15 diciembre 2006

ODIOS VISCERALES

Diccionario bilioso del pop español


A
ANA TORROJA: Como cantante infantil me gustaba mucho de pequeñito. Ansioso había ido a comprar a una tienda muy buena el primer disco de Mecano, el de la portada del reloj. Había una canción en él muy chula y que justificaba aquellas manecillas y, de paso, era un poco himno anti etiquetas: Sólo soy una persona. Al yo crecer, me fui dando cuenta que su voz era horripilante, tan desagradable como pasar las uñas por una pizarra o como el chirrido de una sierra mecánica partiendo en trozos el cadáver de Loyola de Palacios. Esto sumado a los hermanos que la acompañaban, pareja de pirados (cada cual aguantando su locura) me transformaron en un antiMECANO irredento. Eran insoportables en su ñoñez y estrangulables en la madurez. Ahora que lo pienso, en mi adolescencia las voces femeninas del pop más vendible eran de pena: entre los susurros anoréxicos de niña de teta (sin tetas) de la Torroja y los falsetes de la Torrebruna, a uno lo más que le quedaba era aislarse para los restos con la Tracey Thorn y la Allison Statton y desconectar del mundo exterior. En los noventa Mecano se separaron, pero Sudamérica quería más y más. Ellos estaban por otra onda (sobre todo los Cano porque la Torroja no tenía porvenir ninguno). Entre óperas bufas, oenegés y análisis de VIH se les pasó la Expo. La Torroja missing. Y ahora vuelve, con duetos asquerosos (¿la escuchasteis con La Fuerza del Cagar junto al Bisbi?). Y venga a tirar del hilo del viejo repertorio... Con toquecitos de electrónica mema que hacen buen juego con esa vocecilla que milagrosamente no ha perdido. Nunca se le ocurrirá grabar el Cállate niña porque es la anti Jeanette del apocalipsis pop.

ANDY y LUCAS: Mira que tienen morbo estos dos gañanes del pop pedestre. Tan feos, tan flipaos, con esa pinta de pajilleros que ahora no paran de comer coños gracias a la fama esta de risa. Porque lo suyo es vender como rosquillas a tanta adolescente granulada de barrio, esas que pronto quedarán preñadas una mala noche de botellón y se casarán, y los hijoputas de los maridos las mazarán a hostias pero ellas van a aguantar, porque el consuelo se lo seguirán trayendo las melodías en soledad del Andy y del Lucas y de la Bebe esa de los cojones (que es más auténtica que la Cristina del Valle).
Puto barrio y sus verbenas. Son de amores, si. Si esta parejita fuera consecuente con el concepto milenario de duo (como el Duo Dinámico, Modern Talking, Pecos, Chan y Chevy, Platón...) el Andy (más birrias) se la chuparía en la intimidad de los garajes donde ensayan al Lucas (que da más macho) y luego se dejaría encular cada vez que al otro le picara. Pero como me da que son como Dios manda y los culos los utilizan sólo para sacar mierda de ellos, pues ya digo que estos estarán con las novias oficiales y luego chingarán con las groupies de los móviles una jartá.
Están sufriendo una evolución considerable. De cantar baladas inconsecuentes se han metido ahora en estilos parejos al de Alejandro Sanz (con filarmónicas y raperos negros haciendo coros: la risa). Terminarán con acústicos, discos en directo y pupurris variados. Los de Cadiz se crecen. Siempre fue así.

ANTONIO OROZCO: Otro andaluz del tercer mundo. Un tipo mayor además, rebasa la treintena con amplitud. Como el Koala o los Estopa: un currante de fábrica que va de enrrolladito, porque es muy normal. Tan normal que dices, pero bueno ¿qué sentido tiene este infraser en este mundo del artisteo?. Y encima se llama Antonio. ¿Adonde vás con ese nombre más que a América latina?. Para triunfar guay hay que llamarse cosas que no existen como Shakira, Müm, Bjork, Leonardo Dantés... pero ¿Antonio Orozco?. Vamos, no me jodasss... Es como la gorda de la Rosa... ¿a qué aspira con ese apelativo?. Gracias que le han puesto el apellido España, qué si no...
Pues lo dicho. Que tenemos aquí a un ídolo for all seasons. La madre que los parió. El típico que por subir en ventas actúa en fiestas solidarias de Amnistia Internacional versionando a Medina Azahara, o sale de comparsa alelá en los programas de Cruz y Raya o Los Morancos. Y como siempre, reivindicando su pasado chabolo, a los flamencos del colmao y a las niñas del arenal que me gustaron de crío.

ASTRUD: Como el Andy y Lucas pero más raros. O sea, para la muchachada de Chueca City. Uno maricón, el otro hetero engañado. Al principio estaban bien, cantaban en inglés y sonaban muy finolis. Cada vez los ritmos modelnos del gay con anticuerpos (Genís) fueron imperando sobre unas letras (Manolo) que no hay dios que las entienda sin lexatín. Lo mejor que han hecho, dicen los entendidos, fue aquel single bizarro de pasodobles (empaquetado en caja de madera mortuoria), cantándole a España al compás de unas castañuelas.
Pero echando un vistazo a su pasado... El primer disco en castellano cien por cien, fue una sorpresa: con lo de la depresión, el mal rollo y los juegos de palabras a guisa de charada. Lo que vino luego fue un más de lo mismo pero en comercialoide. Ya no gustan ni a los indies. Y su único porvenir es ese espantoso sello llamado Austrohúngaro, capaz de seguir sacando perlas cultivadas en Sodoma como esas Manos de Santo que dan penita con su agropop vindicativo de lo diferente. Salvo las difuntas Biscuits Salés y cosas sueltas de Hidrogenesse es todo caca en el universo Astrud. Mejor dicho: ¡Estafa!.

continuará

No hay comentarios: