31 octubre 2006

DAILY STRIP TEASE PARA IRSE A DORMIR

Los maridos de H.T. Webster

Iniciamos esta noche un ciclo dedicado a las family strips, que hubo muchísimas y muy interesantes. Nos encontramos de bruces en su mayoria, como quien no quiere la cosa, con el milenario tema del matriarcado. O sea, con la mujer como guardiana del hogar, de la cultura de los hijos y educadora del marido. Este, a menudo, aparece bajo los rasgos de un ser empequeñecido e indefenso, apoltronado en la propia comodidad que él ha ido creando con más paciencia que entusiasmo. Los pantalones llevados por ellas resaltan el doble en las tiras comiqueras englobadas en el apartado family.

H.T. Webster que nació en el Oeste de Virginia en 1.885 tiene en su haber un rico catálogo de clásicos de este asunto. Sin duda el antecedente de su mayor creación fue The man in the brown derby, avanzada la década de los años 10 del pasado siglo. Su protagonista Egbert Smear era un auténtico inútil, incapaz de llevar a buen puerto nada que se trajera entre manos. La continuación de esta tira, que como siempre empezó siendo diaria y luego pasó a formato sundays, fue la más conocida e imperecedera The Timid Soul. Un marido débil, de apariencia física ridícula (no tenía mentón, con gafas...), un pobre de espíritu que lo acepta todo... Un poco como el señor K. de Kafka. Como sunday el gran Webster la estaría publicando hasta su muerte, acaecida en 1.953.
Se hace perentorio anotar que The timid soul la simultaneó con trabajos igualmente interesantes y que demuestran el carácter misógino del autor como la increible Cómo Torturar a su mujer, que recuerda a la célebre comedia negra de Richard Quine de los años sesenta How to murder your wife, con Lemmon y Virna Lisi (por cierto Jack Lemmon en la cinta era dibujante de comics).


ALBUM DE CROMOS "CHICARRONES SANOTES". Por Gilda Love

Cromo nº 13. TY HARDIN (1.930- )

Cualquiera que vea a Ty Hardin en fotos lo primera que piensa es: Joder, la raza perfecta. Lo cual lo acercaría al siniestro mito de la raza aria (además era rubio como la cerveza alemana). Y fíjate, qué casualidad que el mozarrón siendo puramente yanqui (neoyorkino, pero texano de crianza) dedicó buena parte de su existencia fuera de los focos a la creación de un movimiento de inspiración filonazi llamado "los patriotas de Arizona". Disponía el y sus compinches de toda una organización armada, publicaban boletines periodicos para expandir su ideología (Manual del Patriota) y de, igual manera, no se cortaba un pelo al hacer públicas sus estimulantes teorías antisemitas a través de artículos para prensa. Teniendo en cuenta que su carrera en el cine y la televisión fue tan breve como la de tantos colegas con los que comparte cromo en esta colección, deberíamos prestarle algo más de atención (por lo menos algo más que una linea) al dato pseudo político de su biografía. Por desgracia o por fortuna, yo no creo en la pureza (ni en la virginidad) y ahondando en el actor encuentro pasajes negros que incluso lo involucran con nuestro país. A principios de los años setenta residía en España. Era dueño de una cadena de lavanderías y también de un bar en donde le confiscaron una importante partida de hachis (que dadas las peculiares apreciaciones del muchacho, sería de calidad pura purísima). Tuvo que retornar a los Estados Unidos por tal motivo.
Tumultuoso Hardin. Inexpresivo fuertote de los fifties/sixties. Ya empezó a pegar tiros en la guerra de Corea. Cuando entró en el cine lo hizo casi de puntillas y escondido entre algún gran reparto como en el caso de Los Bucaneros (1.958) o El tren de Gun Hill (1.959). Ambas eran series A de excelente factura. Todavía aparecía en pequeñito en los títulos de crédito como Ty Hungerford, su nombre real. Pero es que incluso cuando en el mismo año de su debut colaboró en una serie B del calibre de I married a monster from outer space, apenas resaltaba... y eso que como competencia tenía a un reparto anodino a su lado. Sólo los muy "entendidos" repararon en que se trataba de un perfecto especímen de macho. El equivalente físico de Clint Walker en rubiales. O de un Tab Hunter pero en hétero y más musculado. Creo que la comparación con el primero es doblemente justa, pues los dos fueron grandes rivales en la pequeña pantalla. El primero como Cheyenne y el segundo con su Bronco Layne monopolizaron la cuota de heroes del oeste de aquel período de la televisión norteamericana. Incluso se pensó en que Hardin podria sustituir a Walker en la serie tras subirse este último a la parra del aumento de salarios. La sustitución no fue efectiva, pero sí que pudimos ver en algún capítulo de Cheyenne al rubiales haciendo de Bronco. Fueron dos potencias narcisistas, supermachas, fue beefcake al cuadrado. Y todo un placer para sibaritas de los vintage hunks. El destape habitual al que se sometían maromos como estos introdujo cierto erotismo brutal en horas de familia que, aunque solapado bajo el pretexto de la aventura, tenía profundas raices en la cultura machista de su propia civilización. Eran, de alguna forma, idealizaciones de centauros hermosos en praderas ficticias que además, para complicidad de cinéfilos, prorrogaban una estética de west quintaesencial, y a la que le quedarían pocos capítulos de vida, sin duda (el advenimiento del western a la europea con Leone y demás instaurarían otra mística en la que el delirio primaba frente a la ingenuidad del buen colono).
Cuando Cukor contempló al rubio apolo en algún pase de la serie quedó prendado de su magnificencia y lo colocó en una historia de su fallida The Chapman Report (1.962). Hardin era un chulo de playa o, cuanto menos, un Li'l Abner de la dorada California, fácil de embaucar por damas menopausicas. Ella era Glynis Johns, con ganas de echarse una teñida canita al aire. Lástima que fuese demasiado payasita para creérnosla devorando tanta carne morena. El, por el contrario, cumplía el precepto del rubio tonto (impresionante, eso si) con una estupidez rayana en la tara dawn y que tendría como culminación la hipertrofia insultante de Dave Drapper en No hagan olas (1.967. Alexander Mackendrick) y, en Serie B, los maromos de Russ Meyer. Siguió bronceado en la playa en Palm Spring Weekend (1.963), pero en seguida, viendo que el futuro para actores como él estaba mejor en Europa hacia allí se dirigió.
Del Pacífico pasó al río Tiber, donde casi ni se mojó. Era la época de los spaghetti westerns (con lo cual también caería por España) . Algunos títulos: El hombre del valle maldito, Pampa salvaje y Custer of the west. En 1.968 participó en un título de culto, Circus of horror, a mayor gloria de la monstruosidad de Joan Crawford (enésima vuelta de tuerca al grand guignol de Aldrich ahora en ambientes circenses, directamente). Su vuelta a la televisión a finales de aquella década con la serie Riptide (1.969) no conseguría repetir el éxito de Bronco.
Entonces tomó partido por otra carrera que era la política, siendo en ello un antisemita muy trabajador, como ya señalé al principio. El FBI terminaría confiscando un montón de material digamos... anti democrático y desmantelando la red protonazi que había conseguido crear. Hoy en dia está hecho todo un predicador, imagino que completamente p'allá y de aún muy buen ver.


