17 diciembre 2006

DIALOGOS DE CARMELITAS

Hoy... Descalzas y pidiendo en la puerta de una iglesia evangélica


Carmelita A:
Ande, deme algo. Que tengo dos niños en el carromatoo...
Carmelita B:
Porfa, sea buena. Que se acerca la Epifanía y tengo lombrices...
C.A: Pero no digas eso, joder... No vés que da asco.
C.B: Qué va a dar. El tener bichos es muy auténtico. Un mendigo sin bichos no es mendigo. La gente te ve más real.
C.A: Pues nombra otra clase de bicho. No sé: liendres, ácaros...
C.B: O el escarabajo de la patata, no te fastidia. Y gracias que te hago este favor porque estoy medio borracha, que si no... qué verguenza, madre mía. Ponerme a pedir en esta callejuela ruinosa y decadente. Es lo último que me faltaba.
C.A: Yo ya te avisé que te habías cogido una amiga muy extrema. Así que arrampla con las consecuencias. Además si tu haces esto por mí, demuestras que me quieres muchísimo.
C.B: Claro que te quiero.
C.A: De una manera especial.
C.B:
Si, claro. Especial. Pero no en el sentido que tú piensas... Que lo pasas todo por el filtro de Sapho. Somos hermanas y punto pelota. Gracias, alma samaritana.
C.A: Pero no se lo digas cantando, que vas a parecer una frívola...
C.B: Pero no vés que el buen señor me ha soltado dos euros. Yo por dos euros hasta agradezco con fondo de karaoke. Tu es que vas de pordiosera crepuscular.
C.A: Al contrario. Mi modelo es La loca de Chaillot. Mira las greñas, y ahora mira debajo del refajo.
C.B: Cate.¡Sin bragas!. Yo llevo... pero fíjate el lamparón.
C.A: En cambio eres una zopenca, que te olvidaste de sacar el piercing de oro macizo del ombligo.
C.B: Es que voy de zíngara. Y si es un problema pues me bajo el minipull y ya está. Pero el piercing de oro ilumina más y por los reflejos reparan el doble en mí. Gratia plena, benefactus seam est.
C.A: Ala, y ahora en latín macarrónico.
C.B: Para que sepan que nos curramos mucha iglesia. Ya llevo diez euros en dos horitas. Como sigamos así en todo el día junto para la cena de nochebuena y parte de la comida de Navidad.
C.A: Pues yo sólo llevo cuarenta y siete céntimos. Lo que se puede definir como un fracaso parcial. Supongo que se debe a que tengo una fisonomía de Vanderbilt que ni la mugre puede ocultar.
C.B: Bueno. Acuérdate de Arturo de Cordova en aquella película que hiciera con la Zully Moreno... "Que dios se lo pague"... era un aristócrata que pasaba por pordiosero y no sólo ganó muchos pesos, sino que recobró un viejo amor de juventud.
C.A: Ya. Pues haber si pasa por aquí Joaquincito Madrugales, mi primer novio. Fue con el primero que monté en Vespa y ahora es motero profesional. Haber si me lleva a alguna competición de Hell's Angels.
C.B: Me parece que lo que tendríamos que hacer es separarnos un poco más. Que estamos muy apretujadas. Más que mendicidad lo que estamos haciendo es obstrucción al paso.
C.A: Yo así estoy muy a gustito. Hace un frío que pela y entre las dos nos damos calor.
C.B: Yo decía que tu te pusieras enfrente. Que corriera el aire, vamos. Asi la gente no creería que somos sociedad anónima.
C.A: Ya. El aire polar, que parece que está actuando la Björk en esa tienda de neveras. Si nos separamos ¿quién se llevaba el cartelón?. Sólo hicimos éste.
C.B: Mira, muchas veces el cartel es lo de menos. Lo que importa es la voluntad. Vamos super bien caracterizadas, el artífice de los efectos especiales es de los mejores de este país. Trabajó con Juan Piquer Simón, ya te dije.
C.A: Yo debo estar aterradora.
C.B: Tu estás muy bien. Salvo el detalle del bulto ese en la cabeza... Parece que lleves en la frente el signo de Alien.
C.A: Será perra esa vieja... mira donde ha dejado la moneda...
C.B: Justo encima de ese zurullo de perro. Lo ha hecho aposta.
C.A: Bueno, pues voy yo a por él. Que no se me caen los anillos. Guárdame el sitio. Brilla como sólo suelen brillar los euros.
C.B: Si juntamos por la mañana cuarenta, ya nos llega para la caja de langostinos.
C.A: Ostia, la condesa de Bonhome...
C.B: ¿En dónde?.
C.A: ¿No la vés?, doblando la esquina.
C.B: Es cierto. Por ahí resopla... Si nos reconoce estamos perdidas.
C.A: Toda nuestra reputación por el fango.
C.B: Tendríamos que sacarla de en medio como fuese.
C.A: Ha entrado en La boutique del pescado. Es posible que al salir entre en la iglesia. Pero en esta iglesia gitana... Confiemos en su alzheimer. Yo de aquí no me muevo hasta que no junte cinco euros, por lo menos.
C.B: Por dios. Qué estrés el del limosnero. Si es que todas las profesiones tienen sus más y sus menos.
C.A: Depende cómo lo lleves. Hay pobres a los que todo les da igual. Recuerdo en mi etapa heterosexual que recogía a casi todos los portugueses de las esquinas y me los metía en la cama. Obviando el tema casquete, luego cuando fumabamos el cigarrillo post coitum me hacían unas confesiones que decías... joder, pa'l pobre. Este es un profesional en lo suyo como un banquero puede serlo en su terreno. Que dios se lo pague... otro euro para el escote.
C.B: Ya sale la otra de la pescadería.
C.A: Y viene hacia aquí.
C.B: Y lo hace apuradísima. Como si ya nos hubiese visto antes.
C.A: Tapémonos con el cartel.
C.B: No alcanza para las dos.
C.A: Pues ayúdate con la estolita de visón que guardo en el macuto.
C.B: Si, y reconocería el olor a naftalina. Usamos la misma.
C.A: Aguanta la respiración, creo que ya está aquí. Huelo a Myrurgia.
C.B: Es rapante, como de varios días.
C.A: Ya se ha ido. Ni entró en la iglesia ni nada.
C.B: Fíjate en el suelo. ¡Un cheque de cien euros!.
C.A: Se ha vuelto loca. ¿Tendrá fondos?.
C.B: Claro. Si esta está forrada con lo del bingo. Rubricado con el sello BONHOME.
C.A: Déjame oler... Ja, ja, ja, ja... qué pasada.
C.B: Cate. Y ¿qué hace hablando con un gitano?. Oh, ahora se monta con él en un taxi.
C.A: Es su vida privada. No me interesa. Irá a comprar chatarra. Venga, recoge todo y vámonos al Carrefour pitando. Estas navidades va a haber turrón de chocolate.
C.B: ¡Turrón de Suchard!.
(cantando)
C.A y C.B: ¡¡Me cachis que bueno que sabe el turrón, me cachis que bueno que sabe el turrón!! (re bis)

continuará