22 mayo 2007

ALBUM DE CROMOS JAMONCITAS FIFTIES

Cromo nº 15: SUSAN KO
HNER (1936- )
Me parece entrañable empezar el cromo con un texto sobre la estupenda Susan que aparecía en un número de finales de los cincuenta en la revista femenina SISSI:

Nombre: Susan Kohner Tovar
Nacionalidad: Americana
Peso: 51 kg.
Altura: 1'65 m
Dirección: 20th Century Fox
10291 West Pico Blvd. Los Angeles
California (U.S.A.)

Mini Biografía: Nació en Los Angeles, el 11 de noviembre de 1936 y es hija de la famosa actriz Lupita Tovar y de un agente artístico de Hollywood llamado Paul Kohner. De niña estudió en la Westlake School de Los Angeles, en la que destacó por su afición a la literatura, escribiendo a la edad de diez años una especie de biografía suya que tituló: La historia de mi vida.
En 1.954 gana una puntuación de honor y fue calificada como estudiante "A". Cuando abandonó la Westlake se trasladó a California para estudiar Arte Dramático, aunque no abandonó nunca sus aficiones literarias y siguió escribiendo cuentos y novelas cortas, que publicaba en diversas revistas del país. Trabajó en Nueva York, junto al malogrado Tyrone Power, en la obra teatral "A quiet place" e inmediatamente la contrató la Universal, para la que también había trabajado su madre, y debutó en el Séptimo Arte con un corto papel en la película "Regreso del infierno", a la que siguieron "Imitación a la vida", "El gran pescador" y "La historia de Gene Krupa".

