17 diciembre 2007

ALBUM DE CROMOS ITALIANISIMAS AL DENTE

Cromo nº 14: SOPHIA LOREN. Segunda
parte

La serie Pan, amore e... constituye un milagro principalmente porque fue admitiendo secuelas sin por ello mermar su gracia original. Y no sólo eso, fue aportando elementos a cual más atractivo: desde el cambio de actrices a la incorporación del color y cinemascope de la tercera de la tanda. Que fue cuando llegó Sophia. Asi la conocimos, como pescadera de Sorrento, gritona y deslenguada que daba gusto mirarla (y oirla: ¡Lo tengo fresco, señoras. Pescado como el mio no lo hay en parte alguna...!). Dirigidos por un Risi en estado de gracia (que heredaba la serie de Comencini), con unos dialogos picarescos y un ritmo de comedia ajustadísimo, toda la compañia actoral se lució a las mil maravillas. Antológicos momentos en la venta del pescado, Sophia camelando a Carotenuto, las apostillas de la siempre genial Tina Pica, los vaqueros de Cifariello, el baile verbenero con el mambo de rigor (italiano) y la atómica con un sencillo pero sobre su cuerpo despampanante vestido rojo (las del pueblo la conocían como la fanfarrona). Lástima que la siguiente secuela ya no contase con su presencia (fue sustituida por nuestra Carmen Sevilla en lo que fue el final de la serie: Pan, amor y Andalucia) pero es que la actriz por entonces ya estaba viviendo su etapa más gratificante (de dividendos) en Hollywood.

Fueron cinco años muy intensos en los que no paró de embarcarse en proyectos a menudo inocuos. Al menos estaban muy bien promocionados. El primero fue una estupidez. Se llamaba Orgullo y pasión (1957) y ella pasaba por española en la guerra de nuestra independencia. Con decir que bailaba algo parecido a un flamenco churrigueresco y que le acompañaban en el embolado Sinatra de guerrillero y Cary Grant como oficial británico ya está todo dicho. En Grecia rodó La sirena y el delfín (1957). Lo más recordado fue su emerger de las aguas con un vestido amarillo ceñidísimo (por lo mojado). Imparable se apuntó a dejarse acompañar por una serie de galanes irreprochables: William Holden, John Wayne, Clark Gable, Anthony Quinn, Tab Hunter (y eso en los cincuenta pues en la siguiente década probaría con Gregory Peck, Paul Newman y Marlon Brando). Desde un punto de vista personal me quedaría con su personificación de Abigail, la heroina de Eugene O'Neill en el drama Deseo bajo los olmos (1958) en cuanto que rescataba en ella toda la fuerza naturalista de la que había hecho gala en su etapa italiana y preanunciaba la reintreé fabulosa que sería Dos mujeres. En aquel deseo incestuoso (su hijastro era un encantador e impetuoso Tony Perkins) trascendía los tópicos de las actrices de sus características -a las que se les solía representar como emigradas en paraísos hostiles a su mentalidad- para acogerse al dramón algo teatralizado que tan bien parecen irles a las mujeres que ansían romper con su previa imágen frivolona. Con Orquidea negra acentuó esta faceta a la par que refinaba su físico, disminuyendo curvas y menguando protuberancias. El vestuario suntuoso haría el resto. Escándalo en la corte o El millonario casi la idealizaban como princesa mediterránea, aunque fuese de país imaginario. Ningún bombazo, nada que dejase al matrimonio Ponti satisfechos.
Por lo tanto decidieron regresar a Italia. De Sica preparaba su adaptación de la novela de Alberto Moravia, La Ciociara. Era una oportunidad de oro para la ambiciosa actriz. Un papel bombón que la obligaría a dar un gran número de patetismo y amargura. Y sobre todo de aparecer por fin despeinada. Se ha hablado mucho del altercado con la Magnani. En un principio el papel estaba pensado para ella pero el todopoderoso Ponti, al parecer, se lo denegó en favor de su señora. Sea como fuere, a la Loren le vino muy bien. Consiguió el Oscar y la renovada confianza del pueblo italiano. Ella estaba impresionante. La parte final es un auténtico tour de force en el que la actriz se aferra al desgarro de una manera que deja al espectador sin aliento y con un nudo en la garganta. Resulta increible su evolución artística sobre todo sin pensamos que sólo un lustro antes había sido la representante máxima de lo intrascendente.

