14 febrero 2007

FANTASIAS ANIMADAS DE AYER Y DE HOY (3)

LEN LYE
(1901 - 1980)



Cuando el neozelandés Len Lye llegó a Londres en 1.926, los críticos juzgaron su arte como extravagante y profundamente exótico. Que es como decir que estos ilustres no entendían en absoluto la personalista visión que de la creación poseía este hombre. Su paso por el cine formaba parte de un todo que abarcaría otros campos como la pintura, la escultura y la literatura. Su modernismo explícito no le impedía aportar un sentido nuevo a lo que hacía luego en su trabajo con el color, las formas y el movimiento.
La formación del artista es admirable si tenemos en cuenta sus orígenes pobres. Tr
átase de un autodidacta que aprendió a golpe de libros en sus visitas a las bibliotecas públicas. Ese pasado obrero lo alejaba de la élite intelectual londinense pero le confirió um aspecto favorable para su integración posterior en el círculo documentalista del gran John Grierson (hombre comprometido con la realidad social británica). Además, el exotismo que le achacaban podía entenderse facilmente al conocer su faceta de viajero por Australia y Samoa. El haber recogido sus usos y costumbres le convirtieron en un especialista en el arte indígena. Será en esos primeros años cuando Lye vaya definiendo un estilo propio que bebe de diferentes fuentes, a cual más original y en el que lo intuitivo será preponderante.
Cuando en Londres la Film Society le subvenciona una película de dibujos animados surge Tusalava (1.929), un corto que maravillará a Grierson por su sencillez y economía de medios (basicamente pintaba sobre fotogramas) y que Len definiría como "los principios de la vida orgánica". Bajo el padrinazgo del padre del documentalismo británico aparecerá en 1.935 su célebre Kaleidoscope, un
a película directa en la que utilizará por primera vez clichés y que ante todo es un prodigio de sincronía (imágenes + música), utilizando ya sonidos afrocubanos envolventes, sensuales y exquisitos (Don Barreto y orquesta aquí, pero además los Lecuona Cuban Boys participaron de su loco pentagrama cromático en otra ocasión). Para su explotación comercial tanto esta película como muchas otras fueron utilizadas como spots para compañías comerciales de diferente índole. Rainbow dance (1936) es una coreografía a cargo del bailarín Rupert Doone sobre fondos estilizados en la que se combinan acción real y dibujos animados. Aunque se rodó en blanco y negro en el laboratorio al final se añadió su muy personal Gasparcolor (digamos, una marca de la casa). Al año siguiente filma Trade Tatoo, todo un tratado modernista a cuenta de los trabajadores de la Compañía de Correos. Un nuevo antecedente del videoclip al que Lye añadiría palabras e imágenes reales, abstracción cromática y fragmentos de documentales ajenos. Birth of a robot (1937) es una película Fantasía Mongo en toda regla. Patrocinada por la compañía Shell Oil, la protagonizaban muñecos sobre fondos de colores vivaces. Narraba una historia futurista en la que en un mundo surreal una lluvia de aceite hacía renacer coches y criaturas mecánicas. En especial, un robot que adquiría perspectivas megalómanas, típicas de un dominador del universo. Acabará la década con un extraordinario ejercicio de estilo titulado Free Radicals (1.939) cuya negrura de fondos entra en consonancia con una música percusiva africana en honor de la tribu Bagirmi y una técnica insólita basada en las salpicaduras de rasguños blancos y zigzagueantes. Para su confección debió utilizar diversas herramientas, desde hojas de sierras a puntas de flechas.
Tras la Segunda Guerra Mundial e
l artista emigra a los Estados Unidos. Fueron unos años algo yermos (hasta mediados de los cincuenta) que pasa en dique seco, por lo menos en el terreno cinematográfico, debido sobre todo al desinterés de la industria americana por su trabajo. Esto no fue óbice para que su influencia en otros autores fuese más que clara (repasemos sino las delicias de un Norman McLaren, por ejemplo, genio canadiense con el que trabajó unos años en el laboratorio Grierson).
De 1952 es Color Cry en la que util
izó el rayograma, se extendieron películas de 16 mm en una habitación oscura, se las cubrió con clichés, gel de colores y objetos variopintos y finalmente se expusieron. El aderezo musical era irreprochable: el increible músico Sonny Terry llorando con su voz y armónica. Para otro músico de jazz, el guitarrista Tal Farlow, había creado lineas geométricas (en vertical) durante los años cincuenta. En su momento dejó el proyecto a medio hacer, pero cuando lo retomó en 1980 era demasiado tarde. Su muerte le sobrevino en este cometido, el cual acabaría rematando su ayudante Steve Jones.
Finalmente, es necesario mencio
nar Particles in space (1957) en tanto que retomaba las ideas de Free radicals en lo que respecta a la experimentacion con las rayas vibrantes, que en esta llegaban a dispararse, a palpitar, a centellear cual partículas en el espacio. Y todo, con un fondo musical de obsesiva percusión.
Definir en una palabra, incluso en una frase el arte de este primitivo es muy difícil. Sólo teniendo presente una retrospectiva de su obra completa se podría intentar y, aún así, es más que seguro que no hubiéramos acertado de pleno. Personalmente aunque prefiera a McLaren por su variedad más accesible, admiro la faceta obrera de Lye (una suerte de compromiso con los desfavorecidos que le acercarían a la izquiera laborista de alguna manera, pero sobre todo a la conciencia de clase en tanto que deudora con su orígenes humildes) y por otra parte, su incorporación reivindicativa de la cultura exótica en momentos en los que las élites nacionalistas se desinteresaban por completo de lo foráneo.

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