01 enero 2007

LA ZORRA DE MADRID RESURRECTION


13 (y último). JUEGOS ÑOÑOS

Una oscuridad pétrea invadía el salón. Por momentos dicha negrura resultaba asfixiante, sofocante quizá. El misterioso jóven que había llegado aquella tarde a la casa de Richard y Mikel se sentía intranquilo en la habitación.
Mikel enlutado, con su cuerpo debilitado, sollozaba tenuemente. La colococión de los dos seres era la siguiente: Mikel, por un lado, balanceándose en una mecedora. Frente a él, el jóven que llevaba una pequeña grabadora en la mano. Al poco la dejó en la mesita. Mikel apenas lo miraba, lo cierto es que la oscuridad le podía. Oyó una voz, la del muchacho que le decía: Señora, ¿puedo encender la chimenea?. Mikel no respondió, respiró hondamente como si en ello se hallara la respuesta. Acto seguido, el silencio dio paso al sonido brusco de los maderos y el posterior chisporroteo del fuego. Las llamas iluminaron un tercio del habitáculo. El visitante observó a Mikel que oprimía un vaso de whisky en sus labios. Su cara estaba demacrada por el cansancio y la tragedia. Y los ojos agrietados por una noche de llantos. El pelo revuelto, forzado con un largo mechón cayéndole por la mitad de la cara. Siguió observando el dolor sin fisuras, dolor por la muerte. Disimuladamente miró el reloj y decidió que ya era el momento: Señora González. Tengo que empezar. Mikel movió negativamente la cabeza. Aún asi el muchacho puso en funcionamiento la grabadora. Mikel no habló. El otro cansado quedó dormido, hasta que unos gritos le despertaron. Los gritos de Mikel.
- Movía sus párpados pidiendo perdón. Pedía perdón cuando era necesario. ¿Por qué, por qué te lo has llevado?.
Mientras el jóven se limitaba a posar su mano derecha en el mentón dejando que siguiese. Mikel sudaba horríblemente. Ahora en un tono más bajo, prosiguio.
- Anoche no vino a cenar. Dijo que tenía una reunión. Porque... porque Richard tiene muchas reuniones, si...(sonriendo paranoica). Richard es muy importante. Mucho más que usted y que yo (todavía no había mirado al interlocutor en lo que iba de mañana). Paseábamos largo tiempo, por la noche, en la cama ( su cara se enturbia, hinchándose como si fuera a explotar). No, pero no es posible. No debo hablar. ¿Por qué estoy hablando, por qué? (el tono se vuelve a subir. Se cae de la mecedora de repente, sin equilibrio para poder sostenerse). El muchacho abandona su pasividad y se agacha para recogerlo. Es entonces cuando Mikel lo mira y los dos se quedan petrificados).
- Te pareces a el. Eres jóven como el. Sus ojos azules (pasando las yemas de los dedos por los ojos), su pelo, sus perfectos labios... (los labios de Mikel se acercan entonces a los de el y se unen en un irreprochable beso). Tengo prisa (se levantaba observando al muchacho). Hoy he de abrir el Maiakowski.
El chico rogó con la mirada que no se fuera.
- Si tu me lo mandas, no me iré...R-Richard (se vuelve a sentar). Reconozco que tuve miedo anoche. Llegaste tan tarde...ehm, quiero decir que debiste llegar muy tarde. Me quedé con Kane levantada poco más de tres horas. (Se levanta y se sirve otra copa) Está de vacaciones, Kane. Y... vino para verte. Vino con Alfredini, claro. Se ha llevado una desilusión. Quería verte (tiembla, se le cae el vaso de las manos rompiéndolo). Oh, qué torpe soy. No, no por favor. Lo recogo yo. Ahora mismo vuelvo. (Se aleja de la habitación y vuelve a los tres minutos con una escoba, un paño húmedo y otra botella de whisky debajo del brazo). ¡Suministro! (Afirma riéndose con malicia infantil. El muchacho que era antes un semblante humano era ahora una sombra que parecía ignorar todo cuánto hacía y decía Mikel).
