30 noviembre 2006

ALBUM DE CROMOS CHICARRONES SANOTES

Cromo nº 14: GARY CONWAY (1936- )


" Claro que sé que tienes lengua. Te la cosí yo mismo"
(Whit Bissell a su criatura, Gary Conway, en I WAS A TEENAGE FRANKENSTEIN)

El beefcake espeluznante

En realidad se llama Gareth Carmody, ahora regenta una importante area de viñedos en California, pero en los años cincuenta fue un macho que practicó uno de las más extrañas derivaciones de beefcake que existieron: la del monstruo cañón, el cuerpazo de cara careta repulsiva (y algo naif, para que lo vamos a negar) .
Tuvo la suerte (o la desdicha) de que el sub género de terror atravesaba épocas agónicas, envuelto en una serie de hibrideces a cuál más chocante. Y a la fiebre del rock and roll se le sumo el muy parejo culto a la adolescencia (la gran consumidora de su sistema capitalista). Ahí entró él, en la última vuelta de tuerca de tan honorable género cinematográfico. La baratura de las pelis de la AIP era tan palpable que no se extralimitaba en ese sentido en nada: malos guiones, malos actores, trucajes de risa... Lo importante era lanzar montones de artefactos de esta índole, destinados a su exhibición como programas dobles en drive in's y en salas especializadas parecidas a un parque de atracciones . Gary Conway fue muy hermoso, su cara nunca pareció la de un niño lindo, pero en su virilidad de ángulos marcados parecía reivindicar algo de la perfección de un Apoxiómeno griego. Lástima que en I was a teenage Frankenstein y en How to make a monster (esta segunda no era una secuela, sino una excusa tribial para aprovechar parte del metraje y equipo de las anteriores para así sacar más ganancia) se le prefiriese con la cara escondida en una ridícula careta hecha de simple masilla y gomaespuma a la que se le añadió a buen seguro cola de la peor.
Y, en cambio, sigue resultando un rol encantador, que atraía y repugnaba. Un atleta monstruo, y no por los anabolizantes sino por ser producto de laboratorio de un architópico mad doctor.

Apolos en venta por catálogo

Para redondear su pequeño culto, Gary simultaneaba sus visitas al plató de Nicholson & Arkoff con sus trabajos fotográficos como modelo para las revistas del físico. Fue ojito derecho del homoerótico Bruce of L.A. y, por descontado, del destajista Bob Mizer. Llegaría a aparecer en portada de su Physique Pictorial sin ningún atisbo de pudor. Este tipo de documentos, hoy piezas de coleccionista, constituyen un sabroso manjar para voyeurs, pues es exhibicionismo al límite de lo permisivo. El posing strap de obligado uso que lucía Gary en el interior de la gacetilla, no dejaba lugar a dudas: el muchachote estaba muy bien dotado.
Como Gary, cientos de apolos norteamericanos, tras la segunda guerra mundial, decidieron probar suerte en las agencias fotográficas dedicadas al cuerpo masculino, como supuesta salida hacia el mundo del estrellato (las más de las veces lo que conseguían era un puesto de puto de lujo en algún local de Frisco). Por la regla general, los modelos se aferraban a sus books de fotos a la espera de que algún empresario se fijara en ellos y les dieran el papelito de su vida en el teatro, el cine o la televisión. Los más guapos lo consiguieron, aunque ya nadie se acuerde de ellos. Heroes del peplum aparte, se me viene a la memoria aquel Frankie Russell, tan parecido al Burt Lancaster de Forajidos y que llegó a pertenecer al Buster Crabbe Water Show (un chulo de piscina, vamos). Aquel Bruce Mars que bien podía haber salido de un comic clásico lograría anunciarse en una modesta marquesina del Off Broadway interpretando al jóven árabe de The Inmoralist de Andre Gide (papel que ya había consagrado intelectualmente a James Dean, por cierto. Otro que hizo lo inimaginable por abrirse camino en el show business).
Gary lo que consiguió fue ser el monstruo de cuerpo más perfecto visto en pantalla alguna (a la espera del Frankenstein de Carl Bolder, claro. Carl, un rubio que en los años sesenta se sumó al delirio del terror decadente, batiéndose el cobre con el mismísimo Jesse James a golpe de bodybuilding).

Músculos en el drive- in

El Frankenstein de Conway era secuela del Hombre Lobo de Michael Landon (menos fornido y más peludo). How to make a monster, en cambio, está claro que es un burdo estiramiento de chicle, en tanto que reune a las dos criaturas (aunque Landon fuera sustituido por otro chiquito). El bodrio parece siempre estar filmado aprovechando los descansos de la anterior. En cuanto al argumento, es hasta ingenioso. Cine dentro del cine: los estudios cinematográficos que sacan estas películas van a cerrar, pues los nuevos ejecutivos exigen otro tipo de temáticas. El mad doctor de turno será aquí el encargado de construir las máscaras, los monstruos los propios actores y las víctimas los responsables directos de que los profesionales se vayan a la calle. Narrativamente burda, absurda y aburrida, pretende por momentos querer alcanzar cierto grado de romanticismo (robado de la más cercana en el tiempo Los crímenes del museo de cera) pero aún así es de risa (mejor dicho, de triste sonrisa). Al no haber mujeres en el reparto, las verdaderas víctimas del loco maquillador son los chicos Lobo y Frankenstein. Como scream queens, sencillamente no dan el pego. Pero Conway vuelve a sus camisetas ceñidas y eso vale mucho.
No hubo camisetas y sí mucho destape en Las mujeres vikingo y la serpiente del mar (1.957. Roger Corman), más baratura pero al menos con mayor sentido del espectáculo y exteriores de western. Un despropósito claro, pues ver a un montón de muchachas tipo Miss Malibu teñidas todas de rubio platino y con vestiditos mínimos por escenarios que en vez de recordarnos a Normandía nos traen nostalgias de Juanita Calamidad es cuanto menos improcedente. Da igual, ellas están divinas luchando contra supuestos bárbaros (de maneras algo romanas, en serio) por recuperar a sus hombres que andan de esclavos picando piedra (y los maromos tambien son rubísimos y todos adornados con pellizas muy cortas para lucir palmito). La serpiente de mar es cuanto menos una sandunguera, reminiscencia de las bichas de Harryhausen pero sin su grandeza. En cuanto a Gary, decir que era el de mejores tetas de la cuadrilla high school que jugaban a los Thor Boys, y según una de las fulanas, el más valiente. Que conste en acta.

El macizo Gulliver

Tras estas maravilllas del cinematógrafo a Conway no le quedó más remedio que introducirse en la televisión, donde haría más fortuna. Primero en La Ley de Burke, junto a Gene Barry (iba de un colegio de abogados) y, sobre todo, con Land of the Giants, con la que cerró la década de los sesenta.
El avispado productor Irwin Allen (más conocido posteriormente como el impulsor de la oleada de películas de catastrofes) plagió descaradamente las bondades del film de Jack Arnold El increible hombre menguante y de ahi fabricó cincuenta episodios a su manera, o sea, sin la carga imaginativa y fantasiosa del original pero con el beneficio de unos correctos efectos especiales que favorecieron que el público se enganchase rápido. Pues ahí quedaron las aventuras del grupo de astronautas encallados en una tierra de cíclopes de apariencia normal (en cualquier caso, eran los protagonistas los que en realidad parecían haberse liliputizado). Como sea que este tipo de historias siempre resultan muy atractivas, el serial quedó vistoso y entretenido. Justo como aparecía Gary alli. El era el capitán Steve Burton y estaba impresionante. Ese traje rojo espacial le sentaba de muerte, un verdadero pincel que por desgracia no se desnudó mucho. Todo lo más, se quitó la chaqueta para que nos diesemos cuenta de que debajo de ella seguía usando el mismo tipo de T-Shirts que le hicieron famoso. Las sienes algo plateadas le daban además una prestancia muy a considerar. Sin duda, si en una de mis fantasías nocturnas me veo como un habitante de aquella Tierra de enormidades y tengo la fortuna de encontrármelo, de buena gana lo utilizaría como dildo.
En los años setenta aún daría alguna alegría a sus fans con su reportaje para la revista Playgirl. Fue en 1.973, la moda del desnudismo del macho ya estaba muy consolidada. Acaso, su aportación fue como intento de competir con el reciente despelote del hirsuto Burt Reynolds. En materia pilosa ganó Burt. Pero Gary seguía estando superior.