ESTAMPAS DE SANTOS

Por el reverendo Belcebú Von Bleu


SAN ANTONIO RICCI


Queridos hermanos, el anodino Antonio Ricci era un obrero, como tu y como yo (yo obrero de almas, claro) , hijo del popolo romano. Lo que pasa es que estaba en paro. Y en un paro muy delicado puesto que era la época de la posguerra. En la Italia de Badoglio las cosas estaban muy jodidas y la tasa de desempleo era atroz. El Monte de Piedad estaba tan lleno de objetos empeñados como las casas de beneficencia de pobres ateridos. Malos tiempos para la subsistencia pero buenos para la lírica neorrealista. El buen Antonio carece de bicicleta para poder aceptar un providencial trabajo que le surge como empapelador urbano de carteles de cine. Su esposa Maria, resuelta y decisiva, opta por sacar las sábanas de las camas (sin ellas también se puede dormir) y las empeña a su vez para poder sacar del almacén la bicicleta prestada. Pero a nuestro desdichado amigo se la roba un pillastre compinchado con otros dos mientras pega con cola una Gilda del pecado..
La odisea en busca del ladrón se vuelve agobiante para él y para su hijo Bruno. Antonio tiene un carácter apocado, que le hace moverse por las calles con inseguridad y demasiada torpeza. Su hijito siempre parece encontrar soluciones, ideas adecuadas, incluso capacidad de crítica ante el comportamiento ineficaz del padre. Esto motiva a que el perdido obrero vuelque su impaciencia en el crio, avinagrando el ya de por si duro periplo por la recuperación de la vital bicicleta. Consigue encontrar al ladrón, un muchacho mucho más miserable que el, de aspecto enfermizo, que en su barrio niega con rotundidad el haber sustraido nada. Nadie cree a Antonio, mejor dicho: todos los vecinos del acusado toman partido por el charrán. El muchacho (carne de prostitución y delincuencia, asiduo de las golferias clandestinas de Porta Portese) sufre con la tensión un ataque de epilepsia y Antonio es avasallado por la turbamulta. De nuevo Bruno opta por las decisiones justas y va en busca de un guardia urbano que, tras aparecer, visita la casa miserable del culpado y no habiendo encontrado pruebas ni pudiendo el mismo Antonio ante la ley ofrecer pesquisas exactas, le insta amablemente a que desista de la idea de seguir señalando con el dedo a nadie. Nuestro santo abandona vencido esa calle ya sublevada y se hunde aún más en la desesperación. ¿Qué le resta por hacer?. ¿Abandonarse a la superstición de alguna adivina comecuartos que le pronostique un futuro más negro que el hambre?. Ser honrado no le valió de nada. Piensa en el ladrón de su bicicleta y se da cuenta de que los que roban pueden correr mejor suerte que los que no lo hacen, es sólo una cuestión de suerte. Sentados en el bordillo de una acera él y su hijito Bruno contemplan un montón de bicis aparcadas a la puerta del estadio de fútbol (materia de póster del siglo) . Es domingo y el estadio está abarrotado. Y entonces le surge la idea de sustraer una. Manda a casa al pequeño dándole dinero para que coja el tranvía. Se acerca a una bicicleta dejada en la puerta de un edificio y se monta en ella emprendiendo la huida. Pero al instante, del portal aparece el propietario que grita ¡al ladrón, al ladrón!. Antonio avanza, da vueltas por calles que parecen dar siempre al mismo sitio: la cárcel moral. Bruno, que ha perdido el tranvia, lo ve y no cabe en su asombro. Tambien ve como lo cogen y lo zarandean lanzándole toda clase de improperios. El niño se hace un hueco entre la masa linchadora y agarra del brazo entre lágrimas a Antonio. El propietario de la bicicleta se da cuenta de la posible situación familiar del hombre y decide no presentar denuncia. Los demás lo sueltan. Pero el desprecio y la humillación ya lo dominaban todo. Unidos de la mano, padre e hijo cabizbajos y sin apenas hablarse toman rumbo hacia casa. La mano de Bruno es el consuelo inmediato de un hombre frustrado y de mañana incierto.
Roguemos por él con tres avemarías y cuatro padresnuestros.

AMEN

30 octubre 2006

LA ZORRA DE MADRID RESURRECTION



5. DE PEQUEÑA ME LLAMABAN CABRONA


Los dos se acercaron al hospital. La tarde estaba fresca. Acostumbraban a salir del frio mediante calores del cielo. Mikel cubría la frondosa cabeza con un celofán húmedo. Richard, por el contrario, representaba su papel a la perfección. Lucía un tatuaje ullaniano simbolizando una penetración instantánea formada por una vagina pilosa y un falo delicuescente adornado por los testículos medianamente firmes, en plena calva. Por lo demás bien, gracias. Tus estrellas son mis estrellas.
Esperaron un momento en el saloncito gris perla. Se miraban apenas sin hablarse. Permanecían sentados: uno en el suelo y el otro encima de un bidón de desperdicios (lo típico: agujas hipodérmicas, condones perforados, guantes de goma ensangrentados, restos de pota cancerosa, un higado inservible, trozitos de tortilla de máquina...) . Tres lapsus y entró un niño rubio y pecoso con una pantalla tridimensional en su pecho. Educadamente les saludó y con cierta impaciencia se sentó en una silla cercana a la puerta. Mikel le miraba fijamente. Tendría cinco meses de vida tan sólo pero los rasgos faciales eran propios de un hombrecito de veinte. Sacó un gran bloc de notas y un lapiz y perfiló su semblante. Mikel mostraba un exacervado interés por aquel bebe que respiraba raro mientras jugueteaba con los botones de su pantalla. Richard se acercó a su compañero y puso su mirada en el dibujo improvisado. Y notó que la cara del papel era mucho más bella que la verdadera (de una idealización insultante) .
Un instante bastó para que el bebe subiera hacia el techo de la habitación profiriendo sonidos vocoderizados. Flotaba en el aire, en la nada. Y daba vueltas por las paredes desprendiendo una fuerte, intensa, molestísima luz rojiza. Mikel se levantó alucinado por lo que estaba ocurriendo. Richard prefirió cubrirse los ojos con los guantes.
- Señor... y señora González.
Entró una enfermera con una carpeta donde probablemente se encontraban los informes de los interesados. Richard asintió y los tres salieron de la salita. La enfermera llevaba unas extrañas gafas en las que se reflejaban pensamientos de todo tipo. Un pensamiento y era lanzado al exterior. Peligroso o cruel, lo importante es amar.

