15 febrero 2007

FANTASIAS ANIMADAS DE AYER Y DE HOY (4)

KAREL ZEMAN (1910 - 1989)



La bien merecida fama de la que goza la industria de animación tanto del Zagreb (en Yugoslavia) como la
de Praga (en Checoslovaquia) no está en consonancia con la propia difusión de sus obras, más allá de un par de autores básicos (principalmente Jiri Trnka y Jiri Bedka). En mi infancia pasaban de vez en cuando sus dibujos animados por televisión. Reconozco que sus trazos excesivos, angulosos, expresionistas (amén de su sentido del humor) no conseguían atraparme. Estaba ensimismado yo con Disney, y si me apuras, con las leyes del nonsense de Tex Avery como para sentirme identificado con un puñado de criaturas frías como el frío hielo. Idiota de mi, pues muchos de aquellos dibujantes, sobre todo de posguerra, seguían las enseñanzas del mago de Burbank, miraban constantemente al cine de Hollywood en sus parodias de géneros, amén de que (y esto me interesaría en mi adolescencia más combativa) como ex disidentes stalinistas buscaban una libertad de expresión artística que antes no tenían (antes, claro, de la muerte del ogro ruso).
Karel Zeman sigue estando muy olvidado hoy en día. Apenas se reedita su obra en DVD. A las nuevas generaciones, educadas en el burdo y plagiario concepto del espectáculo de Sp
ielberg y sucedáneos, aunque consiguieras ponerles delante las obras maestras del checo, íban a decirte que no las entienden, que están envejecidas o simplemente que son ridículas. Es natural, han pasado muchos años, la sensibilidad ya es otra (en principio creo que los chavales de hoy en día están más embrutecidos, consecuencia del despliegue abasallante de tecnología tan sofisticada como nefasta para agudizar la imaginación). Y aun así pienso que si a un crio de cinco años se le empezase a educar con este tipo de arte audiovisual, en el que cabría Zeman y también Harryhausen o Trnka, lo acogería muy favorablemente. El resto, una suerte que ya estaría echada.
Zeman se educó profesionalmente en Francia. Estudió en una escuela de arte publicitario y al graduarse consiguió un puesto en un estudio encargado de realizar anuncios en Marsella. Su primer filme de animación fue una anuncio de sopas. Al volver a mediados de los años cuarenta a la República Checa traba contacto con gentes relacionadas con el cine. Por ejemplo, al l
uego oscarizado Elmar Clos le enseñó su trabajo. De inmediato le vino un contrato con un estudio de animación y sus colaboraciones con otros compañeros que ya se estaban abriendo camino en ese terreno fascinante. En especial con Hermína Týrlová, con quien adaptará un cuento popular muy conocido por allí sobre una hormiga llamada Ferda. Su unión trajo los primeros reconocimientos mundiales en 1.946 cuando su Sueño navideño resultó ganador de un Premio en el Festival de Cannes como mejor Filme de Animación de ese año.
A partir de ahí, Zeman busca su propia identidad tanteando varios proyectos en solitario.
De todos, se quedará en los siguientes tres años con el desarrollo de su personaje Prokouk. Desconozco la tipología de este individuo, pero a decir de los críticos eran unos cortometrajes de tono humorístico en los que el tal Prokouk era sometido a diferentes pruebas y oficios, siempre en busca de una comicidad dependiente de los gags visuales. El tono de humor será una de las constantes del cine posterior de Zeman, el de sus largometrajes fantásticos y también la parte más débil de su gran labor como narrador de ilusiones.