"- Miserables.
- No te preocupes. Son sólo hombres"

(Dos vikingas falsas y raídas en LAS MUJERES VIKINGO Y LA SERPIENTE DEL MAR)


LUXURIA & CONFETTIS. VOL. I nº 13. TODO LO QUE INTERESA A LA MUJER

El altar de la moda (incluye CD de regalo: JARVIS COCKER " Jarvis" '06)

Moda primavera- verano 2007


ESPECIAL PAUL JONES

El hombre a la última. Lider temporal de un
a banda de rock, galancito de películas ye yés, mod de pasarela.Un ensueño para adolescentes. Un estilo de rabiosa actualidad. Cada vez más hombres se atreven a dar el paso del exhibicionismo de ropa pret á porter. Comprobadlo en nuestro especial Paul Jones.


Paul Jones scrapbook. Las fotografías más buscadas por sus fans de los cinco continentes.

Saba Sorrento analiza la historia del Manfred Mann Group. ¿Rivales de los Kinks?. Las portadas, el repertorio, el éxito. Exhaustiva Saba.

Shindig y Top of the pops, plataformas básicas para los nuevos artistas del Reino Unido. Entrevista de Luisito Bocú con los responsables de ambos programas.


Cobrina Bannister charla con Jeremy Fletcher, el fotógrafo que iluminó el rostro más azul del pop anglosajón.


Paul Jones se sincera. Sus películas,la televisión, su carrera en solitario, su parcela íntima. Texto de cuatro páginas.



Y además...

* Andros Queerman tras la pista del
Maharishi Mahesh Yogi en Rishikesh. Peripecias mil en pos de un posible trascendental contacto.
* Odio a los hombres depilados. Relato romántico de Atrocity Segurado.
* El hombre y el oso. Puntos de compa
ración, nuevos estilos, Planeta de los Simios look, declaraciones de modelos que triunfan en Alemania: Graham Bonner, Scott Walker o Thomas Frisch. ¿ Está agotándose la propuesta viril de un James Bond?. ¿Hacia dónde camina el macho en estos tiempos de androginia?. ¿Es alarmante el proceso de afeminamiento propuesto por el cánon Chelsea?. Batiburrillo de elucubraciones a cuenta de una pasada de rosca Deliria Tovarich.


Para la mujer moderna que lee Fantasia Mongo.
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29 noviembre 2006

FANTASMAS DE MEDIANOCHE

ELSA LANCHESTER (1902-1986)


Espero que no se me vaya a malinterpretar al incluir a la Lanchester en este apartado de monstruos del cine fantástico. Me refiero a que con ello pienses que soy del gremio histérico de los no tan jóvenes adictos a lo psicotrónico, capaces de reducir la vasta carrera cinematográfica de cualquier actor a sus pocas incursiones en el género predilecto (y único) de esta peñita de ignorantes. Esta mujer del mes, en donde debería estar (si existiera) sería en la venerable parcela de Grandes Característicos del Cine Norteamericano. Y, aunque a menudo se dedicó con esmero a componer personajes de extravagancia considerable (como buena inglesa feúcha) también es verdad que sus registros se ampliaron de múltiples formas; bien fuera en la sobriedad de un personaje histórico (la pesada Anna de Cleves, la más o menos ficticia Madame Magloire...) o como ingenua solterona ( la tabernera de The son of the fury, por ejemplo).
Esta apreciación de arranque que sirva de declaración de intenciones ante una dama de la pantalla que admiro por su versatilidad y de la que lamento que fuese en muchas ocasiones tan desaprovechada. Una dama que por h o por b, fue confinada a menudo en papeles de bruja enloquecida o de tía disparatada. Había en estas interpretaciones un deje amable que las hacía entrañables, casi nunca temibles. Es por ello que las películas de esa Lanchester estuvieran dirigidas hacia un público infantil (o teenager con retraso mental, tal fue el caso de Pajama Party).
Y es esclarecedor que el papel por el que más se la recuerde apenas ocupe cinco minutos en pantalla. La novia de Frankenstein aparecía al final de la película del mismo título, lo cual no fue óbice para que terminase ingresando en la leyenda. Antes bien entró por la puerta grande. Cubierta de vendas y en horizontal intuíamos unas formas femeninas rotundas. Cuando el doctor y su ayudante la despojaron de tanto cobertor apareció la viva representación de la belleza extraña, deforme, dificil de mirar. Sobre gustos no hay nada escrito, pero convendremos en que la juvenil Elsa no era una mujer hermosa en el sentido estricto de la palabra, tampoco era una divina fea como Kate Hepburn. En este clásico del terror bien pudo ser el atractivo inquietante del mundo de los no-muertos. Hay un plano de ella deslizándose de la camilla hacia el Frankenstein Karloff, que la espera en el extremo izquierda del laboratorio, que es un prodigio de sutileza por sus movimientos, es la elegancia personificada, es la My Fair Lady más refinada del averno... en el fondo ella era una Galatea de lo gótico. Dentro del recorta y pega su peinado hizo historia, levemente inspirado en lo egipcio, precursor de lo punk, pelucón afro disco para algunos... le daba una imágen rompedora, grotesca y, a la vez, gran contraste con lo etéreo de su gestualidad. No obviemos un lado animalesco en sus ruiditos guturales de cisne de Regents Park, de su boca abierta explicitando su malestar... Un pájaro mítico envuelto en túnica blanca que detesta al compañero que le han colocado como novio: el siempre repudiado moderno Prometeo.
Elsa efectúa un doble papel. Abre y cierra el filme. Lo cierra entrando en la escueta galería de mujeres fantásticas, lo abre dando vida a la creadora Mary Shelley. Sus invitados de honor en aquella noche de tormenta le piden que continúe la historia que los mantuvo en vela durante horas. Ahí vemos a la actriz de cuenta cuentos, vestida de época por la Universal. Y lo macabro es retomado con un trueno. La Shelley en pantalla es un gran hallazgo de James Whale.
Ese mismo año (1935) Rene Clair, que estaba en Londres rodando una película muy inglesa que se titulaba El fantasma va al oeste la llamó para que hiciera un papel demasiado corto. Fue así Miss Shepperton, loca por las ciencias ocultas, pero nada más. Ella no fue fantasma. Cuesta encontrarla en productos de genuino terror hasta bien entrada la década de los setenta. En Willow (1971) fue la madre del atormentado personaje homónimo y tanto Arnold como Terror in the wax museum (las dos de 1973) eran sendos desafortunados festivales del terror consistentes en reunir a viejas glorias del género en cometidos más que extralimitados. Ni que decir tiene que el aspecto de la ya más que madura Elsa en muy poco remitía al de sus años mozos, una tendencia a la obesidad que ya arranca de principios de los años cuarenta la transformaría en oronda señora.
No es pues este el espacio para hablar de su matrimonio con Charles Laughton ni de su nominación al Oscar, ni de su fallecimiento de ancianita. Es pues, momento para honrarla como novia inverosimil de una patética criatura destinada a destrozar a su pesar todo lo que encontró en su camino. Fue una Eva creada a partir de la muerte misma que se asustó de su Adán zurcido. O sea, mujer monstruo y a la vez scream queen. ¿Alguien da más en tan pocos minutos de metraje?.
BIENVENIDOS A POLYESTER



Reseña de todas las canciones de Polyester, un programa realizado y presentado por Maciste Betanzos, de lunes a viernes de 20,30 a 21,30 CET por Radio Fantasy FM.

