire inocente pero también decidido y bastante sagaz tuvo en Fernando a un inseparable compañero. En contraposición a otras parejas masculinas (y pienso ahora en los españolazos Roberto Alcázar y Pedrín o Jack y Bill de Aventuras del FBI y, si me apuran, en la extraña pareja de El Guerrero del Antifaz, o sea Adolfo de Moncada y Fernando) estos estaban en igualdad de cánones físicos. Si aquellos evidenciaban una más que sutil diferenciación rayana en el antiguo concepto homoerótico griego del maduro junto al efébico, aquí ambos muchachos se complementaban desde una igualdad típica del scout (tan sólo la morenez de uno chocaba tenue y deliciosamente frente a la dorada lozanía del otro).

Sus interminables patrullas (aunque también se volvieron policíacos abandonando momentaneamente el salacot y los pantaloncitos cortos por los trajes con chaqueta de hombrera ancha de un Dick Tracy, por ejemplo: transformismos que eran siempre gajes del aventurero) hicieron vibrar de emoción a los habituales lectores de tebeos por entregas al estilo de los antes citados y a los que habría que sumar un Juan Centella o cualquier centauro enmascarado del oeste.


Finalmente destacar que en Estados Unidos cuando Tym Tyler no tenía amigo y se enfrentaba él solito a los peligros y asechanzas del Africa salvaje dio lugar a un serial barato en el cine y que protagonizó el interesante fisicamente Frankie Thomas, actorzuelo que no llegó a cuajar y al que se le confinó con el tiempo a puntuales películas de aventuras de bajo presupuesto, siempre en esa tónica del serial por episodios típico de los años cuarenta.
MIS DESAYUNOS DOMINICALES

HOY... LUIS G
ARCIA BERLANGA

Luís García Berlanga no necesita presentación. El es un lujo para este país. Junto a Luís Buñuel y, algo detrás Bardem, es el mejor director de cine que hemos tenido. Mejor estas BES que no las actuales AES con las que la cultura oficial nos quiere vender a directores mediocres, y lo son mucho Amenabar y Almodóvar en comparación con los antes citados.
Berlanga está en
tre los grandes del cine mundial. A don Luis le agradezco la gentileza que ha tenido con el equipo de Fantasía Mongo al aceptar este desayuno. Buscábamos en él otro aspecto de su personalidad y por el que también es muy reconocido: me refiero a su faceta de erotómano. Llevó con gran acierto la colección de literatura erótico-pornográfica "La Sonrisa vertical" y sus premios. Rescato en este sentido dos recuerdos de mi adolescencia que llevaban la impronta de este señor: a mis quince años, por un lado, devoré alguno de los clásicos verticales; en concreto, la edición del Teleny de Oscar Wilde supuso una revelación destinada a ordenar mi confusionismo adolescente en el amor y, por otro lado, le escuchaba en el programa que presentaba junto a Beatriz Pecker en Radio Nacional, en el cual desplegaba su erudición entre deleites "para mayores sin reparos".
El erotismo en el cine de Berlanga es algo importante y potente sobre todo desde Tamaño Natural. Supongo que la censura cohartaría al maestro en este tipo de veleidades. De ello me gustaría que habláramos, como también de sus más tempranos recuerdos de jovencito espectador. Entre la desgraciada Gilda, la Loren del Mambo bacan o nuestra Saritísima, es posible, no lo sé
(él nos lo confirmará o no) que se hallaran los rastros erectiles de un gran experto en estas lides.

