31 marzo 2007

FANTASMAS DE MEDIANOCHE

Hoy... LON CHANEY Jr. (1906-1973)

El problema principal que tenía el hijo del gran Chaney es que era un mediocre. Ver sus viejos filmes en la actualidad exige por parte del espectador un acto de benevolencia, que al final, paradojas de la mitomanía, acaban en admiración tan sólo por el esfuerzo enfermizo con el que resolvía el petate de encarnar monstruos con pedigrí. Y además, digan lo que digan los recalcitrantes fanáticos del fantastique (muy propenso al hooliganismo del peor) quienes realmente amen el cine convendrán conmigo que aunque este vástago hubiese salido tan enorme como su padre de poco le hubiese valido frente a la vulgaridad de un género que caminaba cuesta abajo. Pensemos que su primer éxito mundial, después de estar paseandose durante la década anterior en toda clase de filmes de acción (hasta 60 títulos contaron con su intervención entre 1932 y 1939 sin resaltar en ninguno), está fechado en 1941 (¡exacto, el año de El Hombre Lobo!) justo cuando da comienzo la segunda etapa del cine de terror Universal. Y eso ya es esclarecedor.
Una década, la de los cuarenta, que acaba con la galería de monstruos inmortales al servicio humillante de las patochadas (algunas graciosas) de los comicos Abbot y Costello. Al respecto de esta reunión dislocada que se tituló "A & C contra los fantasmas" (1.948) nunca me olvidaré de su pase histórico por la televisión española en mi edad preteen. Yo era fiel al extraordinario ciclo que por el UHF dedicaba al género Chicho Ibañez Serrador (los casi cuarentones sabrán que estoy refiriéndome a Mis terrores favoritos). Fue a finales de diciembre, un 28 cuando mi ansia por el nuevo susto de la semana quedó abortada por una fenomenal inocentada del simpático creador de la Ruperta al programar esta película que, si bien incluía momentos lúgubres, tambien es cierto que estos no respetaban ortodoxias de ninguna clase. En efecto, Chaney y amigos más veteranos y eficientes que él, por aquella época se entregaban al disparate más insospechado sin que se les cayesen por ello los colmillos.
Pero volviendo al junior, su ego injustificado resultaba cuanto menos cargante. El empecinamiento en autonombrarse el único y máximo sucesor de papá carecía de lógica. Se cabreó mucho cuando dos de los mejores triunfos de aquel no fueron a parar a sus manos y sí, en cambio, a actores en principio no muy idóneos para el juego de las máscaras histriónicas en sus remakes de los años treinta: El fantasma de la ópera nuevo (1934) fue Claude Rains y El renovado jorobado de Notre Dame (1939) fue el Quasimodo Laughton. Sin duda los productores no confiaban demasiado en la astilla de tan egregio palo. No fue hasta el antes mentado año del nacimiento de Lawrence Talbot cuando en realidad le llegó la hora de demostrar su capacidad para despertar la tensión en una butaca de cine.
Mr. Talbott, alias "el hombre lobo" había tenido un precedente en El lobo humano (1935. Henry Hull). Incluso tres años antes de este apócrifo se había barajado la posibilidad de que Boris Karloff lo interpretara bajo la batuta de Robert Florey, proyecto que no culminó. En el Lobo humano ya se presentaban las constantes típicas de un personaje al que no hay que negarle su condición de nombre mayor dentro de la galería de monstruos de la edad dorada. Probablemente fue el último (y el que más rápido se devaluó también). En aquel antecendente interesante el actor Walter Oland , un botánico inglés, era mordido por una bestia misteriosa durante un viaje de trabajo en el Tibet. A raiz de esto sufría una serie de transformaciones típicas de licántropo. En la versión más conocida de Lon Chaney jr. la mordedura se produce cual virus colectivo pero que tendrán a Talbott como portador oficial (el protagonista al regresar al castillo de su padre tras dieciocho años de ausencia es mordido por un gitano parecidísimo a Bela Lugosi que, a su vez, había sido mordido por un hombre lobo). Es, por lo tanto, el bueno de Larry una víctima de su propio destino (además Destiny se iba a titular originalmente) y es precisamente su sentimiento constante de predestinación a cometer actos malignos y del cual es perfectamente consciente lo que engrandece (o ennoblece) al mito. El que el junior transmitiera dichas angustias muy de refilón era ya problema suyo, o dicho de otra manera, se justificarían los resultados por las limitaciones del propio actor.
Sin duda otro de los factores negativos que facilitaron el que entrase el género en crisis fue el tema dichoso de los intercambios de papeles. No bastó con que el recién licántropo sustituyera casi definitivamente al inmortal Karloff como la Momia. Es que que en muchos títulos se reunían varios de los actores claves que se disfrazaban de sus compañeros sin la menor impudicia y, desde luego, despistando (o irritando) al personal. Asi si Chaney era Dracula Lugosi podía ser Frankenstein no por arte de birlibirloque, claro es: los amparaban los maravillosos maquillajes de Jack Pierce. Detalle este último altamente agradable frente a toda la impericia de unos guionistas agotados, los verdaderos chupasangres de este negocio. Cuando el junior fue la momia en tres ocasiones consecutivas la entrañable historia, cargada de poesía y patetismo pasó a parecerse a un serial ínfimo que admitía cualquier tipo de variantes, a cual más tópica y a la vez inverosimil. El viejo Egipto hasta llegó a trasladarse ¡ a una Louisiana afecta a las supersticiones!.
Durante esos años los repartos todavía prometían más por nuestro dinero (a los egregios se les sumaba George Zucco, Rathbone, la Ouspenskaya...). En cambio la baratura de medios era terrible, ni siquiera los directores demostraban una pericia e imaginación suficientes como para levantar tamaños embolados (por lo menos las mismas virtudes que años más tarde harían las glorias de Roger Corman en su ciclo Poe de cuatro perras). En principio un cine pobre de terror no tiene por qué suponer un handicap (acabo de citar a Corman) como del mismo modo un cine de terror lujoso no implicaría calidad por narices (pienso ahora en El resplandor, la típica super película antipática por naturaleza). Digamos que todo ya estaba sentenciado. Y la crisis era ya imparable. Así que llegados los años cincuenta, sin poesía ni elegancia, sin Whale / Freund / Karloff / Browning, nuestro fantasma del mes abandonó la Universal y se embarcó como freelance en cuantos proyectos le caían. Con su etiqueta a cuestas se buscó la vida en filmes infectos, irrisorios, demenciales. Lo único que buscaban los directores de él es que manifestara el histrionismo adecuado dentro de papeles grandguiñolescos, conforme a lo que se le suponía tras tantos años de experiencia. Los excesos de una vida entregada al alcohol (un caso similar a su amigo John Carradine) le fueron pasando factura en su salud según avanzaba su edad. Sin embargo nada le impidió trabajar hasta su fallecimiento. Su última película data de 1971 y la firmaba el horrible (y por lo tanto de culto) Al Adamson. Era un enésimo enfrentamiento de Dracula vs. Frankenstein, tomado ahora desde un look innegablemente psicotrópico. Es sintomático que ninguno de estos dos monstruos fuesen a parar al viejo junior. En cambio interpretaba al atormentado Groton, con unos movimientos de manos parecidas a garras destinados a arañar por última vez la conciencia nostálgica del espectador veterano, que lo identificaba al instante (pese a su invisible disfraz) como Mr. Talbott, de profesión licántropo a su pesar. Y es que hasta los mediocres de antaño terminaron pareciendo titanes en aquellos nuevos -pero anodinos- tiempos.
THE BOB MIZER STORY

