13 mayo 2007

MIS DESAYUNOS DOMINICALES

Hoy... DIEGO A. MANRIQUE


Uno de los impactos más singulares que tuve en mi época de pre adolescente precoz fue el descubrir en la gloriosa, por entonces, Radio 3 un programa musical nocturno llamado el Diario Pop que daba a conocer de un modo lúdico e inagotable a un montón de grupos que hicieron desperezarme y arrinconar mis rayados discos de Parchis y Regaliz sin por ello sentir que estuviera traicionando a mis ídolos de infancia. Alaska y los Pegamoides, Metal y Ca. o Los Nikis eran igual de dicharacheros y, aunque de aquella no fuera consciente, suponían en parte una prolongación de aquel mundo naif. Como tampoco me daba cuenta que los grupos que promocionaban los chicos del Diario formaban parte de un fenómeno cultural llamado la movida madrileña destinado a marcar un antes y un después dentro de la evolución de la musica pop española. Y cabría no exagerar en esto, hace poco leía las declaraciones del otrora fotógrafo de la movida, Pablo Pérez Minguez, que señalaba sin rubor que aquello fue el acontecimiento más destacado en lo que iba de siglo desde los tiempos de la generación del 27.
En fín, sin salirnos de madre, es lícito asegurar que gente como la del Diario Pop tuvieron un gran tino a la hora de radiar a grupos que ahora ya son pieza clave de nuestra música y de nuestro acervo sentimental: Radio Futura, Nacha Pop, el tándem Berlanga-Canut, Derribos, Décima Víctima, La Mode, etc.
Diego Manrique fue uno de sus fundadores, atrás tenía ya una labor intensa como pio
nero de los programas de música alternativa de TVE, desde los tiempos en que la televisión era en blanco y negro, en directo y con férrea censura (censura que no se acabó con la muerte de Franco, seguiría en pleno felipismo, que quede aquí constancia). Aparte es uno de los hombres que más sabe de música en este PAIS (con todas sus polankistas letras), con una etapa gloriosa en el primer de ROCKDELUX, incluso. Un espíritu inquieto que se traduce en su eclecticismo rayano a veces en la provocación, sobre todo si los provocados son cabezas cuadradas. Pluma brillante, demoledora e inteligente, y, por encima de todo, viajero a prueba de bomba. Escucharle en el AMBIGU, en las tardes de Radio 3 o leerle en el FM es siempre asistir a una lección de estilo.

INICIOS

Maciste B.: ¿Cómo fueron tus primeros contactos con la música pop?
Diego:
Yo siempre que lo cuento es como si lo hubiera soñado. Pero, vamos, creo que fue real. Yo vivía en un pueblo en el norte de Burgos que está en un valle. Tenía muy mala recepción de las ondas radiofónicas. Pero curiosamente por la noche si que se escuchaban Radio Luxemburgo y radios francesas. Y una noche salió un concierto de los Beatles en el Olympia. En aquel tiempo, los Beatles en España eran unicamente motivo de ridículo: se les sacaba en las revistas con la cabellera rapada, se les veía como un ejemplo de perversión o de degeneración cultural... Y yo, sin haber escuchado nunca rock'n' roll se me pusieron los pelos de punta. Y me empezé a sentir excitado. Curiosamente, a mi lado estaba mi madre que me decía: Quita ese ruido. Con lo cual quedó ahí marcado que a mi eso me iba a gustar.
Maciste:
¿Y recuerdas el primer disco que compraste?
Diego:
Recuerdo que compré discos antes de tener tocadiscos. Y los discos eran Rolling Stones, Tom Jones, Brincos y el primer Donovan.
Maciste:
Hombre, pues para empezar no está mal. Sobre todo por lo del primer Donovan.
Diego:
Je je je.