Maciste B.: Buenas, maestro.
Luis Gª.B.: Hoola, ya veo que tienen ustedes predilección por los Luises.
Maciste B.: Hombre, a no dudarlo. Con semejantes tocayos...
Luis Gª B.: Pero no tenemos ni el uno ni el otro nada que ver con aquellos cien mil hijos de San Luis de la invasión napoleónica...
Maciste B.: Ni con el dicho "más bonitos que un San Luis"...
Luiis Gª B.: Desde luego. Yo nunca tuve la suerte de que nadie me llamase bonito. Pero ya veo que usted por su prólogo está más interesado en abordar mi faceta de aficionado por el erotismo y eso me alegra. Me resulta siempre más agradable hablar de eso que no de mi cine. Lo que dijo de Teleny y... ¿ cual fue la otra vivencia?.
Maciste B.: Lo de los programas de radio... ¡Lo que trasnochaba yo!.
Luis Gª B.: Uy, aquello era una maravilla. Tenía mucho riesgo y de hecho nos fueron marginando hasta hacernos desaparecer del todo. Primero nos quitaron del horario bueno que eran las cuatro y media de la tarde, y era el horario bueno porque es cuando nos oían las amas de casa que son quienes más se apasionan por esto. Y lo que quedó fue un corto período a la una de la madrugada hasta que desaparecimos. Era una aventura arriesgada. No estaba Franco ya, pero sí que fue duro mantener una historia así en la sobremesa.
Maciste .: Y lo de la Sonrisa... ¿cómo surgió la idea?.
Luis Gª B.:
Pues originalmente por una cuestión personal. Porque había una serie de novelas de la época victoriana que quise rescatar, al no existir traducciones al español. Como yo el inglés no lo entiendo, en francés aún me defiendo, a través de las traducciones que se hicieron de la literatura inglesa y norteamericana pude leer por fín los grandes clásicos. Ahora la colección está en franca decadencia, con la proliferación de shows televisivos en donde hay strip tease parece que la cuota de erotismo para el español ya está cubierta. Todo el tema del travestismo, las drag queens, que yo respeto muchísimo, sobre todo a los travestís (las drags ya es más espectáculo)...
Maciste B.:
¿Cuáles serían sus clásicos favoritos?.
Luis Gª B.:
A mi me gusta el sadomasoquismo, lo que los americanos llaman el bondage. O sea, atar a la chica... siempre con el mutuo consentimiento. Y es un placer cuando descubres que a muchas de estas señoras les gustan estos juegos. Y es natural, no hay nada más aburrido que la postura del misionero. Y el fetichismo, las dos cosas las digo abiertamente. Ahora con la creación del Museo del Calzado de Elda hemos hecho una gran academia del Tacón Alto o del Tacón de Aguja al que podrías pertenecer si quieres...
Maciste B.: Ah, pues me encantaría. Mejor eso que no abrir una zapatería.
Luis Gª B.: Hombre, abrir una zapatería no estaría mal. Estar sentando esperando a que entraran señoritas a probarse calzado.
Maciste B.:
¿Y qué le parecen la proliferación de librerias sexológicas en nuestro país?.
Luis Gª B.: El término sexológico no me termina de gustar...
Maciste B.: Parece médico.
Luis Gª B.: Si. En cuanto a lo que decías al principio de esta entrevista sobre erotismo y pornografía, no habría que diferenciarlos. Es único el término. Como dice Camilo Jose Cela la diferencia entre lo uno y la otra es meramente administrativa. Y como digo yo, erotismo es cuando lo hacen los ricos y pornografía cuando lo hacen los pobres. También Juan Marsé apuntó algo cuando dijo que el erotismo es la pornografía cogida con papel de fumar, aludiendo a la pudibundez de ciertas personas avergonzadas con los temas relacionados con el sexo.
Maciste B.: Al señor Berlanga no lo veré yo como un viejo verde, sino como un hombre apasionado por el erotismo a la francesa.
Luis Gª B.: Muchas gracias. A mi ya me llamaban viejo verde cuando tenía dieciocho años. Cuando iba detrás de las chicas ellas me decían eso.
Maciste B.: Alguna española. Eso en Francia no pasa. Hay otra cultura.
Luis Gª B.: Si, si. Mis libros de cabecera fueron franceses y algún que otro victoriano. Pero, por ejemplo, Histoire d'O lo fue durante muchos años.
Maciste B.: Hablando de cine y de SU cine, antes de la mencionada Tamaño Natural ¿estuvo interesado en abordar parafilias...?
Luis Gª B.: No, no. Fíjate que ni siquiera en Tamaño Natural, que es una película que en Inglaterra estrenaron en circuitos pornográficos, tanto Rafael Azona como yo teníamos interés en darle una dimensión erótica. Era una reflexión sobre la soledad. A mi me propusieron hacer una adaptación de Historia de O, que sería sí cine erótico pero no me atreví. Yo creo que el vehículo ideal del erotismo es la novela, nunca las películas. El cine tiene una objetividad inmediata y es muy difícil que el espectador se pueda acoplar instantaneamente a algo que le pueda ereccionar. En cambio en la novela tu construyes tu propia puesta en escena y puedes modificar a tu gusto lo que en la novela se dice.
Maciste B.: ¿Sigue conservando la muñeca de Tamaño Natural?.
Luis Gª B.: Era una muñeca que costó nueve millones de pesetas, que era lo que cobraba Brigitte Bardot por hacer de aquella una película. Cuando se enteró el responsable de la Paramount se asustó y dijo: Coño, pues haber contratado a la Bardot y haberla mantenido quieta. Bueno, una anécdota divertida. A mi no me consiguió convencer la muñeca del todo, a pesar de que tenía detrás a catorce ingenieros, escultores y demás.
Maciste B.:Pues yo la película la encuentro superior a El último tango en París en cuanto al tema de la soledad del individuo medio de esa época y sus relaciones interpersonales.
Luis Gª B.:
Pues yo te lo agradezco. Pocos críticos la llegaron en su momento a comparar con la de Bertolucci, decantándose por la mía. Y es que la comparación no es inexacta, pues se trataba de sendos individuos que tienen la lucidez de pensar que estamos condenados a la soledad. Piccoli abandonaba a la familia, abandonaba a la amante, pero cometía el error de comprarse una muñeca maravillosa que resulta ser como el caballo de Troya que le traía los virus de aquella sociedad que había abandonado.
Maciste B.: ¿Y qué otra película erótica le ofrecieron dirigir aparte de Historia de O?
Luis Gª B.: Las edades de Lulú. También una que a lo mejor conoces si eres aficionado al comic norteamericano: Gwendoline.
Maciste B.: Oh, si si.
Luis Gª B.: Esa igual hubiera aceptado, porque venía del mundo de la imágen, pero no pude. Historia de O finalmente la llevó a la gran pantalla el maldito director francés Jaeckin que hace un erotismo como para lectoras de TELVA. Pero Gwendoline si, porque para mí Willie refleja la totalidad de mis apetitos eróticos, que es el fetichismo y el bondage. Es el gran maestro de estas diversiones, no perversiones, con una elegancia...
Maciste B.: Ha salido la integral del Bizarre de Willie...
Luis Gª B.: ¡Ya lo he comprado!. Veo que eres experto, asi que por no aburrir a nuestros lectores contacta conmigo que podemos intercambiar muchos cromos...
Maciste B.: Ja, ja, ja. Ambientémonos en los años cincuenta. Las influencias del cine italiano de posguerra son diáfanas en sus películas, tanto a nvel argumental, en intención, en ética y hasta en estética.
Luis Gª B: Toda mi primera época está relacionada con Italia, si. Vivía casi tanto en Roma como en Madrid. Fui amigo, pero amigo de verdad de Fellini, de Giulietta, de Antonioni (que aún va por ahí haciendo exposiciones de pintura). Sobre todo Zavattini que hacía cosas conmigo, me escribió cuatro o cinco guiones que se quedaron ahí. Mucho tiempo pasé con él, comiendo parmechano en su casa. En mi etapa romana hice más contactos que los que pude hacer aquí con mis compañeros de España.
Maciste B.: Y en esto del erotismo, ¿qué opinión tiene de Lattuada?. A mi me parece un tipo muy interesante.
Luis Gª B.: Bueno, el publicó un libro en La Sonrisa Vertical. Lattuada y yo eramos parecidos. Un hombre también muy obsesionado era Mario Soldati, que era escritor aparte de director de cine. A Lattuada lo que más le gustaban eran las menores.
Maciste B.: ¿Las Guendalinas, no?.
Luis Gª B.: Claro, era un fanático de las adolescentes. Yo también pasé por la época de las lolitas. Pero hace mucho que descubrí que para que la relación hombre-mujer esté más llena de posibilidades para esas puestas en escena maravillosas siempre es mejor la mujer madura. Rafael Azcona fue el que me convenció que era mejor la mujer madura que la lolita.
Maciste B.:
Y ya para acabar, me gustaría sacar más recuerdos añejos. Esas primeras calenturas frente a una pantalla de cine. Porque me acuerdo una vez de Juan Antonio Bardem que declaró que le gustaba mucho Toby Wing, que era una bailarina de la Warner de principios de los años 30.
Luis Gª B.: Uy, yo es que a nivel de cinefilia ya me pierdo. Toby Wing no sé ni quien es.
Maciste B.: Ya. Pero le pregunto por las suyas.
Luis Gª B.: (Piensa un poco) Me gustaba Colleen Moore. ¿Te acuerdas de ella?.
Maciste B.: Si, claro. Es de mis íntimas. Una flapper maravillosa.
Luis Gª B.: Pues de la que te hablaba Bardem no sé si será... Porque Bardem tendrá unos meses menos que yo... Colleen era la del flequillo aquel tan moderno, y a mí esta mujer me fascinó más que las bombas sexuales tipo Jean Harlow y similares.
Maciste B.: ¿Y entre una italiana opulenta y una nínfula francesa, con cual se quedaría?.
Luis Gª B.:
No, no. A mi las opulentas no me gustan. A mi siempre me han gustado efébicas. En cine, muchos no le encontraban valor erótico pero yo sí que se lo encontraba, estaba Audrey Hepburn. Y de la canción, Françoise Hardy... hablo de esa parte que podamos tener de homosexualismo latente. Aquello de El amante lesbiano. Eso de lo que en el fondo todos los hombres tenemos algo. Yo me defino como un homosexual lésbico. Aunque parezca que soy misógino pues también tengo una sensibilidad bastante femenina. No veo a las mujeres desde una óptica de posesión machista.
Maciste B.: Pues con esta preciosa salida del armario acabamos el desayuno. Ha sido un placer tenerlo este domingo.
Luís Gª B.: El placer ha sido mío de poder hablar de todas estas cosas. Y ya sabes que queda abierto lo del intercambio de cromos de Willie.
Maciste B.: Eso está hecho.

