23 mayo 2007

BOQUITAS PINTADAS RECUPERA A...


KATHERINE MANSFIELD

(De sus diarios. Partes correspondientes a los días finales del mes de mayo de 1919)

UN DIA BIEN EMPEZADO

30 MAYO - Para empezar, viene L.M. Le doy algunas órdenes. Le pido que hasta el lunes vigile a la criada. "Se amable con ella, ayúdala a hacer las camas, y explícale tan sólo cómo se tienen que hacer las cosas." Luego le doy minuciosamente instrucciones sobre su tarea. "Mándame a Ralph, la cocinera". Ralph viene. Hablo con ella de las comidas y le explico lo que tendrá que hacer. Trato de halagarla, de poner orden en su cabeza, haciéndole ver el lado bonito de las cosas, y espero haberla dejado con la sensación de su importancia, y de su dicha.

Subo a ver a Maud para darle los buenos días, y para decirle que espero se encuentre contenta aquí. "No se apure, comprendo muy bien que no pueda usted ponerse en seguida al corriente de nuestras costumbres...". He conseguido tranquilizarla. Sus ojos brillaban (es una niña). Ha dicho que en este lugar parece que está una en el campo, y que en la cuesta, al dejar el tranvía, los pájaros cantaban "que daba gusto oírles". Era muy reconfortante escuchar esto en vez de la frase corriente: "¡vaya cuesta la que hay que subir!". Estoy segura que la he dejado muy contenta. Después he bajado, y al dar los buenos días a mistress Moody le he dicho que iban a darle algunas flores para llevárselas. La buena mujer, mientras de rodillas en el suelo daba cera al piso, hablaba del hermoso día que estaba haciendo. ¡A los sesenta años, Dios la bendiga! He bromeado un poco con ella, y al cabo de un rato me he ido.

Ahora me he sentado al trabajo, y sube desde el barco en marcha una vibración sólida y agradable. ¡Ay si yo supiera dirigir siempre estas cuatro mujeres tan bien como ahora!. Tengo que aprender.

TRABAJO

31 MAYO- ¿Conseguiré algún día expresar el amor que siento hacia el trabajo, mi deseo de escribir mejor, mi anhelo ferviente de pulir mis obras? ¿Llegaré a saber expresar esta pasión que experimento? Esta pasión que ocupa en mi lugar de la religión, puesto que es mi religión; asi como el lugar de la compañía de los demás, porque yo he creado mis compañeros, el lugar de la vida, porque es la Vida. Tentada estoy de arrodillarme delante de mi trabajo, de postrarme, de quedarme en éxtasis ante la "idea" de la Creación. Tengo que ser más activa en la obra de mi Maestro.

¡Oh Dios mío! El cielo está lleno de sol, y el sol es como una música. El cielo se ha llenado de música que fluye en sus dos grandes rayos de luz. El viento pulsa el arpa de los árboles, desparrama chorritos de música; de las flores se escapan ligeras cadencias, trinos menudos. La forma de cada flor parece un sonido. Mis manos se abren como cinco pétalos. ¡Alabado sea El! ¡Alabado sea! No, estoy rendida, deslumbrada; es demasiado para mí.

Una mosca se ha posado equivocadamente en la copa suave de una flor de magnolia. En otro tiempo Elías fue subido al cielo en un carro de fuego. Pero cuando hace este tiempo divino, y tengo completa libertad de ponerme al trabajo, un viaje de esta índole no me atrae.



(El Diario de Katherine Mansfield es uno de los textos más singulares de este siglo. Fusión perfecta entre vida y literatura, recoge las reflexiones, apuntes y confesiones de la escritora entre 1914 y 1922, los años de máxima actividad y desarrollo pleno de su obra. Contemporánea de los grandes renovadores de la narrativa moderna, K. Mansfield, a partir de la anécdota personal e íntima, comunica y nos comunica con las verdades inmutables de la naturaleza humana.
Vrginia Woolf, recordando a la autora, señaló que: "En todas las páginas del Diario, a pesar de ser instintivas, rápidas, su actitud hacia su obra es admirable, sana, cáustica y austera").

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