18 mayo 2007

GRAN SEMANA DE LA LIQUIDACION EN VIDEOCLUB MONGO

5. JOSE MOJICA MA
RINS (1929- )
Pintoresco Mojica Marins. Su biografía es tan jugosa que a pesar de que el grueso de su carrera cinematográfica nos decepcione e irrite desde que abandonó su gran creación (Zé do Caixao), hay algo que siempre nos resultará atractivo: su personalidad, por encima de todo, su personalidad.
A los tres años fue secuestrado por unos gitanos, a los siete presenció un caso de resurrección (más bien, de catalepsia, pero sus efectos visuales y más en la mente de un niño debieron de ser los mismos). A los 10 ya le habían regalado una cámara en super 8 y fue expulsado de la escuela católica y sometido a diversos tratamientos psiquiátricos al descubrirse qué tipo de cortos realizaba: curiosas historias en las que invertía el sistema moral ortodoxo, en donde los buenos eran perniciosos y los malos los grandes heroes. En plena adolescencia disponía de su propio estudio ubicado en un gallinero, teniendo una vez que parar el rodaje de alguna película amateur al fallecer tres de sus protagonistas femeninas principales en extrañas circunstancias. Se cuenta que fue el primer director brasileiro que filmó una escena de zoofilia. Que estuvo en la cárcel, que fundó su propia escuela de cine, su propia iglesia, que tuvo veintitres hijos con siete mujeres distintas... En Brasil es muy controvertido. Ni siquiera en esto del terror podríamos sacarle equivalencias a nuestros Chicho Ibañez Serrador o Paul Naschy. Y es que pese a ser los españoles mucho mejores directores que él y gozar de un ego subido, tanta leyenda vital del paulista los deja empequeñecidos por completo.
Es una lástima que Mojica Marins se cansase pronto de su personaje Zé de Caixao, pues a partir de entonces su cine fue cada vez peor, yendo de lo execrable a lo inmundo en una caída en picado que lo emparentarían con el peor D'amato en Italia, o el peor Cardona jr. en Mexico, o el peor Iquino en España.
La trilogía del enterrador ateo sigue siendo modélica, a pesar de sus múltiples defectos. En la década de los setenta se deja embaucar por las nuevas corrientes juveniles y filosófico-teológicas (llámense el hippysmo, Berkeley o el Concilio Vaticano II), por el mayor aperturismo en el tema de la liberación sexual y ahí Mojica no sólo es que pierda interés, es que es terriblemente malo.
El lote de cuatro videos lo conforman las siguientes películas:

Esta noite encarnarei no teu cadaver (1967)
La segunda aparición de Zé tras A meia noite levarei a sua alma (1.964) empieza donde acabó la anterior. El enterrador sigue vivo y con deseos de prolongar su estirpe como único medio de alcanzar la inmortalidad. Esto sólo lo logrará fecundando a una mujer perfecta, que no crea ni en Dios ni en el Diablo, como él. Se incorpora un personaje que no estaba en la anterior, un ayudante retrasado y con extraña joroba en forma cúbica (posiblemente un tiesto empotrado en la espalda). Hay abundancia de bichos (arañas peludas, culebras y demás alimañas repulsivas), pozos truculentos, mozas desaparecidas y secuencias memorables: como las de las manos que surgen de debajo de la tierra del camposanto y que introducen a Zé en el mismo infierno. Infierno que se nos muestra en todo su esplendor pop, en colores alucinantes y muy parecido a una Roma cesárea con incrustaciones psicodélicas. Otros detalles sutiles permanecen silenciados por sus adoradores, como la alusión discreta a la paidofilia del enterrador en la breve escena junto al niño con el que se pone a jugar. Y diría que hasta es autoparódico el instante en que declara altisonante (como suele) a las chicas asustadas aquello de : Non gosto de dramas (cuando era él mismo el rey del horror dramma). Baste con decir que acaba la película con su supuesta muerte en el pantano acompañándose de un fondo musical del Ave Maria de Gounod mientras presencian el hecho curitas que entornan sus ojos al cielo, en un imprevisto cine de estampita que ni siquiera se había visto así, tan desmadrado, en los productos marca Cifesa.