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Tarde-noche del martes 28 de noviembre de 2.006

INTERPRETE Canción Album (info adicional)

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CHICHO SANCHEZ FERLOSIO:
Hoy no me levanto yo 1.978 A CONTRATIEMPO (asi se sentía al parece Maciste la mañana del martes. Muy cabreado, en su apatía habitual. Da las buenas tardes y de paso avisa que muy pronto en el blog Fantasia Mongo II escribirá cosas bonitas de este cantautor heterodoxo)

TOM WAITS: Widow's Grove 2.006 ORPHANS ( rescate de esta preciosa canción con aires camperos y algo pastoriles. Waits sería no oveja, sino lobo... bueno, claro)

RICKY NELSON: Sweeter than you GREATEST HITS (Maciste empieza a hablar del tiempo, que es lo que suele hacer cuando no se le ocurre nada especial que contar, a no ser que comente artistas. Y como Nelson daría para varios monográficos pues prefiere ceñirse a la lluvia y al frío de noviembre. Llama Boquitas Pintadas y le pregunta para cuándo el monográfico Ricky Nelson)

THE OCCASIONAL KEEPERS: Desire 2006 THE BEAUTY OF THE EMPTY VESSEL (proyecto balsámico -de más- de Trembling Blue Stars, que por lo menos en este temilla parece presagiar negros nubarrones. Si, y Ricky para el 1 de diciembre)

SUSANA ESTRADA: Gózame ya 1.980 Single original ( la petición semanal de Maricón Martinez, que estos días lo está pasando francamente bien en Alcalá Meco. Dice que le están calentando el culo cada dos por tres. Y que no para de leer fotonovelas de María José Cantudo y César Bonet que hay en la hemeroteca Rejas. Suerte, compañero)

SILVANA PAMPANINI: Bellezze in bicicletta 1.952 Desconocido (no es momento para coger este medio de locomoción pero Betanzos disfruta mucho escuchando a las opulentas italianas del ayer, capaces en las películas hasta de montarse sobre dos ruedas sin miedo a que se les rompan las faldas tubo)

CANSEI DE SER SEXY: Meeting Paris Hilton 2.006 CSDSS (brasileños de ahora, frikis adictos al electroclash y a la cuchipanda Scissors. Divertidos y bilingues. Tema muy bailable dedicado a esta diva pop)

JORGE BEN: Cuidado com bulldog 2.004 FAVELA CHIC VOL. 1 (un nombre fundamental en la música popular del Brasil. Tema con muchos añitos ya encima pero que se incluyó en esta excelente colección de recopilatorios de música brasileña... para gente que no odia la música brasileña)

VINICIO CAPOSELLA: Dove siamo rimasti a terra nutless 2.005 OVUNQUE PROTEGGI (excelso como siempre Vinicio. Enorme canción incluida en su último disco hasta la fecha. Suntuosos arreglos, crescendos emocionantes y referencias estilísticas a Morricone y Paoli. Más que un nuevo Conte)

VINCENT DELERM: Sous les avalanches 2.005 LES PIQURES D'ARAIGNEE ( Maciste le tiene algo de tirria al personaje Delerm, tan francés, pedantillo e insoportable, con esa actitud de estar excesivamente pagado de si mismo. Pero reconoce que sus canciones captan muy bien la esencia de la chanson de toda la vida, y que este último disco le ha salido más cabaretero y alegre que de costumbre. Una delicia de cabo a rabo. Y, vaaale, Delerm tiene un polvazo muy intelectual: acotación mía)

ENNIO MORRICONE: La bambola 1.966 VERUSCHKA ( el locutor buscaba como loco el disco en el macuto para ponerlo después del de Caposella y no lo encontraba hasta que por fín aquí está. Para el filme documental sobre la imperial top Veruschka. Instrumental con arrullos de niña dedicado al equipo de Luxuria & Confettis)

GENE CLARK: One in a hundred 1.971. WHITE LIGHT (la canción favorita de Betanzos de lo que fue el primer disco en solitario del Ex Byrds. Broche de oro final a ritmo de folk rock)

(sección elaborada por Cordelia Flyte, la fan nº 1 de Polyester)

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28 noviembre 2006

MI NOCHE CON... NINON SEVILLA

" ¿Está Ninón bailando para la gloria?. De ningún modo, nunca. Está bastante claro que ella baila para el placer "

FRANÇOIS TRUFFAUT.1955

Ninón ¿de Lenclos?
El impacto causado en Francia por la maravillosa rumbera Ninón Sevilla sigue siendo un hecho insólito dentro de la historia de la crítica cinéfila. Si a las declaraciones lejanas de Truffaut le añadiéramos la no menos lejana anécdota de que el prestigioso escritor Ado Kirou le levantó todo un altar (y si mal no recuerdo, este señor fue además el sumo sacerdote del culto Louise Brooks) entonces podríamos afirmar sin riesgo a equivocarnos que la señorita en cuestión fue piedra angular y básica en la construcción del edificio de las heterodoxias que darían inicio a la nueva sensibilidad de los años sesenta.
¿Cuáles eran los poderes de esta diosa cubana de la pantalla para despertar tantas admiraciones?. ¿Acaso era una simple salida de tono de unos señores propensos a la boutade, a lo epatante o es que en realidad podemos acercarnos con devoción a una larga serie de películas basura de argumentos despreciables que, en cambio, tienen un algo que las vuelve ironicamente geniales?. Hablamos de un cine sentimental y bizarro, repleto de pasiones desbocadas y desmelene autóctono. El melodrama latino quintaesenciado en la figura sinuosa de alguna rumbera a pie de prostíbulo que es vejada por chulos y señoritos, por madres impropias y alcahuetas de cabaret. Es el culebrón actual pero mejor, con más canciones y bailes alegres. Es la fiebre novelística de Corín Tellado pero enmarcada a partir de la letra de un bolero de Agustín Lara.

Justificación de lo execrable

Tal vez desde lo paradójico entendamos que nos fascinen sus marañas absurdas, el hecho de que vayan encajando a la perfección en una sinopsis loca de contrariedades y confusiones amorosas. A los cinco minutos de la proyección de cualquier bazofia de Ninón estamos tan imbuidos en sus debacles que la búsqueda de la lógica se revela perfectamente innecesaria.
Este subcine tuvo muchas heroinas (Tongolele, Maria Antonieta Pons, Blanquita Amaro, Meche Barba, la Rosa Carmina del gallego de origen Juan Orol...) pero la rimbombante Ninón fue la mejor. Su gran clásico sigue siendo Aventurera (1.949) de Alberto Gout, el director con el que más trabajó (por lo menos media docena de películas más tienen en su haber) y mucho mejor artesano que Orol, por ejemplo. El caso es que no podemos afirmar que Aventurera sea una obra maestra, porque no lo es: es quizá, todo lo contrario. Y, en cambio, hay momentos de pulso narrativo, de mimo por el encuadre, de tensión dramática de verdadera antología. La evolución del personaje de Ninón parece tener un poco de autobiográfico. Su Elena no iba para artista de la noche (cuenta la leyenda que la Sevilla estuvo estudiando para el noviciado hasta que lo dejó por la rumba y el son) sino que la vida le fue enseñando que todo es una mierda, que el acoso sexual está ahí, a la vuelta de la esquina, sea cual sea el trabajo. Y un mal dia, comete el error de entrar en un cabaret, pues un futuro chulo la invita a almorzar en uno y entre el y la dueña la retienen con artimañas muy feas (le dan un bebedizo muy chungo) . Ya dentro no podrá salir, pues ahí todo es mafia tequilera, con gangsters que parecen charros y una atmósfera tan turbia como una subasta de blancas disfrazada de show business.

En alas del danzón

Ya metida en jarana, Ninón baila de muerte, se sale del escenario, requiere un plató cinematográfico para ejecutar sus propias coreografías: En un mercado persa, es el delirio en su máxima potencia, como odalisca con brillos falsos y destellos de bisuteria alcanza la grandeza; en su samba no se sonroja ni siquiera ante el posible recuerdo de Carmen Miranda; en la cubanía aporta su gran hallazgo, el baile santero y con él, se multiplica en numerosas Ninones oníricas, como si se tratase de un sueño psicotrópico. Y sueño ya era, pues el cafetucho se ha transformado en un escenario de grandes dimensiones.
Es decir, que sus actuaciones son éxito seguro pues están a la última moda del cinema internacional: puede ser María Montez, la Miranda e incluso la Bannister de Orson Welles en la secuencia de los espejos.

Burdelerías

Sus enfrentamientos verbales con la mala, la dueña del cabaret, esa Andrea Palma que quien la hubiese visto quince años atrás en La mujer del puerto jamás la podrá olvidar, mantienen la atención del espectador folletinero. Cuántos desplantes, dobles intenciones, dimes y diretes... La Palma es una dama sáfica de envergadura (ya sé que aquí tiene dos hijos, y los dos enamorados de Ninón) pero hay un algo en su olfato para captar presas femeninas, una exactitud geométrica a la hora de levantar la ceja mientras intenta estrangular a nuestra heroína que la harían perfecta para simbolizar a una Lisístrata de palenque. Poseedora de una doble vida, regenta en Ciudad Juarez localuchos que acogen a artistas del calibre de Pedro Vargas, Ana María González o Los Panchos. Y cuando la Sevilla se libera de su yugo cae como ovejita descarriada en uno nuevo: el de la mafia impía. Se perpetra el atraco a una joyería y tendrá que huir (policíaco cutre pero muy á la páge). Cae en los brazos de Ruben Rojo (se descubre que es hijo de la Palma, tremendo momento de miradas perplejas y música altisonante). Entonces la chica, maleada por los vicios del destino, sólo deseará vengarse de esa señora, casándose con su hijo, y luego poniendo a la familia en ridículo con los ademanes arrabaleros que se gasta al bailar en las fiestas privadas y, finalmente, seduciendo al hermano menor de Rubén (que no es Gustavo Rojo, claro es. Gustavo, mi favorito de los dos, más fornido que Rubén, tal vez menos guapo pero igual de pésimo actor). Tras la escena del conato de homicidio de Ninón por la Palma, la chica vuelve a su existencia errática, buscándose la vida en Ciudad Juarez. Locales como Cafe Fausto, el Jockey Club, el Tivoli, Kentucky Bar, Río Grande o el Café Charmant le abren o cierran las puertas. Pero todos podrían albergarla, a no dudarlo. Todos tiene un denominador común: la fantástica insania de los boleros de Agustín Lara.

