20 diciembre 2006

La bienvenida a don erre que erre

" Erase una vez no en un lejano país sino mucho más cerca de lo que uno se podría imaginar , un sello discográfico de temperamento romántico y revestido de una noble pátina, de una especie de púrpura multicolor.
Su música hospitalaria y confortable se sumergía en el lema 'mundus est fabula' , el mundo como fábula, ficción, mito, fantasía. Rareza, imaginación, realidad distorsionada como en una casa de los espejos.
Sus mixtificaciones, cuentos, chismes, acertijos, equívocos y disparates se hicieron legendarios. ¡A cuánta locura lleva la música!. Claro está, a unos les hizo mucha
gracia y a otros no.
Los datos dicen que SIESTA lleva más de catorce años en la brecha, agazapada y lejos del virus bovino, pero con una fecunda producción (más de 150 referencias) y un grandísimo reconocimiento y nutrida clientela en todo el mundo.
Pasan los años y siguen dando vueltas al pop como los caballitos de los tiovivos, en perenne juventud. Y es que sus siniguales creadores llevan dentro ese adolescente soñador y señorito que hace gimnasia de encogimiento de hombros ante la ceguera y el estrabismo del gran público. Por algo chulean de espíritu libre y ferozmente independiente, más proclive a la luz de gas que a la gloria del sol. De hecho siempre les hemos encontrado con las persianas bajadas. Como los místicos, ni esperan ni temen nada.
La compañía madrileña en su testarudez ha sido percibida por algunos como fuente de alto voltaje emocional, mientras que otros sólo ven un ejercicio narcisista en su discografía. Sea como sea, Siesta se ha convertido con sus virtudes y defectos en un ático del pop siempre de guardia (o vanguardia), minimalista pero intensa, junto al diseño de sus portadas le han ganado incondicionales valedores internacionalmente y las autoridades deberían premiarles de una vez por todas por mejorar la imágen de calidad de España. Pocos sellos llegan a editar sus discos en exóticos confines como Singapur, Corea, Tailandia,Taiwan, Filipinas, Japón o Indonesia.
Enaltecido y elevado a la categoría de sello de culto, es momento que nuestro país, aclamatorio o enterrador por naturaleza, dicte su veredicto con la guillotina. Ahora que hay nuevos derroteros en la música es hora de saber si nuestra propuesta musical debe apilarse en el cuarto de los trastos viejos. Por si acaso yo guardaría estas canciones como si fueran billetes premiados de lotería pendientes de cobro.
Hay discos que hablan muy fuerte y otros que susurran. ¡Viva la extavagancia! "


Contestación de Maciste: Emotivo y siempre esperado resúmen del año. Algún inédito y muchos cortes ya conocidos para fieles de la compañía (como el menda). Tengo devoción por vuestro sibaritismo asi que todo lo que diga sonará a pura demagogia o al subjetivismo del incondicional. Vuestro gran acierto, aparte de en redescubrir maravillosas orfebrerías del soft pop del pasado, ha estado en adornar todos los productos con un discurso seductor, pleno de retórica elegante y, aunque artificiosa, siempre edificante. Es ese saber venderse, tan perentorio en cualquier negocio, y más en en el de una discográfica independiente como Siesta, que jamás osaría en pensar en enriquecerse con esto. Se trata de amor auténtico por el pop en estado puro, el pop con buen gusto, a veces pecando de melifluo o demasiado suavito pero nunca cayendo en la ñoñez ni en lo cursi. Es como cualquier canción de las Vainicas, de hecho este vuestro último recopilatorio lleva un título que suena a esencias Gloria y Carmen, o también a composición de Rodrigo García. Es sintomático que se os suela apreciar más en el Japón que en España, tierra de siesta pero no de sutileza. Da igual, lo importante es sacar los justos beneficios para que podáis insistir (erre que erre) en nuevos lanzamientos. Sólo una cosa voy a ponerle de pega a este compilatorio: su portada me ha chocado, no es de vuestro estilo. Vamos, me da que no. De lejos, en el estante de una tienda de discos imaginaria de mi ciudad parecería cualquier patochada de los Subterfuges o, para ser más clemente, de cualquier garajeo de los rockistas Munster Records. El interior en cambio encaja a la perfección con vuestra idiosincrasia de toda la vida. O sea, evolución cortita ( haberla hayla) y sujección tiránica a la melodía ( no siempre el concepto de tiranía implicaría algo terrible). Golosinas para seguir degustando estas navidades, revelaciones que animan a pedir más de algún inventado artista en concreto y ante todo, ese método de vendernos fantasía con epítetos feéricos en tiempos siempre prosaicos.

Sinceramente vuestros:
Maciste Betanzos 2.006

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