PRENSA
Maciste:
Muy pronto te pones a escribir de música en publicaciones culturales universitarias como la histórica Apuntes Universitarios, que más tarde devino en la semi subversiva Ozono. ¿Qué ambiente se respiraba en ellas?.
Diego:
La verdad es que yo antes estuve en la revista Triunfo que era la revista señera del antifranquismo. Y yo desde la ingenuidad de mis pocos años les mandé una carta diciéndoles que todo lo que estaban escribiendo de rock gentes como Vázquez Montalbán...(la izquierda divina de Barcelona, digamos) eran muy malos. Hacían artículos simplones. La gauche divine de Bocaccio se iba a San Francisco, se fumaban unos porros, se tomaban unos ácidos y volvían pensando que ya tenían las claves de la contracultura californiana. Yo les mandé una carta a los de la revista diciendo que esos textos eran impresentables y me invitaron a colaborar. Allí estuve con los intervalos de cuatro meses o asi en que la revista era suspendida. Pero, al contrario de lo que se suele decir, lo musical no estaba invadido por los cantautores. Había una curiosidad por todo tipo de músicas y el rock y el pop eran símbolos y síntomas de modernidad.
Maciste:
La aproximación a la cultura jóven de estas revistas era ya completamente diferente al estilo naif, moralista y bastante iletrado de las FANS o FONORAMA de la década anterior, ¿no?.
Diego:
Completamente. Estas revistas tenían más interés en lo que era de fenómeno social. Que la música no está detrás del mayo del 68 pero si que lo está detrás de todo aquel movimiento que acaba con la intervención estadounidense en Vietnam. Dudo que muchos de los responsables de esas revistas se pusieran a escuchar el Sgt. Peppers pero había una tolerancia para que escribieras de lo nuevo. Date cuenta que muchos de los discos clásicos de la historia del rock no estaban editados en España, era imposible ver a los artistas en directo y el estilo de vida que identificamos con el rock estaba totalmente prohibido.
Maciste:
Junto a Mundo Jóven y Disco Express formarían los cimientos de una prensa musical seria y adulta.
Diego:
Hombre, ehm... Discóbolo también tuvo una etapa muy interesante..., Fonorama tenía una actitud juvenilista (aunque uno de los fundadores de la revista terminaría luego en la más extrema derecha relacionada con el 23 F).
Maciste:
Ostras, ese debió ser el Alvarez. Vaya, vaya. Llegaste a colaborar con las barcelonesas Star y Vibraciones (de A. Casas) en la premovida madrileña. ¿Existía más agitación cultural por entonces, año 75, en Barcelona que en Madrid?.
Diego:
La segunda mitad de los años 70 en Barcelona es absolutamente extraordinaria. Había varias discográficas importantes como EMI y Ariola, toda la industria editorial de libros y bastantes revistas. Nunca ha existido una revista sólida, que haya durado años, en Madrid. En cambio en Barcelona, si. Era un mundo bastante diferente: frente al estrechamiento y grisura de Madrid, Barcelona estaba super abierta en esa época del 76 al 79.