Lara
en noches de ronda
Cantautor de amores enfermos. Músico en su piano y pianos donde verter la ceniza de muchos cigarros consumidos a pie de alterne, teclas blanco semen y negro mugre que acompañan a las Perdidas, Señoras Tentación, Pecadoras... Lara es el perfecto maestro de ceremonias de Ninón. No sale fisicamente en Aventurera, pero su canción da título y sentido al filme. El instante en el que Pedro Vargas arrulla meloso la tonada mientras la Sevilla lo escucha, enfundada en un traje de lamé segunda piel, apoyada a una columna y sosteniendo un cigarro en la mano, es acojonante. Porque el rostro de la hembra exterioriza unos sentimientos de identificación perfectamente. Vende caro tu amor, aventurera /Da el precio del dolor a tu pasado. /Y aquel que de tus labios la miel quiera /que pague con brillantes tu pecado. Un autor en estado de gracia, que pudo bien en el filme haber desempeñado el papel ingrato de Miguel Inclán como Rengo (matón a sueldo, feo de morir, casi un Rondo Hatton de los estudios Churubusco) enamorado en silencio de Elena. En Coqueta (1.950) Agustín Lara supo en cambio amarla, sino en silencio, si en penumbra pues era ciego con lazarillo. Ciego de sifilis, promiscuo antigalán.
Ante tanta pasión, el cariz dramático excede lo racional y adquiere al final tonos bíblicos. No exagero. Pensemos que existe una secuencia muy parecida a la que luego retomaría Kazan en Al Este del Edén ( novelón de Steinbeck sobre Caines y Abeles en el viejo Sur) con James Dean presentándole a su hermano querido a su espectral madre (dueña del prostíbulo de saloon). En Aventurera es Ninón la encargada de mostrarle a su esposo la doble vida que lleva su supuesta intachable suegra.

Ventanita colonial

Toda esta acumulación de elementos ruinosos transforman el bodrio en un sublime ejercicio de narración surrealista. Yo descubrí aquel universo hace ya unos años y quedé prendado de él (y de ella). Fue a través de los pases televisivos de muchos de estos filmes en la época del Quinto Centenario del descubrimiento de América (sí, el tristemente célebre 92). El horario era malo (las once de la mañana), asi que muchas las dejaba a medio visionar, pero ya andaba yo susceptible a aquellas sensaciones y me quedé arrobado por el pizpiretismo de la rubia Ninón, de nariz chatilla, peinados excéntricos y bailes graciosos. Con el tiempo, recuperar su filmografía (inédita en España, y eso que alguna iba firmada por Emilio Indio Fernandez) se ha convertido en mi particular obsesión.

"La mujer del arroyo no es mala, es sólo víctima". PACO IGNACIO TAIBO I

Otros títulos representativos:

* Pecadora (1947)
* Señora Tentaci
ón (1948)
* Coqueta (1949)
* Perdida (1950)
* Victimas del pecado (1951)

* Sensualidad (1951)
* No niego mi pasado (1952)
FRASES DEL DIA. Por Boquitas Pintadas

"Llevo treinta días sin luz /enterrado en este ataud/tumbado, soñando en mi celda/que es mentira, es una pesadilla / Un recluso me sonríe y se insinúa /es mi piel fría y morbosa /le seduce, le fascina /Mentes depravadas, adictos a la lujuria /decadencia corporal /amantes de la obscenidad..."
PARALISIS PERMANENTE

27 noviembre 2006

LA ZORRA DE MADRID RESURRECTION



9. MAR IN VITRO


Cogiendo de la mano a las profundidades, un espectro puede viajar hasta el infinito. Y un cálido verano puede suministrar mil y un deseos de lujuria. Es cierto. Piénsalo. Los personajes que forman esta historia disparatada se han acomodado en nuestra mente y ahora su extravagancia nos parece normal. Somos así. Nadie repara en ello.

Richard descansaba inmóvil sobre una toalla. La arena de la playa era un hervidero de calores indescifrables. El verano que padecían era desde luego insoportable. Su cuerpo estaba lleno de quemaduras. Era normal, permanecía tirado a pleno sol desde las doce y media de la mañana.
La localización era una extraña playita que solía ser frecuentada por las más diversas tribus urbanas madrileñas que en el verano hacían su habitual escapada a Sevilla. Si, Sevilla Beach, cuando tú quieras.
Fue al intentar ponerse panza abajo, cuando pudo comprobar que un niño lo observaba fijamente a pocos centímetros. Era una criatura menuda, de unos doce años. Rubio, de mirada enigmática. Iba desnudito. Su pipí era típico de un putti en fase manierista.. Pero era muy guapo. Su belleza se exteriorizaba de manera sublime. Richard no llegaba a creer que a su corta edad pudiera ejercer su sola visión en él la tiranía de un muchacho de dieciocho (aunque reconocía que algunas veces, Kane en sus mutaciones ultra efébicas le inquietaba de manera demoledora). Estaba sentado en la arena con sus piernas cruzadas. En sus manos portaba unas conchas de gran tamaño. Lo que más había llamado la atención a Richard fueron sus largos y ondulados cabellos, de los que apostaría que eran de oro.
No pudo aguantar más la tentación y le preguntó:
- ¿Eres tú mi bienhechor?.
- Tu eres la Zorra de Madrid, ¿verdad?.
- ¿Me conoces?.
- Eres inconfundible. ¿Qué haces en este basurero?.
- Ya vés. He venido con los míos a tomar el sol.
- ¿En un lugar lleno de porquería y contaminación?. Pero si aquí no viene ni dios.
- Vale. Ahora me toca a mí. ¿Quién eres tú?. ¿Dónde están tus papaitos?.
- ¿Me creerias si te dijese que soy una deidad muy antigua?... Pongamos Neptuno.
Richard rió sin medida. Al tocar la arena de la playa pegó un grito de dolor.
- Hostia, esto arde (quejándose).
- Toma. Mira dentro de ellas (dándole una por una las conchas).
Y Richard alucinó cuando miró los interiores: escenas de olas gigantescas, ondas marítimas de reyes atlánticos.
- Oh, eres...
- No. Eso eres tú.
- ¿Yo?. Oh no. No llego a tanto.
- Si, verás. Cada uno se ve reflejado en la concha. Yo, soy el más grande tritón. Tu eres...
- Una ninfa.
La criatura sonrió al ver que Richard iba comprendiendo.
- Asi que tu eres Neptuno. Siempre te había simbolizado como un hombre fuerte y viejo, con largas barbas blancas y un rayo en la mano...
- En la mitología soy así. Pero en realidad odio el mar azul. Gozo entre el chapapote, la basura contaminadora, entre los residuos que dejan esos asquerosos ecologistas.
- Pero pareces estar muy limpio..., y eres tan bello.
- ¿Vendrás mañana?.
- Es poco probable. Mañana por la tarde nos vamos, y por la mañana haremos algunas últimas visitas turísticas.
- Qué pena. Me hubiese encantado hacerte el amor entre las criaturas de mi mundo.
- Quien sabe. Nunca digas nunca jam...
Y el infante besó tan apasionadamente a Richard que este no logró restablecerse en muchos minutos.
Siguiente plano, la Zorra jugando con el atardecer. Como siempre, la soledad.


- Richard, Richard. Despierta.
- ¿Qu...é?. Ah, eres tú, Mikel. Me he debido quedar dormido.
- Tienes los sueños sumamente largos. Llevas aquí ocho horas, desde que Kane y yo nos fuímos.
- Ya te contaré lo que me pasó. No te lo vas a creer.
- No. Si seguro que viste a un fornido toreador y te la liaste a lo grande.
- No seas tonto.
- Si es que no se te puede dejar solo. Venga, vámonos ya. He comprado buen jaco... No sé cómo te gusta esta playa. Está hecha una mierda.
- Es fantástica. ¿Y Kane?.
- En el coche. Con Márgara.
Y los dos seres se alejaron poco a poco del basurero municipal de la capital andaluza, donde Richard había pasado aquella jornada tan...particular.