" Ve ahora, caro Febo y limpia de sangre, oscura como nube,
el cuerpo de Sarpedón. Rescátalo fuera de los proyectiles
y llévalo muy lejos y báñalo en las corrientes del río.
Unge su cu
erpo con ambrosía y vístelo con inmortales ropas"

Sarpedón, hijo de Zeus, muere a manos de Patroclo. Al verlo reposando entre mortales, Zeus implora a Apolo (LA ILIADA, Homero)


Capítulo XII

Los dibujantes del Physique Pictorial (1)

Previamente a la salida del primer número que se vendió, por cierto, por correo, Mizer deseaba reunir a una serie de dibujantes e ilustradores para que formaran parte de su equipo en calidad de decoradores gráficos. Dotar a la revista de unas páginas con dibujos homoeróticos no sólo le daban una variación, también aportaban esa "cualidad extra" que tiene el dibujo para despertar nuestras fantasías y, desde un punto de vista más pragmático, era una astuta maniobra para eludir la censura. Esta era menos severa con el "artwork" salvo en casos puntuales: cuando el sadomasoquismo irrumpió con fuerza allá por los años 60 (sobre todo con Etienne y Steve Masters).

GEORGE QUAINTANCE
Un artista al que Mizer admiraba por sus trabajos en las revistas de Joe Weider era George Quaintance. Le propone hacer la portada del primer número y éste acepta de buen grado. Ambos tienen más cosas en común que las que les pueda unir a Weider. Son homosexuales y comparten unas cuantas ideas para llevar a buen puerto el proyecto Physique Pictorial. En ese año Quaintance abandona su trabajo en Adonis y Your Physique y se entrega de pleno a ilustrar para Mizer.
Para el primer número prepara "Havasu Creek", una pintura realmente hermosa y que sigue la tradición milenaria del retrato ecuestre con un punto entre la épica western (Remington, of course) y el espíritu desbocado de los románticos. Recordemos momentos sublimes del romanticismo francés ante la figura del rebelde Mazzepa y cómo fue entendido por Chasseriant o aquel sangrante Delacroix. El hombre desnudo sobre un impetuoso caballo llegó a formar parte incluso de la propaganda revolucionaria bolchevique en una ilustración para el cine de Anatoli Belsky. Es evidente que Quaintance era un salido sibarita en cuestión del estudio de las artes. Y si la censura stalinista cortó parte del desnudo del jóven godivo, las ligas norteamericanas para la decencia comenzaron a sentirse intranquilas con el uso e incluso abuso del bondage.
Los machos en ecktachrome y sus contorsiones erótico-dolorosas. Asaeteados cual San Sebastián de Mantegna, agonizantes a la manera del Sansón prisionero de Carracci o sufrientes en pathos histérico como aquel Desnudo siendo torturado de Gericault. Todo bajo la paleta gay de Quaintance. Incómodo para los puritanos.
El artista utilizaba las mismas tonalidades que el technicolor de los años 50, sin embargo éstos se traspasaban a las revistas en blanco y negro, con lo cual los lectores de la época jamás los vieron en su esplendor original.
Algunas series artísticas de Quaintance fueron: The bandit, Sunset, Navajo... La belleza del indio norteamericano, del mexicano con aires de Pedro Armendariz y hasta del moreno de verde luna lorquiano inspirarían las creaciones de este pionero moderno de las bonitas estampas. Y todas con una impronta kitsch que tendría que superar el espectador actual con una pizca de ironía ... sino fuera porque también probó con la escultura. Y allí dejó ejemplos de un mal gusto alarmante cuando osó con mármol blanco convertirse en algo así como una especie de Miguel Angel de la era de los electrodomésticos. Sus figuras masculinas de grandes dimensiones con cabezas de atleta universitario (crew cut incluido) resultan un plato empalagoso para cualquier amante de lo estético, fueran o no premeditados homenajes al corpus renacentista (en los jardines de la mansión de Liberace tendrían su marco adecuado).

Quaintance falleció en 1957. Dejó muy apenados a los lectores del Physique Pictorial. Mizer quedó abatido por la repentina muerte de su amigo. Sin embargo tenía ya un buen reemplazo, un dibujante que estaba destinado a convertirse en el más importante que dio la cosa homosexual del siglo XX. Hablo del inmortal Tom de Finlandia.

continuará

30 marzo 2007

DAILY STRIP TEASE PARA IRSE A DORMIR



GASOLINE ALLEY de FRANK KING (1.918)

Todavía apesadumbrado por el raquítico homenaje dado a la mítica serie POLLY & HER PALS el mes pasado, me meto esta vez en otro berenjenal al que será mejor concederle tratamiento de post ortodoxo. Manera de limpiar mi conciencia frente a lo que va a ser a todas luces una visión insuficiente y parcial de una de las más innovadoras series comiqueras del siglo XX. Cómo adjetivar de otra manera el gran logro de un tebeo a cuyos personajes se les permite crecer y envejecer de acuerdo con el transcurso del tiempo. Ver sus penas y alegrías marcadas cada día. Semana a semana. Según las estaciones y los años.
Gasoline Alley constituye el primer Bildungsroman en forma de comic (se la ha llegado a comparar con el Wilhelm Meister de Goethe). Describe la vida y costumbres de una pequeña comunidad del medio oeste. Su cotidianeidad. Es inútil que el lector se enganche de cualquier manera a esta maravilla. Lo preciso es hacerlo desde un principio, pues sino todo carece de sentido.