- Buenas tardes, doctor (Richard dio la mano al hombre que les miraba postrado en una camilla de la consulta).
- Señoresss...
Rodeaban a nuestros heroes un montón de estanterias llenas de latas de conservas y videocasettes en sistema BETA. Algo raro era la falta de objetos decorativos como...libros, para que se pareciera aquello a una verdadera y distinguida consulta. De repente, sobrevino una opresiva oscuridad. La luz, en un momento dado, sólo estuvo presente a través de un mini foco que alumbraba al extraño doctor. Este les invitó a sentarse en dos taburetes que había frente a la camilla. Se sentaron y permanecieron en silencio hasta que volvió a hablar, en un tono suave, reposante.
(Pasándose la mano por la frente arrugada, grotescamente empolvada) - Ay, ha pasado mucho tiempo desde que vi mi última película de enlaces.
No vestía el típico atuendo negro. Por el contrario, lucía un barroco traje de época de Luis XV. Sus pies ya no se veían. Sus manos, se intuían. Richard y Mikel no podían apartar los ojos de la sombra de aquel ser. Lo perplejo y sorprendente los estaba acompañando desde que llegaron al hospital. Un lugar sin apenas olor a medicamentos, ni ruido de zapatillas negras y toses enfermizas, ni desfile de apresurados camilleros.
- Con su permiso, señores...me gustaría que vieran algo.
El doctor cerró sus ojos cansados y, debilitando fuerzas, sopló entre jaculatorias. Surgió entonces frente a ellos una proyección cinematográfica en la que aparecía él mismo en diferentes edades.
Fue una verdadera fantasía repleta de colores disparatados. Los planos se iban mezclando de modo que el doctor era reproducido en todos los momentos de su vida. Travellings de inocencia, flashbacks perversos.
Y asi permanecieron los tres seres, contemplando aquella película larga de sesiones continuas o pausadas, entre espasmos de alegria y gemidos de emoción, pero nunca con presagios de agotamiento. Dudosas diferencias entre lo fílmico y lo real. La vida es sueño, Calderón. Y los sueños CINE son.

***
Cuando todo cesó, los abismos de la mente volvieron a su redil. Y Richard y Mikel se llevaron a aquel espléndido personaje consigo. Era un hijo perfecto para la pareja más imperfecta que copulara desde Adán y Eva. Porque el ser carecía de un orden o identidad o valor moral. Era la hibridez ambigua lo que lo dominaba. Entonces le colocaron ropajes de todo tipo y le transformaron en algo ruinoso y decadente.
Era el hijo de la Zorra de Madrid.

M. Betanzos, 1.986
BOOKS I LIKED
By "the famous norteamerican woman's writer"


IN THE CITY OF SHY HUNTERS. Tom Spanbauer. 2.001

" An expertly drawn, starkly authentic, early-1980s Manhattan provides the setting for this sprawling novel by Spanbauer (The man who fell in love with the moon) . It tells the story of Will Parker, a young man from Jackson Hole, Wyo., who comes to the "Wolf Swamp" of New York in search of his boyshood first love, Charlie. After Will secures a seedy apartment, a bevy of though, typecast but blissfully genuine New Yorkers immediately materialize. Among them are drug-addled Ruby and his Indian sidekick, True Shot; Fiona, the tenacious waitress who robustly trains Will at his new restaurant job; and "Shakespeare drag queen" and upstairs neighbor Rose, with whom he falls in love. But while dramatics temperaments and squined wardrobes are being sorted out, AIDS, gay fiction's great leveler, has already begun claiming victims. Spanbauer's rapid-fire narration and clipped sentences generate a surprising amount of tension and gritty emotion, and does his vibrant, dead-on dialogue and keen sense of place. The high points come along the trajectory of Will's awakening sense of self, first when Rose drags him to his first Gay Pride parade and then, as years pass and the plague intensifies, when he witnesses the sudden death of friends. This is a big, brazen, histrionic work of fiction, one that pays respectable, if unsentimental, homage to a devastating period in gay history. However, the overstuffed plot crammed with swirling pageant of madcap characters (even a dance-floor cameo by Elizabeth Taylor) and a brewing imbroglio concerning squatters rights may exhaust readers before the epic tome reaches maximum velocity. (June) Forecast: Spanbauer fans will expect a more cohesive effort, but this is a fitting opus for Gay Pride Month. The book's striking turquoise cover art and Spanbauer's name in red will attract reader's attention, as will a 14- city author tour."

29 octubre 2006

DIRIGIDO POR... FA : Alexander Volkoff y Mosjoukine (Casanova in hell)


La Venecia del cine. Qué recurrente entorno a lo largo de más de cien años de cinematógrafo. Visiones amables, exóticas, románticas, delirantes, fantasmagóricas, decadentes... al gusto de cada autor. La Serenísima de Lean es tan diferente a la de Losey, por ejemplo... Incluso con tres italianos como Risi, Visconti y Comencini (Fellini aparte) parecen ser tres distintas ciudades debido a su tratamiento estético. Cuando el ruso Alexander Volkoff decidió poner en imágenes las aventuras galantes del más galanteador de los venecianos, il Casanova, la recargó de una suntuosidad muy de los derrochadores años veinte. Con un presupuesto descomunal, recreó el ambiente de los grandes palazzos, la fascinante artificiosidad de los bailes de máscaras, los fastos de los carnavales de Longhi... Y además contaba con un reparto envidiable para la ocasión. El protagonista era Mosjoukine, ruso legendario, bigger than life, de biografía tumultuosa y maneras de divo. Y junto a él una cohorte de bellas poderosas, italianas de rompe y rasga, Diana Karenne y Rina de Liguoro, dive muette tan potentes en taquilla y en el corazón de los italianos como despóticas y posesivas en su profesión. Todos son dioses que actúan con altisonancia fuori onda. Fantasmas maquillados con polvos de arroz que parecen, desde su averno, seguir mirándonos de soslayo mientras coquetean en enormes salones con Historia. Volkoff no se amilana ante semejantes personalidades e impone a Mosjoukine el deber de humanizar al heroe romántico. Introduce la política de Estado en el argumento, además la disidencia acrecienta los rasgos fatalistas con la acusación de brujeria, al hallársele en su morada el libro de Salomón. Por lo tanto, esta aproximación no cayó en el tópico del machista redomado (que también, pero menos. En cualquier caso, sería un doble Narciso empeltrado en un espejo veneciano) sino que se buscó de ahondar (consiguiéndolo) en otros aspectos enriquecedores y que tendrían en sus viajes /fuga sus mayores posibilidades. Luego de embriagarnos los sentidos con escenas de frenesí belliniano, con espectrales góndolas en medio de la pertinaz niebla, nos acercamos a la Rusia de Catalina la Grande, dama despótica que sucumbe ante los encantos de un amante demasiado perdido en un sinfin de revoloteos de abanico. El capítulo en la corte de la gran emperatriz mantiene el nivel de megalomanía general. Pronto volverá a la Serenísima para probar más elixires de carnaval, siempre con la niebla, que formaría ya parte del reparto del filme.
Mosjoukine arrebata pese a su porte de galán desfasado. Sigue teniendo presencia y severidad, ochenta años después. Sus partenaires, entre la ridiculez y la soberbia, son un documento impagable del fenómeno teatral de principios de siglo en Italia. Pero no eran indispensables en el reparto, es más: se podrían haber colocado estatuas sublimes, que el protagonista también desearía que cayeran en sus brazos, como víctimas de su ego. Lo malo es que Mosjoukine no era Douglas Fairbanks. Fue, por ejemplo, un León de Mongolia para Jean Epstein que, de puro recargado en su vestuario, más parecía un Golem con incrustaciones de Valentino. Frente al dinamismo del norteamericano se contrapone la afectación de un genio ruso que bebía de las fuentes del romanticismo literario en plena época de los revolucionarios bolcheviques.