Pronto vino el periplo español con El Cid (1961) y La caida del imperio romano (1964). Rodadas ambas en los estudios Bronson, son aún vivo ejemplo de las posibilidades que había en nuestro pais de aquella para llevar a cabo un tipo de cine de gran espectáculo, de alto presupuesto, favorecido además por exteriores esplendorosos. Y a pesar de que su doña Jimena, en el primero de los títulos, era de una fidelidad caracterológica imposible en cambio hay que reconocer que alcanzó las más altas cumbres de la belleza clásica. Estuvo majestuosa, serena... y con un ligero toque sixties. E igual apareció como Lucilla en La caída... que fue un inmerecido fracaso (en realidad un desastre que cerró definitivamente los estudios Bronston). No podía estar más guapa. Lástima que diese tristona y algo sosa. Desde luego esa otra Loren es lo que tiene. Malo cuando ella misma se tomaba muy en serio, peor cuando quería formar parte de un retablo histórico o de un cuadro de época (Madame Sans Gene). Algun fan deslenguado empezó a revolverse sobre la butaca del cine exigiendole un sainete. A cambio ella decidió ser brechtiana en Los secuestradores de Altona, un aburrimiento supino que venía escrito por Sartre (que como todo el mundo sabe no era un Groucho Marx de simpatía).
Afortunadamente Vittorio de Sica la rescató en dos productos inmejorables. Y dos éxitos con su Mastroianni. Ayer, hoy y mañana (1963) y su strip tease mítico (aunque yo prefiero el que efectúa la Cardinale por aquella época en Il magnifico cornuto) y, claro está, Matrimonio all'italiana, donde interpretaba a nada menos que la popolana por definición, Filumena Marturano. Todo un papelón con el que ella despachó todos sus manierismos, todas sus bondades y excesos aprendidos con los años. Hubo momentos para la comicidad y para la lágrima, para el grito y el susurro. El texto ya estaba escrito. Sólo había que ponerle unos rostros imponentes.
Sin un momento de saborear estos triunfos la Loren retorna al cine internacional (Lady L, Arabesque, La Venus de la ira), a la grabación de discos en varios idiomas (especialmente recomendables sus bossa novas de principios de los sesenta cantadas en francés para el sello Barclay) y ese empecinamiento por estar a la última en el vestir, a aparecer sofisticada a toda costa. La época pop haría mella en la diva aunque para mal (ya estaba talludita para un momento tan colorista y juvenil) en aquel filme de intrigas cosmopolitas titulado Arabesque, un Donen que prorrogaba la fórmula de su previo Charada y con sus constantes autorales a pleno rendimiento. La vida fue un puro teatro, un divertido juego de apariencias y engaños. El look casi psicodélico lo constataba, además.
En cuanto al fracaso de La condesa de Hong Kong, el último filme de Charles Chaplin, tal vez estaba justificado aunque sólo parcialmente, no hasta los extremos de defenestración que en su momento hubo. Desde luego que era un filme envejecido para la época, pero esto no debería suponer un aspecto negativo, antes bien lo contrario viendo cómo había evolucionado el cine cómico en los años sesenta. El encontronazo con Marlon Brando fue muy jugoso, muy paladeable para los amantes de mitos superiores.