Maciste:
En la editorial literaria STAR sacaste un libro, incluso una traducción de la novela del entonces relevante Nick Khon.
Diego:
Si, incluso una traducción del poeta beat Gregory Corso.
Maciste:
Centrándonos en Nick Khon, ¿fue tan influyente en aquella época su libro "Auanbabuluba balanbambú" para toda una generación de críticos como se suele señalar a menudo?.
Diego:
Yo, la verdad, es que tenía bastantes dudas de los valores absolutos que pregonaba Nick Khon. Pero sí que en Madrid prendó mucho con su idea del rock muy elemental, aquello del "es sólo rock'n'roll pero me gusta". En Barcelona quizá había una idea más... sofisticada, más hacia el jazz o a otro tipo de músicas. Pero, si si: marcó estilo Nick Khon.
Maciste:
¿Qué opinión tienes de los fanzines españoles actuales?. ¿Sigues alguno?.
Diego:
Si, sigo evidentemente el Mondo Brutto. Me resulta, por un lado, tremendamente irritante por su causticidad. Pero, por otro, hay algo que me alucina y es la cultura que poseen, la cantidad de ilustraciones que manejan... Me deja fuera de combate. Y siguen siendo los mejores, a pesar de que a veces te dan ganas de escupirles a la cara, pero su gusto por la erudición o por ir a la contra (conmigo a veces se meten por mi afinidad por lo caribeño, ¿no?), su inteligencia, aunque a veces se convierta en enfermiza, es una inteligencia del máximo nivel.
Maciste:
En Ediciones La Piqueta sacaste un libro dedicado al rock macarra en la mítica colección De qué va. Tambien escribieron allí cosas el legendario Haro Ibars y Ordovás. ¿Nunca se reeditaron esos libros?.
Diego:
Pues no. La Piqueta era una rama anarquista de una editorial muy cercana al Partido Comunista. Te ofrecían escribir libros a cambio de una cantidad que yo no sé si eran veinticinco o cincuenta mil pesetas. Yo tengo un buen recuerdo de ese libro porque, aunque me equivoqué a la hora de traducir el término punk rock en rock macarra, es el primer libro sobre el movimiento que se publica en el mundo. Aparece meses antes que otros que salen en Inglaterra o en Francia.
Maciste:
Publicaste por entonces una Historia del Rock and Roll en dos volúmenes, empresa que en los ochenta retomarías para EL PAIS esta vez ayudado por un montón de colaboradores. ¿De cuál de las dos te sientes más satisfecho, tal vez de la primera en tanto que existía una unidad del producto?.
Diego: Si, además la de EL PAIS fue una verdadera pesadilla. Se hacía semanalmente, dependiendo de un montón de gente que a lo mejor te fallaban. Fue una etapa de auténtico sufrimiento: localizar las fotos... Pero bueno, yo creo que el criterio era el mismo que en mi primera Historia del Rock'n' roll, es decir: grandes personalidades, grandes movimientos y, sobre todo, la conciencia de que los artistas no salen de la nada sino que detrás de ellos hubo otros que hicieron lo mismo a lo mejor con menos volúmen o menos ritmo pero, que en realidad, hay muy poco por descubrir.