INFANCIAS VERDES. Capítulo vigésimo

No fui yo un chaval de esos aisladísimos que tenían un segundo hogar en una sala de cine, de esos futuros cinéfilos que perdieron tiempo de su vida, visión y dineros frente a un lienzo de plata, de esos depresivos que ahogaban sus penas con los aventureros de la gran pantalla. Y, sin embargo, guardo recuerdos descacharrantes de espectador peculiar (con o sin compañia) que merecerían un capítulo en alguna de mis memorias y que aún estarían por llegar. Quizá porque en estas no entren los desmadres de mi pubertad, con mi amigo Javier armando escandaleras para deseperación de los vecinos de butaca o la inquina de los viejos acomodadores. Mucho menos entraría en Infancias verdes alguna que otra orgía montada de forma improvisada en salas X, invento fugaz que Pilar Miró puso en marcha y que ella misma hundió al llevarlo a los terrenos de la marginalidad con leyes abusivas que terminaron obligando a los propietarios de las salas a cerrar. Tambien hubo visitas a los cines para huir de alguien que me perseguía (¡de verdad, no miento!. Gran escondrijo la sala oscura) , de ahogar mis penas ante un revés amoroso, de utilizarlo como espacio cultural junto a amigos que me interesaba educar de veras, de ir allí como quien va a una fonda a dormir y, por supuesto, de cinefilia pura y dura.
De todas estas experiencias podría hablar en un futuro, si es que sigo con ánimos para hacerlo. Pero en este capítulo quería remontarme al génesis de todo, que no fueron los hermanos Lumiere sino el peor Disney. Gajes de ser niño en los años setenta. Si lo hubiese sido tres décadas antes hubiese gozado con Bambi, Blancanieves y Peter Pan. Claro que ahora sería un otoñal. En mi época arrasó un volkswagen de nombre Herbie y que conocería varias secuelas. Era un automóvil provisto de cerebro, un antecedente del gran amor de Michael Knight y que llegaba, en una de la serie, incluso a torear. La original se titulaba "Ahí va ese bolido" (del año en que naci) . Pues yo acudí a ver una o dos de la serie en las míticas matinés de los sábados que montaba un cine cercano y que tuvieron corta existencia. Iba solo, cual niño espabilado. No creo que me planteara por aquellas fechas el tema de si era mejor ir con amiguitos a ver una película o ir por libre. A mi lo que me importaba era el cine. Y, en cambio, sé que muchos chavales de mi entorno sino tenían nadie con quien ir se quedaban en casa o jugando en la calle. Siempre me parecieron muy tontos los personajes estos. Di tu que cuando pasé la infancia y la llamada del sexo (¡y mi sexo!) empezaba a imponerse de dictadora comprendí que era completamente perentorio alejarse de los amigos y buscarse la carne en plan autónomo. Es lo que los poéticos denominan la soledad del homosexual adolescente, pero que en mi caso, era una soledad autoimpuesta y muy provechosa.
El olor del cine antiguo. Ozono pino. Azote de zotal. Uhmm, las butacas rajadas, los suelos llenos de pipas... Lástima de no haber cogido la era de los programas dobles y las sesiones continuas. Lo mío fue el rollo de los documentales previos, bullicio entonces permitido. Evaluar compras del ambigú. Reirnos de todo y de todos. Anuncios cutres, publicidad repetida. Y de repente todo en negro, aguantar la respiración unos segundos... Hollywood nos empezaba a dar más por nuestro dinero, pues casi siempre eran superproducciones megaoscarizadas y de duración desmedida. Ya no aparecía al principio ningún león, ningún globo terraqueo, ningun foco luminoso engalanando una edificación cuasi faraónica del número 20, ni desde luego una antorcha de los éxitos con fanfarria ancien régime. Era el tiempo de los cielos estrellados. 1.977 : año del estreno de La guerra de las galaxias.

La noche inventada
Acontecimiento en clase. Había que verla. El último en pasar por taquilla, tonto. En parte me dejé arrastrar por la pandilla de fijos. Creo que habíamos ido Lisardo, Losada, Hector, otro más y yo. Ibamos a ver el peliculón de nuestras cortas vidas, nunca habíamos presenciado un super espectáculo de tales dimensiones, con ese despliegue de medios, con ese derroche de imaginación... era el sueño hecho realidad de todo apasionado de la space opera. Y, en cambio, para mi la única referencia que traía de ese movimiento modernista era la serie Espacio 1999, que en verdad me flipaba. Tal vez, más su segunda temporada que es cuando cogió más ritmo, se hizo más americana (y de la que Lucas, un astuto ladrón de fuentes, apuntaría más de dos detalles) , cambiando los personajes por otros más estrambóticos y atractivos para cualquier niño fantasioso. Mi Maya, por ejemplo, capaz de convertirse en los más extraños bichos (¡metamorfosis!) era un sueño de mujer. Incluso sabía por esa serie que la ciencia ficción podía dar mucho repelús (el capítulo del pulpo gigante, que se había introducido en la nave, conseguiría quitarme el sueño por más de una noche). Asi que con cierto recelo, pero embriagado por la ilusión de mis amigos del cole, me metí en la historia de Skywalker, la Princesa Leia, Han Solo y compañía. Pero a la hora de proyección yo ya estaba invadido por el tedio. No me llamaba la atención más que unos pocos detalles: por ejemplo, lo espantosa que me parecía Carrie Fisher con aquellas dos ensaimadas pegadas en las orejas, siempre cabreada y como afectada por la menstruación ( que digo yo que no tendría, pues daba marimacho o, cuanto menos, frígida de ovarios) . Reparaba en que aquel rubito vestido de karateca tenía una belleza muy parecida a la de Chris Atkins. Y que Han Solo se salía de tio bueno. Reparé en que Darth Vader era altísimo, y también que tenía que fumar como un carretero aunque no se viera, por que llevaba una cápsula de Ventolín incrustada en la cabeza. Eso tambien favorecía el que no pudiese fumar, con lo cual entendí el motivo de su comportamiento tan irritable.
De vez en cuando miraba de reojo a mis amigos y los veía tan ensimismados que pensé que exageraban. Joder, si no se veía la película un huevo. Bueno, verse se veía, pero tanta galaxia junta... era como de noche siempre. Yo venía acostumbrado a los tecnicolores más suntuosos de Primera Sesión, de las aventuras límpidas a pleno sol catedralicio de un Errol Flynn saltando de almena en almena, o un garrido Burt Lancaster abordando un bajel pirata o a Gene Kelly bailando a duelo, de espadachin mosquetero. La batalla final se me hizo eterna. Casi se me cerraban los ojos por momentos. Pero era imposible, John Williams con toda su pompa reiterante me alertaba cada poco de que se trataba de la épica elevada al cubo (luego todos los telediarios usarían de cabecera chunda chundas parecidos). Y dicen que a partir de aquí lo que hizo este compositor fue repetirse a si mismo. Por Dios...qué triste. Lo único que me gustaba de su partitura sonaba en la escena del bareto, donde Chewaka y Han Solo se toman unas Mirindas. Recuerdo un soniquete, como de dixie futurista muy chulo. El resto, cafeína sonora, una sustancia estimulante... para el sueño que me entró.
En cuanto a R2D2 y C3PO me parecían graciosos, pero yo los veía más como unos tullidos insólitos en un mundo de prisas y ajetreos. R2D2 no era más que una versión repipi del hombre de lata de El mago de Oz. El y aquella lavadora con ínfulas de estufa catalítica que tenía por compañero, daban la impresión de que siempre estaban a punto de perder la nave nodriza. Para el gorila, no tuve palabras. La ridiculez de un abrigo de pieles falsas, se podría titular su biografía.
Con el tiempo he sabido valorar en su justa medida tamaña obra maestra. Me di cuenta que incluso Errol Flynn pudo inspirar a Lucas en los duelos con espada luminosa. Y de ahí concluí que el gran logro del primer Star Wars fue el casi mágico equilibrio entre géneros dispares, amén de haber conseguido plasmar todo el delirio visual exigido por los amantes de la ciencia ficción gracias a aquella holgura de medios. Es una lástima que en mi primera apreciación no hubiese sentido lo mismo que mis acompañantes. Que saltaban de las butacas, armaban faramalla por la emoción... Yo por si acaso de vez en cuando jaleaba cosas tipo Viva el aire, las nubes, lo de más allá... Tenemos las estrellas... Tontadas así. Mejor eso que no luego a la salida, a la hora del debate, te llamasen palurdo o demodé.