Personajes como Walt Wallet (el soltero de la ciudad), mi adorado Skeezix (hijo adoptivo de Walt, y en realidad el impersonator del vástago del propio autor, en el que se inspiró completamente: que flequillín tan simpático, que jerseys dictando estilo en el vestir), Nina Clock (vecina de Skeezix), Corky y Judy...
Skeezix es para mí un personajillo muy apreciado. Según transcurren los años y según el va mutando fisicamente transformará la propia serie en diversos subgéneros (de kid strip a boy strip para acabar casi casi en un mundo fantástico del género aventuril, a veces bélico-patriótico, a veces exótico-colonialista...). Cuestión de estirar las posibilidades de un muchacho que ya por sí sólo (y por King, claro) había dado un buen estirón (esa nariz respingona siempre me puso lo indecible).
En plena segunda guerra mundial (tras haber pasado su bendita adolescencia en sitios tan a la moda como fueron las junglas- más de Foster que de Hogarth- de los indigenitas zumbones) se fue a la guerra luciendo heroico y rubísimo (parecía la respuesta en blondo de un Lil Abner) en lo que sería la etapa más flojita de Gasoline Alley (parangonable en este sentido a otras que ya habían aparecido simultaneamente al comienzo de la contienda: aquel Johnny Hazzard tan parecido fisicamente a Pat Ryan, o Buz Scortcher o el roycraneiano Buz Sawyer).
En su edad dorada nada parecía pasar en aquella comunidad rural, y sin embargo pasaba TODO: pasaba la vida (que diría Romero San Juán) fluyendo, como fluía El Río de Jean Renoir (y los dibujos ¡ treinta años antes de dicho film !). De ahí su anticipación, su originalidad, su vanguardia... No pudo nacer en otra época más que en aquella, la de las vanguardias.


GENTUZA. Le damos un nuevo enfoque a las revistas del corazón (para que limpies el culo con ellas)

Una sección de Gilda Love (la que siempre pone los puntos sobre las íes, incluso sobre las i griegas)


* Elsa Pakata es la protagonista del mes de marzo en cuestión de dimes y diretes. Su desnudo castísimo en el INTERVIU (revista de increible perdurabilidad en materia de prototipos de desnudos femeninos muy concretos) ha desatado todo tipo de eyaculaciones entre el gremio de costumbre: basicamente adolescentes masculinos straightísimos y sus equivalentes fuera de esa edad pero con mentalidad teen eterna, amén de guardias jurados y seguratas nocturnos.
Por desgracia la chica ya no es lo que era: una especie de S
ammy Jo de Dynasty más ajamonada. Tras pasar por quirófano han conseguido dejarla bien puesta, dentro de un límite. Ya más castaña, parece una réplica de las hembras mediterraneas de los años setenta, que tanto abundaban en el Lib en sus años mozos. Lolitas pero no tanto. Y con poco morbo, o cuanto menos, escasamente original. Un deja vu. Luego está su temperamento que imagino pudibundo y a la vez rapiñador. Esas fotos en top less ñoño le han indignado sobremanera y ya se ha puesto en manos de su abogado para llevar al INTERVIU a juicio sumarísimo. No dudan que ganarán, que hoy en día los jueces son muy sensibles a la belleza comercial. Lo que saquen aseguran que será donado a las negritas del Africa, para que se puedan comprar sostenes.
No sé. La tipa me cae mal, pero muy mal. Si entra en la jungla de las exclusivas, allá la seu
do actriz. Pero si no ha tenido bastante con lo que han dicho de la tal sus ex pues usted me contará: el primer novio comentó que detestaba el sexo anal; el segundo (un francés que la hostiaba), soltó una lindeza muy descriptiva en torno a su labio vaginal inferior. ¡Mundo topless!

* ¿Qué opinan de Tamara Falcó?. Esta debe de tener veintipocos y la ves de
lejos y te parece su señora madre. ¡Cómo desarrollan las pijas de mi barrio!. ¡Y cuánto pierden cuando pasan de niña a mujer!. Vamos, no sé ustedes pero esa presencia en EuroDisney, Pizza 2000, o lo que sea ese infierno de tiovivos junto a su hermanastro Julito (otro que tal baila) es de lo más anodina. El aire con su madre es innegable, en cambio ese look de princesita de cuento catódico pasmosamente calcado a Doña Letizia da que pensar. ¿Terminará liada con alguno de nuestros infantes más precoces?. Por cierto, estoy deseando ver cómo se desarrollan los varoncitos de Doña Cristina, creo que van a marcar historia en la ídem de la pedofilia regia y con mayúsculas.

* Marc Ostarcevic (¿se escribe así?) es uno de los infraseres más patéticos y aburridos del planeta rosa. Da verg
uenza ajena verle cada tres meses asomar su jeta de casanova rancio (con esas ropas Miami style), esas canas que ni le quedan bien y, sobre todo, esa expresión facial que quiere ser trascendente y solo resulta de ir apretado, esa dialéctica repetitiva y anodina, que nunca va a dar a ningún lado, porque es que además es lógico, pues el caramierda nada tiene que decir. Su matrimonio con la vedette del PP es que ni daba para un tomate. Pues encima aguántenlo en sus periplos trimestrales para cobrar bajo contrato dándonos a cuentagotas camelos que duermen a las piedras. ¿Que no es usted un chulo?. Claro que sí, y de lo peor. Tiempos en los que aquellos bon vivants, dueños de sus jacas, tenían la presencia gloriosa de un Espartaco Santoni, un Jaime de Mora y Aragón o un Hohenlohe.

* La que está muy chun
ga es la hijaputa de Cayetana de Alba. Por las noches sufre unas descomposiciones que es que se caga viva. Según como puede va hasta al cuarto de baño más cercano de su cortijo (unos 100 metros de distancia) en tanto que la bacenilla ya no le vale de nada y al llegar a su destino (tras dejar una señal de mierda en zigzag por el camino) se desploma en convulsiones y vómitos. ¿Le han sentado mal a la Duquesa las sardinillas en vinagre que cenó anoche?. No. No es eso. Son los años. Es el mucho tute. Es lo que quieran ustedes y que en esta placa sale tan negro. Pero les digo de verdad que su señora máscara tenebrosa va a reventar. Y qué asco de familia que ni siquiera su hijo el zoofílico esté disponible en semejantes momentos de dolor y hedor: el almorranas está pasando unos días en Acapulco con una yegua Domecq de espléndidas formas (por lo menos infinitamente superiores a las de esa tal Genévieve de Castro con la que se ha casado).

* Nuestra Reina vuelve a dar que hablar. No contenta con las fotos de la verguenza de este pasado invi
erno, tomadas por un paparazzi de la agencia FANTASIA PRESS en las que se veía a tan ilustre bacante debajo de un puente trotando encima del parapléjico Manolo de Vega, ahora continúa en sus trece liándose con otro conocido fascinador de la cultura andalusí: Andres Caparrós senior. No entraremos en debates profundos sobre los gustos extra oficiales de la dama number one de este país, pero para mí gusto ha mejorado su parafilia. No mucho, no se vayan a creer, pero algo sí. Caparrós es interesante como hombre, sabe pescar, le van los deportes acuáticos (como a ella) y aprecia la música de Talking Heads, además tiene un hijo drogadicto que por los excesos con el perico chisca un ojo y eso aunque no lo quieras da para una conversación (y más aún si pensamos que Doña Reina es presidenta de Proyecto Hombre con Tics). Cabría a Don Andrés achacarle un tufillo cortijero de lo más espesote (y no de señorito, sino de capataz de cuadras) que no compagina con una griega tan aristotélica. Por lo pronto, han sido cazados en un lugar menos cutroso y en una posición menos comprometida que con el gitano en paro: aquí los veremos (pues aún el bombazo fotográfico no ha salido público) en el chiringuito de Los Morancos tomando acaramelados dos Mahou sin alcohol acompañadas de un pinchito de aceitunas sin hueso. ¿Lo que vino después?. Poco más, cogieron un vuelo charter y se plantaron en una zona indeterminada de la Itaca de siempre y empezaron a lanzar alaridos (que es así como rezan los griegos, y la Nuria Espert) frente a una ruina parecida a una señal de "Ceda el Paso" mientras invocaban a la diosa Lesbilunga, la de tetas empitonadas y coño sandunguero.
Las griegas ya no son lo que eran. Si se entera Peñafiel...
CANCIONERO MONGO