Susan en nuestro país será recordada por su papel inolvidable de Sarah Jane, la mestiza de Imitación a la vida, melodrama ejemplar de Sirk (su canto del cisne) y que es motivo de culto hasta por la crítica exigente, incluso esa que suele pasar de largo ante el género del melodrama, el denostado weepie. Allí la actriz daba una interpretación llena de matices, que gracias a la pericia de su director pudo sofocar los peligros de un arquetipo, peligros en los que podría haber caído cualquier actriz sin sensibilidad, estropeándolo. Y es que esa Sarah Jane no es una orgullosa, una niña tonta y caprichosa, acomplejada por su impureza de sangre sin más. O por lo menos no es sólo eso. Y, desde luego, no es sólo asi como quiso Sirk que la viésemos. Es evidente que Sarah Jane no quiere ser blanca porque piense que el color blanco es más bonito que el negro, sino porque sabe que la vida es mucho más agradable si se es blanco.
¿Recordais la película?. Un día llueve, cuando todavía Sarah Jane es niña, y su madre (Juanita Moore, la criada negra de Lana Turner), le lleva unas chanclas al colegio. Sarah Jane había hecho creer que era blanca cuando de repente aparece su madre poniendo su supuesta verdad en evidencia. Eso la niña no lo olvidará jamás. La madre nunca entenderá porqué Sarah Jane quiere ser blanca, eso para los de su raza es un pecado. Lo más terrible de la escena previa a la muerte de Juanita Moore es que cuanto más cruel y despiadada es Sarah Jane con ella, más patética y lamentable es ésta. Lo brutal es poseer a la hija porque la quiere. Y Sarah Jane se defiende contra el terrorismo maternal, contra el terrorismo del mundo. En el entierro de la pesada señora lloramos todos: más que por su desaparición (que para cualquiera resultaría hasta un alivio), por la imposibilidad de que el mundo cambie.
En estos matices radica la grandeza de Sirk. Que luego mariquitas ñoñas como Todd Haynes (Lejos del cielo.2002) tratasen inutilmente de reivindicarle a través del mal plagio es algo que no debería afectarnos a los espectadores veteranos. Sabemos que no hacen falta obviedades, ni desnudos, ni mucho menos actores y estéticas televisivas para conseguir atraer a un público sensible que, curiosamente, se verá distanciado de las audacias de su posible remake.
La Kohner era casi una novata y redondeó el papel: altiva, déspota, pero tambien profundamente humana, desgarrada incluso. Era además muy carnal, nada cursi si la comparamos con su compañera Sandra Dee, ni remilgada como Natalie Wood. Andaba siempre con un pie en la mala vida. Era carne de cabaret. Toda una revelación. La nominaron para el Oscar, pero ese año lo ganó Shelley Winters por El Diario de Ana Frank (un recuerdo a Millie Perkins, por cierto).
Era una belleza especial, de cara alargada, de imponentes dientes, casi caballuna. Me viene a la cabeza una fotografía de una actriz que nunca fue rival de la mamá de la Kohner, Dolores del Rio (porque Dolores era una número uno absoluta), pues era una foto de Dolores del Río, años veinte, de perfil... contra el perfil de un equino hermoso en bronce, en lucha de sublimidades. Anteriormente Susan había sido una presencia muy grata, pero casi un adorno, en películas del oeste o de guerra que la desperdiciaban por naturaleza (en tanto que géneros viriles). Tambien tuvo su pequeño mini mito cuando intentaron edificarle una pareja ideal con el blandito Sal Mineo, provisto como ella de las suficientes impurezas para parecer un verdadero wasp (Dino, The Gene Krupa story). En el primer título, tan inolvidable como dificil de ver en la actualidad, Susan detentó el honor de ser la primera chica que besó al pretty face. Haría más por el, lo regeneraría pues Dino había salido del reformatorio nada reformado. Ella era también una bichita rara en su entorno, debía ser la única del reparto juvenil que llevaba gafas de pasta negra, pues su labor en el instituto era el de bibliotecaria. Sin embargo esto no le impidió tomar la iniciativa a la hora de dar el primer paso del beso (y es que no por rebelde se tiene que ser un pichabrava, ni por ordenar libros, una pavisosa). El efecto de una Kohner ya sin lentes y con aquella media melena remitía indefectiblemente a la Natalie Wood del filme de Nicholas Ray. Con lo cual, sirvió de guiño cómplice para los fans más salidos de Rebelde que verían asi materializado de alguna manera el sueño húmedo de que aquel trío podría haber sido factible ( por descontado que poner a un imitador blondo del difunto para comerle la boca a Mineo hubiese sido una locura total).
Tras estas menudencias (por las que algunos suspiramos) a la Kohner le quedaría, para su fortuna, su Sarah Jane. Ni siquiera un intento de personaje maduro en la bestselleriana Los jóvenes canibales (1960) se le puede considerar como continuador del que le regaló Sirk (en aquel vehículo para el matrimonio feliz Robert Wagner-Natalie Wood, Susan era un elemento negativo, perturbador pero ya más esteriotipado). Y sin apartarse un ápice de la moda de los superventas, cambió de registro para ser paciente y sumisa hasta extremos enfermizos en la soporífera By love possessed (1961. John Sturges) que la presentaba como la prometida más improbable de un George Hamilton que no le hacía ni caso. En realidad el jovenzuelo era un típico millonario desganado que en cambio bebía los vientos por una mujercita demasiado ligera de cascos (¡Yvonne Craig!) y que terminaba acusándolo injustamente de violación. Típico embolado de un director como Logan capaz de hacer grandes películas como de hacer auténticos bodrios. Y ésta entraba en la segunda categoria: no había por donde cogerla. El guión era pura basura. Las osadías de rigor, típicas del más reciente Preminger se extendían a unos diálogos mediocres donde abundaban vocablos del estilo "puta", "sexo", "violado", "borracha" o "psicoanalista". Por no faltar no faltaba ¡Lana Turner, la protagonista!, también millonaria y también hastiada de su status de esposa abandonada por un marido demasiado preocupado por su profesión.
Con el suicidio final de la Kohner quedó establecido que la actriz también podía bordar las "tontas del culo", por emplear un argot consecuente a tamaña haroldrobbinsianada.
Su carrera no se prolongaría más allá de principios de los años sesenta. Su último filme parecía haberlo gafado un pájaro de mal agüero, pues fue un desastre total: el Freud de John Huston (ella era la señora del psicoanalista más famoso del mundo). Casó muy bien y se retiró definitivamente para cuidar de la familia.
Hay quienes dicen que la chica no consiguió emular en trayectoria a su madre Lupita Tovar, cuanto menos pudo trascender lo justo para alcanzar la inmortalidad sin eternizarse en papeles de chamaca como aquella. Le bastó su mestiza, claro.

3 comentarios:

el zurdo dijo...

Su mestiza es uno de los personajes de mal rollo que más se me han quedado grabados en una película anterior a los años 60.

maciste II dijo...

A mi la madre que la parió.

filomeno2006 dijo...

Dolores del Río, una Orquídea llena de Glamour......