28 octubre 2006


TEATRO MONG presenta...

FORBIDDEN BROADWAY


Tiempo de comedia musical. Y de parodias de la comedia musical o del teatro serio. La compañía de actores Forbidden Broadway están aqui para entretenerle. Son mordaces, causticos, hasta crueles con sus imitaciones de las grandes estrellas de los escenarios neoyorkinos. No tienen límites a la hora de apropiarse de todos los estrenos, ni verguenza para filtrarlos por su licuadora loca y descacharrante. No son una La Cubana a lo yanqui. Pero sus maneras en cuanto a inteligencia y sentido del delirio les aproximan bastante.
Forbidden Broadway fue creada en 1.982 por Gerard Alessandrini, con la colaboración de su amigo Phillip George. Al principio, el grueso del grupo se reducía a cuatro componentes, dos hombres y dos mujeres. Ahora han crecido en número y variado sustancialmente los actores originales. Tantos vaivenes están motivados porque muchos de estos actores al triunfar en el Broadway que imitan se marchan del grupo. Y es curioso porque también ellos terminan siendo imitados por sus antiguos compañeros.
Actuan en salas de fiestas de Los Angeles (ya no están en Manhattan). Pero al principio de su historia era regocijante ver un espectáculo original de la calle 42 y luego, al dia siguiente, ir hasta la cincuenta y tantas para encontrarnos a estos locos haciendo lo mismo pero poniéndolo patas arriba.
Asi que, acomódense en sus butacas porque hoy tenemos un reparto de luxe dentro de un show calcado al que representaron a principios de los años noventa . Arranca este gran desfile de luminarias muuy "especiales".

EL SHOW NUMERO A NUMERO

* Himno presentación con toda la compañía en el escenario (5 o 6 personas)

* Parodia de Topol en El violinista en el tejado. Aqui el actor se dirige a Mr. Jerome Robbins para ver si pueden tocar más despacio el piano. Canta sin ganas, muy lentamente, logrando provocar el tedio. Topol se ha eternizado en este personaje (creo que todavía lo sigue representando). Interpreta el señor Alessandrini.

* Parodia de
Miss Julie Andrews en My Fair Lady. Por Susan Blagesly. "I couldn't hit the note..." ( "No puedo alcanzar la nota") en lugar de "I couldn't dance last night". Al parecer hace unos diez años Miss Andrews volvía muy flojita al Off Broadway con aquel recopilatorio de temas de Stephen Sondheim.

* Parodia de Michael Crawford de El fantasma de la ópera. Si, pero en un número de la versión cinematográfica de Hello Dolly, donde Mr. Crawdord participó cuando era muy jovencito. El artista canta francamente bien. Tal vez debido al éxito que tuvo haciendo de fantasma, se ha amanerado un poco y suele incurrir en lo que se llama el "phony voice" o voz de micrófono: susurros harto desagradables, basicamente. Contraste entre la voz de juventud y la de hoy en dia.

* Parodia de las maravillosas latinas Rita Moreno y Chita Rivera (no las confundamos, ellas dos van a tratar de que no lo hagamos, apoyándose en el tema "America" de West side story.

* Parodia de Dustin Hoffman con el medley Mr Robinson /The sounds of... Shakespeare de The Graduate. Explicación: Hoffman tiene un acento jewish muy peculiar, tartamudea levemente y su voz es nasal. Hará quince años representó en las tablas, sin demasiado éxito de crítica (sí de público: es una film star) El Mercader de Venecia. Los actores del Forbidden Broadway se ceban en su posible incapacidad de recitar belllamente el texto shakespeariano, debido a esas imperfecciones antes comentadas.

* Parodia de
Barbra Streisand: esa gran artista que dice estar deseando volver a Broadway (lo lleva diciendo la tira de años) y nada, que nunca vuelve. Interpreta magistralmente Barbara Walsh (vista en Falsettos).

* Parodia de Carol Channing, la creadora de Hello Dolly que, cuando se ideó este divertido proyecto del Forbidden... retornaba al musical en los escenarios. Tenía la intenión de re-re-re estrenarlo a sus 80 años, lo que les da pie a los artistas parodiadores de llevar a cabo este número con toda la coyuntura del mundo a su favor. Eterna Carol, laringe mítica, entrañable pato Donald, cantarina ancianita, payasa con voz de cazalla.

SE CIERRA EL TELON. APLAUSOS


FRASES DEL DIA. Por Boquitas Pintadas

" La historia es siempre una fantasía sin base científica, y cuando se pretende levantar un tinglado invulnerable y colocar sobre él una consecuencia, se corre el peligro de que un dato cambie y se venga abajo toda la armazón histórica."

