17 enero 2007

BOQUITAS PINTADAS RECUPERA A...

DINO CAMPANA (1885- 1932)



Una vez fuí escritor...

A los quince años fuí al colegio en Piamonte: en C
armañola, cerca de Turín. Más tarde fuí a la universidad en Bolonia. No conseguí aprobar química. Y entonces me dediqué un poco a escribir y un poco a vagabundear. Estaba impulsado a una especie de manía de vagabundeo.
Una especie de inestabilidad me impulsaba a cambiar continuamente... Yo debía estudiar letras. Si estudiaba letras podía vivir. No entendía la química, entonces me abandoné a la nada... Estuve algunos meses en prisión.




La chimera


Non so se tra roccie il tuo palido
Viso m'apparve, o sorriso
Di lontananze ignote

Fosti, la china eburnea
Fronte fulgente o giovine

Suora de la Gioconda
O delle primavere
Spente, per i tuoi mitici pallori
O Regina o Regina adolescente
Ma per il tuo ignoto poema
Di voluttá e di dolore

Musica fanciulla esangue
Segnoto di lingua di sangue

Nel cerchio delle labbra sinuose,
Regina de la melodia:

Ma per il vergine capo
Reclino, io poeta notturno
Vegliai le stelle vivide nei pelaghi del cielo,
Io per il tuo dolce mistero

Io per il tuo divenir taciturno.
Non so se la fiamma pallida
Fu dei capelli il vivente
Segno del suo pallore,
Non so se fu un dolce vapore,

Dolce sul mio dolore,
Sorriso di un volto notturno;
Guardo le bianche rocce le mute fonti dei venti
E l'immobilitá dei firmamenti
E i gonfi rivi che vanno piangenti

E l'ombre del lavoro umano curve là sui poggi algenti
E ancora per teneri cieli lontane chiare ombre
correnti
E anchora ti chiamo ti chiamo Chimera

****

La quimera

No sé si entre rocas tu pálido
Rostro se me apareció, o sonrisa
De lejanías ignoradas
Fuiste, pendiente de marfil
Frente fulgente oh jóven
Hermana de la Gioconda:

oh de las primaveras
Muertas, por tu mítica palidez

Oh Reina oh Reina adolescente:
Mas por tu desconocido poema
De placer y dolor
Música niña exangüe,
marcado con una linea de sangre,

En el círculo de los labios sinuosos,
Reina de la melodía:
Mas por la virgen cabeza
Inclinada, yo poeta nocturno

Velé las estrellas vivas en los mares del cielo,
Yo por tu dulce misterio
Y por ponerte taciturna
No sé si la pálida llama
Fue de los cabellos el viviente
Signo de su palidez,
No sé si fue un dulce vapor,

Dulce sobre mi dolor,
Sonrisa de un rostro nocturno:
Miro las blancas rocas los mudos manantiales de los vientos
Y la inmovilidad de los firmamentos

Y los henchidos arroyos que van llorando
Y las sombras del trabajo humano encorvadas allá en las
colinas heladas

Y aún por tiernos cielos lejanas claras sombras fluyentes
Y aún te llamó Quimera.