28 abril 2007

INFANCIAS VERDES

Capítulo trigésimo segundo


* Sexto sin sentido
O mejor: sen sentidiño, que dirían por estos pagos. A continuación aquí van los veredictos a través de las distintas evaluaciones que virtió el tutor de turno en la Agenda académica del alumno Maciste Betanzos un ya lejano 1981. Era el 6º curso con ellos. Con los salesianos de mis amores:

1ª Ev.: --- (3 cates)

2ª Ev.: --- (2 cates)

3ª Ev.: ¿Qué pasa con la Educación Física? (1 cate)


4ª Ev.: Tu actitud en clase ES PASIVA. Hablas mucho. Te distraes con cualquier cosa. Los resultados ya los vés. (3 cates)

5ª Ev.: Pierdes
mucho el tiempo. Tus notas son muy bajas. En inglés tienes una actitud PASIVA lo que significa que te esfuerzas poco. ¿Cuándo piensas empezar a formalizarte un poco?. (2 cates)

Pues esto lo escribió el enigmático señor B. (de Baudilio o de Benjamín, ahora ya no recuerdo) sin siquiera yo darme cuenta de mi mal. Parlanchín, distraído... pasivo... No sé. A lo largo de mi vida escolar escuché tantas veces ese tipo de reproches que terminaron pareciéndome grandes halagos a mi persona, sobre todo, viniendo de quienes venían: unos miserables curitas (o seudo curitas) que con los nuevos signos democráticos parecían haberse disfrazado de docentes civilizados, pero que seguían siendo igual de gaseables a mis ojos. Torturadores graciosetes (que nunca sutiles: te tiraban de la nuez y te sentías morir, te ponías rojo y con cara de asfixiado y eso era la hostia y motivo para el descojone para los demás), pichabravas que sublimaban sus bajos instintos con desprecios crueles frente a la indiferencia del resto de la clase. Todo era igual que en el franquismo, que en Paracuellos, sólo que se había incorporado ya el humor... negro (el cachondeíto y la ley del más macho).
También aparecería la nueva asignatura de música, que impartió un maestro muy afeminado de nombre Jose María. Su tonillo de voz de damisela remilgada me ponía de los nervios y era motivo de risas calladas por parte del alumnado. Estas eran así pues Lady Batutas compensaba su falta de virilidad con un fuerte temperamento que degeneraba a menudo en la tiranía. En bachillerato repetiríamos con él, transformando tan noble materia en una auténtica dictadura del pinkterror (que diría Farrandemora). Yo lo seduje una vez. Lo cierto es que fui experto seductor hasta de los maestros que me eran más indiferentes. Una vez le asombré mentando a Mahler y de rebote a Visconti . Me miró con ojos de ternero durante un buen rato y yo agaché la mirada triunfal, sabiendo que le había tocado en su más tadziana fibra. Tenía yo catorce años, no más. Pero en 6º de EGB la materia venía aún disfrazada bajo el apelativo de Formación Estética y consistía tan sólo en comprarse una flauta y empezar a desentrañar los misterios del pentagrama. Bienes y notables a lo largo del curso indicaban que me agradaba aquello. Y si bien nunca soñé en aspirar a ocupar una silla como instrumentista al lado del maestro Solti si que por lo menos creí a pies juntillas que si me lo proponía podría acompañar algún año al maestro Asensio en un festival de Eurovisión (era experto en sacar a la flauta las melodías de mis series de televisión favoritas para envidia de algunos niños que apenas pasaban del Cánon o, como mucho, de la Gatatumba).
De los recuerdos más entrañables del curso por implicar un esfuerzo en mi lado más creativo, estaría otro tipo de actividad extraescolar que fue la confección de un periódico. Cada vez más familiarizado con el mundo del papel, me entusiasmó la labor que nos había encomendado el profesor de Lenguaje. El poder emular a los periodistas que tanto seguía gracias a mi padre, asiduo lector de prensa local y regional, me hicieron ponerme a ello con una intensidad que no les veía durante el proceso a los demás compañerines de curso. Y mientras ellos se aliaban en grupos para aunar fuerzas yo decidí que conmigo mismo, en principio, me bastaba. Pasé días dándole vueltas al asunto, comprando cuanta prensa podía llegar a mi ruinosa ciudad... Y al darme cuenta que aquello lo encontraba excesivamente aburrido (nunca metería una sección bursátil, por ejemplo), mi megalomanía acaparadora me llevó a querer transformar la gacetilla inicial en una gran revista ilustrada donde cupiera desde el reportaje de sucesos, a eventos sociales, pasando por el comic y muchas páginas de cine. Tiempo tenía de sobra, un mes o así. Algo con lo que, desde luego, no contaba la prensa de verdad, siempre sujeta al contrarreloj diario. En realidad lo que quería amalgamar era lo mejor de El Caso, del Pronto, del Nuevo vale, con los asuntos del Fotogramas y, claro, de la prensa más tradicional. No llegué a meter fotos de tías en bolas porque creo que ya hubiese sido muy fuerte. Si esto me lo encomendaran en el bachillerato fijo que aparte de coños metía algún nabo del Party. Como el rincón comiquero era obligado me puse en contacto con Héctor, experto en estas lides que me preparó una tira inédita de su colección personal y un "juego de los errores" que él mismo ideó y que yo introduje en la sección de Pasatiempos y Ocio.
¿El resultado?. Un desastre sensacionalista, con un lenguaje a medio camino entre la hoja parroquial y el Daily Planet. Lo bauticé como Crónica Mundial pues estaba dispuesto a abarcar en corresponsalías imaginarias el globo terráqueo con mis informaciones rigurosas (lo del apelativo Crónica era obligatorio: adoraba el logotipo del telediario Crónica 3 que emitía TVE con Hermida y Azcona). Lo tengo ahora justo a mi lado y por momentos me azoro y a veces sonrío asombrado. Abundaban la recogida de informaciones de los medios profesionales sobre matanzas de estudiantes estadounidenses en sus aulas, una terrible tortura de una niña de tres años a la que sus padres le habían obligado a beber salfumán, amén de presentar a la pobrecita sus rescatadores en el hospital con mordeduras de rata, el hallazgo de niños salvajes en una localidad de la Argentina tras ser abandonados por sus progenitores, bebés tirados en la basura con dos fotos espeluznantes acompañando el reportaje, reseñas en plan nota escueta de un niño que quemó la cuna de su hermana, fotos de un recién deforme que había nacido a los cinco meses de parto... Tanta carnaza a costa del mundo infantil luego se compensaba con los Oscars del año y Volver a empezar, el secuestro de Quini o el atentado de Reagan, y un poster central con la belleza irreductible de Ruy, el pequeño Cid. Pero, ante todo, aquel regusto por lo macabro es algo que veinticinco años después me ha puesto un poco tenso. Vive dios que no era producto de una escogida lectura de autores malditos, a lo Gide. Más bien era mi obsesión por los psycho killers (Jason, sobre todo) que tanto perturbaron mis noches que se reflejaba luego en la acumulación de sordidez pre- tele basura. Me sentía atraído por el mal, eso estaba clarísimo, y encima la prensa sensacionalista no hacía más que darme con sus noticias todas las facilidades del mundo para vender a los chavales de mi clase la moto de que una Matanza de Texas ya era posible también en nuestro país.

