27 mayo 2007

MIS DESAYUNOS DOMINICALES

Hoy... SALVADOR BLESA (del grupo LOS MILOS)



La España musical de finales de los años cincuenta vacilaba entre los coletazos folclórico- andaluces ya al borde de la decadencia y la seudo modernidad con clara voluntad mimética, con ese patrón a seguir muy de cerca que fue la música norteamericana y algunos destellos italianizantes con aroma a Festival de San Remo. Gentes como Jose Luis y su guitarra, el crooner Jose Guardiola, los mohines cursilones de las foxtroteras Hermanas Serrano parecían ser la respuesta moderna del pobre en un país que no había entrado aún en el boom económico de los sesenta. Unos pocos artistas, chavales inquietos que habían oído otras cosas como Everly Brothers o Elvis osarían poner los primeros cimientos de la música pop tal como la entendemos hoy en día. Duo Dinámico aparte, me cuesta recordar nombres que dieran a conocer en ese período (1.959-60) ese rock and roll adaptado al castellano. Tal vez Los Estudiantes en Madrid o raras avis como la granujilla Mimo... Y, desde luego, los de la onda valenciana. Los auténticos pioneros. Por un lado el duo Pantalones Azules y por otro Los Milos. Un trio encabezado por el malogrado y mítico rocker Bruno Lomas, entonces aún Emilio Baldoví junto al ya fallecido Vicente Castelló y mi invitado al desayuno Salvador Blesa se atreverían con las nuevas músicas tanto norteamericanas como italianas (el rock a lo Celentano). Ellos escribirían el primer capítulo de la historia del pop español nunca lo suficientemente valorada (aquí somos así) y, sin embargo, para mí inolvidable.

Maciste: ¿Cómo os conocisteis Vicente, Emilio y tú?
Salvador B.:
Pues hace muchos años, claro. Yo conocía a Emilio porque eramos compañeros de colegio en Valencia. Estudiábamos en los Dominicos. A el en los festivales estudiantiles le gustaba tocar la armónica y yo ya tocaba algo de guitarra. Al acabar los estudios colegiales nos separamos. Emilio se fue a estudiar Derecho y yo a estudiar Ingenieria y perdimos el contacto. Pero como él era muy inquieto, parece ser que en el ambiente universitario contactó con Vicente Castelló que también estudiaba abogado y empezaron a tocar algunos ratos por las tardes en el Club Universitario en la calle Comedias en Valencia, frente a la Universidad. Y un día Emilio se acordó de nuestros años escolares y me llamó para que nos reuniesemos para tocar juntos. Por aquella época también era común en esta zona lo de las puestas de largo, el tema Fallas en los que se buscaba que alguien fuese a animar un poco el cotarro . Asi surgió, sin ánimo más que de pasarlo bien.
Maciste: ¿Y qué gustos musicales teníais?. Porque a nivel de tríos poco había en el país en plan moderno. Afuera estaban el Johnny Burnette trio, por ejemplo...
Salvador B.: Nosotros teníamos suerte. Aparte de que a los tres nos gustaba el ritmo, Vicente tenía bastantes contactos en Estados Unidos y recibía información de discos (que de aquella era un tesoro recibir información de ese tipo). Bill Haley & The Comets, Chuck Berry, Carl Perkins, Gene Vincent con los Blue Cups... toda esta gente que en España apenas se escuchaba.
Maciste:
Y también la onda italiana, ¿verdad?.
Salvador B.: Si. Es que en Italia ya había empezado un movimiento, bastante más avanzado que aquí.
Maciste: Un movimento di rock.
Salvador B.: Si. Por eso hacíamos el Pitagoras, que era un poco como el Tintarella di luna (que aunque no lo grabamos pues lo versionábamos mucho en las actuaciones).
Maciste : O el Teddy Girl, que interpretaba el azurro en La dolce vita. Vamos a escucharlo un poco.