- Por favor, Márgara. Estate quieta ya, que vienen mis padres.
- Ay, el dia que te coma ese rabo que te cuelga entre los muslos te vas a acordar. Que me tienes loca.
- No. Loca ya te contratamos. Joder, que tía más pesada.
Mikel y Richard entraron en el coche y las furias sexuales de la vieja ama cesaron momentáneamente.
- ¿A dónde vamos?- preguntó Richard, mientras se maquillaba.
- Al Gato andaluz. Que nos esperan desde hace una hora -respondió Mikel.
Y Márgara, que era la que conducía el automovil, aceleró hasta llegar al destino.

****

21,17: Alcohol. Vino de jerez y guindillas del Sacromonte. Chute en los lavabos. Richard charla con una familia de gitanos que están a punto de fichar por Nuevos Medios y que admiran el arte de La Zorra.
El Gato Andaluz no es precisamente un lugar tranquilo, para tomarse unas copas relajados mientras suena música new age. Es más bien, una caseta para divertirse, bailar... en resúmen: para conocer el flamenco y la raiz profunda del pueblo andaluz si se coincide con algunos mandamases octogenarios del gremio.
22,00: Son las diez, no se hable más. ¡Qué bien baila Richard el zapateao!. ¡Cómo se retuerce entre nubes de humo y rebujitos al trasluz!. Y qué decir de Mikel, que además da palmas y arma jaleo como nadie. ¡Arte por arte! gritan los asistentes a tan magnífico espectáculo. ¡Arte es lo que tu tié, mi arma!.
Y miradas lúdicas se confunden entre miradas de deseos, porque el arte se palpa en cada rincón del local. No hacía falta que estuviese allí ni siquiera Caballero Bonald recitando nada, ni aquel nacionalista radical lanzando proclamas a favor de la expropiación de las finquitas de la vieja de Alba, ni que de improviso surgiera Silvio, el alcoholizado Silvio con su Sacramento en forma de copla rockabilly. Richard se había vuelto por si solo centro catalizador de todo aquel fandango.
02,30: Madrugada caliente. Madrugada flamenca. En grupo salen del local.
- ¿Qué os parece si vamos a las vaquillas? -increpaba Rafael, el adalid del grupo que asía por la cintura a Richard.
- Si. A las vaquillas. -gritaba beodo Richard.
- Pero tenemos que ir calladitos, ¿eh?, porque sino...
Sólo Kane y Márgara se habían distanciado del grupo. La tía, que seguramente insistía. El pequeño, que seguramente huía.
Y llegaron al campillo de los becerros. La luna dejaba entrever la silueta de una res que merodeaba por las matas.
- Mira Richard, ahí hay una. Silencio todas.
- Déjamela torear a mí. Por favor, Rafael.
Arrancándose su encarnada camisa, el maletilla procedió a lidiar al mini bull que obnubilado le miraba. Se santiguó y saltó la cerca.
- Suerte, toreador (Richard le besó en la frente).
- Te lo dedico a tí, y a tu compañero.
03,05: Pases de dominio. Perfección verde luna.
¡Torero!.¡Torero!. Rafael cumplió tarea.
- Eres magnífico, Rafaelillo -exclamó Mikel con emoción.
- Quizá la muleta un poco baja. Pero bien. Vamos, Richard. Ahora tu. ¿Te atreves?.
- Por supuesto.
Parecía como si la vaquilla tuviese lástima de Richard, que ridiculamente gesticulaba con su camisa de Prada en la mano. Ya sabemos que los modernos muchas veces son inconscientes de sus actos, pero el caso es que éste, en concreto, terminó huyendo despavorido al mínimo movimiento del animal.


M. Betanzos, 1.986
BOOKS I LIKED
By "the famous norteamerican woman's writer"


COME UP AND SEE ME SOMETIME: STORIES. Erika Krouse

" Having noticed that Erika Kraus uses passages from Mae West for her collection of short stories, I knew I had to buy this book. I love the stories!. Kraus introduces the reader to thirteen women whose stories are poignant, funny and thought-provoking. The stories are rather profound -- reading between the lines and finding hidden messages are called for. There are various elements of magical realism in some of the stories. I loved "Drugs and you", "Mercy", "No universe", and my personal favourite, "Husbands". Darkly funny, Come Up And See Me Sometime is one of the best collection of short stories I have read in quiet some time. If you love Mark West's dark humour, then you will certainly enjoy this book ".

26 noviembre 2006

DIRIGIDO POR... FA. 

Luis María Delgado y Alfredo Alaria: DIFERENTE (Los que iban a llegar ya están aquí)

El respeto crítico que el director Luis María Delgado despertó a raiz de este Diferente (1961), enseguida se desvaneció ante una evolución aberrante, a base de comedias landistas o de folclorismo tardío. Es pues lícito pensar que los dos titulos que más deslumbraron al aficionado inquieto y que venían firmados al alimón por otras personalidades (entiéndase: Manicomio, junto a Fernán Gomez y éste Diferente, con Alfredo Alaria) tenían más de la impronta personal de los segundos que de aquel. Por lo tanto, vamos a creer que el filme pertenece por entero a éste coreógrafo y bailarín, Alfredo Alaria, argentino cosmopolita, que aquí se implicó hasta los tuétanos en una historia, puede que autobiográfica, y que a día de hoy sigue dejándonos con la boca abierta por la audacia de su propuesta base. Esta es, la reivindicación en forma de manifiesto brutal de una sexualidad-otra, a su cuenta y riesgo. Un caso único de miopia de la censura franquista que no vió o no quiso ver en símbolos, en frases, en imágenes (algunas fuertemente esclarecedoras, como la metáfora fálica del músculo sudoroso del obrero taladrando piedra, mientras Alaria lo devora con los ojos. Y tras el fundido, el siguiente plano: Alaria introduciendo el dedo en el timbre de una puerta ) el grito (que no chillido histérico) de reafirmación de un personaje especial. Ya desde la secuencia de los títulos de crédito, con ese barrido por la habitación del jóven en el que se pueden ver claramente detalles cruciales como los libros de Wilde, Lorca o Freud junto al craneo de una calavera, nos damos cuenta de que el enfoque que se le va a dar es si no profundo sí lo suficientemente argumentado como para tomárnoslo en serio . Mientras que el deleite por rodearlo de aspectos decadentes, algo demoníacos (toda la metáfora del número de la macumba, por ejemplo) y misóginos lejos de aportar una visión deformada del gay antiguo lo que hacen es volverlo antiheroe delicioso, en tanto que restituyen un arquetipo de enorme validez: el homosexual no domeñado, el luciferino. Ese que hoy en día, los que seguimos la vieja escuela, echamos tanto en falta.
Es de sobras conocido que las dioptrias censoriales tienen su origen en la más supina ignorancia, y esto afectaría, por descontado, a un tema como el de la homosexualidad del que no sólo ellos (sino la mayoría de la población española) conoce apenas algo más allá del tópico. Esta puede ser la razón de que el filme pudiese estrenarse de manera tan libre, tan pletórico de mensajes, tan autoral. Incluso la doble lectura (una sería la verdadera; la otra, más acomodaticia) también existiría. Asi, el personaje de Alfredo bien pudo en su momento entenderse como un rebelde sin causa, acogido a un pensamiento beatnick, dentro de una estética blousson noir. Un hijo díscolo, de buena familia al que le gusta el baile, se desinteresa por el negocio paterno y se rodea de muy malas compañias (¿son las Cuevas Sésamo o el Oliver ese antro donde se suele reunir con maricones, negros y lesbianas?). Pero la inquietud de Alaria por explicarnos su indecible verdad aborta cualquier remedo de jamesdeanismo a la española (para eso ya estaba Julián Mateos o Jose Campos) y su sexualidad aflora en cada fotograma, bien sea a base de encuadres propicios para la polisemia o el mismo vestuario, provocador y ultraceñido.
Diferente pasa por ser el mejor musical rodado en este país. Razones no le faltan. En cambio, no podemos decir que los números musicales desborden originalidad. Son simplemente producto de un erudito en la Freed Unit. Asi encontramos referencias inspiradoras de Siete Novias Para Siete Hermanos, Les Girls, Cantando bajo La Lluvia, etc. Con todo, los resultados son más que brillantes, y el mero hecho de internacionalizar lo honra. Tampoco fueron coreografías expresamente compuestas para la película. Eran amalgama de las que había montado para su espectáculo teatral De Las Vegas a España.
En cuanto a ese final que a simple vista puede chirriar en su exceso histriónico de dramatismo (el protagonista es castigado por Dios ante tanta tropelía, y lo divino se materializa en el desencadenamiento de un fenómeno natural), vuelvo a lo que decía al principio: al entenderse su psicología como una anomalía a contracorriente, por no decir satánica, resulta estimulante pese su abierto ingenuismo. Y, en última instancia, toda esa secuencia que termina con la abjuración de su pasado sobre la intensa lluvia purificadora, está tan bien filmada que no debería molestar más allá de lo mínimo exigible.
Diferente iba a titularse en un principio Los que llegan. Y los que llegan, llegaron fatal. No como los quiso Alaria, sino domesticados, integrados en una sociedad consumista, atroz por tantas cosas. Está bien repasar esta pieza rara y única aunque sólo sea para apreciar las diferencias entre lo que pudo haber sido (un Infierno Sodomítico, ácrata y beligerante hacia cualquier forma de Poder y de Orden) y lo que terminó siendo (la Disneylandia del amor).
DIALOGOS DE CARMELITAS