* Golpes
En 1981 hubo un hecho sociopolítico que estuvo a punto de cambiar las tornas democráticas de la nación. El golpe de Estado del 23 F ha quedado como fecha histórica, como un antes y un después. ¿Existiría esta Chueca actual de haber triunfado la revuelta?. Casi que no. Habría en su lugar otra cosa diferente, pero seguro que igual de horrible. Poco me importó de aquella. A mis once años lo veía todo con gran inopia (seguía con la venda de siempre, como cuando murió Don Paco cuatro años antes. ¿Los abogados de Atocha?. Buff, eso era una película que anunciaron una vez el Linder o la Mestres en su programa). La noche anterior había encontrado tensos a mis padres. La televisión no dejaba de emitir comunicados puntuales de la mano de mi tía Rosa María Mateo, la rostroparlante de mayor credibilidad del momento (a pesar de que también adoraba a Mari Carmen García Vela y un poco menos a Adelita Cantalapiedra, tan con flores a María ella, siempre). Algo pasaba en el Congreso de los Diputados. Había marcha. Los padres de la Patria en sus pupitres habían quedado castigados porque entrara un civíl muy primitivo y cabreado que iba a poner los puntos sobre las íes en cuanto a unas reivindicaciones que tenía que hacer allí por la insalubridad del cuartelillo, que estaba como la oficina del sheriff de Rio Bravo, o algo así creí entenderle a Rosa María mientras me zampaba un plato de lentejas. No hubo imágenes, sólo la Mateo y poco después el Rey, aclarándonos que todo estaba atado y bien atado. Tanques en Valencia, creo, pero a mi Valencia me quedaba muy lejos. Valencia me sonaba a mascletá con lo cual ningún valenciano estaría acongojado, pues para ellos el ¡Booom! y la pólvora es la cosa más normal.
En la mañana del 23 F hubo clase, como siempre. Aquel detalle era ya signo evidente de normalidad, no como cuando murió Franco que de nuevo nos venimos mami y yo para casa, a guardar luto. Había sido la noche de los transistores. Pero durante el recreo nadie los trajo. En cualquier caso, luego se confirmó que había sido una retransmisión en diferido. Pero sí que algún crio habló de política: Han matado a Suarez, alertó asustado uno de orejas de soplillo. Otro saltó con algo parecido a Calvo Sotelo es gafe. Todos le dimos la razón. Una preñada abortó allí y el feto se desparramó hasta donde estaba la Ibarruri y ésta, como gorgona que es, se comió su cabecita pues tenía gazuza la vieja, increpé yo a grito pelado en mi estilo general. Un fan apostilló: Normal, ya eran horas de cenar. Pero a más desbarre no llegamos. Sin duda eran unos años de fuerte crispación, a esto (que fue ya la apoteosis) se sumaban el problema vasco y atentados constantes por ambos bandos extremistas... Sin embargo, a los once años aquella violencia carpetovetónica no me resultaba nada atractiva. Prefería la ficción de las tablas de carnicero, incluso los tejemanejes petrolíferos de J.R. Ewing a los que me enganché hasta extremos enfermizos. Poco a poco fueron dándonos las imágenes del golpe fallido. Y en casa se comentó mucho la tozudez de un general íntegro como Gutierrez Mellado (imbatible al resistir llaves de karate), la inamovible entereza de Suarez (el del culo pegado con Loctite), el acojone de los demás, en especial, de un Carrillo sin peluca, experto en contorsionismos de salón.
Y, claro, la detención de los revoltosos. Abominé pronto de Tejero y demás cabecillas (Ynestrillas padre, for example). En cambio, en mi etapa más provocadora y luciferina solía acudir a los puestecillos de los alrededores del estadio de fútbol de Riazor para comprar gadgets referentes a la extremo-bruta derecha: carnets de Tejero, banderines con el aguilucho, postales de Franco imperator, mecheros donde apareciese la jeta del baboso Piñar, números raídos de El Alcázar en los rastrillos junto a los del signo opuesto, como aquel que tuvo corta existencia: el periodico Liberación de Mercedes Arancibia y Matías Antolín. Disfrutaba emborrachándome de radicalismos de signos opuestos. Me hacían sentirme fuerte e inédito frente a la inercia conformista de los demás de clase que se habían hecho unos socialdemócratas repugnantes, a mi forma de entender.
FRASES DEL DIA. Por Boquitas Pintadas


" El hombre que no ha amado apasionadamente,

ignora la mitad más bella de la vida"
STENDHAL






" Si la pasión, si la locura no pasaran alguna vez por las almas...
¿de qué valdría la v
ida? "
JACINTO BENAVENTE

27 abril 2007

ALBUM DE CROMOS CHICARRONES SANOTES

Cromo nº 19: Tres machos irreprochables

Estos tres maromazos fueron los más conocidos representantes del prototipo macho man made in USA en nuestro país. Es por eso, que me daba un poco de pereza abordarlos aún a riesgo de cometer un grave error. Y es que su exclusión en una colección de cromos de estas características para cualquier cinéfilo o erotómano (o ambas cosas) sería un pecado más que imperdonable. También es verdad que al aproximarse el final del blog me veo en la situación de abordar sus mitos desde la brevedad y la concisión. No descarto que en un futuro pueda darles el espacio que se merecen en ésta o en otra aventura publicable. Inclusive si Fantasia Mongo retorna con el tiempo reemprendería el coleccionable con veinte cromos más. Materia cárnica hubo de sobra en aquellos años 40-50-60. De momento, revisen estos corpachones dorados cuyos propietarios tanto los lucieron en gestas de Primera Sesión.

* CHARLTON HESTON (1.924-
)
Qué gilipollas las nuevas gen
eraciones que hablarles de Heston es siempre motivo de chanzas a raiz de sus últimas reivindicaciones armamentísticas. Como de costumbre, es un nuevo ejemplo de la estulticia de un público jóven bastante desorientado en cuestiones cinematográficas (es más: estas les importan un güevo, como suelen decr... si la tele pusiera las viejas pelis las veríamos. Y una leche ibais a ver vosotros. Como máximo, de Heston se quedarían con tres o cuatro títulos muy fantacientíficos, porque el mundo los ha hecho así). Y es una lástima, pues no le encuentro la gracia a burlarse de un alzheimer inoportuno y, ni mucho menos, hacerlo porque el anciano reivindique la posibilidad que debería tener todo quisque de matar a sus enemigos cuando se les antojara. Nosotros tenemos los nuestros y él tiene los suyos. ¿Tan sólo es eso?. Pues haya paz, que para cuatro telediarios que le queda a este actor retirado...
Y, en cambio, nadie reparará en que este tipo
fue uno de los actores más exigentes de su generación. Y eso tiene mucho mérito, pues ni siquiera el genuino Rock Hudson, Steve McQueen o el primer Eastwood (Lancaster sería un aparte) se distinguieron nunca por hacer un cine con miras al prestigio más que a la taquilla. Por lo menos lo suyo fue conciliar ambos aspectos tan antagónicos, y eso ya es mucho. Es muchísimo. Viniendo de la acción fue de los pocos que se atrevió a honrar los textos shakesperianos desde una mentalidad si se quiere americana, pero muy loable per se. Con diecisiete añitos tan sólo ya se vio involucrado en un cortometraje experimental según el Peer Gynt de Ibsen (de una gran carga onírica) y poco después sería por primera vez Marco Antonio en el Julio César del Bardo (ambos en teatro universitario). Tal personaje fue obsesivo en su posterior carrera y aunque el huracán Brando se lo arrebató en su momento lo retomaría bajo su dirección en Marco Antonio y Cleopatra (1.972), empresa fallida por la escasez de medios con los que contó pero en la que hallaríamos una conmovedora decisión por restituir el poderío del teatro de la palabra desde su status de gran estrella popular.
Esa misma estrella se curti
ó en la desmesura de las grandes gestas. Heston personificó a tantos personajes bigger than life que se diría que su carrera la supervisó constantemente madame Tussaud. Moises, Ben Hur, el Cid, Miguel Angel, el general Gordon, San Juan Bautista, el presidente Jackson dos veces, Marco Antonio en tres ocasiones... Tenía algo en su carisma de super heroe que desde luego fue infalible a la hora de las caracterizaciones. Hoy en día costaría encontrar a un actor igual. Desde luego los Stallones al uso serían simples botarates que en El Cid, por poner un ejemplo, harían las veces de cargadores de sacos de harina para una bella Jimena adulterada.
Y ni que decir tiene que su físico fue el de un titán hermoso en consonancia con sus acciones. Es pues momento para olvidarnos de decadencias extracinematográficas, de barbas de san Antón y ojos entornados al ci
elo que no significan nada en Los Diez Mandamientos, del aburrimiento cristianoide de Ben Hur, de los primeros pasos (balbuceantes) en el cine negro (donde el cupo de duros ya estaba muy lleno). Queda el grueso de la filmografía del de Illinois. Un repertorio insuperable, a todas luces.