RADIO
Maciste:
Las grandes estrellas de Popular FM y Onda 2 lo pasábais, en cierto modo, mal. ¿Existían contratos, os teníais que pagar los discos que radiabais?.
Diego:
En realidad yo llegué a Onda 2 en los primeros días de 1.980 y aquello era pura ficción. Además era pintoresco porque te pagaban la colaboración en billetes y pesetas metidas en un sobre (unas ochocientas treinta pesetas). La Onda Media estaba separada de la modulada pero había veces que te venía el jefe de Onda Media y te decía: Hombre está bien esa música pero no estaría mal si un día pusieras a Rocío Jurado. Y yo, de aquella, no era tan ecléctico para poner a la Jurado al lado de PIL o de Can.
Maciste:
Ja ja ja. Me imagino. Y aparece Radio 3 y ahí estás entre los fundadores. He leído en algun lado que ya hacías un programa de salsa que se llamaba Canela 3. ¡Menudo pionero en este género tu!.
Diego:
No, no era exclusivamente salsa. Sonaba mucho brasileño. Tropical en general. No fue un programa muy apreciado pues, de aquella, ni siquiera el reggae era demasiado respetado en el mundo musical español. Pero, bueno, si ser pionero es el que se lleva las hostias, pues sí, fue pionero.
Maciste:
Ja ja ja. Y ¿cómo recuerdas aquella etapa del Diario Pop?.
Diego:
Pues una etapa de mucha tensión pues la idea de hacer un informativo sobre música pop era novedosa pero al mismo tiempo no teníamos la disciplina de lo que necesita una revista radiofónica (secciones...). Costó entrar en esa dinámica (bloques separados) y eran tiempos excitantes: que Dinarama diese su primer concierto y Ordovás estuviera allí, seguidamente cogiese un taxi y con la cinta iba directamente a la radio a ponerlo era fascinante. En el 81-82 lo pasamos algo mal, porque fueron los años en que muchos grupos se quedaban sin compañía discográfica (caso de Radio Futura) y teníamos que ver con estupor cómo la gente no entendía la grandeza evidente que había allí. Además las chicas estaban guapísimas, llevaban unos pelucones fantásticos...
Maciste:
Y que algún fotógrafo como Miguel Trillo plasmó muy bien. Era el canto del cisne de la nueva ola madrileña.
Diego:
Era la transformación. El demostrarse que nuestras reivindicaciones no eran tan disparatadas. Eran tiempos agridulces: ver como muchos proyectos no fructificaban, como en el caso de Las Chinas o de Fernando Marquez (que él insiste que yo le tengo en no se cuál lista negra, y no es así).
Maciste:
¿A qué grupos promocionabas tú más?
Diego:
Me aproximaba más a los sofisticados, yo los llamaba los estilistas. Pues... los grupos de Fernando Marquez... y al mismo tiempo...
Maciste:
La vanguardia.
Diego: Si, Esplendor Geométrico cuando no eran todavía ruidistas... Pero tambien me gustaban mucho Nacha Pop e incluso el repertorio llorón de Los Secretos.
Maciste: Tu llevabas el Aeropuerto Internacional, me acuerdo que empleabas como sintonía el International Jet Set de los Specials.
Diego:
Si, en algun momento sonó. Incluso la música de Misión Imposible. Era un bloque dentro del Diario más... sofis.
Maciste:
Se habló mucho de vuestras batallitas radiofónicas. ¿Te arrepientes de algo que hicieras por ser el primero en radiar tal o cual novedad?.
Diego:
No. Creo que eso es un vicio absolutamente dañino: el confundir novedad con bondad. Creo que nunca he entrado en ese tipo de luchas. Y lo único que no tolero es que alguien diga que no le den un disco a determinada persona porque yo le quiero tener durante equis días o semanas. Pero sí que hubo durante el Diario Pop (aunque yo no me preocupara tanto por las novedades) guerras, y guerras muy antipáticas que terminaron por romper amistades.
Maciste:
En el 84 abandonas el Diario Pop y te embarcaste en la aventura de hacer un programa matutino, SOLO PARA ELLAS, cuya filosofía (poner música bonita y atemporal, sin estar sujeto a la esclavitud de lo ultimísimo) parecía una premonición del actual AMBIGU.
Diego:
Si. Tenía un doble sentido. Siempre quise hacer un programa para las mujeres, a las que considero con mayor percepción musical. Pero ante todo, el ELLAS del título eran las grandes canciones.
Maciste:
Antes del AMBIGU estuviste en la onda media con aquel programa a duo con Rosa María Mateo.
Diego:
Si. Es que hubo una temporada que a mi me echaron de Radio 3 por una cacicada. Y reaparezco en Radio 1, que fue una época dura pero bonita. Hasta 1992 en la que me reintegro a Radio 3, a la que considero mi casa, desde luego.
Maciste:
Con la Mateo, resultaba estimulante oíros hablar sobre Bola de Nieve o las Vainicas a la hora de los postres. Ahora que no nos lee nadie, ¿ella se enteraba de algo?.
Diego:
Si, si lo que pasa es que la imágen que se tiene de los presentadores de telediarios es como de una careta.Y resulta que detrás es otra cosa. Ella tenía una cultura musical bastante amplia, un hijo que la mantenía al tanto de lo más reciente... o sea, que no era un personaje al que se le tuviera que explicar quién era Tom Waits. Sabía quien era Tom Waits, tenía discos de Tom Waits.