Hoy... Descalzas en el coffee shop

Carmelita A:
Si dejaras el portátil aunque fueran unos segundos te lo agradecería.
Carmelita B:
¿Qué es lo que quieres decirme?. Yo te escucho, pero es que algunas veces parece que hablas en charada.
C. A.: ¿Tu en realidad piensas que nosotras podemos acabar con el problema africano?
C.B.: Algo habrá que hacer. Tenemos las cestas de Navidad a tope de latas de conserva.
C.A.: Pero si luego vienen ellos mismos como sardinas en aceite vegetal... Mira, te digo que esto de la solidaridad es un error. No nos va.
C.B.: ¿Entonces a qué nos dedicamos tan próximos a la Natividad?. ¿Aburrirnos en el gimnasio de las viejas, apuntarnos a un cursillo de limpiadoras de lentejas, estar metidas en casa mirando telebasura que aporta menos que un post de Maciste Betanzos?.
C.A.: Bah, esto a los negritos les ha pasado por venirles la descolonización tan pronto. Que no estaban preparados, vamos. Fíjate que cuando el Congo era de los belgas no les faltaba de nada. Tenían hasta como una identidad...
C.B: Si. No parecían tan negros.
C.A.: Al contrario, eran mucho más oscuros. Aparte que iban más destapaditos, que daba gloria verlos. Pero su situación en el siglo XXI es de impasibilidad total.
C.B.: Mira, una hacker... la Pitusi, le voy a mandar un virus...
C.A.: Mierda pa' tí. No se puede tener una conversación profunda contigo más de seis líneas. Ahora con la Pitusi. Desde que en este fumadero han puesto conexión ADSL estais todas que pareceis de Spectra.
C.B.: ¿Tu sabes quién es esta Pitusi, hija?. Es una de las destroza páginas webs más peligrosas de Castilla La Mancha. Ha entrado hasta en la intimidad de Jose Bono, que gracias a las maldades de esta rufiana ha perdido el gentilhombre la posibilidad de aspirar a la alcaldía de Madrid. ¿Acaso no lo has visto en su habitación retozando con tres monaguillos del Escorial?.
C.A.: Pues si, como toda España. Y toda España disfrutó mucho con aquella cámara web, así que deberías estarle agradecida.
C.B.: Pues no lo estoy, es una perra. Me ha mandado mi blog a tomar por culo. Ahora buscas en Google Carmelita B y te sale un Pornosearch de Mújeres Lúbricas de laTercera Edad.
C.A.: Pues no le veo diferencia con lo anterior. ¿Qué otra cosa era lo tuyo?. Dale una chupada al caramelo.
C.B.: Será puta..., me ha bloqueado la compiuter..., mira mira... "Juegue al casino"... Esta está manipulándolo desde alguna penitenciaría turca... Mira que lento va todo...
C.A.: Eso es el humo de la marihuana. ¿Porqué no echas un poco de aceite en el embrague?. Es que lo tienes todo muy descuidado. Esa pantalla tiene unas inquietantes marcas de grumos.
C.B.: No sabes lo que dices, la máquina también suda y suelta excrecencias. Su mucha humanidad. Estás fumada. ¿Cuánto te ha costado ese cigarrillo armado?.
C.A.: Seis euros. Como el mes pasado.
C.B.: Pues una barbaridad. A mi no me gusta venir aquí porque al final salgo con una irritación de ojos, aparte que me atonto. Y yo tonta no voy a ninguna parte. Porque abusan de mí.
C.A.: Calla zorra, que tu te pirras por que te tomen a chirigota...
C.B.: ¡Pero estate quieta!. Desde que salimos de casa ya van doce veces que me andas en la almeja. ¿Qué buscas, tia rara?.
C.A.: ¿Y la Pitusi?. Mira, te ha mandado un mensaje.
C.B.: Es la paloma de la paz. Eso quiere decir que en tres minutos se me va a apagar el monitor.
C.A.: ¿Y eso es malo o bueno?.
C.B.: Eso es una mierrrda, tía. Y no toques más.
C.A.: Se te ha mojado la braga.
C.B.: ¿Qué teneis, ganas de cachondeo hoy?. A tomar por saco...Con este disquete le voy a electrocutar los dedos sucios de rascarse el culo, cuando teclee en su Pc.
C.A.: Hablando del PC, mira quién acaba de entrar en el local... La Ninotchka
C.B.: ¿Esa bolchevique?. Esa metió en España un montón de pedofilia en la red.Todos niñitos rusos... La Infancia de Iván se titula. ¿Ya lo sabrías?.
C.A.: Saliendo de ella, más lo vería como la Infancia de Gorki. Me voy al tocador, hacia allí va. Siempre se pone a lanzar mítines comunistas que resultan muy aplaudidos.
C.B.: Lo que busca es jaleo. Una desfasada. Fíjate, fíjate.. La calavera amenaza en la pantalla del escritorio, la madre que la parió... Fin de la compiuter. Esta se va a enterar.
C.A.: Desde luego, más que con un ordenador lo que parece que estáis es jugando a la pleiesteixon. Dale una calada al cigarrillo.
C.B.: Vale, pero lo matas tú.
C.A.: Ay, matar matar. Siempre matar. Todo esto no te trae más que agresividad. Recuerda que mañana tenemos que estar en la mesa pepitoria con todas las cestas llenas.
C.B.: Muy bien. Pues yo a la mía le voy a poner un gramito de lo que vende el camarero ese tan salao. Para que esos esclavitos se relajen cuando cojan ventisca en el cayuco.
C.A.: Eres despiadada. ¿No vés?, la internet os vuelve inhumanas. Pero sigues rebuena...
C.B.: Pero quita el dedo, joder.¿A tí qué te pasa hoy?. Y te hablo muy seriamente.
C.A.: Que estoy enamorada de tí, ostia. Y te lo digo así... al natural.
C.B.: Bromeas. Anda, vete al tocador e inhala amoníaco. Vuelve a una posición standard.
C. A.: A mi el cigarro no me afecta. Soy consciente de lo que te digo.
C.B.: Oh.
C.A.: Quiero que hagamos una vida en común. Y que por la noche durmamos juntas.
C.B.: Pero eso ya lo hacemos...
C.A.: Pero con polvazo.
C.B.: Ah, yo eso ni loca...
C.A.: Tu déjate llevar. El caso es que te quiero, tia.
C.B.: Pero entonces ¿qué vamos a hacer?.
C.A.: Tu lo que deberías hacer primero es ir al tocador. Estás lívida.
C.B.: Serán las malas noticias. Estoy que vomito toda la fabada del mediodia.
C.A.: Fue el cigarrillo. Pedí una mezcla mentolada a la que debes ser alérgica. ¿ No te acuerdas aquellos calabacines que te preparé el día de tu santo, que me los echaste encima?. Les había añadido unas ramitas de menta... Eres alérgica, ya lo dice Torreiglesias. Cálzate, que te va a coger el frío.
C.B.: Ay, Virgen del Puño. Yo no llego a los ciento diez, hay qué malita me encuentro... Si hasta parece que me estoy cagando por mí, con lo arregladita que venía hoy. Y en el tocador la Ninotchka. ¿Qué pensará?.
C.A.: Pensará en Lenin. Otra cosa no hay. Corre, corre, que del amarillo estás pasando al verde pistacho. Anda que ya llegamos, ¿no sientes el Casatchock?.
C.B.: Puajjjjjj Brrr Patapuafff urgle urgle uhhhh

