21 octubre 2007

ALBUM DE CROMOS ITALIANISIMAS AL DENTE

Cromo nº 6: Yvonne, Lea, Carla y las cenizas del folletín


El éxito en los años cincuenta de infames títulos como "Los hijos de nadie", "Los hijos no se venden", "La enterrada viva" o "Vuelve a mi vida" sólo se entiende desde la querencia que las clases populares siempre han sentido por el folletín y el drama pasional. Ese que abogaba por hurgar en los sentimientos primarios de un público poco culto, el cual encontraba en ellos tanto un escape de su vulgar cotidianidad como una sublimación identificativa. Envueltas en unas situaciones límite, las heroínas eran mujeres de origen humilde, a menudo pueblerinas desplazadas en la gran ciudad. Ya allí se verían envueltas en las bellaquerías de algún señorito deseoso de llevarlas a la alcoba. Siempre con hijos por medio, la protagonista sufrirá lo indecible. Aun por encima la omnipresencia de suegras nada compasivas y con inclinaciones yocásticas convertirán el hogar en una jaula de oro de alta seguridad. Cuando ellas resultan pecadoras un oportuno convento donde colgar hábitos servirá para redimirse de un pasado por ocultar.
La moralina de tantos títulos mediocres terminaría por irritar al espectador más juicioso. Son las leyes de un género que tendría sus orígenes naturales en la literatura por entregas del siglo
XIX (por lo tanto se estarían utilizando fórmulas tan consolidadas como eficaces para una inmediata comunicación con un determinado público) y que de alguna manera estuvieron presentes en el cine italiano desde sus comienzos (escarceos de las dive muette, las variadas versiones de "La ciecca de Sorrento"...). Será con la posguerra cuando el auge del folletín (paralelo a los fotoromanzos, a los que convendrá acercarse en su momento cuando abordemos cromos de reinas del papel como Sofia Lazzaro, futura Loren) adquiera visos de larga permanencia. No en vano lo popular invadía las pantallas. Sin embargo, el italiano que acudía a las salas huía del realismo atroz de las joyas zavattinescas sintiéndose más cómodo en esa otra representación de la realidad que eran las cosas lacrimógenas de la Sanson, principalmente. De alguna manera se trataba de neorrealismo pero en su inclinación más barata.
De entre todas las actrices que dio el filón sólo una, por su empecinamiento y falta de pudor, alcanzaría el rango de soberana de la lágrima (la acabo de nombrar: ¡fue ella!!)...

