28 enero 2007

DIALOGOS DE CARMELITAS

Hoy... Descalzas en el lecho del dolor

Carmelita A:
Pero, por dios. ¿Qué es lo que te pasa cada treinta minutos?.
Carmelita B:
Será que no aguanto en la cama. Ay, yo no sé lo que siento, Carmelita. Pero creo que me estoy yendo.
Carmelita A: Lo que tienes es un gripazo del copón. Eso es lo que te pasa. ¿Qué quieres, que me instale aquí?. Yo me vengo unos días, pero tu comprende que tengo todo la casa empantanada. Y esta mañana, tremendo cortocircuito: ordenador jodido, microondas chamuscado, la batidora en llamas...
Carmelita B: Ay, Carmelita. Que yo no salgo de esta, que esta pandemia me ha afectado en los órganos vitales. ¿Por qué se me ocurriría darle la mano a aquel marroquí?.
Carmelita A: Porque es rigurosamente imposible bailar el rock'n'roll sin coger de la mano a tu acompañante. Total, para terminar en el suelo despatarrada, de mala manera. Y mira, no le eches la culpa de tus males a las etnias que es un recurso muy fácil. Ten en cuenta que afuera está nevando, que en tu armario escasean los abrigos de chinchillas y que... bueno, he de decirlo, andamos siempre descalzas por no se qué extraña tradición.
Carmelita B: Mira, retírame el laptop. Aqui me molesta, me molestan hasta las mantas. Sólo tengo mantas encima mía.
Carmelita A: ¿Has visitado Fantasía Mongo ultimamente?.
Carmelita B: ¿Para qué?. ¿Para cabrearme con media humanidad?. Cougg, cougg, cougg. Yo sólo visito blogs que metan youtubes. Se solventa la iletrez con gran entretenimiento visual.
Carmelita A: El tal Maciste ha contado sus experiencias sexuales en los retretes de su ciudad. Te digo que el bochorno que he sentido frente a múltiples pasajes no se lo deseo a nadie.
Carmelita B: Yo cuando es eso ya apago el aparato. Ese blog apesta desde hace meses. Es caca. Y lo que es peor... a ese hombre nadie lo para.
Carmelita A: Hoy se comentaba en la panadería que es una mujer disfrazada.
Carmelita B: Sea lo que sea, es indigno que formemos parte de esa ignominia. Ay, por favor... Alcánzame el termómetro... creo que estoy empezando a ver el tunel.
Carmelita A: ¿Pero qué tunel vas a ver tú?. Como no sea el de Lady Di y Dodi Alfageme. Póntelo.
Carmelita B: Hoy ha dicho Manuel Torre Iglesias que un catarro simple puede traer complicaciones irreversibles sino se trata con esmero. Y yo no sé si aquí abajo siento algo...
Carmelita A: ¿En donde, en el higado?. Déjame oscultarte... Pues si... parece que tienes unas manchas verdiblancas en forma de Rosa de Jericó en el prepúbico.
Carmelita B: ¿No será una blenorragia?.
Carmelita A: Por favor, Carmelita. No digas eso ni en broma... Si eso fuera tendrías el coño como los labios de la Lucrecia.Tu estate tranquila. ¿Tomaste el Termalgin?.
Carmelita B: Tomelo. Cougg, cougg, cougg. Y unas pócimas caseras que pude hacer a base de rabo de gato, pico de gorrión y ron Cacique.
Carmelita A: Tienes muchos abcesos, eso sí. Cada dos minutos. Síntoma de que tus bronquios se resienten. Trae el termómetro. ¿Dónde lo metiste?.
Carmelita B: En el culo. ¿Dónde sino?.
Carmelita A: Pues es que no veo nada, han desaparecido los números con tus interiores... Voy al grifo... De paso me llevo la bacenilla, que debe estar a tope.
Carmelita B: ¿Cómo ves la orina?.
Carmelita A: Muy cargada.
Carmelita B: Pruébala.
Carmelita A: Te quiero mucho, te digo más: eres el gran amor de mi vida, pero aún no me da por ahí. Ahora vuelvo, con los resultados del controlador térmico.