* JEFF CHANDLER (1.918-1.961)
Dijo de él el prestigioso crítico David Shipman: " Diríase que fue soñado por
uno de esos dibujantes especializados en el físico masculino. A escala más mítica, también diríamos que acababa de salir de un mural de tema bíblico. No parecía humano. Era imposiblemente apuesto. Jamás habría pasado inadvertido entre la multitud, con su rostro ancho, sus facciones perfectamente esculpidas y su pelo prematuramente encanecido... De no haberlo descubierto el cine, lo habrían hecho las agencias publicitarias. En sus fotografías en color, y en los pósters publicitarios, el estudio procuraba resaltar los tonos azulados de su pelo, de manera que parecía irreal. Se hace difícil creer que existió verdaderamente".
El acostumbrado apasionamiento del irónico inglés no carecía de razones para el delirio. Sin duda que con Heston hubiera hecho Jeff buenas mi
gas, y en cambio, nunca coincidieron en ninguna epopeya. Chandler era judío y se hizo famoso por hacer de indio. Pero no un indio cualquiera, sino el venerable Cochise en Flecha rota (1.950. Delmer Daves).
En el mundo de la aventur
a encontró su marco ideal para exhibirse muy ligero de ropa: su torso al descubierto fue habitual, no tanto como el experto en estas lides (Heston, claro) pero con lo que mostró ya valdría para rellenar una parte importante de una antología del beefcake. Boxeador, centurión, vaquero, pirata, sultán y hasta chulo de playa (junto a la Crawford en Female on the beach), el galán desempeñó cualquier profesión que le sirviera como pretexto para el lucimiento físico. En cuanto a sus sienes plateadas rivalizaron mucho por la época con las de Stewart Granger, sólo que Chandler estuvo en inferioridad de condiciones al ser un asalariado de la productora Universal mientras que el británico podría decirse que fue imbatible al ser fichaje de la todopoderosa Metro Goldwyn Mayer.
Murió con cuarenta y pocos años, víctima de una
infección en la sangre contraida en el hospital durante una intervención previa.

* STERLING HAYDEN (
1.916-1.986)
Los coleccionistas de memorabilia cinematográfica suspiran por las fotos inéditas de sus ídolos. A
quellas que los presentan de manera insólita, charlando o comiendo con otros compañeros de diferentes películas que comparten juntos unos minutos entre pausa y pausa del rodaje de sus respectivos empeños y así. En materia beefcake (o cheesecake) es un deleite visual las que atañen a la preparición física de los actores. Normalmente los gimnasios o piscinas dan pie a que nos los muestren muy poco tapados, en situaciones relajadas o metidos de lleno en algún entreno. En cuanto a chicarrones, una larga lista de ellos fueron promocionados de esta guisa, dejando caer una solapada doble intención de erotismo ingenuo, pero erotismo al fin.
Sorprenden las fot
os de Sterling muy al principio de su carrera, en la década de los cuarenta. Serían similares a las de un John Payne, un Robert Stack o un Guy Madison. La exhibición del macho pasaba siempre irremediablemente por la contemplación del músculo en acción en un ambiente ad hoc. Hayden por ejemplo era considerado un tipo muy preparado. Fue marine en la segunda guerra mundial y ese aspecto de macho curtido y viril que se trajo fue muy aprovechado a su regreso de la contienda. Fue especialmente útil en el campo del filme noir (todos lo recordamos en La jungla de asfalto, por ejemplo, o en Atraco Perfecto de Stanley Kubrick). En cambio, pasaría a la inmortalidad gracias a un papel maravilloso en ese bello poema de amor de Nicholas Ray titulado Johnny Guitar (1.954). Hizo una potente pareja junto a la Crawford y sus diálogos, la música... ya digo que el filme en sí ha trascendido su mera condición de western para ingresar en el Olimpo del cine poético. Repetiría los oestes pero la mágica luz crepuscular de Ray ya no volvió a aparecer en esas nuevas revisitaciones a la pradera del west.
A principios de los s
esenta se retiró lentamente del cine, publicó su autobiografía y nos regaló años más tarde a los cinéfilos un comeback sorprendente: primero, en El padrino (1.972) y, sobre todo, al lado del también veterano Lancaster en el Novecento (1.976) de Bertolucci. Tal vez no daban ni el uno ni el otro el aspecto de popolanos de pura cepa pero dio igual: estuvieron grandes. Tenían mucho que rememorar, en resumidas cuentas.
LAS 50 MEJORES AMIGAS DE GILDA LOVE

*
MAYRA GOMEZ KEMP
Extraordinaria show woman ochentera, inseparable su imagen del mejor Un, dos, tres en colores. Vitalista e indomeñable. De las primeras presentadores mujeres que se ayudaron de anfetas y coca para transmitir alegría (y no sólo eso: para superar, festejándolo al cuadrado, los traumatizantes chistes que en las subastas de aquel programa padecía de los Arrocets de turno. Aquellos dientes negros de Mayra al reir...). Creó escuela pero ningún alumno la superó. En los noventa pasó a las privadas con menor repercusión. Pero también hubo una Mayra seventies, cuando la conocí. Incluso antes del trio Acuario, del destape y The Rocky Horror Picture show. Y aún con tanto desfase, la cubana Kemp no se agotaría en posibilidades frikis: también abrió salas de carretera tipo rancho texano, con mariachis, parrilladas y habitaciones en plan motel de Nuevo Mexico.

* ESTHER VILAR
Pionera del feminismo populachero aquí en España. A nivel literario vacilaba entre el libro de autoayuda y una Corín Tellado emancipadora. Argentina de origen pero criada en Alemania, lanzó en 1.971 un libro importantísimo para Ana Belén, Rosa Regás y mujeres así (digo yo que la gauche divine la verian como una Beauvoir a la española) titulado El varón domado y que yo tuve el gusto de presentar en su día. Completamente envejecido y caduco, tanto como su autora en la actualidad que parece irreconocible ya, con su dialéctica de los buenos sentimientos, en donde el varón lesbiano no existe y sí la maricona emplumada amiga de sus amigas. Un horror.

* MARIVI DOMINGUIN
La conocí por mediación de mi colega periodista Odette Pinto. Su apellido lo dice todo, viene de alcurnia toreril. Sin embargo ella desde bien jovencita aprendió lo que era la vida de club y fue una de las anfitrionas más potentes, como también pudieron serlo en su momento la Kauffman y, en otra onda, la predadora María Asquerino. Siempre involucrada con el mundo de la estética y la moda organizaba un montón de eventos. También se sintió atraida por lo paranormal (gran válvula de escape para los vivalavirgen de este país) y así llegó a colaborar estrechamente desde la revista LECTURAS (su revista) con el alegre vidente Marques de Araciel.


continuaré

26 abril 2007

GENTUZA. Le damos un nuevo enfoque a las revistas del corazón: para que limpies el culo con ellas.

Por GILDA LOVE en la feria de las ferias.