Finis Hominis (1971)
Y con lo anterior empalmaríamos aquí, en esta que es una de las más horrendas películas de su realizador y del cine mundial, en general. Cuenta- muy mal- la historia de un hombre que es (o se siente) un profeta de la paz (el propio Mojica), que se pasea durante los quince primeros minutos desnudo por la vida y que, viendo los resultados de histerismo entre la gente, decide crearse una indumentaria de fakir glam, o de árabe a medio camino entre Sandokan y Kuldip. Sus acciones bondadosas provocan milagros muy a la Cristo (en realidad es una burda contemporaneización del super heroe del Nuevo Testamento en plena era hippy). Sin duda, uno de los momentos más descacharrantes de esta mierda es la secuencia de su encuentro con una pandilla de melenudos, adictos al amor libre (pansexualidad que confunden con el harén, claro). La aparición del Finis Hominis terminará por desenmascarar su poco altruista filosofía de vida cuando el enviado saca de cofre y les reparte un puñado de monedas. Los otros como fieras se pondrán a adorar al dios dinero en lo que es una transposición repelente (en tanto que moralista y conservadora) del episodio bíblico del Becerro de Oro.
El final, como de costumbre, es altisonante. Puede leerse un rótulo sobreimpresionado que dice "Si existe: hay una razón para existir", mientras tanto el profeta ingresa en un sanatorio para enfermedades nerviosas. Es considerado un peligro social. Muchísimo peor que las memeces para niños del Verano Azul de Mercero y sus personajes esporádicos venidos del más allá (del cielo divino o del outer space).

A estranha h
ospedaría dos plazeres (1976)
Inconexa y aburrida hasta decir basta. De haber un argumento este sería las misteriosas peripecias de un grupo de turistas en un hotel. Mojica Marins no logra conseguir un mínimo tono concreto a lo que pretende contarnos, perdiéndose en un batiburrillo de imágenes aisladas entre sí que le confieren al acabado un caos penoso, juraría que nunca premeditado. Quedan retazos, como la macumba con mozas en deshabillé del principio, el incremento de erotismo explícito con respecto a sus cintas de los años sesenta y un supuesto intento de resucitar a Zé en el personaje que interpreta el propio director (con poderes para la hipnosis, uñas bastante largas...). ¿El resto?: truculencia gratuita, forzada, deshilvanada... Sin ángel (exterminador). Y, para rematar, de nuevo el Ave María como crescendo de la nada.


Perversión, o Estupro (1979)
Tiene un look de peli S que podría hasta tener su gracia. Pero gracia hace bien poca. Y es que a Mojica, que ya vivía en un estercolero de celuloide, cada vez se le veía más el plumero plagiario.
Si en los sesenta con su enterrador se permitió el lujo (para bien) de subvertir desde una personalidad potente los honorables logros del cine de la Hammer y el horror italiano pariendo su propio hombre del saco autóctono, a estas alturas de su carrera ya sólo le quedaba intentar subirse al carro de la pornografía sanguinolenta típica de un D'amato o Lamberto Bava pero sin estilo ninguno. Aqui hace de artista multifacético que en los actos amorosos con mujeres se transforma en un sádico arranca pezones (y que luego presenta convenientemente desinfectados y ornados en sus exposiciones privadas). El climax de la película es, sin lugar a dudas, uno de los más aberrantes de toda su filmografía: mientras hace el amor con una rubia con fondo musical del Je t'aime moi non plus las tornas cambian y el sádico será víctima de la hembra que con una navaja barbera le cercena el miembro en una agonía de minutos que permitirán a Mojica explayarse en su sempiterno numerito de gritos de ultratumba (detalle igualmente desaprovechado, pues podría haber terminado pegando alaridos de castrati). Lástima que el humor no estuviera presente allí y sí, suponemos, el reciente sucess d'escandale de Oshima, Ai no korrida.

2 comentarios:

el zurdo dijo...

No he visto nada de este señor pero en una revista que yo leía en mis quince años cumplidos, TERROR FANTASTIK, les encantaba hablar de él.

Frunobulax dijo...

Yo he visto sólo las de Zé do Caixao, alguna varias veces, y la verdad es que me gustan. Son únicas, o al menos yo nunca he visto nada parecido. Entre costumbrista, aterrador, filosófico y patético. Entre el impresionismo, lO litúrgico y lo lisérgico. A mí me molan.

Y las otras que comentas, al menos tal como lo haces, no tienen tan mala pinta... Mojica tiene usuario en Youtube, y tiene colgados varios trailers y escenas de sus películas más conocidas. Un aperitivo bastante clarificador de qué va todo esto.