18 diciembre 2006

LA ZORRA DE MADRID RESURRECTION



12. EN TORNO AL RETORNO


- Jefe, el fraile ha llegado.
- Ah si. Dile que pase.
Richard se anudó la corbata y se abotonó el cuello de la camisa. La secretaria angoleña le había anunciado la visita que estaba esperando desde hacía varios días. Se levantó del sillón y se despidió de la compañera con la que charlaba.
- Cariño. Llámame dentro de dos días. Hablaremos del asunto.
- De acuerdo, Richard.
Una preciosa jovencita ligera de ropa, pero llena de... bueno, de lo normal en estos casos. La chiquilla salió modosa cuando en el mismo instante entraba el fraile, que no evitó el visionado de aquello.
- Oh.
- Pase reverendo, pase... ¿Es bonita, verdad?, oh perdone.
- No, no se preocupe (con resignación). Los servidores de Dios tenemos que pasar por alto estas cosas. Lo cierto es que no estaba mal.
- Por supuesto.
- Quizá un poco provocativa con ese tanguita negro que se vislumbraba por debajo de la mini.
- Veo que es usted muy observador.
- Es mejor que no enterarse. ¿No cree, hermano?.
Fraile de raza negra. Ataviado con el típico hábito y un maletín en la mano. Richard le invitó a sentarse, pero el fraile prefirió charlar arrodillado, un detalle un tanto insólito.
- Soy fray Gerundio del Trigal, de la Orden de los Madrimemateros.
(estrechándole la mano) - Encantado (arrodillándose también para estar a la "altura" de las circunstancias).
- He venido por lo del anuncio que puso en La Luna. Creo que buscaba religioso exótico conocedor de idiomas.
- Si. Eso es. Eso último era para despistar pues lo necesito para realizar una... interesante y delicada misión. ¿Aceptaría?.
- Depende de lo que se trate. Si entra dentro de los cánones de la Iglesia...
- Si se está refiriendo a la materia dogmática no hay ningún peligro.
- Bien. Pues hable.
- ¿Qué le parece si antes de explicárselo tomamos una copa?.
- Si, por favor. Vengo sediento. Hace en Madrid un bochorno esta tarde...
- Esto le refrescará.
- A ser posble que no contenga alcohol.
Y Richard le sirvió una copa de Bitter Kas para luego colocar en el tocadiscos una canción de La Mode. Todo perfecto para soltarle el plan.

... Mi dulce geisha
es sumamente amable
Tiene dos luces oblícuas
que sonríen cuando mira

Le gusta el pescado crudo
y sabe artes marciales.
Y su conducta amorosa
es muy imaginativa.


La Mode record

- Suéltelo ya. No me gusta ese disco. Y aborrezco el alcohol oculto en los refrescos de moda.
(Richard hace una pausa, aprovecha un trago y habla) - Quiero secuestrar al Barranco.
- Me lo imaginaba... si, porque usted es la Zorra de Madrid. ¿A que si?.
- Más o menos. Le necesito para que hable con el alcalde ahora que está reciente la muerte de Tierno y le convenza de que ese no es su sitio. Para que le atemorize diciéndole que el espíritu del viejo profesor clama venganza y para que se vaya a un monasterio para siempre.
- Siempre soñé con poder hablar con usted. Desafiarle en su propio terreno.
- Quiero ser su amigo, frailecillo. Asi que será mejor que acepte, o sino se larga.
El fraile cerró los ojos, alzó la cabeza al cielo y soltó una plegaria de la cual lo único que se entendió fueron las últimas palabras: "Está bien. Todo por acatar los designios del Señor".

***

Los días pasaron. Tanto fray Gerundio (máximo admirador de la Zorra) como Richard trabajaron concienzudamente en el asunto. Llegaron a compenetrarse tanto que el religioso (siempre con su santo hábito) llegaba todas las mañanas al despacho de Richard, se sentaba en su sillón y atendía llamadas.
- Seguro que algo falla, Richard. Con los curas no se puede contar nunca para nada.
- No seas incrédulo, Mikel. Lo cierto es que Gerundio no es un cura como los de antes. Es un tipo estupendo.
- No te fíes. Y qué, ¿cómo están las cosas?.
- No pueden ir mejor. Le ha convencido al alcalde de que corre un grave peligro siguiendo en su puesto, un peligro que viene del..."más allá".
- Si, y se lo va a tragar.
- Ya se lo ha tragado. Está dispuesto a enmendar su alma metiéndose a monje.

***

Planes serios. Ideas poco claras. Razones para vivir entre baches. Celeste imperio en gruesos trazos linguísticos. Créetelo, sino me hundes. Licencia antipoética de horas bajas. Richard, dueño de Madrid. Hasta qué punto la diosa Círcene está actuando en sus vidas. Desde qué punto hasta que otro se puede medir el milagro del capricho humano y el divino. O es que podemos aún afirmar aquello de "chunga feligresía" o "beatería frailunga".

EL PAIS IMAGINARIO.

Hoy a las doce del mediodia, la clausura.
Jose Barranco ingresa en el monasterio de los Madrimemateros

(más información en Nacional)


- Vés Mikel. Lo conseguimos.

***

HORA: 13,30.
LUGAR: Celdas de oración en la capilla del Santo Madrimemató.
PERSONAJES: Fray José Barranco. Richard González. Fray Gerundio del Trigal. Varios monjes y algún periodista suelto.

Un monje: Por favor, caballeros. Sólo diez minutos. La rueda de prensa ha concluido y el hermano tiene oración hasta las ocho.
Richard: Seremos breves, gracias.
(se retira el monje)
Barranco: me alegro mucho que me hayas venido a ver, Zorra . (Bromeando) ¿Cómo me vés con esta vestimenta?.
Richard: Con una fuerte personalidad.
Barranco: Si. Oh, mucho tengo que agradecérselo a Fray Gerundio. Si no llega a ser por usted, a saber si estoy vivo en estos momentos.
Gerundio: Nada hermano. Es mi deber ayudar al prójimo. A partir de hora cubrirá mi puesto en el convento. Y seguro que no echará de menos su trabajo en la alcaldía. Aquí enriquecerá su espíritu, limpiará y cuidará a los animales, cultivará plantas... Y siempre, en un íntimo contacto con Nuestro Señor Jesucristo.
Barranco: Si. Que todo sea por la salvación. Le veré todos los días, ¿verdad?.
Geundio: No creo. Me he dado de baja en la Orden esta misma mañana.
Barranco: Pero ¿por qué?.
Gerundio: Pues porque creo que ha quedado un puesto vacante de subalcalde en el ayuntamiento y me he presentado.
Richard: Querido Pepe. Estoy convencido de que Madrid cambiará mucho con nosotros estos próximos años (sonriendo y dándole palmaditas en los hombros).
Barranco: Pero... ¿cómo? (sorprendido).
Monje: Señores, ya pasó su tiempo. Lo siento, fray José. Venga conmigo. Es la hora del rosario en do sostenido.
Barranco: (rechazando al monje) No, no.
Richard: Vamos, fray José. No se haga el remolón. Y que reze usted mucho.

(Pataleo del ex alcalde. Salen de la celda los monjes agarrando al político que maldice. Fotos de los paparazzis y victoria de la Zorra de Madrid y Gerundio que hacen mutis por el Foro. Se cierra el telón)

M. Betanzos, 1986