En 1949 llega su primera gran obra maestra, Inspirace. Una fantasía de diez minutos de duración en la que el protagonista, que es un artesano que trabaja con el cristal (fabrica figuritas como el propio Zeman), se halla en su estudio falto de inspiración. Entonces repara en la ventana que tiene frente a él. Es un día lluvioso, se abstrae con los pequeños detalles del exterior. En especial en una gota de rocío que se desliza sobre la hoja de un árbol. Ahí empieza la maravilla. La gota cae en un mar de ensueño. De ahi nos lleva Zeman a sus profundidades, vemos una ostra que respira formando burbujas, estas a su vez devienen perlas que al salir al exterior se transformarán en una flor. Gracias a sus simpares formas no es nada imposible que esa flor termine metamorfoseada en una bailarina de cristal que patina en un mar sin hielo. De otra gota de rocío nacerá un clown que la buscará en la danza, pero la suite no es un pas de deux y el desdichado no puede más que aspirar a la soledad de los de su condición. Busca la felicidad en un mundo de inenarrable belleza, en el que caben los caballitos que arrastran el carro de un pequeño soldado. Pero el clown no consigue más que volver a transformarse en flor deshojada en el interior de una gota de rocío. El cristalero ha hallado finalmente la inspiración y acariciando el molde empieza a crear su miniatura. Sencillamente extraordinario, de una fragilidad y de una belleza que nunca cae en lo ridículo ni en lo cursi. Es un cortometraje extraño, pues no recurre a la aventura ni a la obra de su admirado Julio Verne. Pero de todas maneras, hay una constante que le acompañará por los restos: su fascinación por el mundo submarino.
En 1955 filma su primer largometraje importante: Cesta do praveku, un viaje a la prehistoria en el que ya empieza a combinar imágen real con animación en un estilo que le ap
roxima a Harryhausen pero con un enfoque ya abiertamente para consumo infantil. Lo protagonizaban un grupo de niños que visitan un museo de Historia Natural y quedan tan entusiasmados con los animalejos que allí ven que deciden emprender una aventura en el tiempo con el único medio de locomoción de un barquichuelo. Encontrarán la tierra fantástica y los habitantes que la pueblan, siendo digno de mención el duelo a muerte de los dos saurios y el desfile de insectos y anfibios que se cruzan en su camino.
La imaginación de Julio Verne unida a la de Zeman quintaesencian una estupenda película llamada Vynalez Zkázy (1958). De nuevo los mejores momentos corresponden a las escenas submarinas en donde el Capitán Nemo cobrará preponderancia de inquilino. O el instante del ataque del pulpo gigante, animal siempre agradecido en sus intervenciones en el cine de ciencia ficción. Es fundamental destacar que los decorados que crea parten de referencias pictóricas extraordinarias, que bien pueden hallarse en la gran tradición de ilustradores victorianos o del propio Gustavo Doré. Se hacen más que evidentes estas influencias en su acercamiento a la figura del Barón Munchhausen y que él tituló Baron Prásil (1961), una auténtica obra maestra que incluye partes alucinantes y estilizadas como las del Viaje a la Luna y, sobre todo, la fantasía arábiga en la que experimenta con el color y los contornos, acogiéndose además a la extravaganza más elemental de las danzas morunas o las luchas a cimitarra. En cuanto al tono cómico bufo es la parte que dañaría más el resultado final. Y lo que perjudicaría demasiado a su posterior Le dirigeable volé (1967), en la que retorna al universo Verne del capitán Nemo, de los viajes en globo y de los protagonistas infantiles. Como película para críos funciona a la perfección, el adulto debe reconocer que el producto es además impecable, que toman mayor protagonismo los dibujos animados en color y que las maquetas de animales son sustituidas en alguna ocasión por documentales reales del mundo animal.
Se hace perentorio recuperar la labor de este genio de la animación. Ignorarlo es un error y un dolor si uno se considera fan de la ciencia ficción y la fantasía. Fue un ser tocado por la inspiración, un cruce contemporáneo entre los Hermanos Grimm y el nunca lo suficientemente pontificado Verne de nuestros sueños de la niñez.

- Otros filmes de Zeman:


* Na komete (1970)
* Zkrocený démon (1974)
* Morský sultan (1974)

* Carodejuv ucen (1977)

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