YVONNE SANSON
(1926 - 2003)
Increiblemente hermosa, la garrida Sanson pudo haber sido una maggiorate espectacular si no hubiese dado el paso de aceptar el papel de Rosa en Catene (1949). Este fue el primero de los títulos "del corazón" y el primero además con la que sería su pareja oficial Amedeo Nazzari. Anteriormente había adornado con su porte majestuoso en filmes de aventuras como Il cavaliere misterioso, un Freda mediocre que presentaba a Vittorio Gassman como un Giacomo Casanova rubio platino en verdad imposible. En ese vetusto filme la Sanson estaba magnífica tan rubia como él para parecerse a la emperatriz Catalina de Rusia y debiendo compartir belleza con las esplendorosas Maria Mercader o Gianna Maria Canale. Sin embargo, con Cadenas alcanzó rango de estrella. Y todo a base de sufrimiento y abnegación. Pero también de silencios por amantes que reaparecían de su ayer y que la chantajeaban haciendo peligrar su matrimonio con un hombre bueno (el ya citado Nazzari, de sienes plateadas) que la terminaría por separar de su hijito al entenderla pendón. Tanto desmadre sentimental fue un éxito seguro. Asi que la Titanus (prestigiosa productora fundada en pleno cine mudo) repitió con el tándem en Los hijos de nadie (acababa monja y viendo enterrar al pequeñín que no conoció en las puertas del convento), Tormento, Chi é senza pecato, Vuelve a mi vida, El angel blanco y Café de puerto. Casi todas ellas fueron realizadas por Raffaello Matarazzo, todoterreno que al abordar el folletín no sólo se limitó a utilizar a Yvonne. También probaría con la Pampanini (Odio, amor y castigo) y con la más adecuada Lea Padovani (L'intrusa).
En cuanto a nuestra Yvonne también pudo vérsela en otro momento cumbre de su filmografía: Wanda la peccatrice (1952. Duilio Coletti), que fue además su tributo particular al fenómeno putanístico. Eso sí, de las habitantes nocturnas, ella era la más elegantona, la única que lucía estola de visón. Su papel era un estrépito de cabo a rabo. Salvaba de la desesperación a un individuo implicado en el suicidio de su esposa (pero al que la justicia declaraba inocente por falta de pruebas incriminatorias) de la manera más pintoresca: al intuirlo poco cliente sacaba de bolso y le regalaba un fajo de liras para que fuese tirando. Con aquello el apostaba a la ruleta, recobraba su fortuna y la quitaba del arroyo metiéndola en casa en calidad de mantenida. Pero con Wanda se iban también detrás la compañera Massina y el chulo Stoppa que chantajeábala de lo lindo. La Sanson sufría lo indecible a base de tragar ruindades. A pesar de ello, aún tuvo tiempo de cobijarse en abrigos de pieles y trajes sastre de los caros, amortajar a una Giulietta vencida por la sífilis prostibularia y, finalmente, renunciar a la vida honrada por no acabar mancillando el buen nombre de su protector.
De mayor enjundia fueron Il cappotto (1952) o El dique sobre el Pacífico (1958) , un par de comedias de Risi (Pane, amore e gelosia y La bella molinera) y ya hacia el final de su carrera Il conformista (1970. B. Bertolucci) como la madre de Stefania Sandrelli. Pero siempre pequeños papeles que la destinaban a un gran físico (mantenidas de estraperlistas y así) o una entrañable presencia del pasado (caso del filme de Bertolucci). Se retiró no habiendo cumplido los cincuenta.

LEA PADOVANI
(1920 - 1991)
La primera imágen que siempre se me viene de Lea Padovani es encanecida de bote y sosteniendo en sus brazos a su nietecito sin poder revelar a nadie la consanguíneidad que le une al retoño. Efectivamente, su papel en Los hijos no se venden (1952) era uno de los más desmadrados de toda la historia del folletín italiano. Pasaba de jóven por la cárcel acusada del asesinato de su adúltero esposo y al salir de anciana se metía de criada en el hogar burgués de la familia que había adoptado al hijo, fruto de su infausto matrimonio (¡y el hijo era el precioso Jacques Sernas, que le daba buenos desprecios al desconocer que la criadita era quien lo había parido!). Y la Padovani como aquella Anna estaba perfecta, encorvadita y enjuta, aguantando carros y carretas hasta un límite. Su físico, no despampanante como el de la Sanson, antes bien normalizado y acogedor, servía tanto para hacer de madres como de abuelas (ya puestos a imaginar). En cambio, la carrera de la actriz resultó muy compleja y, sin duda, más que provechosa. Tuvo la sabiduría de no ceñirse a ningún género y de aceptar papeles (aunque breves) en grandes películas del neorrealismo. Y es que ella estuvo también en las escaleras del edificio fatídico de Roma Ora Undeci (1952), curioso ejemplar de cronacha (que no de cine de catástrofes) en torno al caso verídico del derrumbamiento por exceso de peso de una casa donde se habían congregado cientos de aspirantas al puesto de mecanógrafa. También destacó su protagonismo junto a Albertone en Il seduttore (1954) del muy interesante Franco Rossi y en el drama La tua donna (1954. Giovanni Paolucci) que presentaba la gran rareza de incluir en el reparto a la malograda actriz norteamericana Patricia Neal. Imbuída en el realismo - a veces más descarnado, a veces tratado con cierto humor- la Padovani se vio unas cuantas veces en los ambientes marginales de la prostitución (Una di quelle, Donne proibite). Coronó su curriculum (ese que la eleva a la categoría de actriz interesante) con su paso por el prestigio (Les amants de Montparnasse: biopic en torno a las desgracias de Modigliani) y el campysmo tardío (la insólita Candy de Christian Marquand, donde estaba tan irreconocible como desubicada).