No son pocos los famosos que cada primavera se acercan a Sevilla para disfrutar de la alegría que desprende la ciudad andaluza durante la celebración de su ya tradicional Feria de Abril. Y es que si existe un buen momento en el año para conocer esta ciudad y sus gentes, ese momento es la semana en que los sevillanos adornan sus calles con farolillos y se visten con los trajes típicos para contagiar a sus visitantes con la luz y el color de esta popular fiesta española.
Este año he sido invitada ex profeso por el ilustrísimo Joaquín Argonauto, calesero mayor de la jocunda Duquesona de Archimanpiel. Me he paseado cuanto quise sobre una carroza de guirnaldas, cuyas pérgolas prostituyeron mi parrús en decadente cormosomática lapislazuladosimísima fuente de los horrores. Más si alguna gitana se acercaba a mi no dudaba en darle unos buenos soplamocos, no sin antes robarle un par de empanadas que guardaban por dentro del refajo. Y me he dado cuenta de una cosa: que las aristócratas como las que no lo son, tienen la puta costumbre de acudir a estos fastos desprovistas de ropa interior. Véase sino una muestra, con la foto aquí insertada de Eva de Da
merimón Auseronosequé en el instante de agacharse en tanto que guardaba el protocolo ante la suprema Virgen de los Adefesios.
Estaba yo tan tranquila chutándome con Burroughs en la cantina de Los Morancos cuando un dulce morito que dijo venir de un Jaen recién conquistado, en donde se dedicó a la recogida de la uva pasa, se me acercó y lamió el nalgatorio, siendo tal hecho motivo de chanzas por parte del escritor invidente y el humorista comeniños. Ante dicho boicot, salíme y ví esto:

* Carmencita Martinez Bordiu llegaba tarde y mal. Según me confesó estaba cansadísima pues había ido a los funerales de Yeltsin y ni tiempo tuvo de pasearse por las tiendas moscovitas. Aún así, lucía un look muy soviético, pre Perestroika. Yo le comenté que estaba guapísima, es más: que ese gorrito de visón blanco lo veía calcado al que portó la hija de Charlot en Doctor Zhivago. Me retiró el saludo. A mí y a todos. De departir con los más altos dignatarios del Kremlin, amén de con todos los camareros que algún día sirvieron vodka a ese Zar, a tener que aguantarnos a nosotros había una gran diferencia. Palabras textuales. Estuvo antipática de verdad. Luego montó en la noria pero al salir despedida por el aire sufrió el peor de sus males: quedar paralítica tras ir a parar a un barranco a un pie de la marisma. Cayó por el precipicio de forma brutal. Nadie pensó que sobreviviría pero al fín lo hizo. Sus últimas palabras antes de ingresar por urgencias en el Sanatorio Sevillano fueron: ¿Me concede esta mazurca, señor Pasternak?.

*Sigue en marcha el proceso de envenenamiento a Jaime Ostos por parte de su mujer María Angeles Grajal. El ex torero en una suprema ignorancia de todo este feo asunto ha acudido con ella hasta la caseta que lleva su nombre. Caseta que ha sido decorada por voluntad de la Grajal en un color azul cielo para el que se han empleado unas pinturas tóxicas que provocan un efecto contraproducente (y en determinadas personas, este puede ser mortal) que ya ha empezado a ocasionar los primeras síntomas de debilitamiento en el matador. Palidez, sudoración excesiva, un amago de infarto... Es curioso que Ostos se aferre a la caseta sin atender a razones. Ni que decir tiene que la futura viuda está orgullosa de esta operación maquiavélica. Engañará a los demás, pero a Mariñas y a mí, en absoluto. Aún recuerdo que, cuando pasamos un curso juntas en la residencia de señoritas de Lili Palmer, ella era una experta en venenos. Juro que resultaba espeluznante su capacidad para mixturar hierbas malignas. Yo en cambio, me especializé en el lanzamiento de globos sonda. Pero este creo que es otro tema.

* Lara Dibildos
demuestra constantemente su gran valía no ya como profesional sino como mujer al presentarse en el recinto ferial, guapísima vestida de gitana y del brazo de su marido, el putero Rogerio Adam Puertollano. Este casanova le ha puesto los cuernos repetidamente pero ella como real hembra que es ha sabido mantener el tipo frente a las maledicencias de los medios de comunicación y, sobre todo, haciendo de tripas corazón, pues a un hombre se le perdonan esas debilidades innatas a los de su género, que para eso es un hombre. Si hubiese querido fidelidad se hubiese casado con un dogo o un gato persa, por poner un mal ejemplo. Cené anoche con ella y me confirmó que va a dar en breve el paso a su carrera de escritora. Va a publicar, al parecer, la segunda parte de La Divina Comedia y también La Historia Interminable 5, que espero la dé terminado. Aunque no promete nada. Es más, dice que acabarla no le quita el sueño, sino lo hace ella ya lo hará otro. Confirmó que está en la Feria para pasárselo bien pero que no va a perder un detalle de todo lo que vea y respire, pues está interesada en encontrar buenas localizaciones para esos libros que están por llegar.

* El matrimonio Agac- Aznar siguen adelante con su felicidad envidiable. Con
tra viento y marea se reafirman como una de las parejas más seguras y estables de nuestra societé. Ambos son guapos y ricos, ¿qué más quieren?. Ana susurró entre dientes en una reunión de ilustres borrachos que se sentía muy identificada con el personaje de la canción María, la portuguesa de Carlos Cano y su Alejandro dijo que el era como el Super-superman de Miguel Bosé. Nadie les entendió. Tienen un código secreto para comunicarse, un sentido del humor muy personal consistente en retirarles las sillas a los borrachos para que se caigan al suelo, o portar un arsenal de objetos de broma (tales como polvos pica pica, cigarros explosivos o bombas fétidas, amén de dilditos de goma que hacen ruidos seductores al apretarlos) para ocasiones tan señaladas como éstas. En cualquier caso, el empresario Flavio Briatore, gran amigo de la pareja, celebraba ostentoreamente cada una de las chanzas de estos dos entertainers. Mariñas les preguntó si iban a por un nuevo hijo pero ellos a Mariñas no le respondieron nunca nada. Lo mejor de la noche fue cuando a las tantas de la madrugá se sintió un: Aqui nadie muere, que dijo algun zombi mientras cantaba la del Monte una de Dalida.

* Era inevitable su presencia. A falta de la Gran Duquesa ahí estuvieron el hijo zoofílico y Lady Genevieve de los Cocuyos, para dejar el nombre de la Casa de Alba bien alto. Estaba preciosa la señora Irujo, radiante y siempre femenina. Portaba walkie talkie para comunicarse con la Hacienda. Cada quince minutos daba órdenes a los mayorales para que siguiesen los procesos fermentativos pues es temporada de extracionar (en jerga) el petroleo del rancho paralelo al cortijal. En cuanto a Cayetano confesó a Mariñas que le gustaban las yeguas con muchas pintas, tal como si fueran dálmatas. Este tipo de declaraciones en otras manos pudieran inducir al morbo desde unas interpretaciones erróneas. De todas formas, hay que tener ojito con el maromo pues es cinturón negro de karate kid y da, cuando se lo propone, unas coces que ríete tú de Furia. A mi me comentó que está obsesionado con el punk, que su madre ahora no para de escuchar a los Chemical Brothers y que Lady Genevieve se opone con rotundidad a que se introduzca mano de obra barata para cuidar todas esas hectáreas. Los tiempos del esclavismo han pasado hace mucho (palabras textuales).