continuará

25 noviembre 2006

POST Nº 1000

Algo importante. Como para festejarlo, ¿no?. Pero por desgracia hoy no tengo ánimos para casi nada. Me siento algo vacío, un poco tristón... será porque anochece siempre antes cuando se está en soledad. Cuando las sombras de la noche son medio reconocibles y entonces te viene buena parte de tu pasado más reciente a la memoria. Y vuelves a casa con tiritona y congestionado. Son las veces que decidirías tirar la toalla y abandonar este mundo. Entonces en tu refugio personal, te encuentras seguro. Intentas retomar una historia, un mini proyecto o quizá, darle algún arrumaco a mamá, y es como si los peligros que hay afuera quisiesen seguirte atenazando y te hacen una llamadita de teléfono graciosa, anónima, un diga y cuelgan.
Dios..., qué post... ¿el 1000 ya?. Es una barbaridad. Esteban ha desaparecido forever and ever. Se supone que todo lo que nos leíamos no era suficiente cosa para que siguiese aquí. Hasta es posible que lo suyo fuese tan inconsistente como lo pueda ser una conversación en un pub de moda, la relación puramente coyuntural de dos almas pasajeras. Tan superficial como un polvo rápido al alborecer el día, entre espasmos de alcohol y risas. ¿Dónde fue a parar mi chico milagroso?. ¿Qué demonios puede diferenciar este tipo de correspondencia internautica con otra más clásica, que se llama epistolar y que se supone que afianza mejor los vínculos?. ¿Entonces esto es una irrealidad como opinan muchos?, ¿ un juego fascinante, ambiguo, de suplantación tramposa?. ¿Qué es lo que pude escribir?, ¿entre todos los millones de palabras cuál fue la que a lo mejor le hirió tanto como para tomar la decisión de este corto y cierro?. Desde luego que debería ser un poco más realista en circunstancias así y dejarme de ejercicios estílisticos. En el fondo todas mis relaciones van acabando de la misma manera: lentamente, uno va renqueando, espaciando sus contactos hasta que el otro da un paso de manera indirecta y sin voluntad de nada pero que el primero aprovechará para finalizar así la historia. Me refiero al problema que tuve con el ordenador en septiembre, cuando suspendí el blog por un par de días. Fue entonces su último comentario. Algo ha ocurrido, y aunque yo siga adelante porque es mucha la ilusión que tengo, me gustaría saber qué le ha pasado a Esteban. Sí. De vez en cuando me acuerdo de él y es como si necesitara saber que está ahí atrás. Me conformaría con que me mandase un comentario aunque fuese monosilábico, aunque se limitase a utilizar palabras como Hola, bien, mal, ¿queeeé? o hasta luego. Ya ni pido una explicación. Sólo una señal de vida.

Mil posts. Qué record, qué sensación. Equivaldrían a la historia de cuatro años de cualquier blog. Y eso es cosa seria. Pena que me encuentre tan abatido y sin apenas ganas de teclear... Mirando del 900 al 1000. Pasó un festival de cine por mi ciudad, ví a Imanol Arias, pero como me cae mal ni lo saludé ni nada (y eso a pesar de que lo adoré en El Lute) ... también estuvo Emilio Gutierrez Caba, pero jugó al despiste y estuvo a punto de pasárseme desapercibido. Mi Emilio... qué enganche con Emilio. El año pasado había publicado una referencia sobre un Peter Pan que habría representado él, de muchachito. Hubo un error en mis informaciones, pues aseguraba yo que el Peter Pan lo había encarnado Tina Sainz, en la mejor tradición de féminas travestidas en Niño Eterno. Al final el propio Emilio me confirmó que fue el mismo quien se puso las mallas en un ya lejano 1.963, para la compañía Títeres. Fue en el Teatro María Guerrero, con música de Disney (volarás, volarás... le susurré entonces yo, en aquel rincón de la taberna donde tomábamos unos vinos. Se echó a reir bajito, sigue conservando su tímida media sonrisa infantil de siempre). Dirigía Angel Montesinos. Emilio se saltaba la tradición al ser Peter. Su Wendy sí que era Tina Sainz y el más pequeñito... ¡Quique San Francisco!. Además en el reparto figuraban otros futuros actores como María José Alfonso en su tierna juventud...
Fueron momentos entrañables que viví hace unas semanas... luego vendrían las intimidades con Pedro, con algún que otro muchacho recobrado de las brumas del tiempo... Pero ya nos meteríamos en los terrenos del Macisterotique y prefiero dejarlo para más adelante.
Desde mi penuria anímica de este instante, un saludo a todos los que estéis ahí. Me voy a escuchar a Lunes de Hierro con "En mi hogar". Un masoquismo barato.
TEATRO MONG PRESENTA...

COMO TRIUNFAR EN LOS NEGOCIOS SIN APENAS INTENTARLO

El musical se estrenó en 1.961. Su autor fue Frank Loesser, toda una eminencia gris (suyos son Guys and dolls o The Most Happy fella). La dirección del original corrió a cargo de Abe Burrows y Bob Fosse. Fue todo un éxito. Consiguió cinco Tonys seguidos, el premio Pulitzer, etc. Supuso la revelación de un primerizo Robert Morse como el héroe jóven y ambicioso, el típico trepa sobrado de encanto. Asimismo el veterano crooner Rudy Vallee (ex ídolo de las bobby soxers) probaba suerte en el teatro musical con un papel bombón, casi caricaturesco. Y es que el montaje de la obra se había planificado en forma de sketches, como si fueran tiras cómicas.
Es un musical eterno (el revival que tuvo en los años noventa con Matthew Broderick de protagonista sigue confirmando la validez de su mensaje, incluso las actuales representaciones parecen apuntalar, aún más si cabe, la perennidad) por su ironía, criticismo y distanciación.
Buena música y buen argumento. No es un espectáculo caro, ni mucho menos. Desde la sencillez, al clasicismo.

LA OBRA NUMERO A NUMERO

* Comienza la comedia. Nuestro protagonista, J. Pierrepont Finch limpiacristales en un rascacielos de la ciudad de Nueva York. En el piso setenta y tantos está, leyendo un libro que se titula "Cómo triunfar sin dar golpe".


* El libro va de mano en mano. Secretarias y empleados se empapan de este tipo
de literatura fácil y mediocre.

* Nuestro protagoni
sta ya está de vicepresidente de la compañía de publicidad, tras muchos peloteos. Y está con una explosiva secretaria, la cual lo acosa sexualmente (le devuelven a él los peloteos). Pero el arribista sólo tiene ojos para la humilde empleada Rosemary, la de abajo, la que siempre le quiso.

* ¿Quieres casarte conmigo?, le pregunta el preside
nte de la compañía a su secretaria, que amenaza con marcharse (dueto).

* I Believe In You
Nº fuerte de la obra. En los lavabos de caballeros. El protagonista pasa por un momento tenso: debe ser brillante en la reunión de ejecutivos y se repite a si mismo ante el espejo: I believe in you. (NOTAS AL MARGEN: 1. No consigo imaginarme a Broderick aquí sin que me caiga la baba. Debía estar delicioso... 2. Robert Morse fue el creador de Finch y Morse fue un buen cómico. Con esta canción lograba casi llorar, cosa que Boroderick no hizo, a pesar de contar con los suficientes recursos interpretativos, también).
En este número se oyen los ruiditos de las maquinillas de afeitar del resto de los ejecutivos que, por otro lado, es
tán deseando echar de la empresa a un vicepresidente tan precoz.

* En la reunión es aceptado el plan que propone Finch, aunque por una serie de circunstancias fracasa y es despedido, volviendo a su situación del principio. Este número final pertenece al momento en que da un discurso positivo ante la empleada que quiere y los ejecutivos. Estos le responden de una forma apoteósica: ¡Hay que ayudarse los unos a los otros! (moraleja: no estés triste, con voluntad se puede triunfar, hasta uno puede llegar a ser presidente de una nación).

* Acaba todo bien. Se casa con Rosemary. Y así para acabar, mientras los espectadores de la obra hacen un gran esfuerzo de imaginación, el Escenario se convierte en... ¡la fachada de la Casablanca! y el protagonista es recibido como flamante presidente de los Estados Unidos (la fuerza de la tenacidad).


Se baja el telón. Aplausos.