CARLA DEL POGGIO (1925 - )
He aqui una señora que se retiró muy jóven no bien el neorrealismo primigenio empezó a tomar tintes rosáceos. Envuelta siempre en el drama grís, sepia o negrísimo la del Poggio se acogió a la realidad desde el pesimismo, la hambruna y una larga suerte de calamidades. O sea, desde la verdad. Ella inspiraba tristeza en sus clásicos: Senza pietá, Il Mulino del Po, Caccia tragica, La muchacha de Trieste, Roma ora 11... En el primero de estos títulos la Massina ante tanta precariedad le cuenta a ella, su amiga, su intención de emigrar para dedicarse a ejercer la prostitución: Io me ne vado in America. E chi me conosce?.
Protagonizó el segundo largometraje del siempre sólido Pietro Germi, Gioventú perduta (1947), donde fue la comprensiva hermanita de un terrible Jacques Sernas, aqui en su debut cinematográfico (más guapo y blondo que nunca) mientras se enamoraba de un detective tan apuesto como Massimo Girotti que le seguía la pista desde esa ambiguedad tan exigible en los detectives de pulp. El enfoque que dio su autor al tema de la delincuencia juvenil aún era muy distinto al que se impondría a partir de los años cincuenta en Estados Unidos, pero tambien es lícito resaltar que en su tratamiento de cine negro se adelantaba al inminente filme de Nicholas Ray Knock on any door (1949), a mayor gloria de Nick Romano (es de suponer que a Ray le encantaría esta película).
En Il mulino del Po volvía a coincidir con Sernas, con quien vivía (o habría que decir mejor padecía) un amor contrariado. Fue un filme muy bien dirigido, de una belleza plástica extraordinaria, cuyos planos estaban milimétricamente calculados desde una óptica ideológica izquierdista. Todo un testimonio crudo de la situación asfixiante de los segadores rurales de principios de siglo y de las primeras revueltas sindicales. Sin duda Bertolucci se inspiró por completo en este filme para Novecento (1976), sólo que metiendo más trazo grueso, violencia gratuita e irritante demagogia. La Del Poggio y Sernas eran los elementos que Lattuada escogió para empezar a apartar al neorrealismo primero de los planteamientos radicales de un Zavattini en su afán por llevar la cronacha a sus extremos. Eran esa "ficción" que, de alguna manera, enriquecería a partir de aqui al movimiento, conformando la segunda fase de su historia.
Su matrimonio con Lattuada (se casaron la chica con 19 años y el con 30. Lógico tratándose de un señor muy dado a las nymphettes) supuso un antes y un después en su carrera. De hecho se dice que Carla terminaría abandonando su profesión para dedicarse a cuidar de su marido. Mientras su retiro no llegaba pudo trabajar en alguna ocasión (como también hizo la Padovani) con el bello galán Ermanno Randi (Caccia tragica), inexpresivo actor asesinado en plena juventud por un disparo de su celoso amante (sí, Randi era gay).
Luci del' varietá (1950) sigue siendo su película más destacada y por la que más se le recuerda (trabajaba a las órdenes de su marido y de un debutante Federico Fellini). En este espléndido homenaje al mundo del espectáculo (de la revista, concretamente) la mirada de ambos directores es tan descreída como apasionada. La Del Poggio se convierte en la rival de una Massina (la esposa de Federico también partía el bacalao) desplazada por la juventud de la otra, la cual embaucaba a golpe de ingenuidad al empresario Peppino De Filippo (trasunto del propio Lattuada, por lo menos a niveles sentimentales).
Seis años después de esta filmación la actriz se apartaba definitivamente de tantas luces que en su caso fueron casi siempre sombras (repito que las traídas por la penuria post bélica).

continuará el mes que viene


21 comentarios:

filomeno2006 dijo...
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maciste II dijo...