Con el cambio de década la filmografía de Sophia empieza a acumular títulos mediocres que no hacen sino constatar que el cine italiano empezaba a entrar en una crisis terrible que arrastraría hasta los tiempos actuales. Es un mal que no es por supuesto privativo de ellos, ahí están el caso francés o el español, malos de morir. Asi que al reincidir en la fórmula del éxito de lo cómico, nuestra homenajeada debió aceptar pasar por lo populachero (cómo era aquella Mortadela) y los coñazos per se (ni El viaje ni Breve encuentro supusieron para el espectador algo más que un largo bostezo frente a una pantalla, en el supuesto caso de que hubiesen pasado por taquilla, claro es). O El Hombre de la Mancha (1972), proyecto gafado por antonomasia, obsesiva idiotez anglosajona por ponerle música y canciones a las gestas de Don Quijote (sólo la gran voz de Richard Kiley en Broadway o la genial esquizofrenia de Brel pudieron darle una mínima prestancia al embolado). O'Toole y ella caminaban por la gran pantalla sin salir de su asombro (por lo deprimente del conjunto).
Siendo benévolos, tal vez por ser flor de escándalo y compartir química con su Marcello, merecería una mención La mujer del cura (1970) . Otra cosa fue Una jornada particular (1977), extraordinaria película de Ettore Scola, dirigida con un tacto, una sensibilidad tan excelsa que en realidad parecía una pieza de cámara sin más música que los vítores fascistas de un desfile militar emitiendo sus horrísonos desde una vieja radio. Un duelo interpretativo descomunal entre Sophia y Marcello (ella, una ama de casa resignada y aburrida; el, un antifascista homosexual, locutor de radio despedido por tal condición). Ambos hastiados de la vida pero aún dispuestos a recuperar parte del tiempo perdido, aunque sea sólo durante esa única giornata. Y aunque al final la vida de esa mujer seguirá igual que siempre (eso sí: con el futuro incierto de una gran guerra a la vuelta de la esquina), al menos por un día cual espejismo, habría podido darle una nueva dimensión (y en eso ella fue recíproca) gracias a haber conocido a un ser en ruinas. No hay tiempo de mariliendres ni sarasas. Sólo la coincidencia de dos espíritus solitarios, hundidos en la melancolía de un fin del mundo casi anunciado.

Esta fue la última Loren capaz de emocionar desde la desnudez... no de combinaciones, ni de harapos sino del alma. Pasados los años, la Loren popular seguiría luchando contra la Loren señorial. Al final el glamour, el artificio pudieron con ella, por muchas mamma Lucias que se echase a la espalda. En Pret a porter, en su status de estrella otoñal que se pasea por los festivales y galas-homenaje vence la prima donna. El pavo real aspirante al título de incombustible drag. Y aunque su personalidad sigue ahí, algunos de sus más recalcitrantes admiradores seguiremos añorándola sencilla y genuina, como cuando vendía pizzas con salero incomparable en aquel Nápoles en blanco y negro que ya está en la historia.

continua mañana

17 comentarios:

filomeno2006 dijo...

La Loren hizo tres veces de "Castellana": Doña Jimena, Dulcinea del Toboso, Muchacha abulense........

filomeno2006 dijo...

Amigo Maciste Betanzos: a ver si tu privilegiada memoria me ayuda a despejar un duda......¿Tú recuerdas una serie que echó TVE en los primeros años 70, en horario de tarde, de una madre italiana, Antonella, que tenía un hijo de corta edad y muchos pretendientes ? Si la recuerdas, que actriz italiana interpretaba el papel de Antonella.....? Un abrazo.

maciste II dijo...

Pues ahora no lo recuerdo. Yo es que a principios de los setenta era un bebé. Si que de mis primeras imágenes televisivas infantiles made in Italy figuraría una versión del cuento de PINOCCHIO en donde salía la Lollo. Me daba tan mal rollo aquella serie... Y Gina me aterrorizaba (desde entonces nunca he conseguido verla más que como una presencia incómoda y algo brujeril -en el peor sentido de la palabra).

fulgencio pimentel dijo...

Muy poco te detienes en Ayer, hoy y mañana... Te lo digo porque en el primer episodio encarna casi al epítome de la maggiorata, en el segundo es la mujer sofisticada y vaciada de tanto cine posterior pero caricaturizada, y en el tercero una signora putanna de pies a cabeza (qué maravilla de curita efebo al que revienta la vocación sin quererlo). Yo creo que como película, especialmente el tercer episodio, es fabulosa. Pero además, ¿no son esos tres roles fundamentales del cine italiano en una sola peli?

Por lo demás, de acuerdo en todo: La ciociara, los blufs jolivudienses, la cosa histórico-kitch y, sobre todo, en esa preciosidad llamada Una jornada particular. Qué bien ese párrafo.

maciste II dijo...

Dios, aquel curita... Es cierto, Don Fulgencio (¡qué canción vainicosa tan como para estas fechas me ha recordado su nombre de guerra!)

fulgencio pimentel dijo...

Sí, a veces en estas fechas a mí también me resuena con insistencia ese nombre de guerra, con matices diferentes a los de otras estaciones del año.