(suena el Teddy Girl por Los Milos)

Maciste: Así sonaba, en el primer disco del grupo. Un sonido de guitarra muy peculiar. Y una guitarra muy peculiar la tuya.
Salvador B.: Je, je. Eran verdaderas piezas de artesanía. Era imposible encontrar guitarras eléctricas en aquella época, yo por lo menos no las conocía. Pero teníamos noticias de alguna fábrica por la zona de aquí de construcciones de guitarras. Nos pusimos en contacto con un taller. Les llevábamos fotografías de lo que queríamos, aquellas gentes se horrorizaban. Y era tanta nuestra ignorancia que nos empeñamos en que la guitarra tenía que tener caja de resonancia. Pero bueno, nos la hicieron a nuestro antojo.
Maciste: Y ¿todavía conservas la tuya?
Salvador B.: Si. Y dos más que tuve posteriormente.
Maciste: Y, ¿primeras actuaciones en serio?.
Salvador B.:
Pues un buen día nos llamaron de Radio Valencia que hacían concursos...
Maciste:
¿Todavía no estaba Enrique Ginés?.
Salvador B.: Enrique Ginés estaba comenzando, en Radio Castellar aún. Era un pionero de los musicales. Pero el que contactó con nosotros era Juan de Graney (?) que hacía un concurso que se llamaba En pos de la fama, que tenía varios apartados y nosotros estábamos en el de música pop. Hubo la suerte de que seguimos para adelante, ganamos la final y nos empezaron a llover las ofertas.
Maciste:
Me imagino que las cosas funcionaban más a nivel de radio que de televisión. Hombre, en tu caso dejaste la música a principios de los sesenta cuando poca televisión musical había.
Salvador B.: Muy poca. Pero por casualidad actuando en una sala de fiestas nos vino un responsable de televisión española pidiéndonos que fuéramos a un programa. Y, claro, nosotros íbamos de aquella con pantalón de cuero, con ciertos movimientos... sobre todo Bruno Lomas era muy aficionado a Elvis y le intentaba imitar todo lo que podía. Y al ver aquello nos los prohibieron. Actuar podíamos pero quietos, como estatuas...
Maciste:
Hombre. Se los prohibían a Elvis, no se los iban a prohibir a un señor llamado Emilio...
Salvador B.:
Ja ja ja.
Maciste: O sea que teníais una imágen agresiva. Yo es que veía vuestras estampas en las portadas de los discos en las que luciais chalequitos...
Salvador B.:
Bueno, eso era al principio. Si terminábamos las actuaciones tirados por el suelo y cosas así..
Maciste: Ja, ja, ja.
Salvador B.: Eso fue uno de los motivos por los que yo lo dejé. Aparte que mi carrera seguía adelante y tenía que decidirme. Luego vino la prueba de profesionalizarse en un teatro de Valencia. Te hacían un exámen, actuabas y te daban el carnet de artista, ¿no?.

(suena Déjame cantar de Los Milos)

Maciste: Paremos ahora un poquitín más en el tema Bruno Lomas, porque es un mito auténtico de la música pop. ¿Cómo era su carácter?. ¿Era tan exuberante, tan mediterraneo?
Salvador B.:
Emilio era una persona que tal como lo veías era realmente así. La única falsedad que tenía Emilio era que durante la época de Los Milos le gustaba llevar unas gafas que no le hacían falta, eran unas gafas que no llevaban cristales . Por lo demás era auténtico. Era un hombre muy activo, un poco infantil, alocado, de vida desordenada... Pero enganchaba mucho por su fuerza y su voz, y eso que no tenía una gran voz . Sí que era una voz muy propia para el rock and roll.
Maciste:
Yo es que lo considero superior a Miguel Ríos, que por aquella era una especie de rival.
Salvador B.: Si, pero es otra cosa. Es bastante posterior a la irrupción de Bruno con Los Milos, además.
Maciste:
Miguel siempre fue un poco seudo. ¿Y Vicente, qué tal la relación con él?.
Salvador B.: Muy bien. Vicente tenía tres años más que nosotros, se le notaba más serio. Luego, sus gustos musicales eran diferentes. Emilio era rock and roll puro y yo me encontraba un poco entre los dos, como... calmante. Cuando yo dejé el grupo entró Pascual Olivas que tenía mayor afinidad con Vicente y a Emilio no le gustó mucho porque se encontraba, digamos, en minoría y ya no podía cantar lo que le hubiera gustado. Y eso fue, aparte de otras razones que hubieran, el porqué lo dejó e inició un vuelo solo.
Maciste:
Y tu también lo dejaste pronto. Terminaste la carrera, te casaste...
Salvador B.:
Si, si. Pero nunca he dejado la música. En casa tengo mis guitarras, aprendí a tocar el órgano...
Maciste:
Pero me olvidaba de que Vicente luego, estuvo con Emilio en Los Top Son hasta que Emilio abandonó el proyecto...
Salvador B.: Cuando yo dejé Los Milos entró Pascual y estuvieron como cuatro o cinco meses funcionando, pero tuvieron un problema con el nombre del grupo, quisieron cambiar de casa discográfica (estaban en Discophon y esta tenía el nombre retenido) y al final eligieron el de Los Top Son. Y sí que Emilio al poco tiempo los dejó y Pascual y Vicente siguieron como Top Son. Emilio se marchó a Francia con un grupo de Burjassot que eran Las Estrellas de Fuego. Alli contactaron con Bruno Coquatrix, un promotor muy afamado que los contrató cambiándoles el nombre: Bruno y los rockeros. Pasaron año, año y medio por Francia.