I WANT YOU, BUT I DON'T NEED YOU



I like you, and I'd like you to like me to like you
But I don't need you
Don't need you to want me to like you
Because if you didn't like me
I would still like you, you see
La la la
La la la

I lick you, I like you to like me to lick you
But I don't need you
Don't need you to like me to lick you
If your pleasure turned into pain
I would still lick for my personal gain
La la la
La la la

I fuck you, and I love you to love me to fuck you
But I don't fucking need you
Don't need you to need me to fuck you
If you need me to need you to fuck
That fucks everything up
La la la
La la la

I want you, and I want you to want me to want you
But I don't need you
Don't need you to need me to need you
That's just me
So take me or leave me
But please don't need me
Don't need me to need you to need me
Cos we're here one minute, the next we're dead
So love me and leave me
But try not to need me
Enough said
I want you but I don't need you.
La la la
La la la

I love you, and I love how you love how I love you
But I don't need you
Don't need you to love me to love you
If your love changed into hate
Would my love have been a mistake?
La la la
La la la

So I'm gonna leave you, and I'd like you to leave to leave you
But lover believe me, it isn't because I don't need you (you know I don't need you)
All I wanted was to be wanted
But you're drowning me deep in your need to be needed
La la la
La la la la la la

I want you, and I want you to want me to want you
But I don't need you
Don't need you to need me to need you
That's just me
So take me or leave me
But please don't need me
Don't need me to need you to need me
Cos we're here one minute, the next we're dead
So love me and leave me
But try not to need me
Enough said
I want you, but I don't need you

letra y música Nick Currie
MOMUS "PING PONG" 1997


29 marzo 2007

ALBUM DE CROMOS CHICARRONES SANOTES

Cromo nº 18: PETE
R LUPUS (1.932- )

Lupus y epidermis
El cine de romanos del período de finales de los cincuenta y principios de los sesenta pudo haber sido para esta colección de cromos un verdadero filón. Y, en cambio, tuve muy claro que no deseaba rendirles tributo más que de pasada a ciertos gladiators italianos o yanquis desplazados en Cinecittá pues mi máximo interés radicaba en centrarme en aquellos machos sin etiquetas de ningún estilo y que pertenecieron principalmente al cine de Hollywood serie
A o B de los años 50 y 60 (con Robert Stack y alguno más se ampliaría la cronología ya desde finales de los años treinta). Si cayó algún Maciste bien sabe Zeus que fue porque el cromo de marras o bien tonteó en alguna etapa de su carrera con tan locuela moda (caso de Giuliano Gemma, que con el tiempo conseguiría ser muchísimo más que un bello sobre la arena de un Circo) o por cuestiones privadas que afectan al autor de esta serie, y que se entenderían como pura y simple urgencia erótica (caso del casi eterno Maciste Kirk Morris. Aunque pensándolo bien, este Adonis también fue en la vida otras cosas... ¡como gondolero!. Y eso ya vale su peso en oro).
Con Peter Lupus pasaría otro tanto de lo mismo. Su carrera cinematográfica es brevísima, dos años justos, antes de dar la campanada en el mundillo televisivo gracias a que lo incluyeron como armario de luna en la mítica serie Mission Imposible (1.966-1.973). El aficionado o, más bien diría yo, el profesional del bodybuilding que pinte ya canas conocerá a Peter de mucho antes, concretamente de los años 50 y del ambiente de la competición de físicos. A no dudarlo, sus más grandes logros los consiguió en ese terreno y, en tanto que plataforma para una futura carrera artística serían determinantes sus premios a este respecto: Mr. Indianapolis (1.954), Mr.Indiana (1.960), Mr. Hercules y también el título del mundo del físico más sano un año después. Ahora pienso en cuales fueron las razones de porqué no ganó nunca el Mr.Universo o el recién estrenado entonces Mr. Olympia: su rostro carecía de ángel. A mi desde luego nunca me chistó. Por descontado que su cuerpo era un monumento (por simplificarlo de alguna manera, tetas como las suyas fueron de las mejorcitas en el género peplum), en cambio su rostro siempre nos mostraba con flagrante evidencia una estulticia en la que ningún semidios hubiera cuadrado. Es triste pero según pasaron los años y su físico fue tapándose, el espectador que lo miraba de reojillo se fijaba con ironía en una jeta que a todas luces parecía una premonición de la del futuro Stallone. Inexpresividad, nulidad interpretativa... tampoco nunca ningún director confió en sus posibles capacidades más allá de las gimnásticas (y en este sentido, tampoco eran tantas: levantar una columna dórica de plástico, arrojar un león de peluche a cincuenta metros de distancia, derribar a otro mastodonte, probablemente más bruto y feo que él, en una pelea de mentirijillas...). Todos los males que al heterosexual masculino le gusta resaltar cuando suelta esa expresión tópica del "mucho músculo pero poco cerebro", el equivalente macho al de las rubias tontas, se cumplía a la perfección en Lupus. No fue mal suyo sólo, claro: en el peplum hubo algunos tarados más como Samson Burke o Dan Vadis que daban repelús. No todas aquellas ratas de palestra metidas en el mundo del destape en techniscope eran poseedoras de la majestuosidad serena de un Steve Reeves. Y nuestro Lupus, que tiene nombre de enfermedad de la piel, la misma que tiene un ex novio mío de cuyo infausto nombre ahora no quiero acordarme, aportó lo justito ( tópico y musculatura ólea) en tres o cuatro títulos, ninguno reseñable (en 1.964, fecha del rodaje de casi todos ellos el filón ya había caído como cayó Roma: por su propia decadencia) pero en los que convendría reparar un poco más adelante.