Es curioso, pero puede que mi primer contacto con tan galdosiano personaje fuera el Scrooge de Albert Finney, en Muchas Gracias, Mr Scrooge (por cierto, creo que la han reeditado en cd, después de que me costara un año y pico que se me bajara de internet del único tipo que la tenía), algo que se mezcla en mi subconsciente con las sintonías vainiqueras oídas en la tele durante toda mi infancia.
La película es de 1971 o así, el año en que yo nací, pero yo la vería en la tele muchos años después, quizá en los ochenta o así.
Cuando oí por primera vez la canción de Vainica, en la cara b de Refranes, sonando un poco gangosa por lo decrépito del single (lo que aún le daba más matices de ultratumba) algo se debió romper en mí, porque no es de lejos de las mejores canciones que hicieron, pero guardo aquel momento como un momento único, como se dice en plan cursi por ahí, una catarsis.

maciste II dijo...

Otro de los momentos importantes en mi vida de coleccionista de vinilos fue el día en que en una tienda de segunda mano apareció por 100 pts. el single navideño -propiamente dicho- de las Vainicas (con el ¡Oh Jesus!,que ese sí que era cursi de morir y esa otra cara B más apocalíptica y "fea" del Vangelo). Ahh, qué tiempos...

Hay mucho Dickens pop en la música española de aquellos años, cuando nacimos a este perro mundo usted y yo: mismamente Don Samuel Jazmin de CRA&G; una balada de los diez cts. a cargo de LOS MUSTANG; aunque sea inexacta en el tema recuerdo ahora a un funcionario deprimente al que le cantaban VICTOR Y DIEGO...

Y Dickens y el musical OLIVER,el niño de Oliver que luego repetiría encanto en un filme cursi de morir llamado MELODY, con música de los BEE GEES a punto de la horterización (principios de los setenta). Hace poco revisé una vieja película italiana cuyo título creo que era NO ES DEMASIADO TARDE, que era una revisitación al CUENTO DE NAVIDAD con el gran Paolo Stoppa haciendo de Scrooge apócrifo (le daba la Pascua a su empleado Mastroianni),siendo al final redimido por los fantasmas de rigor que le enseñaban lo duro que serían las navidades futuras. Y ahora también me ha venido a la testa, no sé por qué, Renato Rascel caminando en la noche invernal con IL CAPOTTO y tarareando "Roma sotto la neve" (dato este último inexacto, claro pero es que esto es FANTASIA MONGO).

fulgencio pimentel dijo...

La nieve, la falsa nieve inolvidable, sobre otra (falsa) Venecia igualmente inolvidable, es la del "Noches blancas" viscontiniano. Una nieve como de poliuretano que da más frío todavía, y me parece más protagonista aún de ese filme regular del que no sabe uno nunca que pensar que el impresionante Marais, el humanísimo Mastroianni y, por supuesto, que la desequilibrada Schnell, que es como de Calahorra, como si le persiguiera una turbia maldición de la que no queremos saber nada. En realidad, la nieve (y la alfombra que teje la abuela, y el baile en la taberna) es lo único que recuerdo bien de la película. Bueno, eso y ver que Visconti ya no era el de "Bellísima", y sí, casi casi, el de "Confidencias".

A mí "Oh Jesús" será de las diez o veinte canciones vainiqueras que más daño (del bueno) me hacen, pero es la magia Santonja, fabricada para la voz Van Aerssen. No sé, creo que ejemplifica el misterio ése de las dos, que nunca desentrañaré.
Yo también tengo el descubrimiento de ese single como un hito personal. Son muchos los momentos así con Vainica, sobre todo en una época en la que era un poco proscrito hablar de ellas: que algo así permaneciera en la sombra (y permanece aún, porque una cosa es llenarse la boca de ellas, como hace un crítico catalán o un modernito de la noche, y otra comprender de verdad la altura artística que se esconde ahí) me llevaba a pensar que si era así era por algo, y yo no era quien para cambiarlo.

Rodrigo canta en mi pueblo, Logroño, el tres de enero, en una especie de recital único en un café de época (concretamente en el salón que Betsy Blair se encontraba vacío cuando acudía a su presunta pedida de mano en "Calle Mayor"). Él a la guitarra y Eduardo Leiva al piano. Ni Guzmán haciendo gorgoritos, ni Cánovas yendo de Dyango progresivo, ni Adolfo pespuntando. Rodrigo solo. ¿Qué puedo añadir? Bueno, que Single debutan oficialmente en directo dos días después también en Logroño.