Por lo demás, todo bien. Unos en la Real Maestranza, otros en un tipo de fiesta más alternativo. Margarita Gautierrez y Floripondia Piripí hicieron por fín las paces delante de J
esús Quintero y Carlos Herrera. Ambos hombres de la comunicación presenciaron complacidos tan grato espectáculo reconciliador de estas dos insignes solteronas. Todo un emblema nacional.

gildalove@hotmail.com
DISCO MENU (2)


Un nuevo Long Play salido de la discográfica MongoSound


Ref. Me02: BUEN PROVECHO TENGA USTED (Vol.2)

CARA A

1. LOS XEY: Menudo menú
2. sintonía CON LAS MANOS EN LA MASA (TVE)
3. PEPE BLANCO: Cocidito madrileño
4. ANDRES CALAMARO: Comida china
5. RAY BARRETO: Cocinando suave
6. EL CHOMBO: Las chicas quieren chorizo

CARA B

1. LES LUTHIERS: Encuentro en el restaurante
2. ANTONIO MACHIN: Camarera de mi amor
3. RENATO ZERO: Pizza & Rock'n'roll
4. RATIZIDA: Matanza en el Burguer
5. NIZA: Tengo hambre de bombones
6. VAINICA DOBLE: La cocinita mágica

* Consíguelo YA en tu proveedor habitual. Edición limitada.
¡¡¡ POCAS COPIAS!!!
Selección de los temas a cargo de DJ Merluzo y M. Betanzos

25 abril 2007

BIENVENIDOS A POLYESTER



Reseña de todas las canciones de POLYESTER, un programa dirigido y presentado por Maciste Betanzos, de lunes a viernes de 20,30 a 21,30 CET por RADIO FANTASY FM

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Tarde-noche del martes 24 de abril de 2007


INTERPRETE Canción Album (info adicional)

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ALAN PRICE:
Poor people b.s.o. O LUCKY MAN! 1.973 (empieza el programa con esta suave melodía. Betanzos después del Sant Jordi está muy relajado)

ALLAN CLARKE:
If you walked away (el ex lider de los Hollies de lleno en su carrera en solitario. Tema algo ampuloso y cercano al AOR. Completamente digerible dentro de la línea más romántica de Polyester)

ALBERTO BOURBON: Antes de tí no hubo antes Single original.1.974 (la sensibilidad y bizarrerío de Bourbon acuden de nuevo al programa. El single previo a su sentido Uniforme de franela. Ligeros toques latinooamericanos)

NINO BRAVO:
Puerta de amor Single original. 1972 (el mejor crooner que han dado las Españas, por lo menos después de Sepúlveda y Guardiola. Canción rítmica que no impide que el valenciano eche sus habituales restos, cual baladón típico)

DARIO BALDAN BEMBO:
L'amico é 1.982 (uno de los tantos himnos de este gran compositor italiano. De la quinta del recientemente fallecido Bardotti. Petición de la siempre enamorada Boquitas Pintadas)

GIANNI MORANDI:
Se fra noi qualcosa cambierá. EP original 1.965 (el irresistible Morandi en un shake cargado de encanto)

MATIA BAZAR:
Ti sento MELANCHOLIA. 1985 (la edad de oro de estos italodiscos, con la poderosa voz de Antonella Ruggiero. La petición de la semana de Maricón Martinez, que goza ya de régimen abierto).

GIANNA NANNINI:
Meravigliosa criatura -?- (Maciste comenta cuanto le impactó escuchar durante unos segundos esta sobremesa parte de la melodía de esta canción en un anuncio televisivo y recupera la versión original, que como casi siempre en la Nannini incluye algún solo medio jeviorro no muy apropiado)

NIKKI & THE CORVETTES:
C'mon 1.981 (banda explosiva de chicas, desde Detroit. Combinaban sonidos de las girl groups con power pop, bublegum, punk y rock'n'roll. Crearon escuela: desde The Go Go's a Helen Love. En su momento llegarían a telonear a los Ramones o a Johnny Thunders. Están de gira por nuestro país estos días)

THE ORCHIDS:
Do it for yourself 2.007. GOOD TO BE STRANGER (Siesta acaba de editarles a estas viejas glorias del catálogo Sarah Records un flamante disco. Por desgracia el locutor señala que a estas alturas la voz de su lider le ha parecido demasiado monótona y aburrida. Pero que en resumidas cuentas el disco se acopla bien a los cánones de la compañía madrileña y que, sobre todo, se salva por cancioncillas -a dos voces- como ésta)

THE COLOURFIELD:
Thinking of you 1.985. VIRGINS AND PHILISTINES (un recuerdo entrañable a estos mancunianos, autores de maravillosas canciones como este clásico que sonó anoche tan fresco como el primer día. Luego tan imitados, su bossa nova pop y esa elegancia inconfundible los acerca a los más exitosos Aztec camera o sus más inmediatos sucesores, Lightning Seeds)

CHAD & JEREMY:
Rest in peace 1.967. OF CABBAGES AND KINGS (cierran el programa este dúo británico, que fueron más apreciados en Estados Unidos que en su tierra. Su sonido Oxford, de inmaculadas armonías vocales al atravesar el meridiano de la década de los sesenta se mezcló con la incipiente psicodelia, dejándonos álbumes tan espléndidos como complejos. Este doble es un claro ejemplo, producido nada menos que por Gary Usher, incluye sitares y distorsiones sonoras que lo vuelven una muy digna muestra de psych pop típica de la época. Repetirían la jugada poco después con el igual de incomprendido THE ARK)


(sección elaborada por Cordelia Flyte, la fan nº 1 de POLYESTER)

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DISCO MENU (1)


Un nuevo Long Play salido de la discográfica MongoSound


Ref. Me01: BUEN PROVECHO TENGA USTED (Vol.1)


CARA A

1. SEPTETO NACIONAL: Echale salsita
2. CHAPOTTIN: Sazonando
3. LOS PIRAÑAS: Comer, comer
4. CECILIA Y CECILITA: El rico puré
5. LA PLAYA SEXTET: Papas fritas
6. LOS AMAYA: Bacalao salao

CARA B

1. QUIM BARREIROS: Bacalhau á portuguesa
2. revista musical LA CHACHA, RODRIGUEZ Y SU PADRE: Guísame tú
3. LUIS AGUILE: Camarero, champán
4. RAFAEL FARINA: Vino dulce
5. ROCIO JURADO: Rosquillitas y alfajores
6. LUISA LINARES Y LOS GALINDOS: Dinero al bote

* Consíguelo YA en tu proveedor habitual. Edición limitada.
¡¡¡POCAS COPIAS!!!
Selección de los temas a cargo de DJ Merluzo y M. Betanzos

24 abril 2007

ALBUM DE CROMOS JAMONCITAS FIFTIES

Cromo nº 12: ANGIE DICKINSON (1.931- )