(PIO BAROJA)

27 octubre 2006

FANTASMAS DE MEDIANOCHE

LON CHANEY (1883 - 1930)

" Cuando se daba cuenta de que había perdido a la chica, su cuerpo lo expresaba, era como si un rayo lo hubiese atravesado de arriba a abajo"
(Charles Laughton, a propósito de Lon Chaney en "El jorobado de Notre Dame")

El enorme Laughton quería decir con estas declaraciones que el original Quasimodo casi danzaba cuando se movía por el mítico campanario, era como si Nijinsky se hubiese transformado en un simio horrendo con capacidad para sacar poesía de su movimiento corporal. Lo que es lo mismo, que Lon Chaney había dejado el listón altísimo y toda revisión de aquella vieja película muda por parte de Laughton era poca si no quería desmerecer ante las lógicas comparaciones. Laughton no desmereció, ni mucho menos, cuando lo caracterizó para el expresionista Dieterle. Pero el buen aficionado siempre admitirá que el lirismo de la deformidad ya tenía antes un nombre. Y bien ilustre.
La vida de Lon Chaney es tan apasionante y excesiva que no es de extrañar que años más tarde de su muerte fuese llevada a la gran pantalla. Aún los años cincuenta eran propicios para realizar biopics de las gentes fantásticas de su propio mundo. Y el cine silente tuvo tantas grandes personalidades que el filón pudo ser un género en si mismo. El haber estado Chaney durante su infancia rodeado de seres deformes o tarados motivaría en el futuro que este actor se metiese él mismo en la piel de numerosos subnormales mediante el maquillaje y expresión corporal, consiguiendo transmitir una hondura psicológica, o cuanto menos, una humanización que todavía hoy en dia asombra. Bien es verdad que en su familia no hubo jorobados ni fantasmas de medianoche que le asustasen pero sí una madre sordomuda que tuvo hijos sordomudos (salvo él) . Cuando la madre cayó enferma de un reumatismo degenerativo, el niño Lon la cuidaba en exclusiva. Ella le pedía que le contase a través de la mímica cuantos sucesos le hubiesen acontecido a lo largo del dia. Esto desarrollaría en él facultades para la interpretación corporal. Si bien no había nacido sordomudo, cuando pasó al cine de su boca apenas saldría sonido alguno.
Huelga decir que tuvo múltiples empleos, a cual más variopinto, una de las constantes de todo actor clásico, en sus primeros años. Incluso cuando llegó al teatro era un pluriempleado (obrero y artista) que se dedicaba a casi todo: desde la construcción de decorados al maquillaje, de la luminotecnia a las guionizaciones. de servir a cafes a la interpretación. En una gira en la que se quedaron sin presupuesto para continuar viajando, cerca de Los Angeles a Chaney le surgió la oportunidad de trabajar en Hollywood. Allan Dwan fue el hombre providencial que se cruzó en su camino. Pero Chaney no era un hombre fisicamente agraciado, su apariencia fea y malsana no podían conducirlo más que a una larga serie de personajes villanos, o idiotas, o chinos perversos o malos del hampa. Eso si, él trabajaba en sus composiciones tan concienzudamente que muchos de aquellos filmes anodinos hoy tienen sentido sólo desde la energética monopolización que hacía de estos el gran actor. Hubo títulos curiosos como el casi Film d'art que fue Casa de muñecas (1917) , adaptación en cinco bobinas del conocido drama de Ibsen en donde interpretaba a Krogstad.
Con El milagro (1919) y en su papel de falso inválido, Chaney comienza a esmerarse en el tema de las desfiguraciones. Pasó horas y horas extras creando a su personaje. No sólo buscaba sorprender a través de aquella invalidez, sino hacerlo de igual modo cuando se descubría que era falsa.
Terminaba la década de los 10 siendo una gran estrella, cobrando como tal y pudiendo escoger los papeles con relativa libertad. Su sobre exposición a dar vida a chinos casi demoníacos indica a las claras que Lon no les tenía mucha estima a estas razas. Pero, en cambio, resulta loable el hecho de que cuando afrontó la villanía, a menudo en melodramas sin concesiones (no aptos para el matiz ni la sutileza) , aportaba una ambiguedad ideal que lo alejaban del tópico para acercarlo a una especie de premonición de los futuros antiheroes del cine negro.
Sus grandes momentos los dio en los años veinte. Fue Fagin en el Oliver Twist (1922) de Jackie Coogan y, por supuesto, el jorobado más famoso de la historia. Un monstruo sentimental, poético y emocionante. Desde las alturas, Chaney alcanzó la genialidad. Y en su cúspide profesional pasó de la Universal a la Metro de Irving Thalberg donde fue científico reducido a simple payaso en El que recibe el bofetón (1924), o el patético y truculento Fantasma de la Opera (1925) bajo dirección de su amigo Rupert Julian. Pero si hubo un director emblemático en su carrera este es, a no dudarlo, Tod Browning, con el que compartía más de una inquietud estética y moral, sobre todo, en lo concerniente a su visión de los seres deformes y al amor por el circo. Garras humanas, El trio fantástico (inolvidable Chaney disfrazado de ancianita asesina, todo un ejemplo de transgresión macabra) o La casa del terror (donde fue el bueno y el malo, el policia y el vampiro) marcaron en letras de oro esta conjunción de dos grandes talentos del séptimo arte.
Cuando James Cagney dio vida al actor en su biografia filmada, tenía un suculento plato repleto de ingredientes a cada cual más jugoso. Además de lo que ya comenté en torno a su infancia, añadámosle sus matrimonios: con la cantante Cleva Creighton que engendraría a Lon Chaney Jr., mujer inestable, temperamental y atormentada por el alcohol, que intentó en una discusión envenenarse sin conseguirlo; o su siguiente esposa, la corista Hazel Hantings que aún estaba casada con un hombre que carecía de piernas cuando conoció a Lon. Tras conseguir ambos sus respectivos divorcios contrajeron matrimonio, logrando el actor cierta estabilidad amorosa.
Ni que decir tiene que el talentoso Cagney recreó tamaña personalidad de una forma admirable, incluido el crítico momento de su inesperada muerte.
En pleno advenimiento del cine sonoro, con muchos proyectos, entre los cuales figuraban posibles remakes de sus viejos éxitos, le sobrevino un cáncer de garganta que acabó con su vida en 1930. Valga el dato de que aquel biopic se titulaba -no podía ser de otra forma- El hombre de las mil caras (1957. Joseph Pevney).
FANTASIA GYM. Por el monitor de educación física Marcial Carracedo

Bienvenidos a mi tabla de ejercicios matutina. Siempre comento a mis jóvenes socios que lo esencial al llegar al gimnasio es dejar a un lado los problemas de la agitada vida moderna. Liberarse de todos los pensamientos negativos y estar muy predispuesto a ahuyentar el stress y el come come.

Por lo tanto: 1- Momento reflexivo. 5 minutos en el vestuario, quieto, en éxtasis, mirando como se desnudan tus compañeros. No sentirás placeres bajos porque vienes inmunizado.