Lo que dices de la tradición dickensiana en la canción española de los 60/70 está claro. Alcanzó a casi todos, los del lado convencional y los del lado "excelso". Supongo que sería consecuencia de un regreso muy oportuno a cierto costumbrismo que ejercieron todos desde finales de los 40, en novela, cine, teatro y hasta TV (piensa en los personajes "contemporáneos" del Armiñán televisivo: salvo algunos guiños, podrían encontrarse todos en un mercado madrileño de Fortunata y Jacinta, hablando con Estupiñá). En el caso de CRAG, la tradición llega hasta nuestros días, porque Rodrigo incluye el retrato de una especie de necrófilo en ese disco de arreglos chiripitifláuticos que se autoeditó el año pasado. Puede que la cumbre del subgénero sea una cara B de Karina, composición de Rodrigo en la época de Lady Elizabeth, que se llamaba "Don Narciso". La propia "Lady Elizabeth" participa de ese costumbrismo, pero ya sin ribetes castizos, sino ya directamente anglófila.

Pero yo creo que la más limpia y la más libre fue siempre Maricarmen Santonja, que se había criado leyendo a Dickens como los demás, pero no tenía sus ambiciones estilísticas, sino que vertía siempre todo de una forma natural, torrencial, y sin embargo se permitía hasta reírse de su propia tendencia al drama, como en el final de "Alas de algodón", cuando dice "antes de tirarse por balcón y quedarse cojo". Yo les pregunté a las dos por ese verso, poco antes de la muerte de Mari Carmen, y tendrías que haber visto la mirada cómplice que se echaron.

maciste II dijo...

Pero bueno ¿qué enciclopedia con patas es usted?. Extraordinario comentario el anterior.Estoy que no quepo de gozo. Por lo pronto -y avainicado- este año mi villancico de las sobrementadas va a ser ELEJIA AL JARDIN DE MI ABUELA (prohibido por la Navidad). Siga visitándome.

fulgencio pimentel dijo...

Te visito desde hace algún tiempo, y desde entonces éste es el único blog que leo. Así que ten por seguro que no me iré.

A riesgo de romper este hermoso anonimato de los blogs, lo que podrías hacer es venirte a mi pueblo a ver al artista mentado. Si fuera necesario, ya te encontraría yo parada y fonda. Será un momento especialmente intenso, porque voy a tener una niña que nacerá en menos de siete días. Pero eso no quiere decir que no pueda encontrar un momento para esperarte en la estación como un enamorado, con uno de esos singles de Karina que tengo repetidos bajo el brazo.

También podrías habilitar los comentarios de otros posts, porque no sé cómo dejar comentarios en los cromos si no ha escrito alguien antes. O quizá sean cosas del mac. Algo (poco) querría decir de la Boratto y de la Lualdi.

O no, mejor leerte.

maciste II dijo...

Hombre,muchas gracias por la invitación. Además Rodrigo García tiene un nuevo trabajo en el mercado que supongo presentará esa noche. Pero si supieras lo horrible que es mi vida... Es que ni te lo imaginas. Mi madre ha pegado un bajón estas últimas semanas. Apenas salgo de casa pues la estoy cuidando más que nunca. Mi única ilusión es leer y escribir, escuchar música y ver pelis y series de televisión antiguas (Meteoro submarino, Hawaii 5-0, Los Persuasores,Ultraman, Mi bella genio...) pues Los Soprano ya la he pasado dos veces seguidas y ya está bien (por cierto, no admite segundos visionados)y, claro,las esporádicas visitas de mis impetuosos veinteañeros (casados y papás de infantes). Es que no sé ni cómo puedo mantener en esta situación el blog mínimammente actualizado.
Con todo es un alivio, una catársis como dijiste tú, el saber que detrás existen espíritus afines capaces de dar cariño y compartir sus cosas.