Copertone en músculo
Antes de marcharse a
Italia, rodó en Hollywood su debut. Fue un debut playero, en una de las tantas producciones de la AIP dedicadas a consagrar la imbecilidad de una juventud hedonista y conservadora que pasaba sus horas muertas en las playas de California, bailando y cantando en la arena, organizando carreras de motos o en las vigilias de algún luau a luz de la luna. Siempre protagonizadas por Annete Funicello y Frankie Avalon en verdad han envejecido muy mal tamañas beach parties, como casi todo el cine ínfimo para el consumo en drive in's. Ni siquiera el encanto de unos físicos sanos y adolescentes, de unas músicas que parecen sonar a rebeldía pero no tanto, pudieron salvarlos de su aplastante mediocridad. Lo cual no quiere decir que este tipo de cine no se siga haciendo en Hollywood en la actualidad. En cambio si tomamos el ejemplo de una criatura monstruosa como era la Funicello y la comparamos con supuestos equivalentes contemporáneos, pienso ahora en Molly Ringwald o Drew Barrymore, estas últimas serían aspirantes a la Sorbona presenciando los actos y mohines de la original, que a lo sumo, a lo más que podría aspirar por naturaleza (ya que la tía debía tener en su ADN genes de Doris Day) era a alzarse con el trofeo a la mejor repostera dawn de Tartas de frambuesa de una feria del mes de junio. Annette tenía ya todas las trazas de convertirse en un futuro cercano en una ama de casa autoritaria, ultracatólica y siempre votando republicano. Si hasta son contadas sus fotos en bikini, siempre prefiriendo el bañador (y a ser posible estampado en florcitas). Avalon podría pasar la prueba erótica por su apolínea apostura y melosa voz (un Sinatra para la high school), pero no le iban a la zaga el resto de la cuadrilla playera: así el largirucho Jody McCrea, de ilustres padres, parecía una pésima imitación de la subnormalidad de autor de Jerry Lewis pero que en realidad era como mucho un Danny Kaye disminuido.
En Muscle beach party (1.964) los concursos de belleza muscular, típicos de una Malibu a lo Don't make waves (pero sin la sorna de un McKendrick) son un buen ejemplo de ese culto hedonista y narciso, muy de la era Kennedy, pero con un Kennedy ya muerto y enterrado. Peter Lupus hace de si mismo, criatura elemental y primaria, que se brinda a los chistes ultratópicos y que paradojicamente consigue deslumbrar a una muchachita a la que le intuíamos cerebro ( Luciana Paluzzi) y que, sin embargo, no ceja de contemplar con admiración al macho en su salsa, o sea con escueto bikini negro de competición.

Ercole e Golia contro tutti
Tras esa aventura p
layera en la que se bronceó lo suficiente como para lucir cual Ercole divino, pasó a Italia y allí por encima del bañador le colocaron poco más que una faldita grecorromana, unas sandalias y... pare de contar, que se asfixia de calor (en cualquier caso todo lo puesto le serviría siempre para resaltar un físico de tebeo de super heroes: escotes incluidos). Una fue Ercole contro i tiranni de Babilonia (1.964. Domenico Paolella), el título ya nos cuenta por donde iban las tareas esta vez. Luchaba contra una raza de zarzueleros de postín, como bien sabrán los que cantaron el ¡Ay va, ay vá! en los teatros españoles (mientras no llegó la censura a aquella Corte del faraón) . Y lo hacía a golpe de estaca fálica. Era un peplum pobretón, hecho con pocos medios y que se acogía sin pudor a los clisés de cientos de filmes anteriores (corruptelas palaciegas, soberanas corrompidas, cristiandad buena e insufrible, peleas a base de puños) y todo siguiendo códigos similares a los que imperaban en el western. En este, por lo menos, teníamos el aliciente de que la mala era una esplendorosa Helga Liné, nuestra española más cosmopolita (y nuestra actriz más italiana, también) y que bordaba su personaje de pérfida paseándose por la corte con insólitos vestidos de noche de lejana inspiración babilónica mientras, a lo mejor, en la mano portaba algún caliz de acero inoxidable cargado de veneno para el primo de turno. En cuanto a los machos, Lupus aparte (que aquí firmaba con su habitual seudónimo Rock Stevens, o sea, que ya no recordaba su apellido a ninguna enfermedad cancerígena pero que a cambio pasaba a ostentar un nombre de actor del futuro porno gay que te cagas), salían hasta 6 campioni de terre lontana, que combatían por orden y sin apelotonarse ante los monarcas corruptos por la condecoración de "gladiador número uno del reino". Y poco más, no es un peplum que se distinga por un erotismo latente y retorcido o por un concepto de sadomasoquismo atractivo. Si acaso, reseñemos que Ercole arrastró ruedas de molino. Algo es algo.
Ese mismo año también protagonizó con idéntico reparto y director, Golia alla conquista de Bagdad. Mismos perros con disfraces distintos. Así se pasó de Babilonia a una Arabia de exteriores romanos. Aquí ni siquiera tenemos el atractivo de una Liné malvada. Y como hacía de buena reparamos más en las pantorrillas de Lupus, que seguían siendo muy membrudas. En cuanto a otros luchadores, destacar la aparición de un veinteañero Pietro Torrisi que era wrestler aliado de Golía, y que con el paso de los años sería un rostro (y sobre todo, un par de puños) habitual en el cine de Terence Hill y Bud Spencer. Esto último acontecía en los años setenta, porque en los ochenta conocería cierta fama en el formato videográfico como especialista en un subgénero efímero que se dio en conocer como Fantasía Heroica italiana (siempre a la sombra del Conan de John Milius) y que le dio riquezas. En este sentido el hermoso jovencito Pietro (cuando aún compartía peleas junto a Lupus), y que al final se sobrenombraría Peter McCoy, terminó siendo la respuesta masculina a la belleza agresiva de una Sabrina Siani (partenaire habitual).

Como actor fue misión imposible

Y en 1.966 llega Mission Im
possible, serie televisiva de longeva vida y gratísimo recuerdo. Coincidían en aquel equipo de investigadores dos estupendos actores como son Martin Landau y Barbara Bain (ambos diez años después repetirían en la no menos mítica Espacio 1999) al lado de Peter Graves, Greg Morris y nuestro cromo. Cada uno tenía habilidades concretas que conseguían, en su conjunción, resolver cuantas intrigantes misiones les eran encomendadas. El ex semidios, aquí haciendose cargo del papel de Willy Armitage, apenas aportaba más que una imponente presencia, robustecida con trajes de hombreras tan anchas como su propia naturaleza. Sus dialogos no superaban los monosílabos. Y aún así, permaneció durante toda la serie, hasta principios de los años setenta. Todo un gran mérito.
Fue el final también de su actividad frente a las cámaras, pues su labor de artista invitado en otras series posteriores se contaría con los dedos de la mano. Quizá lo más relevante en esa su última década de brillo, fue haber aparecido como tantos en pelota picada (pero sin enseñar el sexo) en la revista femenina Playgirl. Para los viejos apasionados del male art aquella concesión a la moda del macho desnudo para mujeres emancipadas poco les estimularía en sus masturbaciones, pues ya estaban de sobra familiarizados con un cuerpo imponente y que se agotó por si mismo, como sorpresa, justo al pasar la treintena a fuerza de ser aireado por doquier (sobre todo cuando los idus de marzo le levantaban tanto las falditas de fantasía en las míticas praderas de una Cinecittá loca, loca, loca)
FRASES DEL DIA. Por Boquitas Pintadas


" La civilización no suprime la barbarie, la perfecciona"
VOLTAIRE







" Rascar al hombre civilizado y aparecerá el salvaje "