2- Una mini charla con tu monitor favorito es siempre aconsejable. El camino directo para que tus músculos se relajen y te distraigas olvidando todo lo ajeno al deporte. Ahora es tiempo para ti, tu cuerpo y el adiestrador. Durante diez minutos el monitor te pondrá al tanto de lo que va a consistir la sesión del día.


3- Aún en el vestuario. Has ido probándote modelos de ropa interior deportiva. Debe primar tu comodidad. Ahora un precalentamiento. Movimientos de cintura con rotaciones de brazos. Es habitual el lanzamiento al aire de la mochila o el baile aéreo de zapatos con los cordones. Cinco minutos.


4- Ya en la palestra, el gimnasta debe esmerarse en dar lo mejor de si mismo. Sentado en esa tabla de skai nuestra intención es la de desarrollar nuestra musculatura lo más eficazmente posible. No valen ejecuciones superfluas o innecesarias que lo único que nos van a hacer es perder el tiempo. El monitor es vital en estos casos. Sigue sus instrucciones al dedillo cuando llegues a la zona de pesas.


5- Concentración. Precisión. Armonía. Tu mente se relaja en lo tensional. Quince minutos y te hinchas.


6- Curls de diez minutos con mancuernas. El monitor aconseja siempre afrontar la prueba liberado de todo material textil. Es importante hacerle caso (aunque en este aspecto no es tan indispensable). Pero acordémonos de los antiguos griegos...


7- Igual sentado que de pie, las mancuernas acentúan increiblemente nuestros biceps. En este curioso plano vemos detalles de gran físico que deberían alentar a cualquier adolescente a visitarnos. La redondez del aparato, elevándose por momentos, otorga a la rutina una gran sensación de serenidad nervuda.


8- La ducha purificadora. Nuestros poros se abren. Relax total. Un final bien merecido ante una sesión de trabajo bien aprovechada.


Gimnasta invitado por segunda vez consecutiva: el increiblemente early seventies ROD BAUER

26 octubre 2006

GENTUZA. Le damos un nuevo enfoque a las revistas del corazón (para que limpies el culo con ellas)

Por la siempre querellable Gilda Love


* Pero de qué vais... Si si, me refiero a Andrés TurboMix, Alex de la Fuensanta y Richi Cagliostro... Sé muy bien que me andais mandando correo envenenado al ordenador, que me deseais la muerte y que habeis iniciado una campaña destructiva hacia mi persona desde vuestros respectivos blojs de mierda. Resentidas, zafias y mamarrachas. Eso es lo que sois. Hundíos en vuestra propia inmundicia y dejadme informar, que mis fuentes SIEMPRE son contrastadas, no como las vuestras... que todo lo copiais del Qué me dices, y asi os va... Y Richi... yo nunca estuve trabajando en el Coño's. Te equivocas una vez más. En ese antro clausurado varias veces por insalubre estaba tu puta madre mamándosela a pueblerinos por cuatrocientas pesetas durante más de un lustro. Que lo sé todo. ¿O te crees que mi amiga Anastasia Frijoles no te limpiaba el culo a ti cuando eras de teta en el club, mientras tu mamita andaba al lavoro?. Vamos, no me jodas. Ni tu ni nadie. Que mi credibilidad está fuera de duda. Tengo patente de corsaria, como dice mi amigo Maciste Betanzos. Y ahora, paso a mi función. Que para eso me pagan.

* Tenía una deuda pendiente con la nietísima. Y qué mejor hablar de ella esta semana que ocupa la portada de la revista del saludo. Super reportaje en su supervilla santanderina en lo que es una nueva exclusiva millonaria de la parásita. Lo que está recogiendo la Carmencita esta temporada es para asustarse, sin duda. Puesto que por menear la silueta en ese programa infernal ya sería como para replantearse un futuro vitalicio. La tipa baila como el culo junto a otros concursantes que no le van a la zaga (Fernando Savater, Paco Umbral, La Maña, Jose Luis Garci, Soledad Becerril o el señor Barragán, por ejemplo) . A ella siempre le destinan los más finisimos foxtrotes con aires de Glenn Miller, que dan arcadas... Porque a la tipa esta yo le pondría mejor el Cara al Sol o Un pueblo es... Aunque después de lo que me he enterado, me parece que tendrían que reorientarle el repertorio hacia el aurreskua. Lo que se comenta en mi peluqueria ultimamente es para echarse a temblar. Me refiero a su viraje ideológico. Y es que al parecer se ha hecho pro batasuna. Si, si. Puedes releerlo pasando ese dedo de caca por la pantalla del ordenador. Además, por su villa ya ha entrado gente muy relacionada con el entorno radical vasco. Se le ha visto montar capeas en su finquita con amigos de Otegui; asi que no dudaría que buena parte de los dineros que anda sacando del cuento vayan a parar a la insólita y muy capitalista banda del terror (a punto de reogarnizarse, para relax de Zapatero).

* Isabel Isabelita. ¿Qué has hecho tú para merecer esto?. No me extraña que arrancaras en llanto ante tu visita al maromo encarcelado, con esa lluvia y ese temporal. Supongo que lo haces por la promoción del disco, todo coincide. Y muy bien. En las prisiones vuelan tus casettes. Pero no tenías porqué haber llorado. Julian está hecho un toro. Maneja todo el cotarro carcelario como un verdadero lince. A él nadie le pisa, ni le levantan la voz. Ni le niegan esa rayita ni a aquel morito complaciente. Cuando tu hablaste con él, ¿recuerdas, querida amiga Isabel? , tras tres meses de cautiverio e incomunicación hiciste de puta madre enseñándole tus pechos de vieja, él te lo agradeció en el alma. Pero no creo que hicieran bien las alimañas del Diez minutos, publicando esos momentos tan privados para que se pajeen en los salones de belleza masculinos de nuestra España. No sólo aludo a tus senos al aire, apoyados sobre el cristal que os separaba. Me refiero también al emocionado detalle que vino luego: a la lengua de Julián limpiandote imaginariamente los pezones de Galleta María, posando su pene terrateniente en el frio y envahecido cristal... o la corrida que quedó tan tristona que te produjo nauseas de profunda melancolía... Lo que están haciendo contigo, con vosotros no tiene perdón de Dios. Animo, jabata.