TELEVISION
Maciste:
De tu paso por televisión, tanto con Tena como sin él, ¿cuál fue el programa del que te sientes más satisfecho?.
Diego:
El que marcó época fue Popgrama, por aquel tiempo no había nada parecido. Pero del que me siento más orgulloso fue FM 2, que ya era una responsabilidad cien por cien mía.
Maciste:
Si, porque yendo un poco por orden, del fugaz Caja de ritmos sólo quedaría la definición de haber sido el escándalo de la Transición. Nada más...
Diego:
El problema es que teníamos a los grupos pero no supimos darles la imágen adecuada. De mi etapa televisiva recuerdo lo duro que era pero que en el fondo gozamos de participar en ella en lo que fue la última etapa digna de su historia. FM 2 termina cuando están a punto de entrar las televisiones privadas . Yo de aquellas no estaba demasiado ilusionado pero ni me imaginaba la degradación a la que estamos siendo sometidos.
Maciste: En Pop qué? también estabas. Fue uno de los concursos más insólitos que vi en mi adolescencia. No me lo perdía nunca.
Diego:
Je je je. Debí estar más porque había algunas preguntas realmente marcianas: ¿Cuantos díscos sacaron nosequé grupo de tercera fila...?. Buff, es una pena que la idea, que no era nada mala, no se hubiese prolongado.
Maciste:
Tal vez tu programa más polémico fue el Qué noche la de aquel año. Sin embargo en él aparecía Moncho Alpuente, con el que también habías trabajado en Popgrama.
Diego:
Y Wyoming. También fue un programa en el que mi input fue mínimo. Fue emocionante... pero también decepcionante conocer por ejemplo que uno de mis ídolos, Fernando Arbex, personaje al que yo había adorado alrededor de veinte o veinticinco años... era un miserable.
Maciste:
(silencio valorativo) Popgrama tendría que reponerse en algún canal de estos de pago.
Diego:
Cuando teníamos los pelos largos... Era una amalgama un tanto desordenada. Allí había desde punk hasta rock sinfónico, cantautores... La Edad de Oro yo creo que era más coherente y tenía más unidad, aunque de vez en cuando, cuando ves las entrevistas de Paloma Chamorro es como para echar a correr.
Maciste:
Si es que además en Popgrama estabais todos... era como el Para vosotros, jóvenes en la radio. Tú, Casas, Tena, Trecet...
Diego:
Trecet muy poco. Je, je, je, era..., ya de aquel tiempo era intolerante.
Maciste:
Y al final, en FM 2 todos nos enamoramos de Cristina Rosenvinge. ¿Qué piensas de la trayectoria que ha seguido esta chica?.
Diego:
Yo creo que el problema de esta chica es que no ha sabido venderse bien. Pero vamos, sigo teniéndole mucho cariño. Cuando la veo recordamos aquel programa. Por ejemplo, yo la había mandado entrevistar a Leonard Cohen y para ella era como un peñazo ir a ver a un señor tan mayor y ahora es uno de los recuerdos más emocionantes que guarda de FM2. Cristina estaba en una época de paro musical, en el ínterin apareció el Hago chass, Eurovisión y se le creó una imágen de chica feliz... Y no era así. Era más bien una chica triste, atormentada y no llegó a integrarse bien en el equipo. Pero lo que concluí de su paso por FM2 es que este país tiene una carencia o fascinación por las rubias nórdicas que supera todo lo superable. Je je je.


RECOMENDACION FINAL DEL CHEF
Maciste:
Cual sería para ti el pop indispensable para aderezar un guateque siglo XXI.
Diego:
El soul. No hay música que de más rendimiento que el soul. Tanto en la versión salvaje de los Estados Unidos como en la versión más sofisticada del Norte, de Chicago o de Detroit. La elegancia, las voces, los conflictos eternos que están en esas canciones. Yo siempre apostaría por el soul como la música que ha aguantado mejor el paso del tiempo.

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