09 febrero 2007

ESTUDIA CON LAS CHULETAS de Boquitas Pintadas

esta vez nuestra comp
añera esta chuleteando unos textos bien bonitos sobre una revista ilustrada que marcó época y que junto a británicas de la catadura de Tatler o The Sketch entrarían dentro de sus gustos más personales en materia de coleccionismo impreso.

LOS ILUSTRADORES MI
TICOS DE LA NO MENOS MITICA REVISTA THE LADIES' HOME JOURNAL

Una de las publicaciones más atractivas de los USA con el aliciente de contar con más de un siglo de experiencia en el dificil arte del papel impre
so. Gracias al especial atractivo de sus portadas, Eduard Bok, su más famoso director, llegó a superar el millón de ejemplares vendidos en 1.903. Utilizando el mejor plantel de diseñadores- directores de arte- ilustradores de momento y revolucionando el mundo de la imágen, con una curiosa manía: el cambio sistemático de logotipo.
Fotógrafos como Man R
ay, Richard Avedon o Martin Munkacsi pusieron su grano de arena en la historia del JOURNAL. Kale Greenway ilustró sus relatos, pero fueron los portadistas los que lograron su vertiginosa ascensión en el ranking de ventas.
Cuando el gran JOHN SINGER SARGENT (pintor anti impresionista de origen estadounidense y que se especializó en el retrato elegante) realizó una portada con el retrato de Ethel arrymore, la tirada se agotó rápidamente (1.904). Bok tuvo una genial idea: vender una edición de portadas, esta vez sin revista. El asunto funcionó y así se podía comprar una portada del Journal por 10 centavos de dolar y hacer con ella un bonito cuadro para el cuarto de estar.
El Journal consiguió acaparar una buena "cuadra" de artistas pagand
o sus trabajos con generosidad. Maxfield Parrish con una portada llamada "Air Castles" (1.904) puso el lisón en los 1.000 dólares y fue el primero en conseguir no ceder la propiedad del original. Por aquellos años Frank S. Guild realizó una portada con un conejo blanco miando embelesado al lector. Según Milton Glaser, es lo mejor que vio nunca salir de la primera página de una revista.
Tras Parrish, vinieron gentes como Fisher (años 10), con dibujos que respiraban cierto morbo; Cook, Dale o Brett (¡y el mismísimo Gustav Klimt!), que hicieron las delicias de la mujer americana.
En los años 20, llegó el famosísimo Norman Rockwell y, sobre todo, Al Parker que acaparó durante 7 años seguidos todos los premios de ilustración importantes con sus famosas "madre- hija", en un canto a la heroica mujer del soldado americano, emocionando a un público sensibilizado por los desastres de la 2ª guerra mundial.

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