- Pero tranquilo. No te... no creas que te voy a preguntar donde estuviste en realidad anoche. No me importa, no...claro que no. Qué me vas a decir a mi de tu vida cuando yo no estoy, cuando marcho al club para sacar algo para las hipotecas. Club que por otra parte tu abandonaste tan pronto nos vendieron al niño. (Quizá el ritmo del monólogo sea ahora más precipitado y violento). Te amé con toda mi alma, pero es cierto que logré odiarte fácilmente cuando me abandonabas para irte con otras. Si, tenlo muy presente. (Dirigiéndose al sillón aparentemente vacío, donde quiza antes estuviese ocupado por aquel jóven). ¿O es que crees que no me enteraba de lo tuyo con Brenda Pazo y las demás...PUTAS, PUTAS, PUTAS... (Tira con rabia el vaso de whisky al sillón. Da la espalda. Enciende un cigarrillo) Por eso tuve que hacerlo, por eso. Por eso tuve que desahogarme. Aunque no creas que olvidaba cuando te disparé los buenos ratos que pasamos juntos. Por supuesto que no. Y tampoco creas que no me costó. Fue un dificil trance para mí (Suenan las doce del mediodia en el reloj de pared. Tira el cigarro). Tengo que llamar a Gonzalo. Me temo que no ha terminado de hacer la caja de anoche. (Se acerca al teléfono. Descuelga, marca un número y espera)... ¿Si, Gonzalo?... oh perdone, me he debido confundir, perdone (Suelta un taco. Mira en su agenda y vuelve a marcar)... Gonzalo, soy Mikel... si, mira: hoy no podré abrir. Tengo que hacer... si, si... bien, gracias, ¿qué?... oh, Richard está bien... si...si...adios. (Cuelga y se acerca de nuevo a la mecedora. Se sienta). ¿Estás enojado, cariño?, no te preocupes. Así estaremos mejor. Y Alfredini me tendrá que devolver al niño, cueste lo que cueste.(Pausa larga)
- Estoy tan preocupada. Por la mañana me llamó Richard desde Sevilla, tuvo un accidente de coche. Dice que no es grave, pero ya sabes cómo es el, que para que esté tranquila... Y es que le quiero mucho, demasiado. Qué sería de mí si me faltara... ¿Qué haría una viuda sin paga...?. Oh, no, no, no me lo quiero imaginar. Abriré un poco las cortinas, está esto muy cerrado... (Va hacia las cortinas. Las abre con dificultad. Entra un halo de claridad por toda la habitación). Así te veré mejor, nos veremos mejor. (Va hacia un espejo. Se contempla). Aún soy guapa., tengo una bonita figura. ¿No crees? (Llaman a la puerta. Dos toquecitos fuertes, una voz masculina que llama a Mikel: Señora. Ya es tarde. Está todo el mundo en las Pompas Funebres). Voy, voy... creo que ya se ha terminado la cinta (coge la grabadora. Quita la cinta. La comprueba y se la guarda en un bolsillo). ¿Vienes, Richard?. No me digas que tienes que hacer.

PARENTESIS FINAL
Richard F. Gonzalez murió en accidente de tráfico el martes 13 de febrero de 1987 a las once de la mañana. Ocurrió volviendo de Sevilla. El coche, un Porsche verde puñeta fue encontrado volcado en llamas al fondo de un precipicio. Algo extraño aunque creible dado el comportamiento inestable de su conductor.


++ Rogad a Dios por el alma de RICHARD F. GONZALEZ++

Rogamos asistan al entierro que se llevará a cabo en la capilla de los santos Madridmemateros este mismo mediodía, a partir de la una. Retransmitido por la Nacional 3 FM y varios radios libres de Madrid en directo.
Oficia el Padre Madridmematero Fray José Barranco.

- ¿Vienes, Richard?.
"Si, Mikel. Me había quedado dormido, perdona."
- Te quiero.
"Yo tambien. Nadie nos separará nunca. Ni tan siquiera ella "(señalando la imágen de la diosa Círcine, que los vigilaba tras los visillos).

M.Betanzos, 1986