* El que pocos ánimos necesita es Gonzalito Miró, porque ¡anda que no le va bien al chaval!. Tiene un buen puesto de trabajo y una novia a la que quiere con el alma. Si, me refiero a la vaga de Alba. Lo que pasa es que yo creo que él la quiere más a ella que ella a él. Ahora se está diciendo por los mentideros que la ratona esa está preñada y que han acogido ambos la nueva con gran júbilo. Yo a estas alturas del percal, sabiendo de la promiscuidad de esta mesalina de cortijo, no las tendría todas conmigo, Gonzalín. A mis lectores tendría que recordarles que su última conquista secreta fue todo un gitano clandestino llamado Farruquito. Ahora cuéntame tú si el padre de la criatura no será ese chacho. Yo no me fiaría un pelo... De todas maneras hay cosas que me asombran más del hijín de la nociva Pilar: por ejemplo, ese vicio que suele hacer tan público de fumarse petardos en directo en el programa de la Campoy. Me explico: trabaja en las mañanas de la Cuatro con la periodista felipista, bien... pues a mi me asombra cómo no ha sido todavía (no digo ya amonestado) sino llamado al orden por la presentadora cada vez que saca el Rizzla y el mechero ese con la foto del bonsai. Luego otra cosa, resulta repugnante y sumamente punk su otra actitud de cascarse pajas siempre que hay modelos invitadas. Vale que ponga por encima de la entrepierna los guiones que le garabatean, pero que luego arme tanto ruido con los papeles a cuenta de su mano imparable, no sé no sé. Mucho libertinaje hay en ese espacio matutino, o es que a lo mejor el que pone las pelas es el propio huerfanín...vete tú a saber.

* Otro representante de la juventud española del siglo XXI es el extrovertido Julián Contreras Jr. Acaba de sacar un libro en el que describe con todo lujo de detalles escabrosos los últimos años de la vida de su madre. Este tío es un jeta, no hay más que verlo con esos aires de actorzuelo de telecomedia de la Sexta, con esos trajes king size de chulo balompédico, que le quedan francamente mal... Es más, son horripilantes. Un muchacho sin look, o con uno muy concreto y desde luego, el peor que pudo haber elegido. De los tres hermanos Ordoñez resultó ser el más impresentable, el más aprovechado, el más falso. Si es que le falta la tata. Desde que la tata murió este lo único que busca es medrar y enriquecerse como sea. En eso salió a la madre. Si Paco levantara la cabeza, que diría Barbara Rey...
Ahora escribió que cuando era niño y su madre estaba en plenas bacanales de humaredas tóxicas, el era quemado con cigarros rarísimos por invitados que nunca eran los mismos. Dice que estos gozaban infringiéndole castigos corporales del tipo cenicero humano, con pleno consentimiento de Carmina. Esto aunque fuera verdad no se relata, que da verguenza y es muy feo. Una madre es una madre. Aunque la suya fuese una toxicómana con fuego en el parrús. Y si tuvo que soportar a pedófilos de las marismas o maltratos psicológicos de bailarines achulaos que le decían: nene, vete a tu cuarto que a tu mama no le pasa nada, aunque la veas sangrando en la bañera con ese ojo a la birulé, pues qué le vamos a hacer... Más sufrió el niño aquel de Novecento, estalladito contra la pared. Te digo que un hijo como tiene que ser no publica nada de eso, ni se va a las televisiones a llorar lágrimas de cocodrilo, o de lagarto Juancho. Terminará mal.

* Para el final, un poco de color (agfacolor, o asi) pues la momificada Gina Lollobrigida se nos casa. Y con un chorbo treintaytantos años más jóven que ella. Todo esto suena a montaje. Quiere volver a la palestra. ¡A pesar de que tiene todos los años del mundo!. Fíjate que la última noticia que nos llegó de ella fue cuando se le fue la cabeza en aquella bajada de acera cayendo de bruces contra el adoquinado. Luego jamás se supo nada. Sabíamos de su calvicie, de su falta de glamour y de higiene cuando se quita las pailletes. Sabíamos que estaba más muerta que viva (no asi en el recuerdo de las mariquitas viejas que aún palpitan al evocar su poitrine en Fanfan le tulipe, por ejemplo) . Que nos salga ahora con un numerito de estrella rancia no es criticable. Sólo sintomático de que le quedan cuatro telediarios. Y en tanto que el caso parece similar al de nuestra manchega Saritísima, reparemos un momento en el novio: tan pretty face, tan muchachito sensible y mitómano.. Uhmm, seguro que todo lo hace para que la vieja star le deje en herencia sus trajes belle epoque de La mujer más guapa del mundo, sus harapos de Pane, amore..., su maillot de Trapecio o sus joyazas estilo Imperio de cuando fue Paulina Bonaparte. Lo que sea se verá. Y muy pronto. Quizá en Dolce Vita, con los interfectos. Se admiten apuestas.

Acabo por hoy. Ya podeis mandarme los que deseeis vuestros E-mails con sugerencias, elogios, chismes mil y algún tipo de gratificación económica (que estamos a fin de mes) . La dirección es gildalove-mocodepavo@hotmail. com. Hasta pronto, guaposss.

LUXURIA & CONFETTIS. Vol. I nº 12. TODO LO QUE INTERESA A LA MUJER



El altar de la moda (incluye CD de PETER VON POEHL: "Going to where the tea trees are")

Moda invierno 2006-07

ESPECIAL CANDICE PATRICIA BERGEN

¿La sucesora de Grace Kelly?. ¿Fria como un témpano, frustrada rubia Hitchcock, linda cabecita hueca?. Rompamos clisés. Disfrutemos con las fotografias más delicious de esta muñeca que salió reivindicativa y un poco lenguaraz. Fina finísima, candy Candicia. Fotógrafa amiga. Colaboradora fugaz.

Bergen scrapbook.
Escogidísimos trabajos de moda que aquí mostramos en exclusiva. Bergen europea.

"Buena estudiante. Un encanto de muchacha"
Entrevista de Saba Sorrento a su profesora de literatura en el Montesano suizo (famoso internado de señoritas ricas e ilustres)

Espectacular exposición ilustrada con sus mejores trabajos con la cámara. Incluye texto explicativo de la propia Candice.

La biografía. Por Luisito Bocú: sus comienzos en la radio de la mano de su padre ventrilocuo, su carrera cinematográfica, sus romances confirmados o sin confirmar...


El feminismo puede ser bello, según la Bergen. Cobrina Bannister charla con nuestra homenajeada sobre su paso por la política y su actitud contestataria. ¡Fonda tiembla!



Y además...

* Andros Queerman rastrea en los fondos de la productora AMG, buscando posing straps usados de viejos top models californianos y, de pronto, encuentra un mensaje de Bin Laden: su testamento.
* "Olvida mi número, olvídalo todo, coge esa maleta y lárgate por donde has entrado" . Relato romántico de Atrocity Segurado, en horas bajísimas.
* ¿Cuál es su problema de belleza?. ¿Puntos negros?. ¿Limpieza de cutis?. ¿Patas de gallo?. ¿Espinillas y barritos?. ¿Más de 30?.
¿Lineas prematuras?. ¿Manos paspadas?. ¿Pecas y manchas?. ¿Flaccidez facial?. ¿Un conglomerado de todo lo anterior?. Deliria Tovarich tiene los consejos justos para cada uno de esos problemas que la hunden a una nada más empezar la jornada.

Para la mujer moderna que lee FANTASIA MONGO.
Nuevo...original..."algo" que las palabras no pueden definir...
Una revista creada para la "elite".

Celeste Verdugo se la ofrece en primicia para que el matiz favorito en los centros de la moda "ilumine" su toilette.

Precio 5 $


Visite este blog a diario. Guardamos siempre una sorpresa para usted.