21 enero 2007

SEMANA ESPECIAL FAUNA DE WC

Mis memorias del retrete (y 7)


GALERIA DE PERPETUAS (bis)

* Los delincuentes sexuales

La Carla: Pederasta malísimo (está amargado) y, al parecer, poco dotado. En mi mentalidad infantil lo veía siempre como un perturbado que no dudaría un segundo en secuestrarme y llevarme a su guarida para allí descuartizarme y comerme a trozitos. La verdad de la Carla no la conozco plenamente pero su imágen fue esa durante los años que me acosó en su coche cuando yo salía del instituto nocturno. Fisicamente era algo siniestro, se parecía algo- en mayor- al cantante yeyé sixties Francisco, salvo que La Carla en modo alguno seguía el lema de su gran canción: Jóven , eres muy jóven. Piensa en jugar. La Carla me quería y yo lo rechazaba con escapadas en las que daba con la suela de la deportiva en el culo. Al cabo de un tiempo, contraatacó una barbaridad con llamadas telefónicas en las que nunca decía nada. Estaba claro que era él. Yo hasta le pitaba a lo bestia con una flauta para que se quedara sordo por el auricular. Pero nada. Fueron dos años con silencios aterradores diarios. Hará tres años tuvimos un encontronazo. Le dije cuatro cosas y el se rebotó (a su edad). No pasamos a mayores pero, en su última fase, si nos cruzábamos en la calle me tosía a lo vomitona o hacía efectos de escupirme. Sinceramente, ante eso me quedaba helado. Más que nada por que el rollito niñato con el que salió, yo ya lo había superado a los dieciocho.

El Antonio: Lúmpen prototípico. Engatusaba a los muchachos de reformatorio y se los llevaba a su casa a vivir. Se montaba buenas bacanales con menores y drogaína a tutiplén. Un día un perro callejero lo denunció y salió su caso en prensa y televisión. Tras comparecer en el juzgado, ese mismo día ya pululaba tan fresco por sus queridos retretes. En su momento los vecinos de su edificio no daban crédito. Nosotros sí.

El falso abogado: Casi un alter ego del maravilloso Norman Bates. Este treinteañero adoraba a los jovenzuelos. Conocía a la familia de uno que andaba con problemas con la justicia y se inventó que era abogado para retener al muchacho en su misterioso buffet, desde donde el cual había prometido llevar su caso. La cuestión es que lo secuestró y se lo llevó metido en una maleta a Sudamerica. La familia al descubrir todo el petate lo denunció y el malvado fue puesto en Busca y Captura. Tres años después, estando yo en una sex shop de La Coruña lo veo salir de una cabina invitándome a entrar con él. En aquellos momentos me sumí en un dilema: Entrar allí para no salir jamás con vida o irme a una cabina- pero de teléfonos- y avisar a la poli para que lo detuviesen y así yo cobrar la supuesta recompensa. Ni hice lo uno ni lo otro.

* Los limpios por fuera y sucios por dentro
El Cabezón: Habrá miles así. Pero he cogido a los más representativos y míticos. El Cabezón es un tío de setenta, gordísimo, modelo Sumo, ideal para los afectos al ultra osismo. A decir de quienes lo amaron, es activo y muy sucio (digo yo que andará cagado, aunque nunca me especificaron nada). Lo cierto es que cuando estoy a su lado yo no percato esencias. Pero el sambenito no se lo quitará nunca. La mitad de la peña, cuando lo ve, pasan tapándose con los dedos la nariz. A mi lo que me huele es a boicot. Lo único comprobable es que el Cabezón es el gran pesado, el que nunca se da por enterado de que sobra en determinado instante. Aborda a todo quisque de edad, entiendan o no. Y los aborda llevando la cabeza gorda hasta la altura del pene del que micciona mientras los asusta sacando la lengua tipo Sarita Montiel. Le encanta chupar. Le han puesto verde en repetidas ocasiones pero pasa de todo.

El requesón: Otro oso. Siempre va impecable. Camina como una señora de edad pese a ser en realidad... un señor de edad. Tiene chandals muy buenos y elegantes y ropa de boutique de pueblo. Pero cuando se saca de polla, viene la tragedia. La tiene grande, según me contaron, sólo que le falta higiene. Lo del requesón.

* Los que merecen algo la pena
Jorge: Por hacer bulto en un grupo al que me cuesta encontrar componentes. Y bulto hace bastante pues le mide la herramienta (dicho por él esta misma semana) la friolera de veintidos centímetros (que no es tanto, pero tampoco es poco). Es un treinteañero majo, criado en el barrio Chino, de madre gitana y padre desconocido. Le gusta disfrazarse de drag de vez en cuando, aunque no tenga pluma. Confiesa ser completo en la cama, aunque algunos me han comentado que no es gran cosa. Me informa del rollo de la noche, tema que yo desconozco y que tampoco me atrae lo más mínimo. Fuma porros y ha dejado la coca.

