08 febrero 2007

ODIOS VISCERALES

Diccionario bilioso del pop español


C

CAFE QUIJANO
Los tres hermanos Quijano se dieron a conocer a mediados de los noventa con un estilo bochornoso que combinaba rock de no sé donde con rumba del Bierzo junto a ritmillos latinos típicos de Emporio Stefan. Toda esta verguenza empezó en León, cuando se graban una maquetita con seudo canciones, la envían a la Warner y estos los fichan de inmediato. Así de fácil, asi de sencillo. A la gente le encantó su rollo mestizo, una cosa amorfa y ridícula que cuando los veías causaban sonrojo. Esas maneras de vestir (qué guardapolvos, joder, ni el Kid Creole), ese vocalista tan carismático, ese éxito ininterrumpido de Nada de ná, de La Lola, de la Taberna del Buda... ese tercermundismo que exudan los tres bizarros que en los sesenta como mucho serían el Latin Combo de lo ye yé. Y pensar que Victor Coyote trató de enaltecer el rollo mestizo desde coordenadas más que valiosas (por no hablar de la pretenciosidad plomiza del Auserón Perruno) y que al final, vaya a triunfar en los Grammys y en las tiendas y en los hogares españoles la típica muestra racial de tasca y chiringuito. País...

EL CANTO DEL LOCO
Dentro del panorama desolador que son los superventas (algo que ya no se sabe muy bien lo que es, con tanto Mp3, tanta piratería y tanto desinterés paulatino por la música, incluso la que es bazofia pura) los del Canto del Loco vienen a aportar el toque racarraca que la juventud necesita para poder sentirse inconformista a la manera clásica. Esto es, sin los ripiados raperos ni la pirula bakaladera. Digamos que el Canto del Loco es el punk visto por la Sgae, o piji punk. Pero, al contrario de los Hombres G (sus equivalentes ochenteros, pero en menos yeyé) aquí no se abusa de baladitas memas para las pibitas (el público masculino del Canto es considerable). Estos apuestan por una locura muy calculada, que es pura pose grimosa de dos que en realidad estudiaron para actores. Pero como vieron que su destino iban a ser las teleseries de al salir de clase, optaron por el camino rápido del éxito Amigo, profundamente Amigo. Gente ya mayor cantando, vistiendo y posando como si fueran quinceañeros. Dan asquito sólo de pensar en sus actitudes absurdas, compartiendo en promociones los bancos de los parques de sus fans, mientras sacan discos carísimos y deuvedeses con alarma y haciendo videos convencionales con tipas superbuenas y el Dani poniendo mohines de un Actor's studio de extrarradio. Lo único a su favor que les encuentro es el haber titulado a su último disco Zapatillas. La portada es fantástica, ultrafetichista. Confieso que en estado de etílico subido honraría a esas zapas si supiera que pertenecían al tal Dani. Son muy follables. Para un polvo rápido de suelas, huecos y cordones, vale. Pero nada más.

COMPLICES
El tal Teo Cardalda fue una luminaria del pop gallego de principios de los ochenta. Junto a Germán Coppini y Golpes Bajos alcanzó su cénit. Las diferentes reintreés de los Golpes fueron de un patetismo lindante en el horror extremo, aunque tengamos en cuenta que a esas alturas de la película tanto el ex punki como el actual calzonazos estaban ya más quemados que el Alex de la Iglesia reuniéndose con el Segura para hacer un remake de El Ete y el Oto.
El caso Cardalda es de los más grimosos que uno se pueda encontrar, pues he ahí un tipo completamente arruinado por un matrimonio lamentable. Te casaste, la cagaste dicen allí. Pues eso. Hay otros ejemplos parecidos, véase Sergio y Estibaliz o Las Amistades Peligrosas. Pero entre estas tres parejas, yo creo que Teo era el componente masculino con más talento pop. Es innegable que poseía en su tiempo un instinto melódico espléndido. Su colaboración incluso con Fernando Márquez en el fallido Pop Decó es buena muestra de material perfectamente valido pero fuera de lugar y de tiempo.
Lo que fue su carrera con esa señora prepotente y marimandona ya no hay por donde cogerlo. Aún asi, gustaron mucho. Hoy ya nadie se acuerda de ellos.

D

DAVID BISBAL
De toda la generación OT él fue el más popular. Va cuesta abajo el rizitos, pero es que es muy dificil mantenerse en el estrellato lanzando siempre las mismas zancadas sobre un escenario, girando como una peonza hasta la nausea, o gritando en diferentes modulaciones sin ton ni son. Lo único bonito de él era su pasado, de orquesta por los pueblos (aún así en honestidad le gana Sergio Dalma, que se lo curró más y por eso el éxito le pilló más mayor). El de Alicante es una marioneta muy dócil y le parece todo maravilloso, aunque los que lo manipulen insistan en que saque más discos iguales, repetitivos, directos al Grammy latino, o sea al tercer mundo y sus mafias de Miami. Allá él. En diez años ya nadie se acordará de sus rizos ni de su risa estúpida ni de su buen rollo de artista de los pinrreles al cabezón. Porque para entonces ya habrá otro que salte más alto, grite más insólito y sea más jóven, qué coño.
Ahora bien, que a los hipersensibles que leen este blog no les sorprendan estos cantantes histriónicos e hiperactivos. Siempre los hubo. Mismo en España, en los sesenta Francisco Heredero, Raphael (¡qué gran voz!) e imitadores (Jorge Teijón, Paco Ruano, Santy, Tony) hicieron muchos bolos (sin tanto apoyo mediático que el Bisbi) a base de cantar exageradísimo (y aquellos por lo menos hacían pop, que lo que es este...). Yo lo veo más como una reencarnación del Niño de Murcia. Pena que no le guste el twist...


continuará

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