ARTHUR SCHOPENHAUER




" Curiosamente los votantes no se sienten responsables de los fracasos del gobierno que han votado "
ALBERTO MORAVIA






" Gobernar significa rectificar "
CONFUCIO

28 marzo 2007

BIENVENIDOS A POLYESTER


Reseña de todas las canciones de Polyester, un programa realizado y presentado por Maciste Betanzos, de lunes a viernes de 20,30 a 21,30 CET por RADIO FANTASY FM)

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Tarde-noche del martes 27 de Marzo de 2007

INTERPRETE Canción Album (info adicional)

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AUGUSTO ALGUERO y Orquesta:
El Irreal Madrid (instrumental typical spanish para abrir boca. Para los que les gusta -o no- el fútbol, ahí va el primer aperitivo. Algueró en su lounge. Sintonía perteneciente al programa de TVE del mismo nombre, de principios de los 70)

CATERINA VALENTE:
Tintarella di luna 1.959 EP original (Maciste sigue raro. Se le nota. El cambio de hora le ha afectado de verdad, tal como nos contaba ayer en Polyester. Efectivamente, al finalizar esta canción confiesa que lleva tres noches sin dormir bien. En cuanto al tema, es una auténtica rareza, la diva pop alemana canta ¡ en japonés ! uno de los primeros éxitos de la tigresa de Cremona)

RICARDO SOLFA:
No puedo ser feliz CARTAS A LA NOVIA (en su primer disco como Solfa, Sisa recuperaba standards hispanoamericanos de la categoría de éste que inmortalizase el genial Bola de Nieve -cubano afrancesado al que Maciste ya le dedicó en el pasado varias monografías. Sin duda a nuestro locutor favorito le pasa algo este atardecer)

JOHNNY CRAWFORD
: Debbie 1.962. GREATEST HITS (una debilidad de Maciste. El ídolo preteen Johnny Crawford, que poseía una voz muy estimulante y agradablemente femenina, siempre consigue reanimarle)

TRAVIS:
Closer 2007 (adelanto del inminente nuevo disco de la banda. Más pocholadas con fondo ligeramente ampuloso. Petición especial de Boquitas Pintadas)

SCOTT ENGEL:
Devil surfer 1.963 SINGLE ORIGINAL (instrumental de separación de fases, que diría ínclito De Pablos y otro rescate providencial: los comienzos revoltosos de Scott Walker muy próximos al sonido high school. Aquí acogido al fenómeno surf. Pero a pesar de ello con una orquestación detrás que parecía querer ya de aquella imponerse frente a las salvajes guitarras eléctricas)

LA COSTA BRAVA:
Amor bajo cero 2007 VELOCIDAD DE CRUCERO (no está mal el nuevo disco de La Costa Brava. Esta no es ninguna versión de Guijarro y Algueró. Es una simple cancioncilla dedicada a un personaje de Jack Kirby)

LOS BRINCOS:
Vive la realidad 1.970 MUNDO, DEMONIO Y CARNE (disco de portada muy llamativa y de sonido bastante arriesgado: entre progresivo y country folk rock, deparaba también sorpresas clásicas, asimilables al típico sonido Brincos última generación como esta píldora vitaminada que a Betanzos le vale como reconstituyente. A partir de aquí, su voz vuelve a transmitir vida)

GIANNI MORANDI:
Per una notte sola no 1965. EP ORIGINAL (el locutor comenta impresiones del visionado de unas cuantas películas de este ídolo italiano de los sesenta. Tema de pop ultracondensado. Infalible en guateques para gente con clase)

FANGORIA: Me conformo 2005 HOMENAJE A ALGUERO (volviendo al universo del compositor y músico catalán. La aportación de Alaska y Nacho es esta canción que gozó en su época, 1.964, de muchas versiones: la original es de Marisol, pero también hicieron una muy buena Los TNT. No se carga en bytes y se agradece)

SOUVENIR
: Technicolor. 2007 "64" (nuevo disco del duo zaragozano y nueva canción que se estrena de éste en el programa. Petición bailable del enrejado -aún- M. Martinez. Parece ser que al ex colaborador de este blog lo único que le apetece en la trena es ponerse a bailar. Si es que siempre fue un sandunguero...)

MERCEDES SOSA: Duerme negrito GRANDES EXITOS (la nana final de rigor. De nuevo placidez y relax, ahora para acabar Polyester. Bola de Nieve retorna de alguna manera con esta gran artista latinoamericana, que pocas veces se ha escuchado en esta sintonia y que cantaba los tangos francamente bien. Maciste promete ponerla más veces, su omisión es imperdonable)

(sección elaborada por Cordelia Flyte, la fan nº 1 de Polyester)

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MIS ECO CONSULTINGS

A partir de Dyango, nuestro cantor más italianizante, se fue hilvanado una
breve pero jugosa conversación en torno a un par de cantantes transalpinas muy personales, a propósito de una consulta de Betanzos al simpar oráculo zurdesco -vía zoo dildiano.

Maciste:
¿Qué opinión guarda de las cantantes Mia Martini y Anna Oxa?

El Zurdo: Antes de todo, en relación con la fiebra pavoniana de nuestro gladiator en su blog, decir que Paco Pastor fue el impersonator transexuado que la lésbica Mariní Callejo se sacó de la italiana. Esto sí que es morbo y no las aventuras de Encanna con la recua de folclóricas de turno.
Sobre Mía Martini, le adjunto lo que escribí en su momento en la revista DISCOBARSA.