A Orquidea la ubico más en la década de los setenta y ahí creo que no llegaré. De todas formas,la moza empezó quinceañera en los sixties. Creo recordarla en algún peplum con Alan Steel y en una cómica de ambiente spaghetti western con el duo Franchi-Ingrassia. Por otro parte acabo de consultar IMDB y alucino con su inclusión en un musical pop de Ricky Shayne (La battaglia dei mods)de 1.967 que he pinchado con urgencia para bajármelo de la mula. En su momento tu ORQUIDEA será reseñada por todo esto.

Gracias majo.

filomeno2006 dijo...
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filomeno2006 dijo...
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filomeno2006 dijo...
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filomeno2006 dijo...
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filomeno2006 dijo...
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filomeno2006 dijo...
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maciste II dijo...

Acabo de visitar muy de pasada ese sitio portugués y me ha parecido encantador.
Me gusta mucho Beatriz Costa. También me interesa la hermana de Amalia.
No sé, gracias por lo que me puedas aportar de antemano.

Mándame lo que veas a: r.portela@hotmail.com

filomeno2006 dijo...
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filomeno2006 dijo...
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filomeno2006 dijo...
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filomeno2006 dijo...
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Anónimo dijo...

Un gallego en la red

filomeno2006 dijo...
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Anónimo dijo...

27 de mayo, Letizia: tanti auguri....!!!

filomeno2006 dijo...
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filomeno2006 dijo...

Paisano Maciste: Dos temas:
En primer lugar: la señorita que sale en "deshabillé" en la Serie de TV "Captains and the Kings", 1976, no es Jane Seymour, es BARBARA PARKINS.
En segundo lugar: has "colgado" en la Net un reportaje de una Donna Intelligente e Colta, Di Gran Classe, junto a anuncio de "Chominger Zeta ataca de nuevo", con lo procede decir en gallego "Vaiche boa" o en italiano "Manca Finezza"....¡Estos de Lib!.....
Un saludo.

maciste II dijo...

Eche o que hai.
E o que hai era una moza enseñando o figo e as tetas, non unha señora ilustrada presentando un libro sobre Simone Weill ou Ayn Rand ante una concurrencia de académicos e aficionados. A De Santis cumple con exactitude coas expectativas, co que os lectores habituais a esta publicación agardaban encontrar semanalmente nela. Zecais pra ti non sexa un marco incomparable (outras revistas mais fisnas tipo LUI ou o PLAYBOY disfrazábano de alliure, pero no fondo compartían un único fin, soio que adaptado a otras mentalidades mais burguesas ou capitalistas, trátanse de publicacions de retrete.
Pensei recortar os anuncios, pero e que ...¡son tan bizarros! que fun incapaz, oes.

Non te enfades polo arranque de esta sección. Outras hai que desexaba pór antes pero Orchidea foi a primeira que atopei. E sabía que a ti gostaríate vela (no meu blog).

maciste II dijo...

En cuanto a lo de la Parkins. Me fio de tu apunte. No he vuelto a ver esta serie desde entonces y guardaba el recuerdo de rostros (Jordan y Seymour) y espalda (que supuse era de Jane). Con ello no me rompes el mito, pues la Seymour siempre me resultó una insípida (del estilo de la frustrada Andie McDowell). Antes bien lo has trocado fortaleciéndolo, pues Barbara fue luego más de mi devoción.
Ya digo, gracias por limpiar el vaho en ese trozo de memoria.

Anónimo dijo...

La monografía de Fabio Melelli sobre Orchidea De Santis, Edizioni Art Core, Perugia, Junio 2003 aparece en la entrada de Wikipedia en italiano referente a la bellísima attrice tugliese/romana Orchidea De Santis, desde el día 11 de octubre de 2008, víspera de la Fiesta Nacional de España