En cuanto a lo de los discos de Karina ya te aligeraría de peso yo en seguida, majo. Me gusta mucha a mi esa jienense. Sobre todo su primera etapa. Siempre me enternece esa versión tan blandita (que se derrite) del clásico del niño Johnny Crawford (por cierto también me estoy enganchando últimamente a "El hombre del rifle", donde salía este retaco junto al paidófilo de turno, Chuck Connors),RUMOURS. Me cosquillea los sentidos y, sobre todo, me alucina la Maribel con esa interpretación tan susurrada en una época en la que todas nuestras chicas gritaban como MINA (y ¡ojo! que la Karina también sabía ser urlatrice cuando lo requería la ocasión: escucha si no aquellos hully gullys que se marcó con aquella soldadesca de Torrejón para un EP hoy en día muy cotizado en cualquier feria del coleccionismo).
Por otra parte, mi espina clavada es la de no haber encontrado todavía su LADY ELIZABETH, según los entendidos la cumbre de su madurez.

He cogido ahora la manía de inhabilitar los comentarios del blog. Sólo es eso. Una manía. Dejo la posibilidad en el primero y en el último post de cada mes (o sea, este domingo) para lo que querades.

fulgencio pimentel dijo...

Ya me imaginaba que Los Soprano no admitía revisionados, aunque a mí al menos me quedan dos temporadas. No los admite como casi ninguna. Me resulta especialmente triste en "A dos metros bajo tierra", que la acabo de terminar y ha resultado intensita, en el buen sentido. Ahora que se me caen viejos mitos, y a la espera de conseguir algún día "Caída y auge de Reginald Perrin" en español, la única serie que creo que podré seguir viendo cada año -como veo "Hanna y sus hermanas", "La tía Tula" o "Babe el cerdito valiente"- es "Juncal", que me parece tan clásica como el Quijote, y todos sus defectos y sus tics de época me la hacen todavía mejor.

¡Chuck Connors! A mí me parecía siempre que Chuck Connors iba a darme miedo, hasta que veía en él a una especie de hermano triste de Jack Palance. Nunca he visto El Hombre Del Rifle en tv. ¿Intento bajármela, o es una debilidad?

Sí, Mina berreaba un poco -tiene mucha culpa de que las gigliolas no tuvieran nunca la capacidad evocadora y la sedosidad de un Gino Paoli en horas altas, un Tenco (aunque Tenco es otro cantar) o más tarde de un Battisti. Pero era tan hipnótica. Quizá el artista más hipnótico que conozco. En sus primeros años, antes de que le diera el siroco, verla cantar en primer plano cuando el repertorio estaba a la altura, un "Cielo en casa" por ejemplo, es una experiencia única. Es como asistir a la certeza del arte, o del artista. Quizá sea sólo su boca, porque sus ojos entonces eran inocentes. Quizá es la mezcla de todo, de la inocencia y de la locura que ya asoma, en esa especie de parkinson juvenil que la hace mover imperceptiblemente la cabeza, a un ritmo distinto del de la música.

A mí también me gusta la primera etapa de Karina, antes del boom, y tienes razón en lo que dices: era versátil y encajaba los roles con alegría y naturalidad.
El juguete roto... Excepcionalmente, acepto el cliché. Nadie como ella lo hace tan doloroso y evidente, porque era tan bonita y tan artista. Durante una época tuve debilidad por su "Hierba verde", que es como un canto de cisne antes de que empezaran los bombazos babosos posteriores.
La recuerdo ahora y me sigue encandilando.

A mí se me escapan dos singles de los cinco que grabó con canciones de Rodrigo, La golondrina/La publicidad y Canta conmigo/Curro. Convendrás en que sólo los títulos ya los hacen deliciosos y anuncian rodriguez por los cuatro costados. Pero no creo que te pierdas tanto con su Lady Elizabeth. Es cierto que el LP está muy bien, pero la verdadera gema es la canción titular, y ella canta como un ángel. A veces no soporto oír a mis artistas favoritos en otras voces: no es el caso. Hay que oírla ahí, abatida porque su caballo no ganado en las carreras, decirle a su amiga: "no me apetece el té, Querida Vera"...
Yo le conseguí el disco hace poco a mi amigo Miguel, que tiene aquí una tienda de maravilla llamada "Gutiérrez" (en homenaje a la revista seminal de Tono y K-Hito), en edición argentina. Creo que tiene pensado quedárselo, pero puedes tentarle en el 941240786. No creo que te pida más de 20€ ó 25€.

