24 enero 2007

DAILY STRIP TEASE PARA IRSE A DORMIR


THE BUNGLE FAMILY de HARRY J. TUTHILL

Sangre, sudor y lágrimas le costó a este bizarro dibujante norteamericano hacerse millonario gracias a los tebeos. Para que luego hablen de la ganga del sueño americano, del éxito rápido y demás. Tampoco es que lo tuviera claro el buen Harry, pues desempeñó los más diversos oficios antes de ocurrírsele la idea de parir viñetas. De su Chicago natal viajó al Medio Oeste y se afincó en St.Louis, donde principalmente se dedicó a la ganadería y al cuidado de vacas. Como capataz y ya talludito ganaba alrededor de 10 dólares semanales. Hablamos de principios del siglo veinte, época dificil donde las hubiera.
Al final apareció su gran oportunidad en forma de mentor: un tipo llamado Bob Grable, dueño de una editora de tebeos que a su vez se encargaba de distribuir material por correo a diferentes publicaciones y periodicos. Es así como un Harry treinteañero empieza a esmerarse en el trazo y demás magias del dibujo yendo para perfeccionarse a una Art school nocturna. Durante la primera guerra mundial lo tenemos colaborando en un periodico de St. Louis y es cuando nace el Tuthill artista. Es cuando va creando personajes y situaciones originales que en realidad formaban parte de su experiencia vital de primera juventud. Con Home sweet home (1.918) pudo plasmar pequeños dramas domésticos de cuando vivía en un apartamento de soltero. Aquella serie causó sensación y duró como tira diaria seis años, nada menos. Fue gérmen en realidad de la family strip que traemos esta noche a colación: The Bungle Family (1.924), su obra más representativa. Los potentes sindicatos neoyorkinos compraron sus derechos pero él prefería trabajar en su ciudad, mandándoles sundays o dailys por correo. Era mucho más cómodo, sin duda. Bajo contrato de McClure Syndicate se hizo millonario y prosiguió con la serie hasta 1.942, fecha de su retiro.
Los Bungles eran mezquinos, codiciosos, rencorosos e intolerantes. Una familia misantrópica. Presentaban un frente unido cuando trataban de impresionar a los demás, sin dejar de despreciarles. George Bungle era competente en sus cosas. La saga Bungle fue una especie de versión norteamericana de clase media de las novelas picarescas (tipo Lazarillo de Tormes).