Según avanza la colección empezamos a toparnos con féminas a caballo entre dos décadas. Sin embargo, resulta inaudito que nuestra aquí presente Dickinson, si repasamos su historial, no hubiese parado de trabajar en infinidad de televisiones durante los años cincuenta y que no hubiera acertado en la diana del éxito cinematográfico hasta que esa década se cerró: con Río Bravo (1.959. Howard Hawks), efectivamente. Era pues un rostro, un cuerpazo, UNAS PIERNAS muy familiares en lo
s hogares del americanito con tele antes que aquel western de oro la encumbrase a la inmortalidad más merecida. Y es que tiene algo este río de caprichito de intelectuales, de masturbación gozosa para los exigentes culturetas, y, como siempre suele pasar, de eficaz divertimento para el público más popular. Concebido como una respuesta al excesivamente redicho Sólo ante el peligro (y su carga de psicologismo y alegoría política) el venerable Hawks introducía a sus protagonistas masculinos en un encierro opresivo que hacía añorar por completo las verdes praderas. Esta nostalgia era parcialmente mitigada por la violencia, el alcohol y las escapadas al saloon donde allí estaba ella, nuestro cromo. El más hermoso que ví en mi preadolesencia. Nunca un western me había alterado tanto como aquel. Nunca aguanté hasta el final de una de vaqueros como cuando me sentí azorado a partes iguales por la belleza esplendorosa de Angie y la del efébico Ricky Nelson. Mi corazón balanceaba entre los dos. Es posible que entonces ya se decantara más por el vaquerillo, a fín de cuentas a parte de sus primores azulados aportaba un par de canciones country y hillbillies de lo más pegadizas. Y la Dickinson poca pierna enseñaba, a pesar de que la encontraba realmente sexy con sus camisas a cuadros, habituales de la mujer del western, un prototipo al que se acogió muchísimo al parecer durante aquella ignota primera etapa de su carrera. Además Macistito ya la había amado en silencio y en penumbra en más de una ocasión, cuando la soñaba como Mujer policia, según la serie televisiva donde salía ya madura y casi vestida para matar. Era por lo tanto, una manera de repartir mis apetencias sexuales, equilibrándolas según mi sentido de la justicia. Nelson vs. Dickinson. Ahí estuvo el dilema.
Y el dilema de Angie fue en un principio el no saber si dedicarse a escribir o al faranduleo de los concursos de belleza. Al final, optaría muy juiciosa por presentarse a cuanto concurso de Misses se convocaba en Estados Unidos. En 1.953 consiguió el segundo puesto en el Miss America y consecutivamente, ese mismo año, resultó ganadora de varios certámenes televisivos de semejante índole. Nadie en su sano juicio le hubiese quitado dichos honores a tenor de lo real moza que fue. En especial sus bien ponderadas piernas se convirtieron pronto en un gran tesoro colectivo que ella sabría aprovechar, y sobre todo, haciéndolo sin caer nunca en el burdo exhibicionismo. Ella tenía mucha clase. El glamour además le sentaba muy bien. No menguaba capacidad de transmitir erotismo, como les pasaba a otras. Y llegado el momento, tales piernas (larguísimas y perfectas) pasaron a engrosar el Olimpo de otras míticas pantorrillas hollywoodienses (la número uno seguía siendo Marlene, claro). Pero en los años cincuenta las de ella y Cyd Charisse fueron las mejores que dio el cine norteamericano. Abundan las fotografías de una Angie con medias negras acogiéndose al estilo stripper y sorprende que nunca acabe resultando ordinaria. Es como si el voyeur selecto la presienta inteligente y dueña de si misma. Existe otro temprano amor macisteño de nombre Ann-Margret que aún siendo magnífica pecaba de explosiva en demasía. Era la distancia que había entre una sesión de fotos para Avedon y un rutinario espectáculo en Las Vegas.
Y es que algo tendría la Dickinson cuando hasta los de Cahiers la bendecían. Poco pudieron decir estos exégetas de su papel bestselleriano en The bramble rush (1.960), que se aprovechaba del éxito del previo Peyton Place y en donde la Dickinson rivalizaba por el amor de Richard Burton con la maravillosa morena Barbara Rush (el era médico, la rubia su enfermera que lo amaba en silencio). Lo mejor fue el score jazzístico de Leonard Rosenman.
En Ocean's eleven (1.96
1) practicó el outing al involucrarse entre el reparto de rat packs. Casinos, mafia, Las Vegas y el clan Sinatra. También hubo una aventura en el Congo Belga en donde repetía como enfermera junto al hermoso Roger Moore y un Peter Finch que en ambientes africanos parecía querer rememorar los viejos tiempos de La senda de los elefantes. En cuanto a su periplo italiano, este no pasó de ser una agradable tarjeta postal con aires de buena vecindad que germinó en dos títulos consecutivos: Rome adventure , del inevitable Delmer Daves con su inevitable trigueño Troy Donahue y Jessica, típica negulesqueria que traslada a la bella norteamericana a un ambiente tan distinto a ella como puede ser la Sicilia más rural. Todo en colorines y en clave sentimental, la Dickinson alteraba los ánimos de machos y hembras al verla ellos tan guapetona con rebecas de maestra y ellas tan civilizada y moderna (entre las mammas estaba una Moorehead insólita, haciendo la italiana de lo más excesiva y bollesca).
Estuvo fantástica como femme fatale en el thriller de Don Siegel The killers (aqui se tituló Código del hampa). De todas formas era un remake del Forajidos de Siodmak y ante eso no había mucho que hacer (a no ser facturar el producto con un look muy televisivo, en consonancia con los nuevos tiempos). Fue desaprovechado su potencial erótico en The art of love (1.965. Norman Jewison) en favor de la más vulgar Elke Sommer que iba de revelación, aunque la película la robaba ampliamente la nunca convenientemente lanzada Ethel Merman (gloria de Broadway pero desconocida en Hollywood) en un rol muy queer (no podía ser menos). Y un año después participó en una jauría humana titulada originalmente The chase, en donde si mal no recuerdo hacía de esposa del sheriff Brando, un hombre íntegro dispuesto pese a quien pese a impedir el linchamiento del prófugo Redford (lo que no quitaba para que se actuara sobre él el sempiterno castigo sadomasoquista. Brando parecía exigirlo en cada película, le iba la marcha demasiado).
Entre filme y filme tuvo tiempo de casarse con el insigne compositor pop Burt Bacharach, unión que duró quince años (1.965-1.980). Y también siguió colaborando con su presencia en muchas series de televisión. Pero a la contra de los años cincuenta, su presencia ya no era como de mero florero. Y es que desde Río Bravo había pasado a ser una estrella potente en taquilla (o todo lo potente que podía serlo una estrella ya de aquella). No será hasta 1.974 cuando Angie pilote su propio show: la ya mentada La mujer policia. Durante cuatro temporadas encarnó de manera inolvidable para toda una generación de niños de entonces a la sargento Pepper. El fetichismo de su uniforme bien pudo en su día hacerme desviar las miradas de los agentes Harrelson de turno. Y si bien no lo consiguió al menos me haría apreciar lo que vale una mujer madura (y probablemente operada) con pistola al cinto y coche con sirena al lado. Además tenía un algo que me recordaba a las Charlie's angels, en concreto a Jaclyn Smith a quien por una extraña razón me imaginaba a ésta como hija suya. Y en un sueño nocturno inolvidable de niñez la Pepper reapareció de manera insólita copulando con el mismísimo Longstreet, investigador ciego con rasgos de James Franciscus mientras los observaban a distancia el lazarillo ladrador y un Bruce Lee en posición de ataque frente al insoportable Kung Fu carradinesco. Sueños inconfesables.
Estaba ya a finales de los setenta la Dickinson preparada para vestirse para matar. Con su trabajo para Brian de Palma en 1.980 consiguió un gran éxito a nivel popular. De todas formas era un De Palma ya cayendo por el precipicio del plagio (hitchcockiano) y el autoplagio (que es peor). Psicosis era la excusa, con eso lo digo todo. Despues de esto, el declive fue tremendo. Siguieron las colaboraciones en series, telefilmes y poco más. Quizá habría que mencionar su comeback tristón en la pantalla grande (que en nada difería ya de la pequeña, por cierto) en el innecesario remake de Sabrina (1.995). Era ante todo, un guiño al espectador veterano que la recordará siempre espléndida, magnética y a lo mejor aireando sus divinas pantorrillas por exigencias del mito intelectual que generó.