El Nunca Máis: Militante del Bloque Nacionalista Galego. Lleva la Cultura en el Ayuntamiento de su pueblo. Me voy enterando por sus accesorios de todo lo que esta peña va convirtiendo en merchandising de sociedad capitalista (no conformes con haber vuelto objeto de consumo al Ché- ¡si levantase la cabeza!- y la Bandera del Nunca Máis, también recurren a la Literatura: así me sorprendieron sus chapitas de Rosalía y Castelao). Me encantan sus historias de los años setenta, cuando quería fundar entre las locas del báter una asociación política para reclamar derechos y la abolición de las viejas leyes represoras franquistas. Ninguna se le unió, estaban todas muy ocupadas en el folleteo. Sus inclinaciones sexuales van por la gerontofilia. Luce muy orgulloso la alianza de casado (con una señora).

* Las plumonas
La Camelia: Monstruo momificado con aires de cupletista belle epoque. No la conocí, pero los que sí, me aseguran que en sus tiempos era la Reina de las Alamedas nocturnas, con una legión de chaperos portugueses impresionante y siempre mandando. Su entrada en los parques creo que era antológica y que Celia Gámez se la copió rigurosamente para su opereta Su excelencia, la embajadora. Cuando La Camelia taconeaba empezaba el show. Pues si, y era pasiva. Ahora está retirada (pero el adoquín de la Alameda todavía retumba sólo de mencionarla).

La Juana Reina: De nariz prominente. Una gran trágica. La conocí disparatando por las calles de la ciudad, haciendo poses de diosa del cinema silente y difuminada de colores. En el báter sus carcajadas a solas eran acojonantes. Medio Medea, medio gorgona.Todo el mundo escapaba de ella y ella languidecía en su propio tormento narcisista: mirábase al espejo moldeando la silueta, se decía para si misma Yo soy la más bella, espejito. Y cuando entraba en crisis cogía un cuchillo y con la empuñadura lo partía en dos. Me contaron que estuvo en un psiquiátrico unos años por herir de gravedad a un hombre que le había puesto los cuernos. Hace poco y ya en fase dopante se la veía más tranquila, cuarentona gentil y zalamera. Hemos fumado porros juntas y parece haber abandonado el antiguo circo. Se sigue quejando de que nadie la quiere.

Rafa: Mi favorito. Cincuenta y pico años y toda la experiencia del mundo en su ojete. Viajero trotamundista en los sesenta, con diferentes oficios: cocinero en un barco mercante lleno de turcos, camarero en buenos restaurantes londinenses en la época Beatles (en donde se ligó a toda la Guardia Real y al Cliff Richard, que solía meterse en el cuarto de baño antes del polvo durante quince minutos para luego salir vestido de novia y con un látigo en la mano. Tambien en Londres participó en una fiesta a dos con un diplomático vestido de Heidi y él transformado en Hitler), Reina en Ibiza cuando el ad lib y superviviente en forma de Norman Bates en la actualidad (cuida a su madre octogenaria con Alzheimer en un enorme piso. Creo que se coge soberanas cogorzas él solito mientras ella se distrae con las muñecas). En el báter lo mismo te baila una jota, como te enseña su album de fotos con chulos en blanco y negro, como te regala muestras de perfumes y desodorantes, o mariconea enseñándole el culo al obrero de enfrente que está subido a una grua (si, es hasta capaz de provocar accidentes laborales). En su mirada se refleja, pese a su capa de maquillaje frívolo, toda la soledad del maricón carroza. Lo adoro... pero sólo para un ratito de conversación.

La Divine: No sé de qué va. Llega tan gorda, con esa cara y ese pelo y lo primero que piensas: Esta es Divine. Ella quiere ligar pero yo creo que debe tener una agencia de modelos o algo así, porque poco viene y le suena mucho el móvil. Entonces es la única forma de que abandone el recinto.... (ocupa la mitad de las hectáreas). Es cuando la oyes conversar on line. Y siempre dice cosas tipo: Si, yo uso bragas. O: Tú tienes que ponerte ligueros si quieres entrar.
Esta es relaciones públicas, y punto pelota.

* Los insólitos
El clown: Ahora se gana la vida este machote ofreciéndoles globitos a los niños en el Paseo vestido de payaso. Pero al principio era un estupendo paria con pinta de peregrino que me guiñaba siempre el ojo para que me metiera con él en un retrete. Le debí de hacer en todos estos años a este cuarentón tres mamadas, nada más. En la última me sentí extraño. El se acababa de transformar en los espejos del lavamanos en Charly Rivel (payaso que ya sabréis que entendía una enormidad) y a mi me dio un mal rollo que te cagas. Es como si vas a Disneylandia y Pluto te viene detrás cuando entras en un báter de allí y te pide de improviso que se la comas. Patético.

El cura: Vienen sin sotana y de varias parroquias media docena de ellos, por lo menos. Hay uno que la come que ni su Dios. No le importa hacerlo a la vista de todos pues este, en concreto, siempre fue de confesionarios abiertos (muy Conciliar). Allá ellos, pero creo que están en pecado mortal y se van a condenar.



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