Creo no está de más recordar dónde me topé por vez primera con un disco de esta mujer. Fue en DISCOBARSA (en su primera encarnación como tienda underground -nunca mejor dicho, ya que estaba situada en los sótanos de la plaza de Canalejas-) :allí, junto a los míticos invendibles (aquel doble de MAGMA cantado en esperanto o aquellos otros de POPOL VUH), la frágil Mía "cantando en español", toda lánguida y encollarada, con un vestido floreado y lleno de puntillas, me ofrecía un nutrido puñado de canciones rotundamente orquestadas, buena parte de las cuales ( "Sola", "Minuetto", "La nave", "Un amor más", "Piccolo uomo"-esta última popularizada previamente en nuestro país por los POP TOPS en el que sería su último éxito, "My little woman"-) habían surgido de la fértil imaginación de quien, con Battisti, considero la cumbre de la composición pop italiana, Darío Baldán (el cual, por esa época, ya había brindado sus servicios a Mina como instrumentista -el álbum "AMANTI DI VALORE"-y como autor -el tema "Eccomi"-).
Todo había comenzado
en el 73 con un par de singles ("Sola"/"Piccolo uomo" y "Minuetto"/"Tu sei cosí"). Una jovencita delicada con aspecto de bailarina de tutú ornaba las portadas. Dentro, una voz delicada, absolutamente opuesta a la de Patty Pravo, que en determinados climax se endurecía recordando a una Rita Pavone (pero más encendida, más dramática). Un fondo de órgano y piano (la impronta característica de Darío Baldán) complementado con una orquestación y coros grandiosos (bajo la batuta de Natale Massara). Acababa de surgir un nuevo carisma (tras el nacimiento neorrealista de Mina y el sesentayochista de Patty Pravo), cuya circunstancia epocal podríamos calificarla como la de "los años de plomo". Parece paradójico que la imágen de la Martini se vaya haciendo simultáneamente a las Brigadas Rojas, Potere Operaio, Lotta Continua o Prima Linea (o tal vez no lo sea tanto: en el Lp antes comentado, entre lamentos y lamentos de corazón atormentado y sufrido, se incluye -clara elección de la propia cantante, pues la letra en italiano la firma ella- una potente versión del "Mother" lennoniano que nos asoma a una Mía Martini más fuerte y oscura de lo que podríamos sospechar entonces por su imágen y mayoría de repertorio). Esta etapa romántica, una de las más brillantes en cuanto a selección de material de toda la historia del pop italiano, se cierra con el single "Inno"/ "E stelle stan piovendo". La cara a supone la última contribución de Darío Baldán a la carrera de Mía.
Un par de años después, Mía inicia una nueva singladura más agresiva. Abandona la
discográfica Dischi Ricordi y pasa a Come Il vento-RCA (donde también estaba haciendo sus pinitos en solitario su ex mentor Darío Baldán). Candidata a Eurovisión con "Líbera", nuestra Colombina se destapa tanto de look como de temática y, dejando las grandes orquestas, optando por fondos mucho más rockeros y funkies (a cargo de arreglistas como Maurizio Fabrizio o Ruggero Cini -éste último también director musical de la punketta Anna Oxa-), y eligiendo motivos donde las exigencias de insumisión femenina se repiten una y otra vez, en el 78 (en pleno paroxismo de los años d plomo) mostrará toda su energía en el álbum "PER AMARTI". Un crescendo de Richard Cocciante ("Da capo") le permite, echando el resto, hacer una réplica perfecta (por más elegante) del desgarro histriónico del creador de "Bella senza anima". También son particularmente energéticas las versiones del "Somebody to love" de QUEEN y de "Give a little bit" de los KINKS. La vena romántica, más curtida y rebelde que en el pasado, se recoge en cortes como el que encabeza el álbum, o en "Canto malinconico", "Shadow dance" (uno de los hitos de su carrera, misterioso y lleno de encanto) o "Sentimento". El feminismo esplende en su suave panfleto "Rittrato di donna" y en la narcisista "Innamorata di me".
Mi último rastro discográfico de Mía me lo daría un single aparecido en el 81 ("E non finisce mica el cielo"/"Voglio te"). El lado 1 lo firmaba Ivano Fossatti, arreglista y autor con quien nuestra Colombina llevaba hacien
do cosas desde finales de los 70. La otra cara supone el primer título con letra y música de la propia cantante (quien hasta entonces se había limitado a firmar las letras en italiano de algunas versiones de temas anglosajones). Este disco parece situarse en una postura de serena síntesis de todas sus épocas, menos marchoso que los inmediatamente anteriores pero abordando el desgarro amoroso desde un prisma más confidencial, sin la grandilocuencia de la primera etapa.
Antes de las tristes revelaciones de Paco Clavel sobre su suicidio, recuerdo una conversación hallá por el 90 con Carlos Tena (quien conoció a la Martini breve pero intensamente, según me dijo): de sus comentarios saqué el retrato de una mujer socialmente comprometida, autoexigente, insatisfecha, buscando siempre.
¿Qué la llevaría a la muerte?: ¿una carrera descendente, una sociedad podrida, un d
esengaño amoroso?. Tal vez todo junto. Y perfectamente comprensble.
Al menos para algun
os.

El Zurdo: En cuanto a la Oxa, aunque he conseguido retazos posteriores de su trayectoria, ninguno supera en potencia, originalidad y carisma a aquel primer álbum del 81.

Maciste: En lo que respecta a Mía, existe también una Colombina adolescente, de principios de los sesenta, que aún utilizaba su apellido real Berté (como su hermana y de la que el Zurdo no ha dicho nada, actriz vedette más erótico/tópica pero interesante) y que parecía deambular en la imprecisión de estilos: ahora soy bravita como Mina, ahora pizpireta como Jenny Luna. La Martini se llamaba entonces Mimí Berté y todavía estaba sin fraguar. Twist, bossa novas, cenicientismo pop... Una delicia dentro de una época en la que Milva o laVanoni ya empezaban con la contestazione (no sólo fue la Pravo, y desde luego, no fue la primera): Strehler, Brecht, el Bella ciao...

Con lo de la Oxa estoy de acuerdo. ¿Es cierto que "Fatello con me" era un canto a la masturbación femenina?.

El Zurdo: Eso dicen (lo de FATELLO CON ME -los gemidos de la Oxa al cantarla son bastante gráficos-)
Ya, Loredana Berté. A mí es que la música italiana (salvo Mina -de la que tengo muchísimo, incluida buena parte de sus comienzos) me fascina de veras a partir de la renovación que supone la llegada de Patty Pravo, Battisti, I Pooh, más tarde Darío Baldán... Oí alguna cosa suelta de la hermana de MM y me parece muy inferior, sin la magia convulsa de la Martini (recuerdo la primera escucha de "Sola" -lo primero que oí de Mía- en un transistor allá por el 74, justo después de sonar el "DO THE STRAND" de los Roxy -que también oía por primera vez-, en el apartamento de Benidorm que compartía con mis tíos, el verano que conocí a la personita que me inspiró el "PARA TI").

Maciste:
Gracias por el apunte certero Paco Pastor /Pavone vía M. Callejo. Y también por el de su propia intimidad (no sabía que el "Para tí" se hubiera gestado hace tanto: ¡en pleno glam!).

El Zurdo:
Fue una inspiración retrospectiva. Cuando Carlos Berlanga, en los inicios del proyecto PARAISO (antes de que entrasen los músicos y antes de que saliese él por incompatibilidad cósmica con Antonio Zancajo), estaba empeñado en que hiciesemos canciones richmanianas para los tiernos oídos de los preteens, de pronto, me acordé del efebo en cuestión y ¿qué mejor motor para una canción a lo Modern Lovers?) (ya he comentado algo de esto en la crónica sobre nuestra actuación de enero en EL SOL, en el texto ¿PORQUE NO HICIMOS EL "PARA TI"?.

http: //blogs.putalocura.com/dildo
http: //www.shadowline1.com/lineadesombra/

27 marzo 2007

ALBUM DE CROMOS JAMONCITAS FIFTIES

Cromo nº 9: JULIE ADAMS (1.926- )

