26 diciembre 2006

SEMANA ESPECIAL "SEMICERRADO POR BALANCE"


0. Intenciones

Las típicas. Mirar atrás, hacia los 365 días pasados. Reflexionar un poquitín como me ha ido el año. Entender qué ha podido motivar este o aquel otro acontecimiento. Y también repasar tanto lo mejor como lo peor de una serie de historias que conforman mi vida. Porque mi vida es una constante a piñón fijo, sin demasiadas alteraciones (tampoco soy fan del riesgo y la aventura, lo que venga que sea despacito y con aviso de llegada previo).
Mis asuntos familiares, con los amigos, con mis amantes, con los fetiches que me apasionan, incluido el blog y el ordenador al que me he visto estrechamente en una relación amor-odio, inconcebible hace un par de años. La existencia zombiesca de Maciste Betanzos es evidente que no daría para un Informe Semanal del 31 de diciembre. Pero en mi pequeña odisea personal conseguirá llenar lo que reste de semana, en un blog que parece mostrarse ya imparable en su camino de pequeño clásico en la red.
Mirando hacia atrás sin ira y con, en principio, ligera neblina. Me siento un poco como Ronald Colman en Niebla en el pasado. Espero coger carrerilla y conseguir engarzar (que no acumular) recuerdos de este 2006 que se va.

1. Mi familia es ella
Mi madre, ¿no?. Una institución. Aquel ser que por h por b fuí incapaz de matar a tiempo. Y no creo que esto sea debido a mi condición sexual, que parece una epidemia de seres inmaduros atados hasta la nausea al cordón umbilical porque son las madres las que te dan consuelo hasta el final, las que te protegen debajo de su pechuga de tanta maldad que hay ahí afuera.... Mi situación la veo diferente. Es pura y simplemente una cuestión de nucleo familiar mínimo. Los veteranos ya la conocen. Al morir mi padre y yo sin hermanos, ni parientes a doscientos kilómetros a la redonda, he debido asumir mi papel de hijo único y he de cuidarla hasta que fenezca. No me importa en absoluto. Miro más por ella que por mí. En eso soy generoso, y agradecido al haber soportado la santa mujer mi estado parasitario durante mucho tiempo. En la actualidad ya no soy parásito, porque aunque dependo economicamente de mamá yo lo revierto en ayudarla.
No ha pasado un año malo. Tiene esas complicaciones de los malditos medicamentos que le afectan a la excesiva saliva. Está constantemente luchando contra la pastosa boca. Y claro, contra su escasísima capacidad para el movimiento. Salvo esto, superó bien el suplicio de la escayola, a principios de año. Pero ingresos hospitalarios no hubo (tampoco el año pasado) y eso está bien. Animicamente ha mejorado, porque yo también me encuentro en una buena racha. Puedo estar bromeando durante todo el día, apenas tengo cambios de ánimo y consígo contagiarle la alegría. Tuve mis baches y eso ella casi ni lo notó. Me refiero al final de una relación en septiembre, pero sobre todo las crisis previas que me alteraron lo indecible. No le conté nada en concreto y por tanto, desde la tranquilidad de los ochenta años se limitó a ver mi vida pasar.
Siente nostalgia por la vecina que se fue a la residencia de ancianos. La echa de menos llegadas estas fechas. Lógico. Ayer habló por teléfono con su hermana de Bremen. Lo de siempre, al principio están malísimas y a los diez minutos ya están hablando de lo bueno que está Manuel Torre Iglesias. Me ha tocado una buena madre.

2. Los amigos
Me imagino que uno tiene a los amigos que se merece, normalmente. Aunque esto de la amistad es tan complicado... Cada vez que alguien me habla de sus cincuenta mejores amigos me echo a temblar. Y luego desconfio. Y tambien termino concluyendo que quien así habla es que no sabe lo que es la amistad, lo jodido que es lograr tener uno de verdad, fiel, generoso y atento. No un amigo del alma, que cantaban Vainica Doble. Sino un ser que te entienda y te respete, aunque luego cada uno en su casita y dios en la de todos. Me parece un gran logro el tener dos o tres. ¿Pero cincuenta?. Tiene que ser otra cosa. Es cierto que este año he notado pofundamente las ausencias de alguno que otro. Y al notarlas lo he pasado muy mal. Es el típico desengaño, sonsacar que en el fondo ningún ser va a compartir un mismo proceso de dependencia hacia otra persona, que esto se produzca de manera mutua. Y es jodido. Es posible que yo no haya tenido demasiada suerte. O no entienda de qué va el tinglado este. En el fondo esto de los sentimientos yo lo he aprendido a la manera de las películas, los libros y las canciones. Y la realidad es otra. No sé.
Considero mis errores, pero también esperaba que esas personas supiesen de mis defectos. A pesar de tímidos acercamientos he visto que la distancia sigue siendo brutal. Y no lo entiendo. O sí lo entiendo, y de nuevo vislumbro falsos intereses. No le doy vueltas excesivas al asunto, porque sé que hay que acostumbrarse a un tipo de soledad fértil en actividades. Pero cuando lo pienso, acabo respirando hondo, diciendome para mi mismo: a lo mejor estoy mejor así, no me gustan las amistades con caretas. Hasta he pensado que en un caso concreto de amigo de infancia pudo haber perjudicado nuestra relación mis confesiones de blog. No es que me haya mostrado desnudo, es que he enseñado mi radiografía interna. Y eso a lo mejor ha impresionado. Reconozco que un heterosexual en España (al que el sexo le interese lo justito) todavía no está preparado para leer diarios homosexuales. Me importa un carajo airear mis miserias (que para mi son tan gozosas, y por las que estoy orgulloso sin por ello tener que pasearme mongólico con banderitas el dia de la cabalgata esa). En última instancia, un blog no es para leerlo, sino para escribirlo. Y ya de hacerlo, si es que provoco rechazo pues que se me mande a la mierda como yo los mando a ellos. Si no se me acepta tal como soy pues peor para él y mejor para los dos. A otra cosa y en paz.

continuará

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