Carmelita B: Ayy, ayy, que todo me da vueltas... Ni ganas tengo de leer el Cosmopolitan... ¿Afuera ha amanecido?. ¿Sigue gobernando el noble Suarez?. Háblame Carmelita, no te veo... ¿Acaso sólo permanece tu espíritu en esta mi humilde estancia?. Cougg, cougg, cougg. Esputo sangre. Este es el fín, y no otro. ¿Dónde habré cogido yo la malaria?. Que me lleven a la isla donde Jezabel llevó a su amor imposible. En ella me darán todos los cuidados necesarios que tu no me puedes dar, buena mujer, fiel amiga, la de los dientes de rubi. Carmelitaaa... traeme esa daga.... ¿Qué me dices, angelito de Bronzino, me vienes a dar esperanzas?. Qué hermoso eres, siempre con el culo en pompa... a la espera de algo mejor.
Carmelita A: Pero, ¿qué estás hablando?. He ido a la cocina... Carmelita, tienes 40 de fiebre. Que es toda la fiebre que puede registrar este termómetro marca ACME. Con lo cual, es de suponer que en uno normalizado por el Ministerio de Sanidad sobrepases la temperatura del sol. Hay que atajar esto cuanto antes. Voy a llamar a un médico.
Carmelita B: ¿Y por qué no a dos?. Yo había pensado en Clooney y en Marcus Welby. Clavan los tratamientos.
Carmelita A: Lo que pienses tu en este estado no importa. Quiero decir que no me afecta. Si no sé lo que estabas hablando de la Isla de Wight. Ahora es como si estuviese sola, de mi decisión dependerá la vida de mi mejor amiga.
Carmelita B: Eso eso... Llévame a Woodstock...quiero escuchar por última vez a Maria del Mar Bonet, su prodigiosa voz en directo...
Carmelita A: Deliras chica. Y, aún por encima esos vecinos de arriba se han puesto con Radiohead.
Carmelita B: Pensé que esa música venía del cielo. Cántame tu algo, mejor. ¿Te acuerdas de aquel lied tan solemne que entonábamos juntas en las excursiones del 1 de mayo al Valle de los Caídos?.
Carmelita A: Lo recuerdo vivamente.
Carmelita B: Pues ¿a qué esperas, suntuosa mía?. Te rogaría que no lo entonases de manera jocosa. Ten piedad de mi dolor y encáralo a guisa de réquiem.
Carmelita A: Parece que ha cesado Thom Yorke sus salmodias. ¿Y esos petardos afuera?.
Carmelita B: Será la Candelaria, es hora de verbena.
Carmelita A: No sé qué hacer, si ponerme a cantar o avisar a la Seguridad Social para que traigan una ambulancia... Tu hilillo de voz no parece impostado.
Carmelita B: No, una ambulancia no...Quiero morir en casa... Alcánzame pluma y pergamino... Quiero cubrir las últimas voluntades.
Carmelita A: Pero si tu nunca fuiste nada voluntariosa. Haz el favor de estarte quieta. ¿Qué coño está pasando fuera?. Tanta gente congregada... Por dios..., pero... una ejecución pública... La guillotina... Su filo... cómo reluce, me ciega no más lo miro.
Carmelita B: Cuéntame Carmelita, cuéntame lo que ves. O sino, acércame a la ventana, que pueda presenciar la vida en directo. Y luego ponme en el DVD por última vez Memorias de Africa. Quizá su plástica ejerza sobre mi balsámicos efectos que prolonguen mis momentos contigo ciento cuarenta y cinco minutos más.
Carmelita A: Adios Maria Antonieta. Nuestra mejor emperatriz... Cómo rueda su cabeza, que divertido juego de peonza ha improvisado su testa tras el impacto en el suelo.
Carmelita B: Ha sido gracias al eje soberano de su nariz prominente. Es el fin de una época. Ella ya no está. Y yo dejaré de estar tan pronto me pongas esa película que te he dicho.
Carmelita A: Sanseacabó. Tu a callar y a dormir. ¡Suda, coño!.
Carmeilta B: No me grites, Carmelita. Treat me nice.
Carmelita A: No te desarropes, que pareces la Bardot. Y ahora me voy a buscar un médico. Y de paso voy a ver todo el glam de esta época fascinante del XVIII versallesco. Queda en paz. Ahora vuelvo.
Carmelita B: Una última cosa. Si cuando vuelvas mi corazón se ha parado, ya sabes lo que tienes que hacer con mi cadáver...
Carmelita A: ¿Echárselo a la loba para que coma?.
Carmelita B: Quiero ser hibernada como Walt Disney. Que para eso llevo pagando las mensualidades a esa asociación americana desde hace veinte años..
Carmelita A: Mira, vete al carajo. Te queda ahí la Chuchimarruchi. La caniche te hará compañía. Y hasta una higiene íntima con la lengua, si te apetece. Ciao.

continuará