Esta serie de cromo
s en verdad debería haberse titulado Jamoncitas de la Universal, ateniéndonos a la cantidad de actrices incluidas que pertenecieron a la productora del globo terraqueo. La Universal, no bien se dió cuenta de que el fin del sistema de estudios se aproximaba, de que los contratos con las grandes estrellas tenían próximos los vencimientos, optó (acertadamente) en potenciar a las jóvenes promesas como valor tan económico para ellos como gratificante a la vista del espectador. Para eso, se le añadieron unas dosis de erotismo blanco y entonces nació el filón de la juventud. Beefcake y cheesecake muy poco agresivo y, como tal, apto para todos los públicos. Y este recurso a la picardía se inmiscuyó sorprendentemente en terrenos que en principio parecían inverosímiles como era el género de terror. Julie Adams en bañador y amenazada por aquel hombre rana que pasó por monstruo es buen ejemplo de lo que digo (La mujer y el monstruo, 1953). Ni siquiera Fay Wray en 1.932 con aquellos harapos pudo permitirse demasiados descocos: la zarpa de King Kong era lo suficientemente pilosa como para que la gritona pareciese que lucía un casto abrigo de piel de primate mítico. En cambio la Adams conseguía turbar mejor la calenturienta mente de un acechador a escala de sátiro contemporáneo y, por extensión, de un director astuto llamado Jack Arnold que entendía muy bien que tempranza y horror no tenían porqué ir reñidos. Es posible que aquella película que ha pasado al poster, a la imaginería cultista no fuera para tanto (por descontado que no es la obra maestra de Arnold) pero estos toques insólitos siguen permaneciendo vigentes en nuestra particular historia de las primeras erecciones. Existe otro título de poster, que fue ¡Salvaje! (1.953. Laslo Benedek) y que también revestiría connotaciones similares: obviando todo el magnetismo masculino que rezuma aquel trasnochado filme de motoristas a la western (que ya es mucho obviar) no se podría entender aquella década tan loca que fueron los años cincuenta sin la belleza cálida y a la vez pecaminosa de una morenita de nombre Mary Murphy, de profesión camarera de saloon y máxima adoratriz de un tal Brando encuerado. En ambos filmes nos hallamos dentro de una serie B que parecía más libre, más franca a la hora de exponer los instintos que acompañan a una sociedad de clase media que ahogaba sus represiones en las pantallas de un cine de programas dobles.Y cuando la nunca serie B Marilyn Monroe decidió airear a los cuatro vientos sus piernas y sus mitos de la baratura a la salida del cine aquel, justo sobre la rejilla del metro, entonces el poco mundo que lo ignoraba se enteró por fín de la existencia de una criatura monstruosa y perennemente salida que habitó cierta laguna negra.
¿Siempre fue tan sensual la Adams?. Lo era cuando encontraba a magníficos machos como partenaires. Y magníficos lo fueron Rock Hudson y George Nader, que no lle
garon a ser novios entre sí de chiripa pero que seguro compartieron unas cuantas pajas en los descansos de sus filmes, cuando en los camerinos respectivos se visitaban y se contaban secretillos de maricones. Pero machos lo eran. Nunca hubo hombres tan grandes y robustos y destapados en la Universal como cuando ellos reinaron. A Hudson la jamoncita lo amó en el western The lawless breed (1.953. Raoul Walsh) y en Su único deseo (1.955. Jerry Hopper) - una bobadita en la que ella tuvo las de perder frente a una más experta Anne Baxter que aquí daba regenta de burdel. La Adams en un ataque de celos prendía fuego con un quinqué y moría abrasada dentro de casa, provocando un caos circulatorio en el exterior por la histeria colectiva que se formó -y con Nader se pegó un buen revolcón con sabor a sal y olor a brisa en Four girls in town (1.957. Jack Sher) : en este último las sensaciones serían de primera pero el contenido era puro best seller. En cuanto al tema del filme walshiano, la Adams no era novata de la épica western pues sus comienzos en el cine fueron en una serie sobre los Dalton para una productora miserable (Lippert) especializada en quickies (pelis realizadas con pocos medios y a cien por hora).
Tiempos en los que ni siquiera aparecía en los repartos como Julie Adams, era Betty Adams, nombre de nacimiento. La Universal de aquella era un espejismo. Hablamos de 1.949. Tuvo la fortuna de meterse de refilón en el extenso reparto del musical de Cole Porter Red, hot and blue. Como corista demostró cierta solvencia, pero el pastel se lo comió como de costumbre la insoportable histriónica Betty Hutton, que a fuerza de muecas y excesos varios se cargó un papel en el que la Garland hubiese estado perfecta (como pasó poco después con La Reina del oeste, los desequilibrios mentales de la gran Judy fueron aprovechados por la estúpida Hutton que se salió con la suya al encargarse de ser Anna Oakley, la señorita con mejor puntería del Far West. Y la más gansa, también).
Al poc
o de aquello, probó suerte Julie Adams en la Universal en sesiones fotográficas junto al futbolista de los Leones de Detroit Leon Hart, a quien se tenía pensado contratar para el estudio, pero finalmente la balanza entre los dos favoreció a Julie que antes de firmar nada pasó un par de temporadas siendo malgastada en sesiones de cheesecake. Cierto es que su fotogenia resistía cuantos flashes le dispararan, pero aún así es de las estrellitas que siempre me parecen arbitrarias y cambiantes según los planos en los que sea sacada. Asi algunas veces la veo deslumbradora, mientras que en otros perfiles desilusionante. Está claro como el agua que todos tenemos un lado mejor que otro, y en cuestión de actrices con glamour aún siendo perfectas gracias al artificio que llevaban detrás, ellas mismas además deberían, si eran listas, de cuidarse de que las sacasen de determinada manera siempre, para evitar riesgos. De Claudette Colbert por ejemplo se dijo que su cara era como la luna: nadie vio jamás su otro lado (siempre se mandaba fotografiar del lado derecho).
Otra cosa que me pasa con la Adams es que la encuentro ligeramente bizc
a. Esto no es un defecto en sí (ni siquiera para triunfar supone un hándicap, pensemos en Virginia Mayo), hay bizc@s bien sexys (yo de hecho estuve enamoradísimo en mi pubertad de un actor francés de nombre Christopher Lambert que cada vez que lo veía juntar sus ojos en un primer plano estaba convencido de que lo hacía para reparar mejor en mí, ya que yo siempre me escondía atrás de todo en las salas de cine pues fui pajillera).
Julie Adam
s casó con Ray Dalton, otro macho importante. Juntos hicieron unas cuantas películas y unos cuantos hijos. Y antes de acabar su matrimonio, ella llegó ponerse a sus órdenes para protagonizar un filme curioso dirigido por el actor titulado Physic Killer (1.975). Luego se divorciaron y la Adams siguió con sus tareas que eran, por descontado, las de la televisión. Medio para el cual llevaba colaborando exhaustivamente desde los años sesenta. Lo último que hizo al respecto fueron esporádicas intervenciones en Sensación de vivir y Melrose Place. Siendo como es de la quinta de mi madre su retiro parece ser ya definitivo y necesario. En cambio el aficionado la recordará por siempre con agrado y rara excitación, sobre todo cuando tuvo a machos potentes a su lado (o, desde luego, a monstruos porompomperos pisándole sus lindos talones).