Y ya que no me dejas responder a los últimos post (aunque aplaudo tu manía, para eso están) te diré que te lías con Le amiche y Donne sole. La segunda es de Vittorio Sala, no de Antonioni. Lo que pasa es que la primera está basada en una novela de Pavese (mi favorita por ser la primera que le leí) llamada Tra donne sole. Pero tú ganas, las has visto, y yo no.

filomeno2006 dijo...

Lea Massari, Luciana Paluzzi, la francopolacaespañola Francoise Fabian (o Cortés).........

maciste II dijo...

FULGENCIO: Pues vaya lío que me he armado con tanta señora sola...Es verdad. Y mira que yo la de Vittorio Sala la identificaba con Antonioni, por lo de la referencia al mobiliario,que el maestro era muy de atrezzos. Rectificado queda.

Menudo bombón el Tenco. Puedes bajarte su única película, aunque en los reproductores de sobremesa casi ni se escucha. Hablo de LA CUCCAGNA, con banda sonora de Morricone. El inicio es tardo neorrealismo total.
Por tus palabras me da la impresión de que has visto pelis de la primera etapa de MINA,con Celentano y Jimmy Fontana secundándola. Recuerdo su interpretación del CIELO, no sé si será la misma que tu citas,en penumbra y con su rostro en primer plano. Emocionante, si señor. O ella misma luego, enloquecida sobre una vespa o bailando rock'n'roll de manera ácrata en el bar de reunión (parecía el plató de LA EDAD DE ORO). Momento punk de la tigresa.

Bájate el primer episodio de THE RIFLEMAN. Sale Dennis Hooper aportando como siempre la neurosis del difunto, ahora al ambiente western. Estas series añejas del oeste son una de mis debilidades. Cuando el género estaba decayendo (años 60: el spaghetti, lo crepuscular, el sainete) la televisión consiguió mantener la esencia poética, el look de sus mejores días, de los mejores estudios (la Warner, principalmente). Además el arranque con los títulos de crédito, en mi modesta opinión, es super pornográfico: tu poco apreciado Connors disparando su rifle como un poseso apoyando la culata a la altura de su ajustada bragueta (en simil sorprendente de potente eyaculador terminal).
También está disponible en EMULE lo primero que hizo para la pequeña pantalla el gran STEVE McQUEEN: "Wanted dead or alive", de igual temática western (y con un Michael Landon previo a Bonanza en uno de los primeros episodios, que da gusto mirarlo).

Me imagfino que a tí JUNCAL te gusta sobre todo por el pasodoble. TRUHANES, la película también es muy interesante.

FILOMENO2006: Marisa Mell, Rosalba Neri, Virna Lisi y muchas más también pasarán por el álbum. Pero no olvides que aún va la historia interminable esta por los años cincuenta. Y esas que tu me citas son posteriores. Poquitín de paciencia...

fulgencio p. dijo...

La Cucagna es un momento cumbre de Morricone. Pero no he visto la peli, intentaré bajármela.

Tenco es... mejor lo dejo para otro día. Pero sí que hizo alguna otra peli, aunque haciendo de sí mismo y no en un rol principal. En alguna caja tengo uno de esos filmes pop con toda la plana de la época, entre la que, por cierto, él es el único con verdadera presencia y magnetismo, si exceptuamos al animal Celentano. No me extraña que en Italia siga siendo un mito entre todo tipo de públicos. Al menos ya va quedando claro que no se suicidó (pegarse un tiro un tío como él porque no le clasifican en San Remo...), sino que lo mató el chulo de Dalida.

Me gusta, sí, el tema de Juncal. No sé si sabes que la compusieron para que la cantara Rocío Jurado, de la que eran bastante fans. Supongo que la Jurado hubiera dado la talla, pero nada puede cambiarme la voz de Gloria ahí. La composición en sí, pese a ser un ejercicio de pasodoble, es tan buena como El Gato Montés.
Pero la serie me gusta por sí misma.

filomeno2006 dijo...

Sandro Pertini debió de haber indultado a la gran Sophia Loren para que no pisara la cárcel en 1982 por cuestiones fiscales.......

Anónimo dijo...

Orquídea negra, Orquídea loira......