03 enero 2007

LUGARES CON ENCANTO



EL PAIS DE LAS MARAVILLAS

" ¡Qué sensación más extraña! --dijo Alicia--. Me debo estar encogiendo como un telescopio.
Y así era, en efecto: ahora sólo medía veinticinco centímetros, y su cara se iluminó de alegría
al pensar que tenía la talla adecuada para pasar por la puertecita y meterse en el maravilloso
jardín. Primero, no obstante, esperó unos minutos para ver si seguía disminuyendo de tamaño, y esta posibilidad la puso un poco nerviosa, "No vaya a consumirme del todo. Como una vela", se dijo para sus adentros. "¿Qué sería de mí entonces?". E intentó imaginar que ocurría con la llama de una vela, cuando la vela estaba apagada, pues no podía recordar haber visto nunca cosa así.

(...)
Mientras decía estas palabras, le resbaló un pie, y un segundo más tarde, ¡chap!, estaba hundida hasta el cuello en agua salada. Lo primero que se le ocurrió es que se había caído de alguna manera en el mar. "Y en este caso podré volver a casa en tren", se dijo para sí. (Alicia había ido a la playa una sola vez en su vida, y había llegado a la conclusión general de que, fuera uno a donde fuera, la costa inglesa estaba llena de casetas de baño, niños jugando con palas en la arena, después una hilera de casas y una estación de ferrocarril). Sin embargo, pronto comprendió que estaba en el charco de lágrimas
que había derramado cuando medía casi tres metros de estatura ".
LEWIS CARROLL