FRASES DEL DIA. Por Boquitas Pintadas

Aquellos fantásticos Buzzcocks (Mi curso del '77)



" Parece irónico que la gente se queje de que no me afeite ni me peine el pelo, cuando
hace dos años si no te lavabas te exaltaban como un profeta ".
PETE SHELLEY







"Nunca, nunca hubiera pensado que tuviera este pozo de talento"
HOWARD DEVOTO

24 noviembre 2006

ALBUM DE CROMOS LATINO MOZOS

Cromo nº 6: CESAR ROMERO (1.907-1.994)

Beau Brummel en Tropicana
Para el cinéfilo otoñal, el nombre de César Romero le trae a la cabeza tres imágenes del actor bien características: por un lado, su paso por los filmes tropicales de Carmen Miranda, por otro lado su Jocker para el Batman televisivo de los años sesenta y una tercera, también televisiva, como participante en la idiota Falcon Crest, como cortejador temporal de una Jane Wyman más momia que nunca. Son tres papeles que más que simplificar su carrera, le deben su fama y su parcela en el corazón del espectador más popular. Ahora bien, sería injusto obviar otros aspectos de su filmografía (e incluso de fuera de ella) que, aunque no tuvieron excesiva relevancia o que aún teniéndola cayeron en un inmerecido olvido, servirían para complementar un caso de personalidad latina muy especial, y siempre entrañable.
Y es que Romero fue además un excelente bailarín, un hombre muy elegante, de suaves formas y ademanes delicados que lo volvían casi un Beau Brummel en Tropicana (por lo menos antes del puro desmelene de su Jocker, afrontado más como outing personal que buscando una fidelidad al comic original) y, por supuesto, fue un Soltero de Oro (un arquetipo siempre rodeado de misterios que resulta muy atrayente en los hervideros de chismes del eterno Hollywood). Al final de sus días, a raiz de una entrevista con Boze Hadleigh, el enigma Romero fue autodesvelado en lo que era un caso de salida del armario no por sabido menos asombroso.

El rey de la rhumba
El latinismo del actor es tan consustancial con su bonhomía como la chinitud como fuente de perversidad lo era para Anna May Wong. Acogiéndose al tópico pudo ir ascendiendo peldaños en una industria racista y homófoba a más no poder. El nació en Nueva York, sus padres en Cuba (al parecer circula una leyenda que dice que su bisabuelo por parte de madre fue...¡José Martí!. Algunos isleños siempre lo han desmentido).
Lo primero que hizo artísticamente hablando fue aprender a bailar. Debutó en Broadway en 1.927 con la obra Lady Do, musical en dos actos que se beneficiaba de las coreografías del genial Busby Berkeley. Por su prestancia en escena consiguió pocos años después entrar en el cine. Fue en un breve papel gangsteril en The shadow laughs (1.933) , serie B de una baratura que asusta. No lo era el filme con su siguiente esporádico: The Thin Man abría una estupenda serie de misterio para la pareja ideal Powell/Loy en la Metro, basada en la novela de Dashiell Hammett. Lo importante para Romero en esos primeros años fue hacerse un hueco y conseguir soltura. Su fotogenia era indudable, un característico bigotillo uno de sus emblemas indisolubles (mostachín que jamás eliminaría, por cierto) . Pero por desgracia, otros bigotillos empezaban a oponerle una severa competencia (por ejemplo el de Clark Gable, y al poco los de Don Ameche, Ty Power o Robert Taylor). Encima era latino, y su coetáneo Anthony Quinn desbordaba en trabajos (secundarios si, pero casi hacia todos los étnicos). Asi que César desde la mesura, desde la prudencia y lo cool esperó a que sonara la primera campanada. Y la suya vino en forma de serial del Oeste. Cisco Kid se llamaba el heroe, una suerte de Llanero Solitario tex mex, un Robin Hood del Oeste, también. Protagonizó varias secuelas pero no cuajó lo suficiente, tal vez por sentirse desplazado en estas lides, se le veía algo envarado en el terreno de la aventura. Su suavidad se dejaba notar mejor en salones de baile de los grandes hoteles tipo Waldorf o Algonquin, por ejemplo. Como gigoló de señoras, private dancer para alegres divorciadas había que verlo. Con qué soltura se deslizaba sobre brillantes suelos de mármol blanco. En este sentido, César parecía ideal para haber inspirado la célebre rumba de Porter "Beguine the beguine".

Gay divas para un alegre latino
Cuando en 1.935 el director Josef Von Sternberg filmó en delirio la novela de Loti Le femme et le patin, con la Dietrich como Conchita Perez, César Romero deslumbró tanto o más que ella con su glamour opresivo y fatalista. Era el torero que compartía sufrimientos pasionales con Lionel Atwill frente a los desdenes de la imposible andaluza. El filme es una droga, un auténtico carnaval barroco y genialoide, un capriccio masturbatorio y demencial. El día que me muera, quiero hacerlo viendo este celuloide hecho de sustancia similar a la morfina (y supongo que como complemento de My fair Lady, más bien por alargar mi final más). Contemplar a César en The devil is a woman puede llevar a equívocos de supremacía de egos, incluso en fotogramas uno hasta puede confundirlo con Anthony Quinn. Pero eran bien distintos. Aquí Romero aprendió a adorar a una diva, como buen maricón. Y cuando le tocó el turno de echarse una sambita o un danzón con Carmen Miranda, el devoto en mitologías gays comprendió que César se amoldaba como un guante a ese tipo de damas. La Miranda, profesional de muchas cosas, era además un pastel de extravagancias. Sus filmes son olvidables pero en su momento (la segunda guerra mundial) cumplieron una función: el servir de hermandad de Estados Unidos con los pueblos latinos frente al boicot europeo hacia sus películas.
Y aunque la Miranda en ellas era una especie de guinda multicromática a merced de las parejitas oficiales Alice Faye - John Payne, o Betty Grabble - John Payne, sus momentos bailando y cantando sóla o con sus novietes latinos (Don Ameche o César Romero) actúan con efecto de anfetamina, levantando el ánimo de manera instantánea para, al final, quedar como lo mejor del conjunto. Ella, Romero y el gelatinoso tecnicolor de la Fox de entonces.


La televisión y los acertijos
En la década de los cincuenta el eterno Cisco Kid pasó a la televisión con los galopes de Duncan Reynaldo. César en esos años, aún pudo asomarse a la gran pantalla con estilizaciones suntuosas de personajes del Oeste. Cuando en Veracruz (1.954) apareció, lo hizo bajo los rasgos de un tal Marqués Henri de Lavordere. Y como en tantos casos similares, cumplió a la perfección con sus secundarios, fuese donde fuese. Lo cierto es que de haber aristocracia en Estados Unidos el hubiese sido algo más que un marqués. Hizo una gran fortuna gracias a sus buenas previsiones y su olfato para embarcarse en proyectos televisivos super existosos como el de Passport to danger (1.958) .
Asi pues, este latino suertudo, se transformó en uno de los hombres mas ricos de la colonia hollywoodiense. De los pocos que ante la debacle del sistema de estudios y los consiguientes despidos masivos de personal, siguió trabajando por placer y no por necesidad. Asi se explica que aceptase el papel grandguiñolesco de supervillano en el Batman televisivo más pop del siglo XX. Su Jocker es el colmo del histrionismo bien entendido, un prodigio para el departamento de maquillaje y un emblema para los fanáticos de la subcultura. Para Romero, fue además su oportunidad de oro de liberar toda aquella pluma interior que nunca pudo soltar. Y lo cierto es que fue mucha. Lo que hizo años después Jack Nicholson con su personaje fue lamentable, en tanto que era un exceso de overacting, por entero gratuito y sin clase alguna. Y, por si todo esto fuera poco, la enésima reiteración de algo ya demasiado visto en el. Una chabacanada alejada de la muy personal que inventó Romero.
Los últimos años de nuestro latino mozo los vivió entre el bienestar de los millones y sus cameos en múltiples series de TV. La más recordada, Falcon Crest (fueron casi cincuenta episodios paseando su vejez como Peter Stavros, flamante nuevo marido de la arpía Channing). Antes había aparecido en algunos de Hart y Hart, de Magnum, de The Mod Squad, de Ironside o de Embrujada.
Cuando la ratita de lo homo Boz Hadleigh le sonsacó su condición homosexual a principios de los años noventa, Romero fue en todo momento respetuoso y discreto. El vivió bien y sin excesivos miedos por aquello. Eran otros tiempos, los mismos que le enseñaron a afrontar su realidad con prudencia y escasas alharacas.
Clase, savoir faire. El más alegre latino de los forties.