(suena Zapatos azules de gamuza)


Maciste: ¿Qué me dices de estas grabaciones que estamos poniendo?
Salvador B.: Hombre... el sonido, el sonido deja mucho que desear. Yo me acuerdo de los estudios de grabación de Discophon en la calle Valencia de Barcelona y bueno, ni reverberación y el sonido... es que no habían equipos. Cuando fuimos a trabajar a Italia nos gastamos todo el dinero en equipos. Pero recuerdo que la casa nuestra para obtener un poquito de reverberación, tenían una cámara debajo del estudio y aquello hacía un eco como de iglesia. Luego nos pusieron un órgano, que al parecer era algo habitual en las grabaciones de este sello. Eran unos músicos profesionales, capaces de ejecutar cualquier partitura, muy distintos a nosotros. Entonces a estos discos les notas sobre todo la falta de garra.
Maciste:
Y, sobre todo en el último EP que sacasteis.
Salvador B.: Si, el último fue horroroso.
Maciste : Y en aquella gira italiana, ¿conocisteis a algún figurón de la tierra?.
Salvador B.:
No, qué va. Estuvimos unos dos meses, cerca de Génova, actuando en terrazas y no nos dió tiempo de nada. Luego Emilio, que tuvo una carrera más larga sí que se codeó con muchas luminarias. Nosotros conocimos en Valencia, cuando las Fallas, a Johnny Halliday que nos encantó. Su manager fue el que propició que Bruno se pudiera ir a Paris. Pero, por ejemplo, en las fiestas de Valencia si que venían gente internacional: Renato Carosone, Marino Marini... Incluso estuvimos con The Shadows.
Maciste:
Vaya, casi nada. Oye para acabar quería sacar ahora a colación el asunto Raimon. Corre la leyenda de que el cantautor pudo haber llegado a ser el cuarto miembro de Los Milos.
Salvador B.: No. Eso no fue nunca así. Raimon era conocido de Emilio porque los dos son de Játiva, del mismo pueblo. Además estaba en el círculo del Club Universitario donde tocábamos. Lo que hacía era, como todos los chavales en las reuniones aquellas, improvisar cosas con su grupo de amigos y eso. Pero Raimon nunca actuó con nosotros ni nada por el estilo. Eso es algo que alguien se sacó de la manga pero es completamente incierto. Además cualquiera puede comprender que Raimon era una cosa distinta. Iba por otros derroteros.
Maciste: No, está claro. Pero mira tambien tú el Aute que pasó un período breve por Los Sonor.
Salvador B.: Ya.
Maciste: Pues muchas gracias Salvador por acercarte a mis desayunos del domingo.
Salvador B.: Gracias a tí. Ha sido un placer.

2 comentarios:

luislaviana dijo...

Impresionante. En estos momentos tengo puesto uno de los lp´s que sacó josé luis Avarez. Lo compre hacia 1985 y cuando pueda me compro la versión compacto.

maciste II dijo...

No se fíe de los compactos. Al menos los de RAMALAMA. Poniéndole todos los merecidos peros a las chapuzas del Alvarez hay muchos de sus vinilos que se escuchan mucho mejor que las reconversiones a CD de esta compañía (por otra parte tan admirable en muchos sentidos): por ejemplo,esto pasa con la discografía de The Rocking Boys.